Texto 98 – ¿PARA QUÉ PRACTICAMOS ZAZEN?

Buda en zazen.

 

 

 

“No hacemos zazen para volvernos Buda,

hacemos zazen porque somos Buda o Dios.”

 

 

Maestro Kosen

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Texto 97 – CAMBIAR LOS PENSAMIENTOS…

 

De acuerdo con las enseñanzas de Buda y los principios de la Recta Comprensión, nosotros podemos cambiar nuestros pensamientos mientras estos surgen. Al hacerlo, creamos nuevas caminos, que nos conducen a  nuevas y mejoradas maneras de vivir. Nuestros pensamientos habituales nos encierran. La transformación de nuestros pensamientos y conceptos nos libera.

 

Un error muy común es pensar que los problemas que surgen a nuestro alrededor son creados por circunstancias externas o son causados por otra gente. Sin embargo, ¿quién es el que piensa que todos esos problemas vienen de afuera o de otras personas? Nosotros! – Todos los pensamientos relativos a problemas vienen de nuestra Mente. La manera como pensamos del problema es el origen del problema. La gente no comprende este concepto pues es difícil de comprender hasta que nos hacemos introspectivos.  Este tipo de manera de pensar equivocado debe ser detenido para que nosotros logremos conscientemente desarrollar una comprensión acertada. Si continuamos adhiriéndonos a viejos patrones de pensamiento, nuestra vida y nuestras circunstancias nunca cambiaran ni mejoraran. Somos responsables directos de esas circunstancias y de nuestra manera de vivir.

 

Cada individuo tiene su propio repertorio de problemas y sus propias experiencias de vida. Esto se debe a problemas enraizados, perspectivas y los hábitos resultantes de ello. Sin embargo todas las personas tienen la misma oportunidad y habilidad para lograr una vida de paz y alegría. Para lograr esto, el Zen nos dice que no solo debemos practicar zazen en el dojo o templo sino en nuestro diario caminar y vivir en nuestra vida cotidiana. La práctica correcta implica poner la mente en todo lo que hacemos. Poner la mente en algo es la habilidad para establecer y mantener una mente enfocada y calmada en todo momento. Esto es un indicador de que estamos practicando el Zen correctamente. Si por el contrario, la mente es alterada y pierde su paz, quiere decir que los pensamientos errantes son los culpables de ello. Eso indica que nuestra práctica está fallando. Debemos aprender a limpiar nuestra mente.

 

El acto de aprender se puede comparar con la redecoración de una casa. Para hacerlo, debes deshacerte de las cosas innecesarias para abrir espacio a cosas nuevas. Para aprender el Budismo Zen, primeramente debemos hacer espacio siendo humildes. Debemos eliminar la arrogancia y el apego. Adicionalmente, los viejos conceptos, ideas, y falsos credos deben ser erradicados. De esta manera hacemos un espacio para un nuevo aprendizaje. En el Zen se dice: “Con una mente humilde, debemos pedir el Dharma.” Esto quiere decir que para comprender el dharma, debemos acercarnos a él con una mente humilde – una mente libre de ego y de ideas preconcebidas.

 

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 95 – EL INFIERNO

 La enseñanza continuará.

La enseñanza continuará.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un monje preguntó al maestro Chao-chou:

Maestro, ¿usted también irá al infierno?

– El maestro respondió: Yo seré el primero en ir al infierno.

– El monje preguntó: ¿por qué debería usted, un gran sabio, ir al infierno?

– El maestro respondió: Si yo no voy, ¿quién estará allá para enseñarte?

 

Texto 94 – DOS PEQUENOS SATORI

En este artículo les relato dos momentos que marcaron mi vida y se pueden considerar tesoros (momentos únicos) de una vida, por eso les denomino satori (despertar).

 

AN OLD AMERICAN GURU

 

En 1971 mientras caminaba por una de las calles más conocidas de Maracaibo (calle 72), un viejo norteamericano, que resultó ser un ex marino, me dio la cola hasta mi casa que quedaba a unos 10 minutos de allí. Su carro era un carro negro y descuidado (Fairlane 500 de la época) y por su lentitud al conducir dio tiempo para conversar mientras hacíamos el recorrido. Como yo hablaba Inglés, lo salude en su idioma y luego de unos minutos parados frente a un semáforo me preguntó:“¿Tú crees que para el año 2000 habrá platillos voladores volando encima de esta calle?” (Es decir, ¿ya no habrá automóviles?).

