Texto 2497 – LA SECUENCIA PERFECTA

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De dos de las obras del maestro zen Dainin Katagiri, Returning to Silence y You have to say Something se puede sacar una secuencia de vida Zen muy clara: Cuando regreses al silencio, podrás expresarte libremente. El zazen, esa meditación sentada que nos ha sido transmitida por el Buda Shakyamuni, nos dice Katagiri, es esa otra parte de la comprensión humana que no puede ser transmitida ni comprendida mediante el uso de las palabras. Cuando estas agotan su eficacia, debes sentarte. La comprensión del hombre solo puede expandirse al meditar. Zazen es la otra mitad de la comprensión a la que el hombre común no tendrá jamás acceso a no ser que se siente, se calle y se deje instruir por el mismo zazen. Solo entonces el hombre liberado, gracias al zazen, podrá “decir algo”.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

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Texto 2496 – SAL DEL RITUAL

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Un relato chino nos cuenta de un hombre que corría desesperado huyéndole a sus propias huellas que detestaba para al final simplemente llegar más rápidamente a su muerte. Este relato nos habla de nuestra insatisfacción para con nosotros mismos y de su final patético en nuestras vidas. La gente no se acostumbra a la idea de reconocer que sus faltas, imperfecciones y dudas son perfectamente naturales y que lo más probable es que nunca podamos superarlas todas ni comprenderlas a plenitud. Esta insatisfacción propia, este deseo de no ser así propio de las culturas occidentales severamente críticas del individuo, no le permiten al individuo aprender a vivir consigo mismo tal como es. Todos tenemos imperfecciones y huir de ellas no nos va a sanar en lo absoluto. Debemos poder aceptar a nuestro ser íntegramente, con todas sus dimensiones para poder movernos en nuestra vida. Deng Ming-Dao dice que ser quienes somos está muy bien.

La mente humana indisciplinada e ignorante se enfrasca muchas veces en una lucha contra nuestras limitaciones viéndolas como obstáculos. Esto es un ritual mental basado en desesperanza, en la no aceptación de uno mismo. Cuando deseamos cambiar patológicamente, nos estamos perdiendo de la oportunidad de ser quienes somos y de aceptarnos con nuestras debilidades, y es solo esta comprensión la que nos permitirá abrirnos a la grandeza que albergamos en nuestro interior nos dicen Al-Huang y Jerry Lynch en su obra Mentoring. Mientras no nos aceptemos como somos, correremos hasta el cansancio para finalmente no ser nadie.

El Zen no propicia carreras, ni tampoco aplaude la dejadez. El hombre debe dar lo mejor de sí mismo aceptándose como es. Estas limitaciones nos salvan de males peores (entiéndase como complicaciones mentales más severas) y nos pueden salvar –como en el caso del árbol nudoso y torcido– que gracias a sus imperfecciones se salva de ser cortado para ser convertido en tablas en la construcción de una casa. El Zen nos ayuda a comprender que no todo debe ser limitado por nuestra propia intolerancia y que no todo en la vida puede ser comprendido perfectamente. Es justamente esta comprensión lo que nos permite sobrevivir a nuestras propias críticas y rituales.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

Texto 2494 – ZAZEN Y GARNIER

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Basarse en el tiempo-reloj no nos permite ‘escapar’ del yugo del tiempo. El físico Jean Pierre Garnet (Francia) nos habla de .un  tiempo que existe entre los segundos que conocemos (The Doubling Theory, 1988). Este no-tiempo es un tiempo de completa libertad y podemos entrar en contacto con él usando nuestro cuerpo energético considerado el aspecto ‘dual’ de la materia.

Este ‘tiempo sin tiempo’ es el tiempo ideal para ‘arreglar‘ todo en nuestra vida. En este tiempo y viajando en él con este cuerpo energético resolvemos todo sin necesidad de pensar. Muy Zen, sin duda. El concepto de ‘mushotoku‘ del Zen es justamente la actitud necesaria para hacer los cambios sin la intervención de la mente que no solo vive en el mundo material sino que espera resultados a los que ha de apegarse. En este no-tiempo el espíritu sin apego se mueve con el cuerpo energético y resuelve sin resolver, sin la intervención de una mente angustiada. El espíritu de no-provecho practicado en el Zen comprende esto.

La gente que busca ansiosamente soluciones para sus pesares difícilmente puede desconectarse de este tiempo-reloj y es esclavizado por las circunstancias que este rige. Jean P. Garnet nos dice que uno ‘no tiene que saber cómo funciona esta teoría. Es cuestión de tener fe en ella. Él dice que todos conocemos (desde la perspectiva del no-tiempo) antes de saber que conocemos. Nos insta a observar cómo los niños saben ‘usar‘ cualquier artefacto electrónico sin haberlos visto ni manipulado antes. Esto lo hacen gracias al uso del tiempo imperceptible.  Debemos aprender a confiar en nuestro cuerpo energético. Insiste que usemos todo el tiempo imperceptible que está a nuestro servicio.

Cuando el maestro Taisen Deshimaru (representando a todos los maestros y patriarcas de la transmisión) nos dice: “Cuando practiquéis zazen no busquéis nada, no os esforcéis por nada, la Vía se ocupa de todo“, se entiende que La Vía es sin tiempo. La Vía pertenece a la libertad del ‘tiempo imperceptible’.

