Texto 2142 – NUEVAS ORDENACIONES EN VENEZUELA

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Este agosto 14 de 2016 un grupo de practicantes del Budismo Zen que solicitó su ordenación al sensei Paul Quintero (monje zen) y al monje asistente Juan Carlos Neme recibió los cinco preceptos del Bodhissatva en la ciudad de Caracas, Venezuela. El linaje de Taisen Deshimaru sembrado en Venezuela gracias al sensei Yves Carouget se vio exaltado por tan singular ceremonia frente a la impetuosa mirada del Ávila. Diana Gámez (ordenada como monja), Mercedes Bracca, Rubí Uzcategui, Adrian Afonso, Hugo Ballesteros, Dany Sanchez, Orlando Silva y Anderson Garcia recibieron los preceptos del Buda para fortalecer su estudio, trabajo y servicio al país y a su gente a través de sus nobles acciones con el fin de mitigar el sufrimiento de muchos. Reciban ellos la bendición del Buda Shakyamuni quien los ha acogido como sus hijos.

Felicitaciones para ellos y sus familias. Actúen desde ahora como personas cuyo Karma se ha visto armonizado por tan diligente y sabia decisión.  Ahora – tal como lo expresa el poema de Dogen Zenji en sus rakusus – ustedes se sientan sobre los hombros de gigantes. (Every bodhisattva sits on the shoulders of giants. – Dogen Zenji). La historia misma los ha colocado sobre los hombres más prominentes del Budismo Zen y ahora pueden ver el mundo y cambiar su Karma “desde lo alto”. Gassho y sampai para ustedes.

 

Sensei Paul Quintero / Sensei Juan Carlos Neme

 

 

Texto 2141 – ORDENACIONES AL DESNUDO

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¿Qué significa o qué representa Ordenarse? Ordenarse, ni difícil ni fácil. Ordenar nuestros pensamientos, ordenar nuestros actos, la mente y las emociones y los actos. Despertarse para estar despiertos, despertarse para ocuparse de mantenerse despiertos.

Dejen que zazen haga su trabajo“, indicaba nuestro honorable sensei Yves Nan sen Carouget, a quien por cierto no conocí en persona pero a quien de todas maneras ya tú conoces y yo conozco porque su impronta, sus actos ordenados, el esfuerzo suyo por ordenarse, una y otra vez, ha quedado aquí en la sangre, de cada uno de sus discípulos directos, y, de quienes estamos legando el testigo ¿Vale? Lo propio -entendamos compañeros de la Vía- ocurre con el sello de lo que en este mundo hiciera un príncipe de la India del clan de los Shakya hace aproximadamente unos 2500 años ha. Ese baberito que llaman Rakusú, o esa mantica que llaman Kesa, es el sello de la transmisión de la Luz que destierra la oscuridad, la no-claridad, la ignorancia, de las mentes de los seres humanos; mediante un permanente ordenarse, despertarse.

Respetemos, entendamos, veneremos esta oportunidad, que después muchos años (siglos, milenios, quién sabe), de vidas tras vidas de nuestros antepasados, de sus experiencias, de nuestras propias experiencias, estamos aquí, habiendo adquirido este compromiso y esta responsabilidad, habiendo despertado, una vez y diciendo: “Me comprometo a mantener firme mi atención puesta en conservar mi mente clara, fresca, cuidar de mi cuerpo (mi vehículo y mi templo), a asistir a otros en su sufrimiento, a facilitar la felicidad ajena, porque en última instancia, Tu y Yo, Ellos y Nosotros, no existe”.

Ni la mantica, ni el baberito, son objeto para ostentar; en todo caso, la marca de un recuerdo feliz a propósito de La adquisición, sí, pero, en ello, de la más bella y sublime responsabilidad. Al final, ese baberito y esa mantica, ni son tuyos ni son míos ¿Te habías detenido a pensar en eso? A mí se me explicó en un momento dado, y tal como lo indicara el Buda, lo he evaluado y sometido a los rigores de la vida práctica, y lo creo correcto.

