Texto 2568 – VESTIMENTAS BUDISTAS

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Venerables, no os dejéis engañar por las vestimentas. La vestimenta es incapaz de hacer algo por sí misma; es el hombre quien es capaz de ponérsela. La ‘vestimenta-buda’ es solo un nombre. Todo depende de vuestro espíritu“.

Buda

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Texto 2567 – SOLTAR EL SUFRIMIENTO

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De alguna manera creo que todos los que entramos en este camino lo  hacemos al estar conscientes de nuestro sufrimiento. El mundo entero sufre consciente o inconscientemente. Desconocemos muchas veces nuestro grado de sufrimiento debido a nuestra misma falta de conciencia. Ser valientes paras observar y erradicar este sufrimiento/ignorancia es de verdaderos guerreros. Para mí el Zen es un refugio sin paredes, no hay nada de que sostenerse. Esto nos hace fuertes a quienes caminamos la Vía. De nada me agarro, me libero de mi sufrimiento. Zen es solo mente libre, espíritu claro y meditación. Con esto basta. Sigamos las nobles enseñanzas; seamos uno con ellas.

Bodhisattva Joel Silva (Gyo Sho) / Linaje de Taisen Deshimaru

Texto 2566 – EL SUFRIMIENTO BIEN LLEVADO

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En lo personal he vivido entre los colmillos venenosos de las aflicciones mentales; he estado ahí, y el sufrimiento es insoportable. Y en esa situación límite, o se decide seguir quemándose o se camina hacia delante mientras uno se va sacudiendo todo dolor y amargura.  Agrego, es un proceso en el que con voluntad y conocimiento (nobles verdades, la comprensión de la impermanencia y el auto conocimiento) se triunfa. Si no prestamos atención en la vida diaria sin darnos cuenta (precisamente por eso) podemos caer en el foso del sufrimiento. Se entra al Camino, muchas veces cargado de este sufrimiento. Pero, como sabemos, todo se mueve y es por eso que debemos seguir el orden cósmico.

Bodhisattva Javier Perez Cordero (Butsu In) – Linaje de Taisen Deshimaru

 

Texto 2565 – MENTE ABIERTA

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Nunca es un hecho que algo vaya a ocurrir. Nada está predestinado.

En los textos antiguos la idea de lo predestinado es un tema constante, pero el uso del término es meramente metafórico. La gente en el pasado usaba la palabra para indicar una cierta afinidad con un lugar, un momento o con otras personas. Pero nada del futuro se puede tomar por sentado.

No existe ningún titiritero que coordine los eventos de la vida. Nosotros somos los únicos responsables de nuestras acciones. Es muy cierto que podemos ser abrazados por circunstancias tan fuertes y de tanta influencia que estas podrían ramificarse hacia momentos posteriores. Por ejemplo, si construimos circunstancias correctamente, como para crear una organización que ayude a muchas personas en estado de pobreza, entonces el bien generado durará mucho tiempo. Sin embargo, de igual manera las acciones incorrectas generarán consecuencias negativas que también durarán mucho tiempo. En ambos casos, la duración de esas energías será el resultado de nuestras acciones. Esto no es “destino”. Es “causalidad”.

La causalidad proviene del pasado, y nada está interviniendo desde el futuro. No existe ningún libreto, ningún patrón que deba darse. Todo debe ser creado y nosotros somos los artistas.

Quienes siguen el Tao evitan las restricciones que puedan ejercer presión sobre ellos. Al “completar” todas sus acciones, minimizan la causalidad. Al vivir completamente en el presente, absorben lo mejor que cada día tiene para ofrecerles. Comprendiendo que no existe ningún destino, hado, fatalidad literalmente, ellos conciben el futuro tan abierto y tan libre como les sea posible. Esto es, ciertamente, mantener la mente abierta.

Deng Ming-Dao / 365 Tao

COMENTARIO: Cuando nuestro quehacer diario no se enfoca en llevar a cabo acciones completas, vamos dejando hilos sueltos que  no podemos saber hacia dónde irán y cuáles circunstancias han de ocasionar. Esto debe ser atendido con urgencia capital. No estar pendiente del momento y de la acción que realizamos equivale a desconocer completamente sus consecuencias, y esto nos pone a caminar a ciegas sobre planchas de madera que salen del costado de un barco que navega en alta mar.

Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y lo llamarás destino”. – Carl Jung

Texto 2564 – HELADO ZEN

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Helado Zen: El Zen que te venden por allí para atraer tu atención y la de las moscas. Un Zen un tanto frío y de “pura fachada”.

El lado Zen: Se refiere al verdadero y sincero lado del Zen que nos permite salir de nuestra orilla y pasar a cualquier otro lado desde el cual podamos ver la vida como la ve el hombre sabio que desde la montaña donde vive ve con anticipación los movimientos de los eventos y de los hombres, como bien lo describe Deng Ming-Dao. Es lo que algunos llaman la “magia” del Tao, que es solo concentrarse en la atención y observación de nuestros propios pensamientos y en el estar en el aquí y el ahora. Sin estrés.

El Hado Zen: Es ese destino consciente que nos proponemos alcanzar para vivir en sosiego y poder contribuir con el bien de la humanidad.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2563 – ILUMINARSE: EL COMPROMISO MÁS ELEVADO

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Son muchas las personas que abandonan la práctica de zazen por creer que se necesita de mucho tiempo para lograr la iluminación o por creer que simplemente ésta no está a su alcance. Creen que sus malas acciones, crímenes o pecados los perseguirán de por vida y que por lo tanto son impedimentos para lograr la budeidad.

Sin embargo, estos fantasmas mentales solo nos pueden perseguir si los mantenemos vivos. Los crímenes cometidos gracias a nuestra ignorancia no pueden durar por sí solos. Duran porque les permitimos revolotear en nuestras mentes.

Zazen es dejar de perseguir algo y dejar de huir de algo“, dice el Maestro Taisen Deshimaru. Por eso, la práctica de zazen trae la consciencia al presente y hace desaparecer todos nuestros impedimentos ilusorios (fantasmas mentales).

¿Por cuánto tiempo tienes que practicar para purificar tu mente de toda ilusión y así lograr la iluminación? No hay una respuesta para esta pregunta. Iluminarse no es una cuestión de tiempo, ni es una cuestión de ser apto para ello o no.

Es una cuestión de compromiso con la práctica (samaya), de comprometerse a estudiarse a uno mismo y de olvidarse de uno mismo para poder experimentar la vida directamente, libre de nuestra confusión; de comprometerse a usar cualquier cosa que encontremos en la vida para promover el despertar.

El tiempo que te tomará iluminarte, nadie lo puede calcular. Podrías liberarte de toda ilusión a 5 minutos de haber comenzado tu primer zazen como podría ser 10 años después o mientras te cepillas los dientes en un día cualquiera.

Tendemos a subestimar nuestros esfuerzos por liberarnos de toda ignorancia. Esto hace que perdamos la fe en nuestra práctica y hasta que consideremos abandonarla. Pero es precisamente cuando creemos que nuestra práctica no es suficiente o que es inútil, que no debemos abandonarla.

“No es provechoso especular si uno posee o no el mérito suficiente para practicar. Muchos creen que no tienen el mérito ni la sabiduría necesarios para comprometerse con una práctica espiritual”, dice Miao Tsan. Pero la verdad es que nadie nace con ellos y quienes los tienen es porque los han cultivado con mucha perseverancia.

Por la práctica de zazen todo vuelve a tomar su sitio y a encontrar su raíz. Las flores nacen enseguida” dice Taisen Deshimaru. Y ésto no solo es posible gracias a zazen, sino a cualquier acción realizada con un espíritu de concentración profunda que nos lleva a un estado de serenidad, que destruya todo lo que nos impide despertar.

El propósito que se fijaron los primeros maestros zen chinos, fue precisamente demostrar que la iluminación no era algo que solo podían conseguir los superhombres al cabo de eones de tiempo, sino un estado del alma que se puede revelar a través de la consciencia en la vida diaria. Es así como nacieron las prácticas zen.

Por lo tanto, tu iluminación puede ocurrir en cualquier lugar y momento. Todo depende de cuánto te apegues a ti mismo y a tus creencias, o lo contrario.

Rubí Saki Shō / Bodhisattva – Linaje de Taisen Deshimaru

Texto 2562 – MÉRITOS PARA LA BATALLA

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A la larga, en nuestro camino por la vida, o preguntamos cómo hacer para superar o vencer las dificultades que se nos presentan. Lo hacemos porque no conocemos ni vemos remotamente con cuáles armas tenemos para vencerlas. “Lo que sucede inmediatamente es que aparece la depresión y el agotamiento y, finalmente, sobreviene una completa resignación y se abandona todo intento de mejorar nuestra situación”, nos dice el maestro chino Miao Tsan.

Es en este mismo respecto que el Dalai Lama en su libro Vers le Bonheur nos indica lo siguiente: “Si uno cultiva el espíritu del Despertar cuyo objetivo es la felicidad de todos los demás, nuestra determinación debe ser fuerte. Generar el coraje mental no es presumir. Uno debe tener confianza en uno mismo al cultivar las cualidades positivas como el amor, la compasión y el espíritu del Despertar. La fuerza de la compasión y el deseo de que todos los seres estén bien es el motor que nos impulsa. En ese momento uno se desliga de la falsa concepción de uno mismo. Entonces se puede combatir – de buen corazón – las emociones conflictivas con confianza y determinación”.

Y añade: “Tomen el control de ustedes mismos y dedíquense a amasar méritos y sabiduría con el fin de disciplinar vuestro cuerpo y vuestra mente para fortalecer su práctica espiritual.es como si ustedes se prepararan para un combate. Antes que nada uno debe reforzar la confianza en uno mismo. Es necesario tomar la decisión de soportar todas las dificultades para alcanzar la victoria por encima de todas las fuerzas que desean impedírnoslo. Así como un general militar necesita de un ejército fuerte, sólido y bien armado, bien equipado y valiente, debemos acumular méritos y sabiduría. Cuando venga la batalla será necesario utilizar plenamente todas nuestras armas y apuntarlas directamente al enemigo. Es necesario que usemos el arma de la sabiduría con perspicacia y atención. Como consecuencia venceremos al enemigo – que es la pereza misma – y uno toma control de su cuerpo y de su espíritu, facilitando nuestro compromiso con una práctica espiritual. Nunca duden de su capacidad para lograrlo. Creer que uno no tiene la capacidad, ni la inteligencia ni el potencial para lograrlo es un gravísimo error. Concéntrense en reunir méritos y desarrollar su sabiduría. Es en nuestra vida de todos los días que logramos alcanzar lo que deseamos”.

COMENTARIO: Resignarse ante las dificultades solo indica pereza y el no haber reunido ni méritos ni sabiduría por medio de acciones y prácticas justas. He aquí la enseñanza del Buda, por favor escúchenla apropiadamente.