Texto 2717 – LOS QUE LIMPIAN DEMASIADO



El Buda dice que las personas que no son expertas separarán lo limpio de lo sucio. Ellos tratarán de deshacerse de sus problemas, sufrimientos e ignorancia para abrirle un gran espacio limpio a su “iluminación” (separan el “samsara” del “nirvana”). Pero aquellos que son bodhisattvas expertos, no se desharán de sus deseos, pasiones, engreimientos, ignorancia…sino que los “juntarán”. Esto es lo mismo que hace el hombre que reúne estiércol en cantidad por un tiempo para luego abonar sus tierras para poder cultivarlas. El bodhisattva experto reunirá sus defectos, pasiones aceptándolas y reconociéndolos como tales y los “estudiará” para darles su valor justo. Él aceptará toda esta basura (desperdicio, estiércol humano). Sabe y reconoce que él posee todas estas cosas terribles y negativas. Y aunque sabe que son sucias y anti-higiénicas, reconoce que es por allí donde debe empezar su trabajo de realización, iluminación.  Es la única manera de comenzar. Entonces, paso seguido, los “esparcirá” en el campo del Buda, y las usa como “abono” para poder realizar su propia budeidad.

De esta manera, habiendo estudiado concienzudamente estas malas e impropias características personales, se libera de ellas y las usa como abono. Es justamente de estas cosas sucias e impuras que nace la semilla de la realización.

Sensei Paul Quintero / Inspirado en el Sutra Lankavatara

Texto 2716 – GENEROSIDAD SIN EGO

El Dharma es desapasionamiento. Esto quiere decir que el Dharma no involucra ningún deseo de lograr algo, por lo que el acto de generosidad de un budista se lleva a cabo sin referencia a una recompensa particular. Por esto, la “generosidad” quiere decir “no poseer nada”.  – Chogyam Trungpa

COMENTARIO: Cualquier persona sin cultivo puede llegar a dar algo (ser generosa), pero no lo hará desde el desapego. El ser humano busca consciente o inconscientemente algún mérito por ser generoso. El hombre del Dharma tiene mucho camino por recorrer hasta poder lograr ese desapasionamiento por los méritos que se suponen han de derivar de sus obras de generosidad. Cuando meditamos (zazen) este estado puede llevarnos a olvidarnos de nosotros mismos y a no desear acumular méritos. Meditar es, por lo tanto, parte de la auténtica generosidad. El Dharma hace su trabajo: nos desapasiona.

Texto 2715 – EL COMPORTAMIENTO COTIDIANO

El maestro Jian Liao, en su obra “La esencia de la vida” nos dice lo siguiente:

Es muy fácil distinguir entre los practicantes que son diligentes y los que no lo son. Por ejemplo, cuando un estudiante se prepara para sentarse halando la silla, ¿permite este practicante que la silla se resbale por el pido haciendo ruido? Si es así, entonces eso indica que su mente es descuidada, tosca y que no se encuentra en el momento presente. Cuando un practicante camina, ¿sus pies se arrastran o hacen ruido excesivo? Si es así, significa que su mente y su cuerpo son débiles y perezosos. Si al comer, un estudiante mastica y traga la comida ruidosamente, indica que su mente es cruda y falta de control. Por lo tanto, observando acciones simples como su forma de hablar y sus modales, es posible evaluar fácilmente el nivel de su práctica y la condición de su mente”.

COMENTARIO: Esto es muy importante para observarnos nosotros mismos y para observar a los demás. Los gestos externos dicen toda la verdad sobre la condición de claridad mental de practicante. Y, aún más, como nuestros pensamientos se dispersan por el espacio, donde quiera que estén nuestros pensamientos, allí estará nuestra energía. Al observar a un maestro, gurú, instructor…observemos sus gestos, sintamos la energía de sus pensamientos…entonces nunca podremos ser engañados por habladores de oficio. Los gestos y la energía mental acompañan a todas las personas. Es fácil distinguir lo falso de lo genuino. Es muy sencillo.

Texto 2714 – MÁS ALLÁ DE TI MISMO

La maestra zen Barbara Kosen nos dice que el Zen está más allá de nuestros pensamientos, de nuestras ideas. En el Zen, al final de la recitación del Sutra de la Gran Sabiduría (Hannya Shingyo) nos encontramos con un muy corto mantra que dice: “Gya Tei, gya tei, hara gyatei, hara so gya tei, bo ji so wa ka”. Esto traduce algo así como: “Vamos, vamos todos juntos, más allá del más allá”. ¿Cómo ir más allá del más allá?  Ir más allá es ir más allá de nuestros pensamientos. El Zen no tiene nada que ver con nuestros pensamientos. Si estos permanecen mientras estudiamos y practicamos el Zen, esto solo es un Zen falso…un Zen creado y alimentado por nuestro ego. “Nuestros pensamientos siempre tienen un propósito – dice el maestro Deshimaru – si este propósito existe, no podremos concentrarnos”. Imagínense tratando de entender algo como el Zen con una mente indisciplinada, apegada a sus propias opiniones, y en perfecta ignorancia. Esto no conduce a ninguna parte.

El Zen – a través de la práctica de zazen – nos conduce más allá de nuestras propias

limitaciones y engaños mentales. No podemos saborear el verdadero Zen a través de nuestro gusto común ordinario. Por eso en el mismo Zen se dice: “El Zen no tiene olor humano.”

Si tu mente le agrega algo al Zen, este deja de ser Zen. El Zen ya está completo. Es solo Zen. “No se le pueden agregar tus propios límites y necesidades al Zen”. – Mutan.