¿Cómo conectarnos con este no-tiempo? De noche, acuéstate en plena consciencia de tu posición corporal e imagina a un doble de pura energía a tu lado en tu misma postura. Desde allí sal a volar y a nutrir tu vida venciendo limitaciones y supuestos problemas con amor y determinación. Visita todos los lugares y personas que desees, vuela sin límite en el no tiempo que no puede ser asido por la mente humana como todas las cosas a las cuales nos apegamos para dominarlas. Durante zazen, el espíritu sin provecho no se apega a nada, solo vive la vida sin limitaciones.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2493 – HASTA EL LINDE DE NUESTRA COMPRENSIÓN

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Cuando sentimos que nuestra vida está determinada por las circunstancias o por quienes nos rodean y que no podemos evitarlo, se debe a que nuestra comprensión es muy limitada. Para empezar, no hemos comprendido que nuestra vida es la expresión de nuestros propios pensamientos y que si ésta se siente limitante, es porque nuestros pensamientos también son limitantes.

Somos libres para escoger hasta el linde de nuestra comprensión dice el Astrólogo norteamericano Stephen Arroyo. Esto quiere decir que si nuestra mente es estrecha solo veremos pocas posibilidades para actuar y “no nos quedará más remedio que escoger una de ellas“. Pero si nuestra mente es de comprensión amplia, podremos ver muchas alternativas y nos sentiremos “libres de escoger cualquiera de ellas”.

El problema está en que generalmente creemos que entendemos y sabemos todo hasta que ocurre algo que se escapa de nuestra comprensión y solo entonces nos damos cuenta de que en realidad entendíamos poco o nada.

De manera que tu libertad depende de tu disposición para comprender. Mientras mayor sea tu comprensión de ti mismo y de la vida, mayores serán tus opciones para escoger. Recuerda que en una mente pequeña caben pocas posibilidades, mientras que en una mente infinita, caben todas.

Rubí Saki Shō

Texto 2492 – ZEN DE PRADERAS

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Me he permitido no seguir un método estructurado para vivir el Zen y he permitido que todo me enseñe algo. He caminado como dice Alan Watts: paseando por la pradera y actuando de acuerdo a lo que aparece. Y no me he apegado a nada.

Rubí Saki Shō / Bodhisattva 

COMENTARIO: Cuando la brisa llega, la disfrutamos. la Mente encuentra el momento definitivo para impregnarse de Zen cuando el Zen deja de ser el Zen que buscamos. Si miras con detenimiento, sin presión y sin anhelo, verás aparecer mil budas caminando en mil praderas…junto a ti. 

Texto 2491 – ¿SUFREN LOS MAESTROS ZEN?

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Un practicante de Zen le preguntó al Maestro Keisen Vuillemin:

Después de haber hecho mucho zazen y de haber experimentado momentos de presencia a diario, ¿se puede alcanzar un estado natural y permanente de abandono (del ego)? ¿Los Maestros Zen sufren de vez en cuando?

A lo cual el Maestro respondió:

“Por supuesto, todos vivimos en el samsara. ¿Por qué un Maestro Zen abandonaría su humanidad si él mismo está en el samsara? Nadie puede escapar de la impermanencia, la diferencia está en que nosotros sabemos ésto y por eso seguimos tratando de cumplir nuestros votos, sin apegarnos completamente a los fenómenos.

Nirvana y samsara se definen el uno al otro, son la vida misma.

Todos somos seres humanos, y espero que seamos verdaderos seres humanos.”

COMENTARIO: Es una respuesta muy clara. Ser un Maestro Zen no significa ser un robot, ni una deidad y mucho menos ser insensible. Un Maestro Zen ha logrado adiestrar su mente para que no se quede enganchada en lo ilusorio y lo transitorio y esto lo demuestra en cada una de sus acciones. Seguramente sufrirá de vez en cuando, pues como dijo el Maestro Keisen nadie puede escapar de la impertinencia por el mismo hecho de existir. La diferencia está en que el Maestro usa su sufrimiento como un recordatorio para cumplir sus votos y quizá para motivarse a sí mismo a seguir enseñando.

Quienes se inician en la práctica del Zen, comúnmente asumen que los Maestros han adquirido poderes extraordinarios y en especial que han adquirido la facultad de no sufrir. Sin embargo, lo único extraordinario en el Zen, es poder ver lo extraordinario en lo ordinario. Lo único extraordinario en el Zen, es serenar la mente una y otra vez a pesar de la agitación que producen los fenómenos de este mundo. Lo extraordinario en el Zen, es continuar sentándose a meditar sin propósito alguno, cuando el mundo no quiere detenerse porque tiene miles de motivos para seguir corriendo.

Generalmente se le llama “Maestro” a alguien que está certificado para enseñar el Zen. Pero el verdadero maestro es el que ha logrado cultivar todos estos “poderes extraordinarios. Si has logrado cultivar todos estos “poderes“, tú también eres un maestro zen; el que sufras solo significa que eres un ser humano y esta humanidad te recuerda que debes “ir más allá de donde estás.”

Rubí Saki Shō / Bodhisattva – Linaje de Taisen Deshimaru Roshi