Texto 82 – CREANDO UNA MENTE RADIANTE I

Usamos mucha energía decorando nuestros espacios externos para embellecerlos. Nos agrada comprar cosas para hacer de nuestra casa un lugar hermosamente habitable. Y lo que es más, nos apegamos a esas cosas. Podríamos pensar que “sufrimos” si algo de nuestro espacio se daña, se pierde o se  rompe.

 

A veces la obsesión con las cosas nos lleva a pensar que hay una relación directa entre el valor de nuestra vida y el valor de nuestras pertenencias. Pero, una vez que compramos un objeto que deseamos, dentro de unos días (y para muchos a veces solo horas) ya estamos pensando en la próxima compra. Siempre estamos esperando una nueva euforia que se relacione con una nueva adquisición.

 

Lo cierto es que este embellecimiento de nuestro cuerpo y nuestros espacios nunca nos va a satisfacer. Hoy día tenemos más lujo y más comodidad que la que la gente tenía hace cien años. Inclusive, hay sirvientes reales (de algunos reinados existentes) que cuentan con más lujo que el de cualquier rey a quienes pudieron haber servido hace cientos de años.

 

Obviamente algo anda mal. Nuestro sistema de valores está distorsionado. Si tus posesiones externas constituyen tu mayor logro (propiedad), ¿por qué será que son tan poco tomadas en cuenta por los demás? – La realidad es que no se puede ver una mente brillante, armoniosa, sosegada. No puedes lucirte por tener una mente así pues nadie puede verla. No puedes andar diciendo: “Miren mi mente brillante”.

 

Nos damos cuenta de que crear un espacio interno lujoso pareciera no servir para mostrar nuestra mente brillante. Esta mente no se puede medir, no se puede comparar con ninguna otra. Por otro lado, esta misma incapacidad con la que contamos para comparar nuestras mentes con otras, es una bendición. Pues nuestra obsesión con las medidas y las cuantificaciones es realmente insana. Vean como nos medimos todo el tiempo por las cosas que tenemos. ¿Para qué?

 

Crear una mente hermosa es en si un trabajo que consiste en colocar arreglos permanentes de ideas hermosas en nuestra mente. (No arreglos florales). Se trata de quitar las telarañas que reflejan nuestros credos limitantes. Se trata de crear la respuesta interna mental automática de dar un uso impecable (correcto, perfecto) a tu palabra, y de aprender a no usar tu mente contra ti mismo. Se trata de crear un entendimiento entre tú y tu mente práctica, y de crear una relación entre tu cabeza y tu corazón. Se trata de marcar los limites y declarar como propia tu mente, y de darte cuenta de que esa es la más poderosa y preciosa posesión (regalo de vida) con la que tú cuentas.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

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Publicado por

budasdeagua

Paul Quintero es monje Budista Zen e instructor de Caligrafía China. Es discípulo directo) de Taisen Deshimaru Roshi (ordenado en 1981 en Francia. Estudió caligrafía china con Jacques Foussadier (Paris, Francia) y con la Sensei Mary Onari (Venezuela). Fundó su escuela Budas de Agua en 1.999. Dicta talleres de caligrafía china y dibujo Zen concentrando la atención en el ritmo respiratorio para hacer del aprendizaje de esta escritura- arte una meditación en movimiento. Su arte combina los mensajes del Dharma de Buda con las figuras originales de sus famosos dibujos de monjes budistas.

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