Archivo para mayo, 2012

Texto 264 – ¿QUÉ TE DUELE?

Posted in Uncategorized on mayo 31, 2012 by budasdeagua

El corazón representa el amor, y la sangre el júbilo. El corazón es la bomba que, con amor, hace que el júbilo circule por nuestras venas. Cuando nos privamos del amor y el júbilo, el corazón se encoge y se enfría, y como resultado, la circulación se hace perezosa y vamos camino de la anemia, la angina de pecho y los ataques cardíacos. Pero el corazón no nos «ataca». Somos nosotros los que nos enredamos hasta tal punto en los dramas que nos crea­mos que con frecuencia dejamos de prestar atención a las pequeñas alegrías que nos rodean. Nos pasamos años expul­sando del corazón todo el júbilo, hasta que, literalmente, el dolor lo destroza. La gente que sufre ataques cardíacos nun­ca es gente alegre. Si no se toma el tiempo de apreciar los placeres de la vida, lo que hace es prepararse un «ataque al corazón». Corazón de oro, corazón de piedra, corazón abierto, sin corazón, todo corazón… ¿cuál de estas expresiones es la que cree que se ajusta más a usted?

 

El cuerpo. Con amor escucho los mensajes de mi cuerpo.- Estoy convencido de que nosotros mismos creamos todo lo que llamamos «enfermedad». El cuerpo, como todo en la vida, es un espejo de nuestras ideas y creencias. El cuerpo está siempre hablándonos; sólo falta que nos molestemos en escucharlo. Cada célula de su cuerpo responde a cada una de las cosas que usted piensa y a cada palabra que dice. Cuando un modo de hablar y de pensar se hace continuo, termina expresándose en comportamientos y posturas cor­porales, en formas de estar y de «mal estar». La persona que tiene continuamente un gesto ceñudo no se lo creó tenien­do ideas alegres ni sentimientos de amor. La cara y el cuer­po de los ancianos muestran con toda claridad la forma en que han pensado durante toda una vida. ¿Qué cara tendrá usted a los ochenta años?
Los oídos representan la capacidad de oír. Cuando hay problemas con los oídos, eso suele significar que a uno le está pasando algo de lo que no se quiere enterar. El dolor de oídos indica que lo que se oye provoca enfado. Se trata de un dolor común en los niños, que a menudo tienen que oír en casa cosas que realmente no quieren escu­char. Con frecuencia, las normas de la casa prohíben a los niños expresar su enojo, y su incapacidad para cambiar las cosas les provoca el dolor de oídos. La sordera representa una negativa, que puede venir de mucho tiempo atrás, a escuchar a alguien. Observen que cuando un miembro de una pareja es «duro de oído», gene­ralmente el otro es charlatán y usa sus palabras terca e indisciplinadamente para crear atmosferas tensas.

 

La cabeza nos representa en todo momento. Es nuestra tarjeta de presentación personal. Es lo que mostramos al mundo, la parte de nuestro cuerpo por la cual generalmente nosreconocen. Cuando algo anda mal en la en la región de la cabeza, suele significar que sentimos que algo anda mal en «noso­tros».

 

El pelo representa la fuerza. Cuando estamos tensos y asustados, es frecuente que nos fabriquemos estas «bandas de acero» que se originan en los músculos de los hombros y desde allí suben a lo alto de la cabeza; a veces incluso rodean los ojos. El pelo crece desde los folículos pilosos, y cuando hay mucha tensión en el cuero cabelludo, puede estar some­tido a una presión tal que no le deja respirar, provocando así su muerte y su caída. Si la tensión se mantiene y el cuero ca­belludo no se relaja, el folículo sigue estando tan tenso que el pelo nuevo no puede salir, y el resultado es la calvicie. En las mujeres, la calvicie ha ido en aumento desde que empezaron a entrar en el «mundo de los negocios», con to­das sus tensiones y frustraciones, aunque no se hace tan evi­dente en ellas porque las pelucas para mujeres son suma­mente naturales y atractivas. Lamentablemente, los postizos masculinos todavía son demasiado visibles desde bastante lejos. Estar tenso no es ser fuerte. La tensión es debilidad. Es­tar relajado, centrado y sereno, eso es ser realmente fuerte. Sería bueno que todos relajásemos más el cuerpo, y muchos necesitamos también relajar el cuero cabelludo. Inténtelo. Dígale a su cuero cabelludo que se relaje, y ob­serve si hay alguna diferencia. Si tiene una sensación percep­tible de relajación, yo le diría que practique con frecuencia este ejercicio.

