Texto 2462 – LA VÍA GENUINA

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“Poned  vuestra  atención en vuestra  propia Vía sin imitar a los demás;  vuestra vida es única, y vuestro karma os atañe solo a vosotros;  no busquen imitar a Buda ni a Cristo; conformaos con su enseñanza;  comprended en profundidad su esencia y su alcance, y cread vuestra propia Vía verdadera, en función de vuestra propia vida”.

Taisen Deshimaru Roshi / El Anillo de la Vía

COMENTARIO: No se puede imitar a nadie, no se puede caminar el camino de otros. El Zen es creatividad, espontaneidad  basada en vuestra propia vida y vuestra propia historia. Cada hombre debe vivir su Vía aquí y ahora. Imitar a otros no sirve de nada, es absurdo. Comprended bien la enseñanza de los grandes maestros y aplicadla para crear vuestro propio Camino.  Si tú eres verdadero, tu Vía será genuina. No debéis apegaros a la realidad de otros, esto no os liberará. Si comprendéis la esencia de la enseñanza, la podréis aplicar a tus circunstancias particulares. Eso sí tiene valor.

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Texto 2461 – EL HOMBRE SIN RANGO

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El maestro zen Rinzai Kigen, es conocido por esta cita: “Solo existe una persona verdadera ‘sin rango’ que entra y sale en todo momento por las puertas de tu rostro“.
¿Qué es esa persona verdadera ‘sin rango’? – Esa persona es tu ser verdadero. Es la persona que realmente eres cuando ‘no’ estás tratando de proyectar una ‘versión’ de ti mismo en el mundo.

No es el oficinista, ni el maestro, ni el mago, ni el practicante de zazen, ni el leñador, ni el ama de casa… solamente eres tú.

Esta persona ‘sin rango’ que siempre está saliendo y saliendo eres tú pues sin importar lo que hagas, no puedes esconder lo que realmente eres. El ‘ser verdadero’ se manifiesta en tus actividades mundanas diarias: en tu forma de caminar, en tu manera de interactuar con desconocidos, en tu manera de dirigirte a un mesero en un restaurante, en tu manera de contestar el teléfono. Todo esto es una manifestación de tu ser verdadero.

El ser verdadero está desnudo. No tiene título, ni un rango, ni un estatus.

Podemos darnos títulos y rangos a nosotros mismos en la cantidad que deseemos. Pero siempre existirá esa única verdadera persona que carece de rango, que no tiene título, que nació de la nada y que a la nada ha de regresar.

Consigue a esa persona que carece de rango dentro de ti mismo. Permítele a esa persona sin rango hacer todo lo que deseas hacer de manera que todo lo que hagas sea verdaderamente original y auténtico.

Zazen es buscar y encontrar a esa persona ‘sin rango’.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2460 – LA REALIZACIÓN NO ES UN FIN

Boy feeds his sister in slum area near Islamabad

El hombre debe realizar un valor, alcanzar un sentido o encontrar a otro ser humano. Esto lo ayuda a alejarse de sí mismo. Esto no lo encuentra dentro de sí mismo. La auto-realización no se logra a la manera de un fin, más bien como el fruto legítimo de la propia trascendencia.
Viktor Frankl

COMENTARIO: En realidad Frankl nos está aclarando lo que el mismo Dōgen nos dice cuando plantea aquello de “olvidarse de uno mismo”. Como consecuencia, la “realización” solo se logra alejándose de sí mismointegrándose a otras tareas o personas. No existe otra posibilidad pues la realización no es un fin. Es una “vivencia” basada en tu propia trascendencia. La trascendencia de ti mismo. Es por eso que Frankl nos dice y repite: “Aléjate de ti mismo”. Es impresionante como su visión es totalmente Mahayana sin ser él budista. Para nosotros, gente zen, muy bueno sería recordar esto de que la realización no es un fin, es una vivencia. Gracias, Viktor Frankl; pueda tu sabiduría seguir ayudando a muchos a alejarse de sí mismos. Este es el Zen verdadero, el único despertar.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2459 – PARA EL ZEN TODO TIENE SU PODER

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Es gracias al fuego de las ilusiones que el hombre decide practicar, penetrar la Vía, abandonar el ego, cambiar su karma. Todas las cosas por las que pasamos, le permiten al Dharma desplegarse. Todos los eventos de nuestra vida, sean buenos o malos, son parte de nuestro propio despertar. Nunca debes decirte que esto o aquello no son manifestaciones ‘aptas’ para alcanzar tu despertar. Cada parte de nuestra vida nos habla y forma parte de nuestra realización.

