Texto 157 – ZEN DE LA PAPA 2

En Isaías 1:11, Jehová  le habla al hombre menoscabando sus ofrendas, sus métodos de sacrificio, sus continuas mascaradas vacías que ocultan un espíritu vulgar y  engañoso.

 

“(…) Y cuando ustedes extienden las palmas de sus manos, escondo de ustedes los ojos. Aunque hagan muchas oraciones, no escucho, sus mismas manos se han llenado de derramamiento de sangre. Lávense, límpiense, quiten la maldad de sus tratos de enfrente de mis ojos, cesen de hacer lo malo. Aprendan a hacer lo bueno, hagan lo que es justo, corrijan al opresor, hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda”.

 

¿Qué puede tener que ver esto con el Zen? – Meditar, sentirse en armonía con el cosmos, sentirse más cerca de Dios no basta. Hasta el mismo Dios detesta esta actitud en el hombre. Dios pide acción. Dios pide comportamientos nuevos (lávense, límpiense), desea que se abandonen los viejos patrones. Meditar es renovar. Y muchas veces les he dicho que Zazen es sinónimo de exorcismo, de limpieza. Pero, de que me sirve estar limpio (en apariencia) si no voy a hacer nada con esa limpieza? En la India hay ceremonias increíbles en el río Ganges y la gente se baña (abluciones) para purificar sus mentes, sus espíritus. Pero, ¿y luego qué?

 

Nuestra comodidad es extrema, a veces. Pero, si llevamos nuestro Zazen hasta los huesos, entonces fácilmente podemos comenzar a brindar, por ejemplo, palabras de aliento, de fe, de optimismo a otros. Recogeremos papas, ramas, entraremos en acción para brindar a otros algo de nuestra pureza.

 

Pero, nuestra meditación, dentro de ese silencio, debe ser sincera. Si no, no habrá cambios. Todos somos como fósforos: todos somos una llama potencial interiormente. Pero debemos buscar las condiciones para que ese fósforo pueda prender e iluminar. Sólo así el fósforo cumple su karma. Cuando alguien a nuestro lado está muriendo (real o figurativamente: de cuerpo o de espíritu)  hablémosle a esa persona de experiencias felices de su vida. Debemos poder hacer germinar con nuestras palabras o gestos las semillas de felicidad que existen en esas personas, en esos moribundos.

 

Huérfanos de Dios hay por todos lados y nadie hace nada al respecto. Las viudas no sólo han perdido a sus esposos sino que han perdido amigos, benefactores, abrazos genuinos…han sido abandonadas. Para hacer cosas, para recoger papas sólo tenemos que estar vivos. ¿Lo estamos realmente?

 

El verdadero culto a Dios es este. ¿Estamos vivos- suficientemente vivos- para rendir este culto a Dios? Basta ya de tanto pensar; para poder extender nuestra vida y nuestro buen karma es necesario dar pasos cortos y firmes: recoger una papa puede ser el principio de una buena actitud para irradiar tu Zazen a la humanidad. Un buen gesto influencia al universo entero. A moverse!

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

 

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