Hay quienes inspirados por sus propios demonios comienzan a “desear cambiar” hasta su propia religión. Si frente al altar uno se prosterna dos veces (es solo un ejemplo), entonces hay personas que dicen: “Vamos a agregarle una prosternación más pues eso le va a gustar más a Dios, o a Buda”. Esto es insania mental. Es el mismo ego-demonio invitándote a “innovar” lo que no necesita ser innovado.

En definitiva, ir más allá del más allá es ir más allá de ti mismo, de tus pensamientos habituales.

Sensei Paul Do Sho Quintero / Bodhisattva Ányelo Mutan Suárez

Texto 2713 – A QUIEN DEBEMOS SEGUIR

Uno debe asociarse con aquel que muestra sus defectos como el que muestra un tesoro. Uno debe seguir al sabio que censura las faltas. En verdad, es un bien y no un mal para aquel que sigue a tal hombre.

No tengáis amigos a quienes hacen el mal, ni a los viles, sino buscad la compañía de los buenos; tened por amigos a los mejores entre los hombres.

Buda

Texto 2712 – TODOS SOMOS PARIAS


-Oh brahmán, ¿sabes acaso qué es un paria y cuáles son las cosas que hacen que un hombre sea un paria?

-No, venerable Gotama, no lo sé, y sería conveniente que el venerable Gotama me enseñara esto, a fin de poder reconocer un paria o las cosas que hacen que un hombre sea un paria.

-Entonces escucha brahmán, te enseñaré esto. Presta atención y hablaré:

  • El hombre que es colérico, rencoroso, malvado e hipócrita, que ha adoptado opiniones erróneas y es engañador, que ese hombre sea considerado como un paria.
  • Aquel, que en este mundo, hace sufrir a los seres vivientes, y no siente compasión por estos seres, que ese sea considerado un paria.
  • Aquel que destruye o sitia aldeas y ciudades y se conduce como enemigo, que ése sea considerado como un paria.
  • Aquel que, en la aldea o en el bosque, roba lo que pertenece a otros y lo que no le ha sido dado, que ése sea considerado como un paria.
  • Aquel que habiendo contraído una deuda, engaña a su acreedor, diciéndole: “No le debo nada a usted, no le pagaré”, que ése sea considerado como un paria.
  • Aquel que por codiciar un objeto, ataca a un viajero para quitárselo, ése es un paria.
  • Aquel que por su propio interés o el de otros, o por dinero, levanta un falso testimonio, que ése sea considerado como paria.
  • Aquel que toma las mujeres de sus parientes o amigos, sea por la fuerza o con el consentimiento de ellas, que ése sea considerado como paria.
  • Aquel que pudiendo hacerlo, no sustenta a sus padres cuando son ancianos, que ése sea considerado como un paria.
  • Aquel que castiga o lastima con palabras a su madre, su padre, su hermana o sus parientes políticos, que ése sea considerado como un paria.
  • Que aquel que al ser consultado, da malos consejos e intriga secretamente, que ése sea considerado como paria.
  • Aquel que habiendo cometido una mala acción, espera que nadie lo sepa y hace el mal ocultamente, que ese sea considerado como paria.
  • Aquel que yendo a la casa de otro recibe allí alimentos, pero no retribuye esta hospitalidad, que ése sea considerado como paria.
  • Que aquel que por falsedad engaña a un brahmán (monje, un hombre cultivado), a su samana (religiosos errantes budistas) o a cualquier mendicante, que ese sea considerado como paria.
  • Aquel que profiere palabras coléricas, y no le da nada al brahmán o al samana que viene a su puertaa la hora de la comida, que ése sea considerado como paria.
  • Aquel que siendo despreciable se gloria y, por orgullo, desprecia a los demás, que ése sea considerado como un paria.
  • Aquel que sumergido en la ignorancia, no da la más mínima limosna, que ése sea considerado un paria.
  • Aquel que despierta la ira en los demás, cuyos deseos son bajos, es envidioso, astuto y no tiene vergüenza o temor de cometer el mal, que ése sea considerado como paria.
  • Aquel que injuria al Buda, a un discípulo de éste, a un monje errante o a un laico, que ése sea considerado como paria.
  • Aquel que pretende hacerse pasar por “Arahant” (hombre santo) es el mayor de los ladrones y, en verdad, el más vil de los parias en todos los mundos.

Los que acabo de describir son verdaderos parias. No es por el nacimiento que uno se convierte en paria. No es por el nacimiento que uno se convierte en brahmán. Por las propias acciones uno se convierte en paria; por las propias acciones uno se convierte en brahmán.

Lo que el Buda enseñó / Walpola Rahula

COMENTARIO: En cualquier momento, nuestro comportamiento nos convierte en parias.

Texto 2711 – EHIPASSIKA: TE INVITO A VER


El Buda dice: “Ok bhikkhus, declaro que la destrucción de las corrupciones e impurezas es para aquel que conoce y ve, mas no para aquel que ni conoce ni ve”. Siempre se trata de la visión, penetración, conocimiento y no de creencia. La enseñanza del Buda es denominada “ehipassika”, o sea que os invita a “venir y ver”, y no a “venir y creer”.

Lo Que El Buda Enseñó / Walpola Rahula

COMENTARIO: No se es budista por creer en el Dharma. Se es budista por “ver” lo que acontece, lo que somos, cómo actuamos, cómo respondemos. En algún momento – si nos vemos conscientemente – veremos todas las características que tenemos de un paria. Y, justamente, es a partir de ese “ver” directamente dentro de nosotros que podemos cambiar y mejorar, nadie puede contarnos algo que nos solucione la vida; debemos “ver y conocer” nuestras fracturas, debilidades para arreglar y corregir nuestras características desagradables. (Leer el texto 2712: “Todos Somos Parias”).