Yalal Al Din Rumi nos dice: “Cada momento tiene cien mensajes de Dios”. En el Zen diríamos que cada momento y cada uno de esos mensajes son parte activa de nuestro “despertar”. Permítele al Dharma desplegarse, únete a la vida activa, a la Mente-Buda.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2458 – DESPERTAR FUERA DE NUESTRO TIEMPO

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Cuando uno alcanza el “despertar”, despierta uno y al mismo tiempo a toda tu familia. Tu “despertar” es pues una bendición que sana el Karma familiar, la re-creación de ti y de muchos más.

El tiempo para ello (alcanzar el Despertar y sanar a nuestros ancestros) existe solo en ‘nuestra práctica cotidiana‘. Fuera de ella no hay tiempo para alcanzar el despertar y sanarnos. Es gracias a nuestra práctica que interactuamos con el tiempo del universo. Es solo al liberarnos de nuestro poder personal egoísta y limitado, que podemos alcanzar el despertar y podemos sanar el karma de nuestra familia. Es fuera de nuestro tiempo limitado y de voluntad limitada (una vez que nos hemos liberado de las metas del ego) que podemos ser “animados” por el poder maravilloso y fundamental del cosmos’, nos dice el maestro Deshimaru.

En otras palabras, para “despertar” uno no puede hacerlo en el tiempo ilusorio del hombre, pues si así fuera, no serviría para nada. Nuestra práctica es nuestro vehículo para tener acceso al tiempo universal que es donde podemos despertar y ayudar a otros a hacerlo. El tiempo universal ilimitado lo contiene todo. Esta es nuestra práctica: debemos ir más allá de nuestro tiempo limitado ilusorio. Cuando el maestro Dogen decía que uno no puede pensar en uno como uno y en los otros como los otros, se refería a una muy alta disposición que debemos tener todos para entender el universo como uno todo. Si lo comprendes, ya estás en la Vía del no-karma. El tiempo universal libera. La energía universal sana.

Solamente en el tiempo de zazen que podemos iluminarnos en el presente.

Sensei Paul Quintero / Taisen Deshimaru

Texto 2457 – AYUDAR A QUIEN DESEA REALIZAR LA BUDEIDAD

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En cierta ocasión, un rey ofreció una recompensa a aquel cazador que encontrara a un elefante de seis colmillos con el que su esposa –la reina de Videha- había soñado. Esta le había pedido al rey esos seis colmillos.

Un cazador, que conocía muy bien las montañas del Himalaya, y que en una ocasión fue salvado por ese mismo elefante de quien se decía estaba entrenando para  alcanzar la budeidad, decidió ir a buscarlo pues se ofrecía una gran recompensa a quien trajera los seis colmillos.

Estando al tanto el cazador de este deseo de realización que tenía el elefante, se disfrazó cubriéndose con una manta de monje budista para poder engañar al elefante y, al estar muy cerca de él, le disparó una flecha envenenada.

El elefante sabiendo que su vida estaba pronta a terminarse y que el cazador se había dejado llevar por el deseo de obtener el dinero de la recompensa, se compadeció de este pobre hombre y lo protegió de la arremetida de los demás elefantes de la zona que deseaban matarlo cercándolo con sus patas. Entonces, al irse los demás elefantes, le preguntó al hombre que por qué había hecho algo tan bajo. El cazador le contó sobre la recompensa y de cómo él deseaba tener sus seis colmillos para ganarla. El elefante de inmediato se deshizo de sus colmillos al golpearlos contra un árbol y se los dio al cazador diciendo:

Es gracias a este ofrecimiento que yo he podido culminar mi entrenamiento para alcanzar la budeidad y de esta manera renaceré en la Tierra Pura. Cuando yo me convierta en un buda, te ayudaré a deshacerte de las tres flechas venenosas que te hieren: la codicia, la rabia y la estupidez”.