 

Los ojos representan la capacidad de ver, y cuando tene­mos problemas con ellos eso significa, generalmente, que hay algo que no queremos ver, ya sea en nosotros o en la vida, pasada, presente o futura. Siempre que veo niños pequeños que usan gafas, sé que en la casa está pasando algo que ellos no quieren mirar. Ya que no pueden cambiar la situación, encuentran la manera de no verla con tanta claridad. Muchas personas han tenido experiencias de curación im­presionantes cuando se han mostrado dispuestas a retroce­der en el pasado para hacer una «limpieza», y tirar aquello que no querían ver uno o dos años antes de que tuvieran que em­pezar a usar las gafas. ¿No estará usted negando algo que sucede en su presen­te? ¿Qué es lo que no quiere enfrentar? ¿Tiene miedo de contemplar el presente o el futuro? Si pudiera ver con clari­dad, ¿qué vería que ahora no ve? ¿Puede ver lo que está ha­ciéndose a sí mismo? Sería interesante considerar estas preguntas.

 

Las articulaciones permiten la producción de movimientos con gracia y soltura. Si tenemos las articulaciones agarrotadas e incapaces de moverse nos volvemos rígidos, nuestro medio de expresión se toma rígido e inflexible. A través de las articulaciones podemos expresarnos con facilidad y propiedad. Las articulaciones contienen tejido duro, tejido blando y líquidos, de modo que los problemas en la zona pueden afectar uno o más de estos tres aspectos. Una inflamación en las articulaciones revela, por tanto, una resistencia o irritación respecto al movimiento, tal vez un temor a lo que nos espera delante, o una dificultad en someternos a ello. Hay una falta de la energía que se desplaza por las articulaciones, lo que indica que estamos tomando energía de esa parte de nuestro cuerpo-mente. Esto dependerá de la zona del cuerpo afectada. Así, por ejemplo, las articulaciones del hombro, codos y muñecas nos permiten desplazar la energía desde el corazón hasta las manos, para que podamos expresar nuestros sentimientos afectivos. Estas articulaciones autorizan además la libre expresión de nuestra energía creativa y activa, nuestras aptitudes manipuladoras y ejecutivas. Una disfunción en cualquiera de esas articulaciones puede indicar un temor a expresar esa energía, una contrariedad o resistencia a ello.

 

Los dolores de cabeza provienen del hecho de desautori­zarnos a nosotros mismos. La próxima vez que le duela la ca­beza, deténgase a pensar cómo y cuándo ha sido injusto con usted mismo. Perdónese, no piense más en el asunto, y el do­lor de cabeza volverá a disolverse en la nada de donde salió.
Las migrañas o jaquecas se las crean las personas que quieren ser perfectas y que se imponen a sí mismas una pre­sión excesiva. En ellas está en juego una intensa cólera repri­mida. Es interesante señalar que casi siempre una migraña se puede aliviar masturbándose, si uno lo hace tan pronto como el dolor se inicia. La descarga sexual disuelve la ten­sión y, por lo tanto, el dolor. Tal vez a usted no le apetezca masturbarse en ese momento, pero vale la pena probarlo. No se pierde nada.

 

Los problemas en los senos paranasales que se manifies­tan en la cara, en la zona más próxima a la nariz, significan que a uno lo irrita alguien que es una presencia muy próxi­ma en su vida. Hasta es posible que sienta que esa persona lo está sofocando o aplastando. Empezamos por olvidarnos de que las situaciones las creamos nosotros, y entonces abdicamos de nuestro poder, culpando a otra persona de nuestra frustración. No hay per­sona, lugar ni cosa que tenga poder alguno sobre nosotros, porque en nuestra mente la única entidad pensante somos nosotros. Nosotros creamos nuestras experiencias, nuestra realidad y todo lo que hay en ella. Cuando creamos en nuestra mente paz, armonía y equilibrio, eso es lo que en­contramos en la vida.

 

La espalda representa nuestro sistema de apoyo. Tener problemas con ella significa generalmente que no nos senti­mos apoyados, ya que con demasiada frecuencia creemos que sólo encontramos apoyo en nuestro trabajo, en la fami­lia o en nuestra pareja, cuando en realidad contamos con el apoyo total del Universo, de la Vida misma. La parte superior de la espalda tiene que ver con la sen­sación de no tener apoyo emocional. «Mi marido (mujer, amante, amigo o jefe) no me entiende o no me apoya.» La parte media se relaciona con la culpa, con todo eso que dejamos a nuestras espaldas. ¿Tiene usted miedo de ver lo que hay allí detrás, a sus espaldas? ¿Quizá se lo está ocul­tando? ¿Se siente apuñalado por la espalda? ¿Se encuentra realmente agotado?

Sus finanzas, ¿están he­chas un lío, o usted se preocupa excesivamente por ellas? Entonces, es probable que tenga molestias en la zona lum­bar. La causa está en la falta de dinero o el temor de no tener lo suficiente. La cantidad que usted tenga no tiene nada que ver con eso.

 

La garganta representa nuestra capacidad de «defender­nos» verbalmente, de pedir lo que queremos, de decir «yo soy», etcétera. Cuando tenemos problemas con ella, eso sig­nifica generalmente que no nos sentimos con derecho a ha­cer esas cosas. Nos sentimos inadecuados para hacernos valer. El dolor de garganta es siempre enfado. Si además hay un resfriado, existe también confusión mental.

 

 La laringitis significa generalmente que uno está tan enojado que no puede hablar. La garganta representa también el fluir de la creatividad en nuestro cuerpo. Es el lugar del cuerpo donde expresamos nuestra creatividad, y cuando la frustramos y la sofocamos, es frecuente que tengamos problemas de garganta. Todos sabemos cuántas personas hay que viven toda su vida para los demás, sin hacer jamás lo que quieren. Siempre están complaciendo a madres, cónyuges, amantes o jefes.
La amigdalitis y los problemas tiroideos no son más que crea­tividad frustrada, incapaz de expresarse. El centro energético situado en la garganta, el quinto chakra, es el lugar del cuerpo donde tiene lugar el cambio. Cuando nos resistimos al cambio, o nos encontramos en pleno cambio, o estamos intentando cambiar, es frecuente que tengamos mucha actividad en la garganta. Cuando tosa, pregúntese: «¿Qué es lo que se acaba de decir? ¿A qué estamos reaccionando? ¿Es resistencia y obstinación, o es que el proceso de cambio se está produciendo?». Cada vez usted tosa, toque su garganta y diga en voz alta: «Es­toy dispuesto a cambiar» o «Estoy cambiando».

 

 

Nota: Muellezen agradece al Sensei Wilmer Gonzalez, nuestro representante en Espana de la Escuela Budas de Agua, el envio de este texto tan importante para continuar con nuestro estudio sobre la enfermedad.

Toma tu tiempo, sana tu alma.

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Texto 263 – COSER UN KESA (PINCHANDO)

Posted in Uncategorized on mayo 29, 2012 by budasdeagua

 

 

 

 

 

 

 

“A cada pinchada, acabas con un demonio interno”. Así me decía Luisette en 1.981 al coser mi primer rakusu en el Templo Zen de la Gendronniere (Blois, Francia). Luissette dirigía el trabajo de costura para principiantes y veteranos en el templo. Era monja Zen. Delgada, paciente, con cabello oscuro miraba nuestro trabajo y no perdonaba ningún error. Si tu manera de coser no era lo suficientemente buena,  simplemente deshacía tu trabajo y te decía: “Il faut recommencer”. (Debes comenzar de nuevo).

Cada puntada (pinchada) es cual un aguijón que penetra la tela. Qué pasa cuando pinchamos la tela? Sera que me pincho a mí mismo? Pincho mis errores? Pincho mi condición humana para desinflarme y hacerme más liviano (como un globo agujereado)? Pincho mi orgullo con la aguja? Mi estupidez? Mi boca habladora? Pincho mi ruido interno? Pincho mi Karma pasado?  Todo esto y más. Coser un kesa es volver a coserse uno mismo. La atención y observación necesarias hacen de tu trabajo un renacimiento. Solo un verdadero budista puede entender esto. Vuelves a coser tu mente. Pones todo en orden dentro de ella.

Cuando se cose un kesa, se cose a toda la comunidad budista en una sola pieza. Ya no hay individuos, solo existe la comunidad representada por los cuadros de tela que se cosen, se unen. Se cose la enseñanza del Buda. El kesa representa la transmission de esa enseñanza, del Dharma.

Los demonios del perfeccionismo, falta de paciencia, miedo a hacer mal las cosas y un orgullo excesivo surgen durante el proceso de coser un kesa. Estos demonios siempre te habían acompañado en tu vida, y al coser el  kesa puedes ver el daño que te has hecho a ti mismo a traves de ellos. La costura te lleva desde estados de depression a estados de liberación mientras se realiza. La costura crea un caos interno, se va desde el infierno hasta el paraiso muchas veces. No es fácil ni difícil. Es solo una experiencia. No es necesario juzgarla.

El kesa no es solamente para monjes. Dogen acostumbraba a decirle a los laicos que meditaban en Koshoji y Eiheiji (templos Zen) que usaran un kesa. El kesa es la indumentaria del que se sienta en zazen, no es una cuestion de clerigo. