Texto 112 – EL CUCHARÓN CON AGUA

Enseñanza personalizada para Rahula (hijo del Buda).
Cuatro años después de que dejaron Kapilavastu el Buda se sentó con el chico de once años para enseñarle moralidad. Tomó un cucharón y vertió en él un poco de agua.

_“Rahula, ¿puedes ver que hay un poco de agua en el cucharón?”.

_“Sí, señor”.

_“Pues si las personas no tienen cuidado y evitan mentir de manera deliberada, el bien que hay en ellas es tan escaso como el agua en este cucharón”.

Entonces, el Buda arrojó el agua a lo lejos y le preguntó a Rahula si había observado lo que acababa de hacer.

_“Sí, señor.

_“Rahula, a menos que las personas sean cuidadosas y eviten mentir de manera deliberada, estarán arrojando de sí el bien que hay en ellas, tal como acabas de ver”.

El Buda puso el cucharón de cabeza y dijo, “Rahula, si las personas no tienen cuidado y evitan mentir de manera deliberada, al bien que hay en ellas lo están tratando de este modo. De nuevo, el Buda puso el cucharón en la posición correcta y le preguntó a Rahula:

_“¿Puedes observar cómo ahora este cucharón ha quedado vacío?”.

_“Sí, señor”.

_“A menos que las personas sean cuidadosas y eviten mentir de manera deliberada, quedarán vacías de toda bondad, igual que este cucharón. Imagina un enorme elefante guerrero real. Si en la batalla ese elefante empleara su cabeza, sus colmillos, sus patas y su cuerpo pero se guardara de utilizar su trompa, estará claro que no se trata de un elefante muy bien entrenado. Sólo cuando use también la trompa se verá que ya está bien entrenado. De semejante modo, sólo cuando uno se muestre siempre cuidadoso y evite mentir de manera deliberada consideraré que ya está completamente entrenado. Debes adiestrarte para que jamás digas una mentira, ni siquiera como broma. Dime, Rahula, ¿para qué sirve un espejo?”.

_“Para mirarse en él, señor”.

_“Siempre debes estar observándote, Rahula, examinando todos tus actos, del cuerpo, del habla y de la mente”.

 

 

 

COMENTARIO:  Ser como Rahula es ser un buen aprendiz. Mentir puede acarrear serios problemas para nosotros y para los demás. Mentir es fácil. Tratar de no mentir es más difícil. Este pasaje nos enseña lo cuidadoso que debe uno ser para con todos los actos. El Buda asocia el no-mentir con la bondad. ¿Por qué? – Pues no mentir es ser bondadoso con la palabra. Recuerden que la palabra mal empleada genera mal karma para uno y para los demás. Entonces, no se puede ser bondadoso con otro si nuestra palabra para esa persona es palabra de mentira. No ofrecemos bondad con la mentira. Ofrecemos, al contrario, dudas, incertidumbre, caos, inestabilidad  y hasta muerte con palabras falsas. Esta no debe ser nuestra intención para con los demás. Debemos ejercitar el verbo para dar lo más genuino de nosotros mismos por el bien de todos. Este es un buen ejercicio. Una buena práctica. No mentir es ser bondadoso. Ser bondadoso es un ejercicio de compasión. No lo olvidemos.

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Publicado por

budasdeagua

Paul Quintero es monje Budista Zen e instructor de Caligrafía China. Es discípulo directo) de Taisen Deshimaru Roshi (ordenado en 1981 en Francia. Estudió caligrafía china con Jacques Foussadier (Paris, Francia) y con la Sensei Mary Onari (Venezuela). Fundó su escuela Budas de Agua en 1.999. Dicta talleres de caligrafía china y dibujo Zen concentrando la atención en el ritmo respiratorio para hacer del aprendizaje de esta escritura- arte una meditación en movimiento. Su arte combina los mensajes del Dharma de Buda con las figuras originales de sus famosos dibujos de monjes budistas.

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