Texto 2422 – LA FORMA DE UN KESA

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El Kesa o Rakusú existe entre la forma y la no-forma. Existe dentro de la forma y más allá de la forma. Es el símbolo de la transmisión: el hilo del Dharma ( la no-forma). Coser un Kesa es descubrir nuestro verdadero Karma. Cada puntada al coserlo elimina un demonio de nuestra mente. Se toma aire al pinchar la tela con la aguja, y al avanzar una puntada se exhala. Entrada y salida del aire le dan la no-forma al Kesa. La aguja, el hilo y la tela le dan la forma. Esto es un misterio. El hombre de la Vía camina entre formas y no-formas. La vida entera se sucede entre formas y no-formas al igual que el Dharma de Buda. A veces usamos una palabra, a veces callamos. A veces estamos presentes, a veces solo somos fantasmas. El Kesa es igual: un mundo de existencia y no existencia.

Al coser un Kesa seguimos un orden específico, sino el Kesa resulta en un desastre. Pero el desastre tiene forma y no forma: lo real del mismo y lo subjetivo (nuestra impresión) del mismo.  ¿Cómo sabemos cuál es la forma correcta del Kesa? El Kesa material es sin forma, no es correcto ni incorrecto. El espíritu del Kesa es la verdadera transmisión en el Budismo, más allá de la forma. ¿Qué resulta más apropiado, coser un Kesa correctamente o llevar un Kesa con sinceridad? Esto no lo sabe el hilo, ni la tela, ni la aguja…esto solo lo sabe un Buda.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Nota: En la foto el Sensei Paul Quintero con el Bodhisattva Jonathan D´Enjoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto 2421 – LIGHT ZEN

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La visión “light del Zen es que este es el Zen que queda en el mundo en este momento. O lo vitalizamos con nuestra práctica, o perece. ¿Qué es lo “light” del asunto? Pues que no es tan rígido como creías pues tú eres co-hacedor del Zen. No se sigue al Zen, se vive. Si el Zen fuera una suma de lineamientos rígidos, ya hubiera muerto. La naturaleza orgánica del Zen te incluye en su “hacer“: todos contribuimos con el Zen, sin alterar el Zen. Todos lo alimentamos y nos alimentamos de él sin enfermarlo. De eso se trata la verdadera libertad del practicante. “Ser parte de” sin arruinar nada. We are Zen.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

 

 

 

Texto 2420 – EL OCÉANO DE ZAZEN

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Hay dos formas de abordar el problema de la vida y de la muerte. La primera es la fuerza del Karma, la segunda el poder de los votos del Bodhisattva.

La vida, el nacimiento y la muerte son como un océano. Todos los hombres nadan en este océano y sufren.

Caer en el océano de la vida y de la muerte o hundirse son también dos religiones.

Caer al agua es síntoma de miedo, saltar al agua significa que se ha superado ese miedo.

Todo el mundo está en el agua, pero es posible nadar. Tal es el papel de las religiones: enseñar a nadar.

Mokudo Taisen Deshimaru / El Canto del inmediato satori

 

COMENTARIO: La manera de afrontar las circunstancias de la vida puede ser muy difícil para el hombre y su mente común. El Bodhisattva toma sus votos y reviste su rakusú como un alienígena pues luce diferente ante el común de los hombres. Luce diferente pues cuenta con una sobredosis de confianza cimentada en sus votos. Gracias a esta confianza nada en cualquier mar (desavenencia) sin ningún miedo y ayuda a salvar la vida de quienes no saben nadar. Les dice: “Debeis nadar como yo, mover las piernas y los brazos como yo…”. Pero para ellos es difícil. Ellos comprenden pero a veces tragan agua. El Bodhisattva sabe cómo hundirse en el agua para ayudar a los demás.  Él se sumerge y no tiene miedo. La muerte no lo asusta. Zazen es ese gran océano. Los Kai y el rakusú son el poder heredado de los Budas para vivir sin miedo. Cada zazen equivale a sumergirse en las profundidades de la vida y la muerte…sin miedo.

 

Texto 2418 – DE LO BUENO A LO MEJOR

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Si os apegáis a una sola cosa, no podéis ver nada más. Durante zazen nuestra conciencia se vuelve como un espejo. Nos hacemos uno con todo: sujeto y objeto desaparecen. Sois como un grano de arena que entra en contacto con toda la superficie de la tierra. Pero una mente que se detiene en una sola cosa, solo es esa única cosa. Ese es el peligro del pensamiento aferrado a las circunstancias. Zazen es ir más allá de las circunstancias, como ese grano de arena. El hombre de la Vía es mushin. Se hace sabio gracias a ese contacto con todo.  Puede tocar todo y comprender todo. Mushin es una visión muy amplia del mundo y de la naturaleza humana. Deshimaru dice que una sabiduría comprende todas las sabidurías. El hombre de la Vía se cultiva y se hace sabio solo siendo como un espejo. Zazen tiene un alcance ilimitado. Deshimaru agrega: Por eso la sabiduría que surge de mushin no tiene forma, ni es material. No tiene conciencia, ni Karma.

¿Por qué no tiene Karma? – Porque es una sabiduría que surge de la no discriminación. Es sabiduría “del momento, del instante”. La práctica de zazen conduce a ese estado. Lo que no se apega a lo circunstancial no genera Karma.

Sensei Paul Quintero / Monje Zen

Nota: La traducción mushin como no pensar, pensar sin pensar es muy limitada, nada clara. Mushin es la suspensión del estado analítico o discriminatorio que permite emerger otro tipo de estado mental. En sanscrito, tibetano, chino y japonés existen diferentes palabras para las diferentes funciones de la Mente; para nosotros no existe más que una: “pensar”. Mushin es “la ausencia de juicios emocionales basados en la atracción o la aversión”. Es decir, no hacer elecciones basadas en aceptaciones o rechazos emocionales. No dejarse llevar por pensamientos preconcebidos, juicios, esperanzas o miedos que pueden alejarnos de una respuesta adecuada durante cualquier tipo de actividad, tanto a nivel corporal como intelectual. Este estado está relacionado con la práctica de zazen o el entrenamiento serio en un arte marcial.

Texto 2417 – TU SEGUNDA NATURALEZA

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“Los pensamientos involuntarios, o dicho de otra forma, nuestros hábitos nos impiden obtener la maestría sobre nuestra Mente. De allí surge el dicho “lo que es habitual se convierte en natural”. Nuestros hábitos o costumbres llegan a ser una “segunda naturaleza” en nosotros y esa segunda naturaleza se convierte en nuestros reflejos .Estos reflejos son tan familiares que “llenan todo el espacio de nuestra mente”. A partir de ese momento estos hábitos motorizan a nuestro comportamiento”.

Maestro Jian Liao

COMENTARIO: ¿En qué te han convertido tus propias ideas? ¿Te das cuenta de que tus hábitos tienen un poder extraordinario sobre ti? A veces desvalorizamos el poder de nuestros pensamientos involuntarios desordenados, pero ellos terminan dominándonos. Esa segunda naturaleza que osamos crear con nuestros pensamientos desordenados solo puede traer desdicha, tribulaciones y poca capacidad para dirigir nuestra vida. Fumar, beber, trasnocharse, consumir drogas, comer demasiadas hamburguesas, usar palabras groseras, ofender a diestra y siniestra (por ejemplo) te “convierten en otra cosa”; en algo menos humano y menos racional. Un esclavo común sabe que es esclavo porque ve sus cadenas, pero los hábitos son invisibles. Las cadenas pueden cortarse, pero los hábitos nacidos de nuestro desorden interior deben erradicarse totalmente…esto implica que necesitamos un cultivo mental perseverante. Los pensamientos involuntarios son una fuerza muy poderosa cuyo poder desconocemos. Nuestra práctica consiste en crear pensamientos de valor. Piensa claro y vive bien; es sencillo.

 

Texto 2416 – HABLA EL MAESTRO BANKEI

Bankei

“No había rastro alguno de ilusión en la mente que vuestra madre os dio cuando os trajo a este mundo. No podéis culpar a vuestros padres por ser vosotros personas ignorantes incapaces de alcanzar la iluminación. Los iluminados y los ignorantes comparten la misma única substancia, no hay nada que los diferencie. Es como sacar agua de un río y echarla en recipientes de diferentes formas y tamaños. Cuando el clima se enfría, el agua se congela y se hace sólida. La forma que toma este agua, larga, pequeña, cuadrada o redonda varía de acuerdo con la forma de los recipientes en los que la pusisteis. Pero al final, todo es agua del mismo río. No sabéis que ya sois iluminados vivientes haciendo todo lo que hacéis. Creéis que podéis alcanzar la iluminación acumulando méritos y conocimientos o con prácticas religiosas, pero como eso es totalmente falso, vais por ahí dando patéticos tumbos, saliendo de una oscuridad para entrar en otra. En cuanto a mí, yo no predico enseñanza religiosa alguna. Yo sólo os señalo las falsas creencias que traéis con vosotros.”