Se me ha pedido aquí expresar lo poco que he vivido como gente Zen en estos últimos años, que son pocos, o son muchos, quién sabe. Que hace un tiempo me he Ordenado, y que he visto a otros ordenarse, que los he acompañado con esa gran alegría de quien ve a otros adoptar el camino recto, el sendero del no-regreso, la vuelta a casa, el refugio en el Dharma del Buda, el refugio en el referente de Buda como esa capacidad que todos tenemos de Despertar (que ha mostrado el camino, que cada quien tiene que recorrer eso sí), el refugio en la Sangha, si no la más, de las más excelsas comunidades que haya sido jamás. Que es, una sola. Tibetana, Mahayana, Theravada… una sola.

¿Y saben qué pienso-siento? Lo que ya he expresado, pero, además, que con la Luz intensa, alegre y fresca, presta a servir, ordenadamente, despiertos, esto debe continuar. Así sea en la chocita más humilde, en un apartamento, entre los árboles, en una casa… o en un dojo propiamente, alguien más se debe ordenar, siempre que lo pida claro está. Porque ni Taisen Deshimaru se vino de Japón a Occidente para sembrar las semillas de un Zen fresco ya moribundo en su tierra, anhelante, cansado, sediento de agua clara, ni Yves Carouget se vino desde Francia para transmitir ese Zen en esta tierra para que aquí se muriera.

 

Javier Perez Cordero / Zen de Caracas

 

COMENTARIO: Muchísimas gracias por el texto. Nada le falta. Gassho. Al ordenado los méritos le sobran: sea su vida prueba de ello.

Texto 2139 – HACER EL BIEN MIRANDO BIEN A QUIEN

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¿Qué pretendes al hacer el bien a alguien? ¿No te basta con esto: con obrar conforme a tu propia naturaleza? ¿O es que quieres cobrar por ello? Esto sería como si tu ojo te pidiera una recompensa por ver, o tus pies por andar. Pues al igual que estos han sido generados para esa tarea, y precisamente al actuar de acuerdo a su constitución hacen lo propio, así ha sido hecho el ser humano: para servir a otros de manera natural.

Es en el propio hecho de hacer el bien donde radicará todo el fruto de la acción. Se hace bien por y  para hacer el bien. Más nada. Parece fácil decirlo, pero nuestra cultura ha ido olvidando esta manifestación hermosa del ser humano. Quizás como personas zen podamos intentar ayudar a rescatar la hermosa tarea del hacer el bien mirando muy bien a quien se le hace, pues “mirar al otro”  es también “enseñar al otro” ya que lo tomas muy en cuenta. Física, mental y espiritualmente nuestros ojos se conectan con el auxiliado para conectarnos con él íntimamente (así sea por tan solo un instante) y ayudarle a calmar su sufrimiento.  ¿Por qué creen ustedes que en el Zen el contacto visual entre maestro y discípulo, y entre discípulos es “tan” importante? ¿Acaso es que no han visto el hacer el bien como una parte importantísima de esa conexión intima? Miren a todos, estudien todo, hagan el bien a todos.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2138 – ROPAS USADAS

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“Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos“.

Fernando Pessoa

 

COMENTARIO: ¿Es para hoy, o lo dejamos para cuando nuestra ropa se termine de romper?

 

Texto 2137 – LA REALIDAD PERFECTA

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“En la realidad perfecta no existen imperfecciones; pero en la mente dispersa y desordenada se crean criterios falsos (imperfecciones) pues la realidad es el reflejo de lo que en ella acontece.  Acabar con los malos hábitos y meditar puede ayudarte a ver la realidad perfecta en la cual tus propios añadidos desaparecen pues en nada pueden cambiar de la realidad perfecta. Lo imperfecto te lo impones y lo vives tú mismo.”

Maestro Miao Tsan

 

 

Texto 2136 – EL ZEN ES SIMPLEMENTE LA ÚLTIMA ETAPA

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El Zen es simplemente “la última etapa” de nuestra búsqueda. Todo conduce eventualmente al Zen. Puedes estudiar mil disciplinas, mil religiones y mil filosofías, pero ninguna de ellas tendrá importancia a lo que llegues al Zen. Te puedes, afortunadamente, olvidar de todo lo aprendido antes y entrar en el Camino de la Verdadera Libertad. El Zen no esclaviza a nadie. Es un aprendizaje basado en la meditación sentada y que siempre te invita a ir “más allá” de cualquier límite que te imponga cualquier doctrina. El Zen siempre será ese “más allá” y por lo mismo será la última etapa que has de vivir: la etapa madura de tu mente.

Sensei Paul Quintero / Armando Acosta