Texto 211 – NUNCA HAS TERMINADO NADA: LA VIDA ES UN PROCESO

 

 

 

 

 

 

 

 

El Buda enseño que la vida es proceso. Todo es proceso, inclusive lo que consideramos como nuestro ser. Nada existe fuera de este proceso, y cuando así lo parece, es simplemente una ilusión, inclusive una desilusión. Es imposible estar con el proceso de ser y al mismo tiempo ser o sentirse infeliz. Estar en el proceso es estar lo más feliz posible.

Nunca llegamos a ninguna parte (a ninguna orilla, como se dice en el Zen). Siempre estamos en el proceso de convertirnos en algo. Como te gustaría a ti que ese convertirse en algo se manifestara en ti? Te gustaría que tuviera las características de la desilusión, de  la angustia y del sufrimiento? – Lo pregunto pues el proceso solo tiene un origen: tu mente que decide tu karma. O, te gustaría, por el contrario que se manifestara como paz, tranquilidad, y alegría?

Si es así, entonces empuja contra lo que estás viviendo, contra el proceso actual de tu vida, y desea con fuerza que las cosas sean de otra manera. La voluntad y la intención son, como lo expresaba Albert Einstein, la mayor fuerza del universo. Pero, si estas feliz y sientes paz, y esto te gusta, entonces no vayas en contra de lo que está ocurriendo en este momento y simplemente abraza el proceso tal como lo estás viviendo. A eso te conduce el Zen.

Mientras tanto presta mucha atención y actúa hábilmente con tu mente y tus acciones para que lo que transcurra en cada momento de tu proceso-vida pueda ser aceptado completa y favorablemente. Cuando algo surge que este fuera de tu esfera de influencia (y que decididamente crees que no puedes controlar) mantenerte fluyendo con el proceso es aún una posibilidad de transformación. No sientas miedo, no te estaciones mentalmente, solo fluye.

Cuando llega un ano Nuevo, la gente piensa: (en este caso) ya el 2011 terminó y va a comenzar el 2012. Esto oscurece la idea de un proceso continuo. Pero la vida sabe que este proceso nunca termina. Disfruta de este proceso ya! Una frase muy interesante dice: “Cuando todo está hecho, los días son tristes”. Piensa en eso.

 

Texto 210 – LA PUERTA DEL DHARMA

La Puerta del Dharma - obra de Jorge Ferreira
La Puerta del Dharma – obra de Jorge Ferreira

 

Todo Dharma proviene de la mente. Si no se logra reconocer esta idea, entonces uno se encuentra en el reino de las cosas ordinarias que es el reino de muchos. En  la gente común sus pensamientos corren hacia innumerables mundos. No se pueden concentrar en un punto focal: el Dharma. Se encuentran perdidos entre los diferentes fenómenos. Para ver al Buda despierto, debes pasar la puerta del Dharma y centrarte solamente en él. También se puede decir que quien bebe del Dharma no está interesado en el sabor del Gatoraid. Para que un budista sea realmente budista, debe dejarse guiar por el Dharma. Solo entonces, como decía Taisen Deshimaru, uno actuara naturalmente, inconscientemente y automáticamente como budista. Cuando pensamos en el Dharma, no vivimos el Dharma. Es esencial que cada pensamiento que venga de la mente sea claro. Si los pensamientos no son claros, el despertar de la conciencia nunca se manifestara.

No sé si será fácil o difícil, pero sí sé que uno aprende a distinguir el sabor del Dharma del sabor del Gatoraid. Peu a peu. Yo aun ando en eso. Y la Shanga es mi apoyo. Gassho para todos. Sí, todos.

Texto 209 – ¡ESTA VAINA ES ZEN PURO!

Maestro Zen por derecho.
Maestro Zen por derecho.

NO ESTAS DEPRIMIDO ESTAS DISTRAIDO

No estás deprimido, estás distraído. Distraído de la vida que te puebla, distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay 6000 millones. Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco…… algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas: la vida te libera de cosas… te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones.

No perdiste a nadie: el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

Quien podría decir que Jesús está muerto, no hay muerte, hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús, amarás al prójimo como a ti mismo. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó matar a seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)…y si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. El servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena ¿verdad?.

Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él, si tuviera cartera tu foto estaría en ella, él te manda fotos cada primavera, él te manda un amanecer cada mañana, cada vez que tú quieres hablar, él te escucha, él puede vivir en cualquier parte del universo pero él escogió tu corazón. Enfréntalo amigo, él está loco por ti.

Dios no te prometió días sin dolor, risas sin tristeza, sol sin lluvia, pero él si prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino.

“Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír”.

Texto 207 – LA TELE Y MI MAESTRO

 

 

 

 

 

 

 

 

Había una vez un practicante que trabajaba muy diligentemente. Un día fue a un monasterio y le conto al superior que cuando miraba regularmente un programa de televisión sobre budismo, el sentía que el maestro se lo estaba dirigiendo a él. Esto le agrado y gradualmente se apegó tanto al programo que no podía dejar de verlo. Esta situación se convirtió en su fuente de preocupación pues a veces ni dormía ni comía. El superior le dijo que esa situación se debía a que era  él quien encendía el televisor, y era él  quien creía que el maestro había enfocado su instrucción en él. El practicante pensó en lo que le dijo el superior y se convenció de que toda la incomodidad vivida se debía a su propio apego.

La moraleja de la historia es esta: “el estar obsesivamente apegado a un pensamiento hasta el punto en que uno no puede controlar su mente, es equivalente a estar controlado por las circunstancias. No importa cuales sean esos hábitos, apegos o gustos”.

Cuando meditamos, recitamos sutras, y ponemos nuestra atención en el instante, ayudamos a romper los comportamientos habituales negativos y los apegos.

Texto 206 – ¿IMPERMANENCIA? ¡EL COMIENZO DEL DISFRUTE!

 

 

 

 

 

 

 

La vida no es para siempre. El pasado, el presente y el futuro son simplemente un reflejo de la naturaleza cambiante de la vida. Este relato ilustra esta eterna verdad. Un viejo monje fue invitado a pasear con el emperador de turno en China. Este acompañó al emperador a supervisar su reino. Mientras miraba desde el borde del precipicio, el emperador fue sobrecogido por una emoción negativa y lágrimas comenzaron a rodar por su rostro. Entonces dijo: “Yo soy el emperador y conquistador de todas las montañas y ríos de este reino y, sin embargo, no los puedo poseer para siempre.” Al oír esto, los oficiales que le acompañaban comenzaron a llorar también. El viejo y sabio monje soltó entonces una carcajada y dijo: “Si una persona pudiera vivir para siempre, entonces nunca habría sido su turno para ser emperador!”.

Lo que la gente no ve es que la real felicidad proviene de un sentido de estabilidad y de aceptación en todas las situaciones. Hay un viejo proverbio chino que dice “Cuando nos sentimos contentos, nos sentimos cómodos hasta en una pequeña choza. Cuando nos sentimos en paz, hasta las raíces de los vegetales nos parecen deliciosas. “Un análisis honesto nos revelaría que la mayoría de los deseos provienen de la necesidad de satisfacer nuestra codicia y no nuestras necesidades reales. Vivir eternamente no es una necesidad real.

Todos dependemos de la impermanencia, pues es de su existencia que surge nuestra oportunidad de ser, nuestra oportunidad de usar esta vida que tenemos para expresarnos. Si usas esta vida apropiadamente, puedes crear un buen karma que te conduce a tu liberación. El budista que quiere ser budista permite al Dharma del Buda guiarle y así logra que su mente se libere de las tinieblas y así puede disfrutar cada instante que vive. Si la mente es purificada, el proceso del envejecimiento y de  muerte no debe ser una fuente de preocupación. Solo quien no abandona sus apegos sufre.  Enfrentar el envejecimiento y la impermanencia con sabiduría, virtud y buena disposición es propio de la gente Zen. Únete al grupo!