Texto 40 – EL HOMBRE DE HIERRO SIN SEDIMENTOS

En el budismo Zen el hombre de hierro es la persona que tiene una fe perfecta, un espíritu que nunca mira hacia atrás.  Un hombre de hierro es como una gran montaña.  Cuando te conviertes en el hombre de hierro, tu práctica es sincera.  La práctica no es algo particular, pues la práctica es la manifestación de la vida humana en sí misma. Lo que logras con tu práctica es aceptar quien eres en esta vida. Nada más. Desenfocas tu vista del mundo exterior y te enfocas en ti. Te conoces. Tu vida está completa. No le falta nada. No existen sedimentos en tu vida. Todo está completamente digerido. Esto es reconocer lo perfecto de tu vida. La  práctica te permite ver esto en cada zazen.

 

Por eso se busca nada en el Zen si tu vida está completa. Entonces zazen se convierte en la expresión de gratitud por tu vida. Practicas pues te sientes agradecido.

 

Si practicas zazen y piensas: no tengo nada dentro de mí. Esto es ya un sedimento. Si practicas con un objetivo, aparecen los sedimentos de tu mente. Si llevamos sedimentos con nosotros, esto nos agrada pues ellos hacen ruido. El silencio atemoriza a muchos. Por eso  no buscan el silencio que proporciona la meditación. La meditación es para el hombre de hierro. La práctica y el silencio son para el hombre de hierro.

 

Si te presentas ante un maestro Zen y dices: No traigo nada, deseo practicar. Él te dirá: abandona eso. Tú dirás otra vez: Pero no traigo nada. Y él te dirá: Ok, entonces llévatelo de regreso a tu casa.

 

Siempre cargas algo. Creas sedimentos dentro de tu mente. Es como cargar una tabla sobre tu hombro…siempre existe la parte de atrás…los sedimentos. Uno puede ver la parte de la tabla que sobresale frente a nosotros, pero debeestar pendiente de la parte que queda atrás. Por eso el maestro Dogen nos sugiere en uno de sus textos saltar más allá del final de una tabla: liberarse tanto de lo que ves como de lo que no ves. No dejarse atrapar por nada. Esta es actitud del hombre de hierro.    El hombre de hierro no se apega.  Sólo practica. Esto es el Zen verdadero.

 

Cuando espiras durante zazen arrojas todo lo que traes, tus residuos. Digieres tu vida en ese instante, y tu vida es perfecta. No le falta nada. Y luego vuelves a practicar otro día. Y de nuevo arrojas sedimentos. Y tu vida es perfecta. Vive a diario tu vida. Esto es ser el hombre de hierro.

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Publicado por

budasdeagua

Paul Quintero es monje Budista Zen e instructor de Caligrafía China. Es discípulo directo) de Taisen Deshimaru Roshi (ordenado en 1981 en Francia. Estudió caligrafía china con Jacques Foussadier (Paris, Francia) y con la Sensei Mary Onari (Venezuela). Fundó su escuela Budas de Agua en 1.999. Dicta talleres de caligrafía china y dibujo Zen concentrando la atención en el ritmo respiratorio para hacer del aprendizaje de esta escritura- arte una meditación en movimiento. Su arte combina los mensajes del Dharma de Buda con las figuras originales de sus famosos dibujos de monjes budistas.

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