ESTIRAMIENTO MENTAL

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra lucha interna aparece en nuestra vida cuando aparece la duda. realmente no es nuestro miedo interior y nuestras faltas lo que es importante. lo importante es como vivimos en su presencia.

El Zen es abrirnos a nuestra grandeza interior. Solo cuando reconocemos nuestras limitaciones y las aceptamos podemos conocer esta grandeza interior. es perfectamente natural tener faltas y tener dudas que muy probablemente nunca lograremos entender ni superar.

Estirarse mentalmente es el sentido práctico del Zen. Tómate esto muy en serio. Estírate mentalmente cada mañana, cada instante. Hazlo conscientemente y luego suelta todo. De verdad, suelta todo.

El Zen es aceptación y relajación.  Disfruta el Zen, no te obsesiones con él. Cuando te estires, respira con tu cuerpo, tu mente comprenderá. No le expliques nada a tu mente. 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

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Texto 2621 – ORDENACIONES ZEN EN CARACAS

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Este domingo 21 de abril de 2019 se celebró una ceremonia muy especial en la ciudad de Caracas, Venezuela, para ordenar a un bodhisattva y a tres monjes en el linaje del maestro Taisen Deshimaru: Enrique Cubero (bodhisattva), Rubí Uzcátegui (monja), Joel Silva (monje) y Javier Pérez Cordero (monje).

El Sensei Paul Quintero (antiguo monje zen ordenado por Deshimaru, 1981) dirigió la ceremonia acompañado por los monjes Liana Gámez , Ángel Pastrán y Juan Carlos Neme (ordenados también en el linaje de Deshimaru por el Sensei Yves Nansen Carouget). La ceremonia, salpicada de las orientaciones tomadas de la experiencia de los maestros Kosen Thibaut y de André Lemort, lució muy hermosa, sencilla y sobria. Bienvenidos monjes y bodhisattvas a la obra esencial del Buda esperando que los preceptos les guíen para la difusión del Dharma que les corresponde llevar a cabo como hijos de Buda, para que florecezca la esperanza y la sabiduría en esta tierra que ha tenido a bien verlos nacer. Que su cultivo no sea otro que el de los hombres y mujeres que practican para el bien de la humanidad.

Cito al maestro André Lemort para recordarles lo siguiente, hombres y mujeres honorables: “No se dejen endulzar por las palabras y sean siempre activos; no se dejen paralizar por nada. No permitan que sus pensamientos vaguen por doquier sin rumbo. El ‘ahora’ no tiene nada que ver con el pasado, el presente y el futuro. No confundan, pues, el ‘ahora’ con el presente; este presente que conduce a las estupideces. No se detengan, dejen de lado la pasividad propia de los débiles”. Kodo Sawaki decía: “La gente siempre espera milagros” (soluciones mágicas para sus problemas). Ustedes mismos deben encontrar su Mente-Buda, su Despertar y sus soluciones. Esto es el Zen. Observen sus pensamientos en el ‘ahora’. Los pensamientos solo pasarán cuando el pensamiento de este instante no tenga ‘nada que ver’ con el pensamiento del instante anterior. ¡Buda los lleve con bien!

Texto 2620 – DHAMMAPADA EN CASA

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“El bien que ni la madre, ni el padre,
ni cualquier otro pariente pueda hacer a un hombre,
se lo proporciona una mente bien dirigida,
ennobleciéndolo de este modo.”

Dhammapada, La Enseñanza de Buda (Capítulo 3)

Cuando la cólera, los deseos y la ignorancia de un niño son demasiado grandes, los esfuerzos de los padres por hacer feliz a su hijo siempre serán pequeños. Por eso, el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos es enseñarles a dirigir bien sus mentes.

Nuestra herencia mental es como una barca sin rumbo, cargada de pasiones que van en miles de direcciones, produciendo así toda nuestra agobiante agitación mental. Nuestros padres no pueden regresarnos a nuestra condición natural, pura y serena; no pueden hacernos experimentar nuestra naturaleza búdica. Nosotros mismos debemos devolvernos esa condición, mediante nuestra práctica constante en la senda propuesta por el Buda.

Dirigir bien la mente no significa imponerse uno mismo nuevos dogmas o patrones de pensamiento, significa calmar nuestras mentes cuando éstas se agitan ante los eventos. Significa evitar que la mente viaje al pasado o al futuro y mantenernos activamente en el presente. Significa liberarse de los propios enredos mentales y adaptarse al orden natural de la vida.

No culpemos a nuestros padres de nuestra agitación mental. Agradezcamos que ellos son el espejo donde podemos ver nuestro propio karma. No los culpemos por no habernos dado lo que deseábamos cuando niños, ni por no habernos criado de la forma como nos hubiese gustado ser criados. Ellos son la brújula que nos sirve para dirigir nuestras mentes, para cambiar el rumbo incierto que traían nuestros ancestros y llevar a toda la familia al despertar.

Monjes y Bodhisattvas: dirijamos pues el rumbo de la barca mental que heredamos. Tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras vidas.

Rubí Saki Shō / Monja Zen

Texto 2619 – VIAJEROS

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Las personas que no pueden soportar su vida presente constantemente comienzan a viajar hacia el pasado o el futuro sin comprender muy bien lo que hacen. Inician viajes inciertos apoyados en la no-consciencia. Es un viaje incierto en ambos casos hacia la irrealidad.

El Zen nos propone justamente lo opuesto. El desgaste propio de estos viajes carentes de consciencia y mente clara, nos convierte en viajeros nada zen. La proposición fundamental del Zen –muy conocida por todos– de mantenernos en el presente es la verdadera odisea que debemos emprender desde el plano de la consciencia vigilante. Zazen se convierte para nosotros los practicantes en esta odisea.

El verdadero viaje en el Zen es: “No dejar ningún trazo de ningún tipo”. Esto equivale a practicar la vida en el presente. “Cuando vivimos plenamente el presente, no dejamos ninguna huella”, nos dice el maestro zen Dainin Katagiri, y añade: “nuestra experiencia se convierte en una brisa suave y refrescante”.

Cuando, como viajeros descontrolados, viajamos hacia planos inexistentes (pasado y futuro), el viaje se convierte en “vientos huracanados”. Esto es terrible para el hombre que desea caminar la Vía de los budas.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

Texto 2618 – ZEN SIN RECONOCIMIENTO DE AUTORIDADES

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Si hay en este mundo algo que trasciende las relatividades del condicionamiento cultural, eso es el Zen, cualquiera sea el nombre que se le dé. Por esta razón el Zen nunca fue institucionalizado y muchos de sus antiguos exponentes fueron “individualistas universales” que nunca participaron como miembros de una organización zen ni buscaron el reconocimiento de una autoridad formal”.

Alan Watts / El Camino del Zen

COMENTARIO: Nada más claro. Gracias Alan Watts. No pertenecer a nada que te limite es la expresión genuina del Zen. Un Zen sin Templos, como bien lo conocemos quienes practicamos en plena libertad sin ser afligidos por las ideas, las membresías ni las organizaciones. El Zen carece, como muy bien sabemos, de “olor humano”.

Texto 2617 – PONER DE LADO LO HUMANO

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Constato a menudo que la gente ve en zazen una solución a los problemas y a los sufrimientos personales, o incluso a la educación de una persona. Pero Kôdô Sawaki rôshi da un punto de vista diferente del zazen en su frase : “Zazen es conectarse al universo.” La postura de zazen nos une al universo entero. Como Shigeo Michi, celebre anatomista del siglo pasado, decía : “Puesto que zazen es una postura en la cual el ser humano no hace nada por el ser humano, el ser humano es liberado de ser un ser humano y se convierte en un Buda.”

Canciones de la vida – Himno al zazen por Daiji Kobayashi

Texto 2616 – SELLAR LA BOMPUIDAD

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¿Qué significa renunciar a todas estas capacidades humanas adquiridas duramente cuando nos sentamos en zazen? Yo creo que tenemos la oportunidad de “sellar nuestra bompuidad“. En otros términos, sentados en zazen, abandonamos sin condiciones nuestra ignorancia de ser humano. En efecto decimos: “No voy a utilizar estas capacidades humanas para mis objetivos confusos y egocéntricos. Tomando la postura de zazen, mis manos, mis piernas, mis labios y mi espíritu están sellados. Son exactamente como son. No puedo crear más karma con todo esto.” He aquí lo que significa “sellar la bompuidad” en zazen.

Cuando utilizamos nuestras sofisticadas capacidades humanas en nuestra vida cotidiana, las utilizamos sistemáticamente para nuestros fines ilusorios y egocéntricos, para nuestros intereses de bompu. Todas nuestras acciones están fundamentadas sobre nuestros deseos, nuestras atracciones y nuestras aversiones. Las razones por las cuales decidimos ir aquí o allá, manipulamos diferentes objetos, hablamos de distintos temas, teniendo tal o cual opinión, son determinadas únicamente por nuestra inclinación a querer satisfacer nuestros intereses egoístas. He aquí como somos. Se trata de un hábito profundamente enraizado en cada bompu ser humano. Si no hacemos nada con este hábito continuaremos utilizando todos nuestros maravillosos poderes humanos en la ignorancia y el egoísmo, sepultándonos siempre aún más profundamente en la ilusión.

En cambio, si practicamos correctamente zazen, nuestras capacidades humanas no serán jamás utilizadas para intereses de bompu. De esta forma esta tendencia se interrumpirá, por lo menos por un tiempo. Es lo que yo llamo “sellar la bompuidad“. Nuestra bompuidad siempre existe, pero ahora – gracias a zazen – estará completamente sellada. En el Bendôwa (“En la persecución de la vía”), el maestro zen Dôgen describe el zazen como una condición en la que podemos poner el sello de Buda sobre las tres puertas del karma (el cuerpo, la palabra y el espíritu) y sentarnos derechos en este samâdhi.”

Esto quiere decir que de ninguna manera debe haber la menor traza de actividad bompu, sea esta en el cuerpo, en la palabra o en el espíritu. Todo esto es lo que constituye nuestra auténtica “señal de budas”. El cuerpo no se mueve en la postura de zazen. La boca está cerrada y no habla. El espíritu no busca convertirse en Buda, sino que más bien detiene las actividades mentales del pensamiento, la voluntad y la conciencia. Eliminando todos los signos de bompu de nuestras manos, de nuestras piernas, de nuestra boca y de nuestro espíritu (que normalmente actúan únicamente en el nombre de nuestros intereses ilusorios de humano), poniendo el sello de Buda sobre ellos, los colocamos al servicio de nuestra naturaleza de Buda. En otras palabras, cuando nuestro cuerpo-espíritu de bompu actúa como un Buda es transformado en un cuerpo-espíritu de Buda.

Isshô Fujita