 

Para ese entonces el año 2000 era objeto de muchas especulaciones y mucha gente se refería a cualquier cosa novedosa a futuro diciendo: “Eso será en el año 2000”.

 

Yo miré los cielos a través del vidrio delantero de su carro y sin haber pensado nunca en el asunto le contesté: “No, no lo creo.”

 

Y él me contestó: “That’s right!, por fin hablo con alguien sensato. He hecho esta pregunta a muchos jóvenes y todos creen en esa fantasía de las naves espaciales.” “Mira”, me dijo, “en el  año 2000 estarán aquí los mismos edificios, las mismas calles y muchos automóviles…más nada! Aquí no habrá ningún platillo volador ni naves especiales volando. Nada de eso. Eso es pura fantasía .Todo será igual.”

 

Y agregó: “ Cuando llegue el 2000 verás que todo será igual . Y, te digo esto también: todos los lugares, todas las ciudades son la misma cosa. Yo he viajado mucho por ser un marinero y en todos los lugares que he visitado todo se ha resumido a lo mismo: gente y casas. Nada es tan distinto como cuentan. Es el mismo planeta.”

 

El primero de enero del año 2000 manejé hasta la calle 72, y me detuve frente al mismo semáforo donde él me había hecho la pregunta en 1971. En ese lugar donde el viejo guru me había recogido no había sino edificios, poca gente y algunos carros. No vi ningún platillo volador.  Y me dije: “Tenías razón viejo marinero”. Habían pasado 29 años.

 

Sonreí y seguí caminando recordando nuestra vieja conversación. Había experimentado un despertar.

 

 

 

UNA SONRISA INVISIBLE

En agosto de 1974 fui a Argentina a un pequeño poblado llamado Mendoza. Durante unos tres años estuve escribiendo e intercambiando cartas con una amiga a quien no conocía sino por esas mismas cartas. Ella se llamaba María Cristina Bismach. En ese entonces no había ni celulares (móviles), ni correo electrónico, ni fax. Y, hacer una llamada al exterior era muy caro. Era preferible escribir unas líneas en una hoja blanca, meterla en un sobre y con la ayuda de una estampilla enviar esa carta a alguien que estuviese lejos.

 

Había encontrado su dirección en una revista que mi hermana trajo a casa de su colegio. En ella varias personas daban sus direcciones para encontrar un amigo por carta. Escogí a María Cristina pues en sus características personales escribió que le gustaba la poesía y la música. Eran los años 70 y en ese entonces escribir o leer poesía era algo maravilloso. Yo también escribía poesía. Eso me atrajo, y su foto también.

 

Nos escribimos por unos tres años y me contaba de su familia, sus estudios, gustos, etc. Me contó que su mama estaba enterada de nuestra amistad y que siempre preguntaba por el chico de Venezuela. Un día, sin embargo, me escribió que su madre había muerto en un accidente de tránsito. Y en su carta me escribió: “Mi madre ha muerto, pero te aseguro que aunque ustedes nunca se conocieron, una de sus más bellas sonrisas fue seguramente para ti.”

 

Esto provocó un gran movimiento interno en mí, y decidí ir hasta Argentina a recoger esa sonrisa. Fui a Mendoza, conocí a toda la familia Bismach…y recogí la mágica e invisible sonrisa que alguna vez fuera para mí. Ese ha sido uno de los tesoros espirituales más cuidados por mi desde ese entonces.

 

Hay magia en muchas frases que a veces, desacertadamente, dejamos escapar. ¿Te acuerdas de alguna que te haya movido el piso? Esos son momentos únicos e irrepetibles, como todo en la vida, que deberíamos atesorar. Dan mucha energía y nos mantienen felices.

 

La vida está llena de pequeños satori. Si los puedes ver y degustar serás una persona afortunada. Solo queda agradecer a todos con quien he compartido en esta vida.

