Texto 102 – CUENTOS ZEN

EL CIEGO Y LA LÁMPARA

Cuando un ciego se despedía de su amigo, éste le dio una lámpara.“Yo no preciso de la lámpara, pues para mí, claridad u oscuridad no tienen diferencia” -dijo el   ciego.

“Conozco al respecto, pero si no la lleva, tal vez otras personas tropiecen con usted”   -dijo su amigo.

-“Está   bien”

Luego de caminar en  la oscuridad tropezó con otra persona….

-“¡Huy!”-dijo el ciego.

-“¡Hay!” -dijo la persona chocada por el ciego en la oscuridad.

-“¿Usted no vio esta lámpara?” -dijo enojado el ciego.

-“¡Amigo! Su lámpara estaba apagada”

 

 

Nota: Una persona que va detrás de las ideas de los otros sin objetarlas, y hasta quiere pasar estas  ideas a otras personas, aún estando errada, acaba comportándose como el ciego que no consigue percibir que la luz se apagó.

 

 

EL MUDO Y EL LORO

Un novicio preguntó a  Zu Shou: Digamos que un individuo se ilumina pero no consigue expresarse con   palabras, ¿con qué puede ser comparado?

-Con un mudo que prueba la miel.

-Digamos que un  individuo todavía no ha alcanzado la Iluminación, sin embargo se expresa (al respecto) con palabras floreadas, ¿con qué puede ser comparado?

-Con un loro parlanchín.

 

 

Nota: Practicar el Ch’an   (meditación contemplativa) se asemeja a un mudo que sabe que, lo que consigue   realizar en su interior, no puede expresarlo a otras personas. 

De lo que más se  debe tener recelo es de aquel que se asemeja a un loro. En su interior no   realizó nada, sin embargo abre la boca para decir cosas sin sentido, y se deja llevar por los “Iluminados de la boca para afuera”.

 

 

EL GENERAL Y SU RELIQUIA

 

Había un general que   estaba en su casa apreciando su colección de antigüedades, cuando de repente casi se le cae un precioso jarrón.

-¡Oh! ¡Qué susto!

Pensó: “Ya he   dirigido millares de soldados, enfrentando diversas situaciones de vida o muerte y jamás me atemoricé. ¿Por qué será que hoy por causa de una vasija me   asusté de esa manera?”.

Finalmente, él   comprendió que el hecho de tener en su mente “deseo y permanencia” era la causa de su miedo. Entonces simplemente arrojó la valiosa vasija y la quebró.

 

Nota: Existiendo la intención   de eternalizar las cosas, entonces aparecera el miedo. Se debe comprender que   todo regresa al vacío (shiki soku ze ku), dejando fluir el curso natural de   la vida para ser feliz.

 

NI MÁS NI MENOS
(EN LA MEDIDA JUSTA)

    Existía   un hombre muy rico que a pesar de tener mucho dinero tenía una naturaleza   mezquina. No soportaba el hecho de gastar ni siquiera un centavo de su dinero.
Un hermoso día, el Maestro Ch`an (Zen) Mo Hsin   (silencioso divino) fue a visitarlo.
-El monje dijo: “Suponga que mi puño estuviera cerrado así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio; ¿cómo   llamaría a esto?…”
-“Una anormalidad (deformación).”
-“Suponga que esta mano estuviera abierta así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio; ¿cómo llamaría a   esto?…”
-“Eso también sería una anormalidad.”
-“Sólo es preciso que usted comprenda lo que acabamos de conversar, para que se convierta en una persona rica y feliz.”

 

Nota: A partir de ese momento, ese hombre rico consiguió desbloquearse y transformar sus actitudes.   No sólo se convirtió en una persona austera, sino que también entendió el significado  de la caridad y los méritos de ser generoso.

 Todos los   extremos, el bien y el mal, el tener y el no tener, la riqueza y la miseria,   yo y los otros, etc…, son sólo divisiones generadas por la mente. Estamos   dividiéndonos así entre la ilusión de los opuestos. El Zen es el punto medio   entre dos extremos sin la mínima tendencia hacia alguno de los lados.

 

PUERTA DEL PARAÍSO

Un gran general preguntó al maestro:

-¿Realmente existen el   paraíso y el infierno?
-¿Usted qué hace?
-Soy un general.
-¡Haa! ¿Qué general? ¡Mas bien parece un carnicero!
-¡¿Qué?! -dijo furioso el general- ¡Lo voy a matar!
-En este momento se abre la puerta del infierno.
-Disculpe, perdí mi postura…
-En este instante se abre la puerta del paraíso. 

 

Nota: Las puertas del paraíso y del infierno no se abren sólo después de la muerte. Todo sucede en un breve instante. ¡Todo está en su mente!

 

 

SI NO HAY TRABAJO, NO HAY COMIDA

 Hyakujo, un maestro Ch’an (Zen) chino, acostumbraba   trabajar con sus discípulos aún teniendo ochenta años; cortando el pasto del   jardín, limpiando el suelo y podando los árboles. Los discípulos sentían pena   al ver trabajar tan arduamente al anciano maestro, pero ellos sabían que él no escucharía sus consejos de dejar de hacerlo. Entonces resolvieron esconder   sus herramientas. Aquél día el maestro no comió. Lo mismo ocurrió el día siguiente, y el otro.

-Él debe estar enojado porque   hemos escondido sus herramientas. -pensaron los discípulos- Es mejor que las   coloquemos nuevamente en su lugar.
El día que ellos lo hicieron, el maestro trabajó y comió como antes.
Por la noche simplemente los instruyó diciendo:
-“Si no hay trabajo, no hay comida”.

 

 

VERDADERA RIQUEZA

 Un hombre muy rico le pidió a Sengai que le escribiese algo para la continuidad de la prosperidad de su familia, de manera que ésta pudiese manterner su fortuna de generación en generación.
Sengai tomó una larga hoja de papel de arroz y escribió: “El padre muere, el hijo muere, el nieto muere”.
El hombre rico se indignó y ofendió: “¡Yo le pedí que  escribiese algo para la felicidad de mi familia! ¿Por qué realizó una broma de este tipo?”.
Sengai explicó tranquilamente: “No pretendí hacer bromas. Sí antes de su muerte su hijo muriera, esto lo heriría inmensamente. Sí su nieto se fuera antes que su hijo, tanto usted como él estarían destruidos. Pero si   su familia, de generación en generación, muere en el orden que le describí,   ése sería el curso más natural de la vida. Yo llamo a eso verdadera riqueza”.

 

 

CAZANDO DOS CONEJOS

  Un   estudiante de artes marciales se aproximó a su maestro con una pregunta:
“Me gustaría aumentar mi conocimiento de las artes marciales. Además   de lo que aprendí con usted, me gustaría estudiar con otro profesor para   poder aprender otro estilo. ¿Qué piensa de mi idea?”.
“El cazador que acecha dos conejos al mismo tiempo”, respondió el maestro, “corre el riesgo de no poder atrapar a ninguno.”

 

 

EL AHORA

  Un   guerrero japonés fue capturado por sus enemigos y encarcelado. Aquella noche no podía dormir, porque sabía que al día siguiente  iba a ser   interrogado, torturado y ejecutado. Entonces surgieron en su mente las palabras de su maestro Zen: “El mañana no es real. Es una ilusión. La única realidad es el Ahora. El verdadero sufrimiento es vivir ignorando este Dharma (enseñanza)”.

En medio de su terror, súbitamente comprendió el sentido de estas  palabras, se sintió en paz y durmió tranquilamente.

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