Texto 191 – PAÍS DEL BUDA…

 

En el budismo Zen, se dice: “Ayudar a preservar de toda impureza y de toda pasión desequilibrada al país del Buda  de manera que ni siquiera el nombre del infierno se propague en él.”

 

Para entender la frase hay que entender la figura budista del Bodhissatva. Este nombre singular se emplea para identificar al hombre -que reconociendo su budeidad-  decide dar todo lo que tiene a su alcance para ayudar a todos los seres sensibles a vencer la ignorancia y su dependencia del mundo de los fenómenos. Los invita a abandonar sus miradas estrechas que no pueden ver  la verdadera realidad por estar sumergidas en un apego al mundo que les rodea. El bodhissatva desea deshipnotizar al hombre común (como dice Allan Watts) para darle a conocer la verdadera enseñanza predicada por el Buda sobre este mundo que nuestros sentidos añoran y aceptan como real.

 

El bodhissatva es el apuntador, la valla, el portal del Dharma en la Internet; es el viejo caldero que brinda sopa a los viajeros a la sombra de un viejo pino. Un bodhissatva es un ingenuo. Un verdadero y genuino ingenuo que cree que se le puede enseñar el Dharma a la gente para que sus mentes se aclaren. Los ingenuos hacen falta en el budismo. Hasta un orate que deambula por las calles es necesario aunque no lo tomemos en cuenta. Así como ese tonto que va y viene sin rumbo, así es el verdadero bodhissatva.

 

Él sabe que cuando surge algo negativo en nuestra mente respiramos muy fuerte perdiendo el ritmo normal de nuestra respiración. Todas las contaminaciones de nuestro entorno físico y mental generan algún tipo de reacción en nuestro cuerpo. El bodhissatva enseña a otros, a través de la atención en la respiración y de la observación consciente de esas reacciones que se dan en nuestro cuerpo y mente, a descubrir el grado de contaminación de nuestra mente. Su meta es ayudar a otros a lograr una mente sin perturbación, una mente clara.

 

Al ayudar a otros a disipar la ira, la confusión, la maldad de sus mentes y corazones, el bodhissatva está ayudando a preservar de toda impureza y de toda pasión desequilibrada al país del Buda. El enseña la importancia de respirar conscientemente, pero si ni siquiera notamos al mendigo que deambula sin rumbo en la calle, ¿cómo podemos centrar nuestra atención consciente sobre la respiración? Nuestro ego nos distrae todo el tiempo. Para poder mirar dentro de nosotros y descubrir las causas que originan los fuegos descontrolados en nuestro entorno (producidos por nuestro desequilibrio interior), debemos penetrar nuestra mente a través de la respiración consciente. A través de una mente entrenada. A eso nos ayuda el bodhissatva.

 

Un bodhissatva usará cualquier herramienta posible para ayudarte a penetrar  tu mente. Usará palabras, gestos, su mirada, su silencio. Si debe usar el Dharma lo usará, y si debe ponerlo de lado lo hará. Destruir o poner de lado al Dharma equivale a olvidar la enseñanza de los maestros y a crear desde el vacío una frase, un grito, un golpe, que pueda ayudar a los demás a despertar. ¡Después de todo, el país del Buda está dentro de cada uno de nosotros! Y él debe ayudar a todos a mantenerlo sin mancha. ¡Cuida tu país del Buda! Por cierto, si el infierno se propaga en él, será debido a tu mente desordenada y nada clara.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: