Texto 2076 – EL AHORA COMPASIVO DE TUS PALABRAS

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Un monje zen respondió de esta manera cuándo se le preguntó por los cambios operados en su persona y específicamente en sus palabras gracias a su compenetración con la Vía: “Antes hablaba para que los demás me escucharan; ahora hablo para escuchar a los demás. Mi voz y mis palabras cambiaron gracias a mi cultivo interior.” Pregunto yo: ¿Ven ustedes la manifestación significativa  de la compasión en esta respuesta? – Cuando hablamos para que los demás nos escuchen, ¿quién habla? – Y, cuando hablamos para escuchar a los demás, ¿quién escucha? No son las mismas personas quienes lo hacen. La compasión ha aparecido gracias al cultivo interior y ha exterminado la prepotencia y la arrogancia de la voz que deseaba ser escuchada convirtiéndolas en fantasmas; ahora prosperan las palabras que son oídos amorosos y que escuchan cuidadosamente el karma de los demás. Permitirle al otro hablar de su mundo interior y de su vida es un gesto de bondad y de sanación.  Esta puede ser nuestra historia…

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

Texto 2075 – HIGIENE ZEN

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El Zen aumenta nuestra capacidad de trabajo y nuestra creatividad. Ser una persona zen le permite al inconsciente superior exprimirse para liberar sus riquezas. La práctica del Zen se puede considerar como una “higiene de vida”, o a una nueva condición de “ser”. Por medio del Zen aprendemos a tener una mejor postura y aprendemos gestos elevados que nos permiten acceder al conocimiento de nosotros mismos.

Tomado de “El Arte de hacerse (una persona) Zen”.

http: http://www.psychologies.com

COMENTARIO: Cuando el inconsciente se exprime, la persona se libera, se limpia interiormente. Dormir bien y tener un sistema nervioso equilibrado son efectos muy valiosos que provienen de esta limpieza. El silencio, la mente reposada, la respiración correcta, el cuerpo inmóvil…son los aliados perfectos para promover esta limpieza. Vale la pena un poquito de dolor durante la meditación (zazen) pues ese dolor es la energía que se pone en movimiento para ayudarnos a limpiarnos.

 

Texto 2074 – ¿DESEAS RESUCITAR?

 

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Omraam Aivanhov nos dice lo siguiente en una de sus obras: “En realidad no es tan difícil transformarse; solo depende del deseo que tengamos de conseguirlo. Cuando se está descorazonado y hastiado de sí mismo y uno no puede ya soportarse, si se tiene en verdad un intenso deseo de cambiar, de llegar a ser un poco mejor, este deseo puede producir efectos extraordinarios; sin embargo, ¿creéis que la gente tiene este in tenso deseo?  Quizás durante un día, dos días, pero a continuación  abandonan y todos sus buenos propósitos se malogran. Hay que alimentar constantemente este deseo, y un buen día se produce el cambio, nos transformamos., y en esto consiste la “resurrección”. Mucha gente se imagina que para resucitar deben esperar el final de los tiempos, cuando todos los muertos despierten y salgan de sus tumbas. Los cristianos lo comprenden de esta manera. Y entonces, ¡que espectáculo, que esplendor! ¿No os parece?… ¡Todos los muertos incorporándose!… ¡Pues no! Es ahora, en esta vida, inmediatamente, cuando hay que resucitar.”

 

COMENTARIO: ¿Te recuerda este texto a las enseñanzas del Zen? Cielo o infierno solo existen en tu mente, y existen “en este momento”. Disfrutar de un cielo o freírse en un infierno solo depende de ti. Cada zazen debe recordarte “resucitar” a cada instante. Si no, ¿para qué meditas? ¿Meditas acaso para que tu vida sea hermosa y feliz “después”? – Eso no es Zen. Esperar morir para resucitar en un acto de cobardía y de haraganería: se deja todo en manos de otro para que nos salve y resuelva por nosotros. La gente no entiende la resurrección. La mayoría de la gente no entiende las metáforas y por lo mismo ven la resurrección como algo asociado con el después. Un monje Chan amigo dice: “Para mas tarde es tarde”.  ¿Qué tal si resucitamos ya?

 

Texto 2073 – EL HABITO DE LA LIBERACIÓN

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Hablando con Rubi Uzcategui  (persona zen de Caracas, Venezuela) hace unos días, ella me dijo que la frase zen  “el hábito de la liberación” podía interpretarse de dos maneras que me parecieron muy esclarecedoras y se las explico a ustedes (así lo he oído decir).

El hábito de la liberación puede referirse al kesa que por supuesto vestimos en el Zen. Y este hábito es nuestra identificación plena con el espíritu de la Vía una vez que nos liberamos de nuestra condición mundana. Por cierto que deberíamos usarlo más a menudo en nuestra vida diaria pues el hombre de la Vía no debe esconder su condición de hombre de la Vía por ninguna razón. Entre más kesas o rakusus veamos en las personas, la influencia del Dharma será mucho más eficiente y poderosa en nuestro entorno. En este caso, el Kesa es la liberación misma de la persona que practica el Zen.

El hábito de la liberación, por otro lado, se puede referir al “hábito” como “costumbre”. Y, en este sentido, debemos tener y vivir la costumbre “de liberarnos”. Eso es lo que todos los maestros de la transmisión  han indicado que hagamos a diario: liberarnos de todo aquello que nos haga peso y que nos retenga en nuestro camino como budistas. El sobrepeso físico, emocional o mental no sirve de mucho. La Vía se transita de manera ligera. Un solo pensamiento obsesivo puede volvernos locos. Hay gente que nutre un pensamiento de este tipo durante días, meses, o años. Tener el hábito de la liberación nos libera de esos “pensamientos monos” que brincan y saltan dentro de nuestra cabeza y que nos esclavizan.  Habituémonos pues a “liberarnos constantemente”; en el Zen no puede haber esclavos de ningún tipo.

Sensei Paul Quintero / Rubí Uzcategui

Texto 2072 – MÁS SOBRE EL KESA

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“Uno no reviste el Kesa (rakusu) solo para satisfacer al ego. El kesa influencia a los demás, que por intermedio de este hábito que uno lleva puesto, pueden alcanzar la felicidad verdadera. De esta manera el kesa puede ayudar a mitigar el sufrimiento de los demás.

El kesa no es ni cuantitativo ni cualitativo. Tiene un color, pero este no es un color verdadero. El kesa no tiene límite. Su color no es ni rojo, ni blanco, ni negro, ni azul. El kesa es vasto, se hace infinito, sin forma…pero aun así tiene una forma rigurosa al coserse. El kesa en sí mismo no es material. Es el símbolo de la vida, de la verdad cósmica.”

Maestro Taisen Deshimaru Roshi