The Teaching of Buddha / Society for the Promotion of Buddhism

 

COMENTARIO: Nuestro entrenamiento tiene muchos matices, y quizás en alguna acción futura nuestra (inspirada por el Dharma) podamos alcanzar el estado de buda. No despreciemos las cosas, palabras, gestos que puedan ayudar a otros y a nosotros mismos por menudas que estas parezcan. Elefantes y cazadores hay muchos, lo importante es que podemos alcanzar el sosiego de los budas gracias a nuestras pequeñas y compasivas acciones. A veces somos cazadores, en otro momento podemos ser elefantes, y finalmente todos seremos budas. Así sea.

Texto 2576 – EL DHARMA DE TODOS

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Dogen cuenta la conversación que tuvo lugar entre Tokusan y una anciana en el capítulo llamado Shinfukatoku del Shobogenzo:

¿Quién sois?  – Soy una anciana que vende pasteles de arroz. – ¿Podrías venderme alguno? – ¿Y por qué el maestro quiere comprarme pasteles de arroz? – Para reavivar mi espíritu. – ¿Qué lleva usted maestro en ese pesado paquete? – Has oído hablar de Shu, el rey del Sutra del Diamante? Pues bien, soy yo. Yo soy el especialista en el Sutra del Diamante. Realmente puedo decir que lo conozco a fondo e incluso he escrito un comentario sobre él.  Precisamente ese Comentario es lo que llevo en este paquete. – ¿Puedo permitirme plantearle una pregunta a usted, maestro?  – Desde luego, puedes preguntarme sobre cualquier aspecto que desees. – Según he oído decir, en el Sutra del Diamante se afirma que el espíritu pasado es inaprensible y que el espíritu futuro es inaprensible. Así pues, ¿qué espíritu deseáis reavivar con pasteles de arroz? Si el maestro puede responder a mi pregunta, le vendo mis pasteles: si no, no le venderé ninguno. Tokusan enmudeció por completo.

Dogen, al respecto dice: “No deja de ser deplorable que los monjes pierdan su tiempo contando los granos de arena del océano de la sabiduría, mientras que nunca han conocido verdaderamente la Ley de Buda, ni tan siquiera en sueños”.

Tokusan –quien se encontraba en el momento del dialogo con la anciana camino al monasterio de Ryutan Soshin, llegó al tiempo al monasterio y estudió con el maestro asignado hasta alcanzar el Despertar.  Su intención era refutar la frase “tu propio espíritu es Buda” que se pregonaba como enseñanza fundamental en ese monasterio. Al Despertar, quemó sus comentaros con una antorcha y abandonó el monasterio habiendo dicho: “Por profundo que sea nuestro conocimiento de la obtusa filosofía, no tiene sino el grosor de un cabello en la inmensidad del espacio; y por importante que sea nuestra experiencia de las cosas propias de este mundo, no es más que una gota de agua lanzada a un océano insondable”.

Tomado del libro Cuerpo y Espíritu / Dogen

COMENTARIO: Todos sabemos algo del Dharma, pero ese mismo Dharma nos abraza a todos y a todo cuanto sabemos. En la Vía (el conocimiento de nuestra propia vida, en palabras de Dogen), todo lo que podamos apreciar como Dharma es parte de un paquete que reúne toda la sabiduría del mundo. Cuando reconocemos lo limitado de nuestro conocimiento y nuestra sabiduría podemos comer todos los pasteles de arroz que deseemos.

Nota: También dijo Dogen: “Si la Vía del Buda pudiera expresarse por medio de unas pocas palabras,  no hubiera sobrevivido hasta nuestros días”.