Texto 127 – REPARAR NUESTRO CUERPO Y NUESTRO ESPÍRITU

La postura de zazen influencia nuestra conciencia, nuestras sensaciones, nuestros pensamientos. Zazen es el retorno a la condición normal, a la salud del cuerpo. Un cuerpo en un estado deplorable no podrá practicar  zazen.  Zazen es el barómetro de la salud, del espíritu.

 

Las enfermedades siempre surgen a partir de las deformaciones del cuerpo y del espíritu. A través de la postura de zazen podemos reparar esas deformaciones y esos puntos débiles. Zazen significa mirarse a si mismo, comprender nuestro ego, nuestro karma, y las costumbres equivocadas de nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Cuando practicamos zazen, nuestra postura se convierte en una postura santa que equilibra nuestra energía (ki).

 

Durante zazen desde nuestro inconciente emergen deseos y pensamientos. En ese momento uno puede mirarse y estudiarse a si mismo. Observando lo que surge durante nuestro zazen, podemos conocernos profundamente. Si estando sentados sienten dolor en ciertas áreas u órganos, estas pueden ser señales de futuros males que podrían estar por manifestarse en el cuerpo. Un dolor puede ser el aviso de una futura enfermedad. La atención y la observación son necesarias para descubrir nuestros desequilibrios y poder repararlos. Quien no se observa profundamente, no puede equilibrarse pues no se conoce. No conoce sus debilidades. Lo que no se conoce no se puede cambiar. Observen a los locos, ese es exactamente  su problema.

 

La mayoría de las religiones tratan de influenciar el espíritu  por medio del espíritu. Así sólo nos complicamos. Es algo muy difícil. Desear controlar el espíritu con la pura voluntad, es como desear apagar el fuego con fuego. El Zen se practica con el cuerpo. La postura correcta influencia todo nuestro ser. El pensamiento Zen surge de la práctica del cuerpo. Sólo la práctica de esta postura puede influenciar nuestro espíritu. Esto ocurre naturalmente, inconcientemente, automáticamente. Nuestra conciencia personal (arruinada por el poder del ego) no interviene durante zazen. Este es el poder fundamental de la conciencia durante zazen sobre  la conciencia personal cotidiana estrecha y desequilibrada. Zazen es ordenar. Esta conciencia que aparece durante zazen se llama la conciencia Hishiryo. Entonces, postura (cuerpo) y conciencia Hishiryo influencian nuestro espíritu y nuestro cuerpo reparándolos de sus males. La imaginación nada tiene que ver en esto.  La práctica sincera puede cambiarte plenamente.

 

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

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