Texto 2083 – ENTRANDO EN EL CORAZÓN DE BUDA

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Tu sufrimiento y el mío son la condición básica para entrar en el corazón de buda y para que buda pueda entrar en nuestro corazón. Buda decía una y otra vez: “Solo enseño el sufrimiento y como transformarlo”. El sufrimiento es el medio que Buda utilizó para liberarse y es también el medio por el cual podemos liberarnos. No hay que esperar hasta no tener nada de sufrimiento para tratar de ser feliz. Cuando un árbol del jardín se enferma debes cuidarlo, pero no pases por alto los árboles sanos. Si alguna vez experimentaste el hambre, sabes que un plato de comida es un milagro. Si sufriste frío conoces el valor del calor. Si has sufrido sabes cómo apreciar los paradisíacos elementos que están presentes. Si sólo te fijas en tu sufrimiento perderás el paraíso. No ignores tu sufrimiento, pero no te olvides de disfrutar de las maravillas de la vida, en beneficio tuyo y en el de todos los seres. (Es necesario conocer la oscuridad para apreciar la luz. Es el contraste lo que hace interesante a la vida).

Sin sufrimiento: no puedes crecer, no puedes alcanzar la paz y la alegría que mereces. No debes huir del sufrimiento. Abrázalo, aprécialo. Con comprensión y compasión serás capaz de curar las heridas de tu corazón y las del mundo. Buda llamo al sufrimiento la Santa Verdad, porque nuestro sufrimiento tiene la capacidad de mostrarnos la senda de la liberación. Abraza tu sufrimiento y deja que te revele el camino hacia la Paz.

 

El corazón de las enseñanzas de Buda / Thich Nhat Hanh

Texto 2082 – KESA SIN COLOR MENTAL

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Hace unos días estaba yo leyendo sobre el color del kesa en la época misma del Buda. El texto decía que el Buda les indicó a sus discípulos no usar un color específico (azul, rojo, marrón, negro por ejemplo) para no asociar el kesa con ningún color conocido. Para lograr esto les pidió a sus discípulos mezclar varios colores (práctica común en los telares de la India) con el fin de lograr un color indefinido, tornasolado si fuese posible. Esto me pareció muy interesante, y hablando con Rubi Uzcategui (persona zen) sobre esta indicación del Buda, ella me hizo este hermoso comentario que comparto con las comunidades budistas del mundo.

El kesa no puede tener un color especifico pues ese color sería un color creado en nuestra mente: sería un color producto de nuestros puntos de vista particulares, de nuestras preferencias, apegos y de nuestra ignorancia. Cuando todo estos acondicionamientos desaparecen, el kesa tendrá un color ajustado a una Mente Clara: un color inexistente, un color ilimitado, un color que supera nuestros gustos humanos condicionados.” 

 

Sensei Paul Quintero

 

 

Texto 2081 – LA TRANSMISIÓN EN EL BUDISMO

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Cuando Niwa Zenji (foto superior) visitó el templo zen de la Gendronniere (Blois, Francia) después de la muerte de Taisen Deshimaru (1982), él llevó a cabo la ceremonia de la transmisión del Dharma para tres de sus discípulos más destacados y dedicados.

“La transmisión del Dharma es al mismo tiempo algo muy personal y un proceso universal completo. Se lleva a cabo a través de un maestro pero también tiene que ver con el sencillo reconocimiento de lo que ya es.

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La ceremonia de la transmisión del Dharma de un maestro a un(os) discípulo(s) es un acto muy significativo pues es una ceremonia en la cual el maestro certifica a otra persona como su sucesor en la difusión del Dharma. Esto ha sido así desde el origen mismo del budismo a partir de la muerte del Buda Shakyamuni. El maestro por lo general entrega su tazón y su kesa al discípulo certificándolo como su sucesor. Se puede llevar a cabo en cualquier momento de la vida del maestro. Ciertos maestros no lo hacen (como es el caso de Taisen Deshimaru)  y, al morir, la Sangha puede decidir quiénes pueden heredar ese Dharma. Fue esta la razón de la visita de Niwa Zenji: certificar los herederos del Dharma de Taisen Deshimaru escogidos por la comunidad.