 

 

Nota: La palabra satori es japonesa y no tiene plural en ese idioma, por eso no le coloque la “s” al final. María Cristina aun es mi amiga, y nos seguimos escribiendo. Ahora por correo electrónico.

 

 

Texto 93 – BUDA PAN

Si no existe el pan, ¿de dónde sacas la rebanada?
Si no existe el pan, ¿de dónde sacas la rebanada?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos somos parte de una gran pieza de pan. El Buda Shakyamuni vio esto y por eso les dice a todos los Budistas del mundo que cualquier acción influencia al universo entero. Durante la meditación Zen (zazen) uno practica por todos los seres (rebanadas de pan) del mundo. Un zazen nunca puede ser individual ni egoísta. Se practica por todos aquellos que no pueden practicar, ni conocen las enseñanzas del Buda. Para ellos va dirigido nuestro zazen. Ningún Budista puede practicar para sí mismo, eso es imposible. Solo una mente complicada puede creerse eso. Nadie está fuera de este pan universal.

 

Nunca llegaremos a conocer el proceso exacto que siguió el Buda Sakyamuni para experimentar el Despertar debajo del árbol Bodhi. Sin embargo, no hay duda de que la llave para entender su enseñanza y llegar a la verdad la constituye «el dharma del origen dependiente» al que a veces también se denomina como el de «la causalidad dependiente».

 

Esto significa que todas las cosas están relacionadas por «causas,», «condiciones» y «resultados.» Por decirlo de otro modo, todas las cosas en este nuestro mundo son interdependientes y están interconectadas, dentro de una trama de sucesos concatenados en forma increíblemente detallada. La relación de causa, condición y resultado no es simplemente lineal, como frecuentemente queremos imaginárnosla.

 

El «dharma del origen dependiente» es una verdad irrefutable. Como dijo el mismo Buda Sakyamuni: «El dharma del origen dependiente es verdadero, y seguiría siéndolo, incluso si yo nunca hubiera aparecido en este mundo

 

Por consiguiente, el Buda-dharma no concede milagros. Tenemos que usar la razón para resolver nuestros problemas y reconocer las causas condiciones que hicieron que esos problemas llegaran a presentarse.

 

«Esto existe porque aquello existe, y aquello surge porque esto surge… Esto no existe porque aquello no existe, y aquello es destruido porque esto es destruido

 

Todo existe como producto de diferentes factores, que se encuentran en permanente movimiento y que a la vez son producto de otras variables del tiempo espacio. Así, todo es un permanente movimiento interdependiente.

 

En el Zen hay un dicho que dice: Cuando sopla el viento el pétalo se mueve. Esta frase expresa la interdependencia. En las situaciones difíciles de la vida es cuando nuestra sabiduría y compasión más claramente se expresan. Los estudiantes del Zen le damos la bienvenida a las dificultades porque es solo así como el loto puede florecer en medio de nuestra sociedad y para el bien de todos los seres.

 

“Cada rebanada es parte del pan, hasta tú.”

 

 

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

Texto 92 – TIPS BIBLICOS PARA REFLEXIONAR

Tus manos me han hecho,

Y procedieron a fijarme solidamente.    Salmo 119:73

 

Te elogiaré, porque de manera que inspira temor,

Estoy maravillosamente hecho.

Tus obras son maravillosas

Como muy bien percibe mi alma.          Salmo 139: 14

 

Los que bajan al hoyo no pueden contemplar

Con esperanza tu apego a la verdad.

El vivo, el vivo, él es el que puede elogiarte,

Tal como yo puedo este día.                    Isaías: 38:18,19.

 

Vida y bondad amorosa has obrado conmigo;

Y tu propio cuidado ha guardado mi espíritu.                          Job 10:12

 

Tus propias manos me han dado forma

De manera que me hicieron por completo en derredor.           Job 10:8

 

Cántenle una canción nueva,

Esmérense en tocar las cuerdas con gozoso gritar.                    Salmos 33:3

 

 

COMENTARIO: Si la gente cree en un dios, y todo lo que ese dios hace es perfecto. ¿Sera que somos imperfectos?  ¿O será que simplemente nos lo creemos! –  ¿Quién te limita? Lean estas líneas y superen esa condición. A universo perfecto, humanidad perfecta.