Texto 161 – EMPATÍA

Recuerde que su amor (esposo, esposa) tiene un nombre. Cuando hable de su pareja, cítela por su nombre en lugar de decir ella o él. Demostrar el respeto de llamar a su pareja por su nombre confiere dignidad a su relación. (El libro de las buenas costumbres. Dirk Mathison. Amat Editorial)

 

Si logras esta maravilla, podrás afinar tu relación personal con tus compañeros (Luis, Ana, Ronald, Rosa, Isabel, etc.) en tu área de trabajo. La dignidad, estimado amigo, nace en tu relación positiva-cercana-de profundo amor-para toda la vida-sincera-de admiración mutua-de respeto ilimitado con tu pareja y tu familia. Así es. Y luego podrás volcar todos estos adjetivos a tu entorno laboral. No son pocos…pero ejercitando uno a uno lograrás maravillas. Todos disfrutarán de ti, y tú disfrutarás de todos.

 

A veces, la lucha para hacerse un lugar dentro de un espacio es endemoniada. Hacerse un  lugar quiere decir hacerse presente. Nada de ser un fantasma con baja autoestima. Sea un dragón que encanta con sus alas y sus llamas. Las alas refrescan el ambiente, y el fuego le confiere ese toque de hogar a su entorno. Sea gente leña…para que todos acudan a usted para hacer una fogata de playa. Ser alguien en su grupo es abrirse a los demás. Para ello tienes que agradar…desde tus zapatos limpios hasta las uñas limpias. Y las damas, por favor, cabello limpio. Que no se vea cuanto has tratado de ocultar tu sucio personal: chaquetas, gorras, talco, bufandas. Mejor estar aseado siempre. En todos los sentidos: limpio física, mental y espiritualmente para que todos disfruten de ti. A lo mejor cuesta un poco al principio…pero a la larga se logran maravillas.

 

Yo sabía que alguien tenía que dar el primer paso

y tomé la decisión de no moverme“.

 

*( Rosa Parks(dama negra), hablando de su decisión de sentarse en la parte de un autobús reservada a los blancos. EEUU en los años 60)

 

A Rosa le costó un mundo congraciarse con los demás en el autobús. Pero…se hizo presente. Pagó el precio necesario apoyada en su autoestima. En su visión de futuro. En su idea de respeto al ser humano. Ella puso un toque mágico en su acción y vaya que ayudó a limpiar a una sociedad entera de criterios malsanos. Rosa se lavó bien su pelo…y todos lo notaron.

 

Imitemos acciones que nos pueden ayudar a mejorar las cosas en nuestro entorno. Para hoy y para todos los días. Sentémonos en la parte del autobús donde no debemos hacerlo…algo bueno saldrá de esto. Llevar galletas al trabajo un martes y repartirlas a todos y luego abrir tu termo (muy grande para esta mañana) y repartir Nestea a todos para disfrutar con las galletas (en vasitos plásticos nuevos)…eso es sentarse en esa parte del autobús donde nadie espera vernos. Vale la pena!

 

Empatía: compenetración afectiva y hasta emotiva de dos o más personas. Mostrar interés en los otros, un interés genuino.

 

Pero, según el Budismo, el gran problema en las relaciones interpersonales comienza cuando uno divide la humanidad en dos (2) partes: mi vida y la vida de los demás. Esto es un error de percepción. La vida de otros no existe. Mi vida no existe. Sólo existe la vida. Y toda la vida (la de los otros y la mía) son una sola vida. Todo lo que hago durante mi vida influencia a todos los seres sensibles. En el Budismo Zen se dice: Cuando truena en el Este, llueve en el Oeste.  Por esta razón, si tu vida personal es un infierno, ese infierno se extenderá a tu oficina, tu vecindario, tu ciudad, tu país…tu planeta. Tú estarás en el Este, y tu infierno se sentirá en el Oeste. Esta es la interdependencia entre las cosas. No irradies lo que no quieres recibir. También tú estarás en el Oeste y recibirás los efectos de otros que están en el Este. Esto es contaminación. Puede ser contaminación positiva o negativa…tú lo decides.

 

El ego es muy creativo. Te hace sentir separado de todas las existencias. Así es cada ser humano. Ahora ves lo difícil que es ser empático. ¿Cómo me compenetro con los demás si lo primero que hago es separarme de todos? Esto es una contradicción.

 

Vencer al ego es un trabajo de toda la vida. Ser empático surge de esa liberación. Así lo vio Rosa Parks. Se liberó de su pequeño ego y se disolvió entre los blancos. Ese autobús debería  haber sido preservado como patrimonio de la humanidad. Así todos podríamos visitarlo, y tomar fuerzas cada vez que nos sintamos débiles o incapaces de lidiar con nuestra sociedad. Deberíamos buscar un autobús viejo, pintarlo, adecuar sus asientos y colocarle un letrero: el autobús de Rosa Parks. Allí todos podríamos leer sobre Rosa en unos avisos colocados cerca de la puerta, y luego entrar unos minutos para salir renovados: sentándonos agradablemente con todos los que estén allí el día de nuestra visita. Necesitamos, hoy más que nunca, un autobús de Rosa Parks en cada una de nuestras ciudades. Sería nuestra sala de terapias para aprender a dar pasos creativos y radicales para el bien de la humanidad. Sólo tienes que abandonar tu ego, limpiarte las uñas, tus zapatos, tu cabello…y hacerte gracioso. Aprender esto es el primer paso para crear relaciones efectivas de compenetración afectiva.

 

La empatía no se inventa. Se practica. Se irradia. Se siente. Y cada compañero de tu área laboral es tu amigo que se te ofrece a diario para ayudarte a practicarla. Claro, practica primero en casa.  Tu esposa, esposo e hijos tienen nombres. Úsalos. Comienza de una vez. Ya. Hoy. Aquí y ahora.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

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Una respuesta to “Texto 161 – EMPATÍA”

  1. Danis Belisa Gentile Says:

    gracias. Gassho

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