Texto 115 – PRACTICAR ZAZEN ES IGUAL A NO RESISTIRSE

La resistencia que a diario producimos ante muchísimos eventos no siempre tiene una justificación real. La resistencia puede ser en casi un 100% ilusión del ego. Es el ego que está resistiéndose, pero como usualmente nos identificamos con el ego, pensamos que somos nosotros quienes nos resistimos. El ego no necesita de ninguna razón lógica para resistirse, de hecho por lo general se resiste a todo automáticamente. El resultado que proviene de  temores escondidos, de la resistencia y de la duda en nuestras vidas es una energía bloqueada, alegría de vivir aminorada, una manifestacion de carencias, limitaciones, enfermedades, la incapacidad para sentirnos plenos, una real insatisfacción y falta de salud, fortuna y abundancia.

Muchos de nosotros no queremos ni conocer ni sentir miedo porque nos asusta y nos hace sentir incómodos. Pero, el miedo es un sistema temprano  de alarma, y temerle al sentir miedo es acabar con su propósito. Cuando sientas miedo debes calmarte y  preguntarte concientemente por qué razón tu ego ha presionado ese botón de alarma y te ha colocado en “alerta roja”. Si te detienes con determinacion a observar la razón de ese miedo, podrías de hecho recordar algún incidente de tu infancia o algún trauma que se parece mucho a un hecho o trama que estás experimentando en el presente. Te toca a ti decidir si esta señal de alarma es valida o si es un juego del ego. En otras palabras, debes averiguar si tu ego ha accidentalmente apretado el botón de pánico y sólo tienes que volverlo a pisar para cancelarlo, o simplemente tienes que ignorar este enredo.

El miedo puede ser a veces silencioso y lo suficientemente poderoso como para evitar que nos movamos o que hablemos. A veces nos roba la energía instantáneamente y sólo nos queda abandonar nuestro proyecto, recogernos internamente e irnos a casa.

La gran confusión surge de la confusión generada por nuestra creencia de que todas las emociones se sienten reales y por lo tanto deben ser reales. Como un 80% de las veces son sólo “recuerdos de sensaciones, emociones, sentimientos” y por lo tanto no son emociones que se están creando en el momento, frescas, genuinas. Se trata de traumas infantiles que nuestro ego se enfrasca en recordarnos y no alcanzamos a ver que tan sólo son recuerdos; y que por lo tanto, no son reales, ni actuales, ni se relacionan con nuestra vida presente. Se trata, en un hablar periodístico, de <las noticias de ayer>. Pero, como las sentimos, les damos crédito (validez) en vez de ignorar esos miedos y seguir con nuestra vida.

La raíz de esta torpeza reside en el hecho de que nos decimos que podemos sentir que lo que sentimos es real. Y por lo tanto volvemos a crear la ilusión de que la sensación de miedo, pánico, estrés se está repitiendo. Pero esto no es verdad, es una falsa realidad. Debes detenerte y mirarlas con ojo clínico y muchas veces te darás cuenta de que tan sólo son recuerdos que no surgen de este presente inmediato. Algo en el presente ha despertado este enredo, pero “el estar en el aquí y en el ahora” nos permitirá descubrir lo falso del hecho.

Debes descubrir que tienes una mente-ego y que tú no eres esa mente-ego. De hecho, el problema no reside en tener una mente-ego, sino en identificarse con ella. Entonces todo lo que sientes, como ya hemos leído, puede ser falso. Las emociones y los pensamientos son una energía muy sutil y pueden confundir a cualquiera. Pero, el estar despierto puede evitar esa  confusión. Desde esta nueva perspectiva podemos empezar a darnos cuenta de que gran parte de nuestros pensamientos  están lisiados, son limitados y falsos. Tomamos decisiones basados en esta falsa realidad y nuestra vida se desploma o choca. Miramos a nuestro alrededor, pero como nuestro marco de referencia es esta falsa realidad, nos sentimos perdidos y no podemos explicar lo que realmente nos está pasando. Entonces buscamos distracciones como el alcohol, el sexo, las drogas, la comida que simplemente nos sumergen más y más en un pozo fangoso de desesperación, tristeza e indefensión.

La espiritualidad, el vivir el presente, nuestra mente conciente pueden ayudarnos a ver que no podemos usar nuestra mente-ego para buscar una salida a este enredo, pues es nuestro ego quien ha creado este caos en primer lugar. Entonces vemos que la manera para liberarnos de esta mente-ego es no pensar. No pensar es no tratar de resolver un caos con otro caos.

No pensar equivale a vivir plenamente este instante, con una mente sosegada. A partir de este “estar presente” las soluciones aparecerán por sí solas. Nuestra conciencia es mucho más ágil que nuestra mente-ego, y más poderosa también. Vivir este momento es vivir a partir de nuestro ser consciente y no a partir de nuestro ego, o nuestro falso ser. Esto es lo que la practica de zazen hace por ti.

La   Meditación Zen es la manera que tenemos para des-identificarnos con nuestro ego y para  des-conectarnos de él, permitiéndonos estar presentes conscientemente en este momento, en este instante, aquí y ya. La experiencia de vivir este momento presente es liberadora, vigorizante, estimulante, vivificadora y dulce. Vivir en el presente es nuestra recompensa por meditar.

Todo lo que buscas está en el presente. Y, nada de lo que buscas puedes conseguirlo mientras vivas en tu mente-ego y su realidad limitada.

Si tu vida es una lucha continua, lo más seguro es que tu ego te está arruinando tu vida. Te roba tu alegría, tu amor, tu felicidad y tu salud. Tu ego es la parte tuya que vive quejándose, juzgando, culpándote a ti y a los demás de los hechos de la vida; la parte tuya que se resiste, crea pensamientos negativos y los dice a los cuatro vientos. Entre más pronto descubras que tú no eres tu Mente-ego, más pronto aparecerá la felicidad en tu vida. Por cierto, ni  la felicidad ni el amor vienen del exterior; sólo puedes crearla dentro de ti y compartirla. Si tú no sabes amarte a ti mismo entonces ninguna relación que tengas con otra persona podrá cambiar esto ni curarte.

La práctica de Zazen es igual a no resistirse.

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Publicado por

budasdeagua

Paul Quintero es monje Budista Zen e instructor de Caligrafía China. Es discípulo directo) de Taisen Deshimaru Roshi (ordenado en 1981 en Francia. Estudió caligrafía china con Jacques Foussadier (Paris, Francia) y con la Sensei Mary Onari (Venezuela). Fundó su escuela Budas de Agua en 1.999. Dicta talleres de caligrafía china y dibujo Zen concentrando la atención en el ritmo respiratorio para hacer del aprendizaje de esta escritura- arte una meditación en movimiento. Su arte combina los mensajes del Dharma de Buda con las figuras originales de sus famosos dibujos de monjes budistas.

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