Texto 143 – PRECEPTOS DEL BUDISMO ZEN (PARTE I)

Se presentan habitualmente los preceptos del bodhisattva bajo la forma de tres grupos de preceptos puros :

-Los preceptos formados por prohibiciones.
– Los preceptos formados por buenas prácticas.
– Los preceptos que abren al bien de todos los seres.

No se trata de preceptos definidos o de listas cerradas sino de grupos de actos que se clasifican en tres apartados; la abstención, la virtud y la compasión.

 

Hay actos que no podemos ni queremos realizar. No matar es, evidentemente, el primero y el más esencial de estos rechazos. Pero no se trata simplemente de actos físicos, pueden igualmente ser vocales o mentales, puesto que el budismo reconoce que el acto puede comprometer, separada o simultáneamente, al cuerpo, la boca y la mente. Abstenerse no se limita al mal que podría hacerse al otro, sirve igualmente para el mal que se podría cometer hacia sí mismo. Incluso no se trata forzosamente de una acción directamente perniciosa. La lista de los diez actos de bien entra en esta categoría:

 

– No quitar la vida
– No robar
– No tener mala conducta sexual
– No hacer declaraciones mentirosas
– No tener intenciones engañosas
– No tener propósitos malintencionados
– No tener doble lenguaje
– No codiciar
– No entrar en cólera
– No confundirse

Pero decir no, no es suficiente, hace falta un compromiso positivo, ejercitarse en buenas prácticas. Se trata aquí de la moralidad en un sentido amplio; todas las prácticas del cuerpo, de la boca y de la mente que están orientadas hacia un bien, sea la amistad, la sinceridad o incluso la meditación. Todas estas acciones no son distintas a los preceptos constituidos por buenas prácticas.

 

Finalmente son, más directamente, todas las acciones beneficiosas hacia los demás, inspiradas por el amor y la compasión y que forman el tercer grupo de estos preceptos.

 

Un antiguo comentario dice que cada una de las acciones del bodhisattva, condensa por si misma estos tres aspectos. Incluso los gestos más insignificantes deberían testimoniar el rechazo a comprometerse en acciones malintencionadas o perjudiciales, ir en dirección al bien y ser provechosas a los demás.

 

Por último, tomar estos preceptos no representa más que un compromiso de uno frente a sí mismo. Si cumples estos preceptos nadie vendrá a felicitarte.  Y si no los cumples, nadie vendrá a reprenderte. Es exactamente una forma de proponerse a sí mismo un camino espiritual. Hacer de la vida un camino ético. Esta tradición de la toma de los preceptos ha permanecido ininterrumpida desde la época de Buda. Con variaciones, por supuesto. Pero cada persona que recibe los preceptos los recibe de una persona que los ha recibido de forma parecida, y así continuadamente hasta remontar al Buda Sâkyamuni. Recibirlos es directamente recibirlos del Buda mismo. Decimos tradicionalmente que el/la ordenado(a) se convierte en un hijo o hija de Buda.

 

 

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Publicado por

budasdeagua

Paul Quintero es monje Budista Zen e instructor de Caligrafía China. Es discípulo directo) de Taisen Deshimaru Roshi (ordenado en 1981 en Francia. Estudió caligrafía china con Jacques Foussadier (Paris, Francia) y con la Sensei Mary Onari (Venezuela). Fundó su escuela Budas de Agua en 1.999. Dicta talleres de caligrafía china y dibujo Zen concentrando la atención en el ritmo respiratorio para hacer del aprendizaje de esta escritura- arte una meditación en movimiento. Su arte combina los mensajes del Dharma de Buda con las figuras originales de sus famosos dibujos de monjes budistas.

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