En realidad, como muy bien lo han expuesto otros maestros del Dharma, todo discípulo sincero “hereda” el Dharma de su maestro. La ceremonia de ordenación en el Zen es una ceremonia ambigua pues no solo te ordenas en el Camino de los budas, sino que esta ceremonia también certifica que heredas el Dharma particular de tu maestro. No un Dharma personal, solo un Dharma particular. Los encuentros con tu maestro son de suma importancia pues es a través de los contactos personales con él que su Dharma particular se va integrando a ti.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

NOTAS:

Como nota curiosa alguien lo vio haciendo gassho secretamente ante cada persona que asistía a esa ceremonia en el templo. Se dice que también hizo gassho ante un perro que pasó por allí.

Otro incidente memorable es que durante un zazen, el maestro Niwa Zenji le dio a todos los presentes los golpes del “kyosaku”, y al terminar (luego de un rato medianamente largo) dijo: “Buda ha golpeado a Buda”.

 

 

 

 

 

 

Texto 2079 – LA RELACIÓN MAESTRO-DISCÍPULO

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Clairelise: ¿Cómo es esa relación entre el maestro y el discípulo ya que nosotros los occidentales no entendemos mucho de esto?

Christian Espiau de la Maestre: Esta es una relación que es muy difícil de entender en occidente pues siempre nos imaginamos que esta es otra de esas relaciones entre alguien superior y alguien inferior: el que sabe contra el que no sabe.  Pero no existe nada de esto en una verdadera relación maestro-discípulo. Es estrictamente un encuentro entre dos personas que están juntas en el camino de su vida y de su práctica. Y, de pronto, surge un una confrontación entre ellos y se intercambian ideas sobre la cosa esencial que aviva la vida.  En esta confrontación existe un respeto mutuo y el reconocimiento de que ambos comparten algo esencial, y de que pueden ayudarse el uno al otro. Cuando uno practica con la cara hacia la pared, uno está solo con uno mismo, y mucha gente se dice a si misma que ellos pueden hacer esto a solas en sus casas. Yo les digo que no. No pueden hacer esto solos en sus casas siempre, pues se encerrarían a sí mismas en un caracol.  Y el maestro zen esta justamente contigo para ayudarte a salir de ese caracol. El maestro fue una vez un discípulo, y siempre será un discípulo.

 

Tomado de una conferencia “El Zen: juntos hasta la otra orilla” realizada en el dojo Le Havre en Francia en noviembre de 2005. Christian Espiau de la Maestre – monje – es discípulo directo de Taisen Deshimaru y dirige el dojo Rouen.

 

 

Texto 2078 – DIALOGO ZEN

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Pregunta: En el Zen, el Buda ¿es la imagen de un maestro o de un dios?

Monje zen: De un maestro, no de un dios. Un hombre. Una persona.

Pregunta: Lo pregunto pues en un dojo uno siempre ve una estatua de Buda. ¿No es eso tener un ídolo?

Monje zen: La estatua está allí para recordarnos de que tenemos un ideal, el ideal de una postura. Cuando nos inclinamos ante esa imagen, nos inclinamos ante nosotros mismos. Ni nos inclinamos ante un dios ni ante la imagen de un dios. No existe una idolatría en el Zen. Siempre estamos demoliendo todo tipo de ideas fijas y conceptos para poder tocar la esencia del ser humano.

 

Nota: El dialogo se realizó con el monje zen Philippe Coupey de la sangha de Taisen Deshimaru en Francia.

 

 

 

 

 

 

 

Texto 2077 – SOLUCIÓN ZEN

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Un monje zen le había ya indicado a un nuevo practicante los pasos para meditar: postura, respiración y actitud del espíritu. El practicante se sentó sobre su zafu pero no lograba concentrarse por nada del mundo. Como el monje vio su intranquilidad, se le acercó y le preguntó al oído por lo que le estaba pasando. El principiante contestó en voz baja que no lograba enfocarse. El monje le dijo que recordara todo lo que le había explicado, y regreso a su sitio.  La intranquilidad persistía. Entonces el monje se le acercó de nuevo y le dijo al oído: “Pide algo, anda pide algo.” y se volvió a sentar. A partir de ese momento el principiante no se movió más y entró en un samadhi perfecto.

 

Sensei Paul Quintero (Tomado de una conversación-vivencia del bodhisattva Jonathan D´Enjoy del dojo zen de San Felipe, Yaracuy mientras le enseñaba zazen a unos amigos.)

Nota: el Zen sin creatividad no es Zen.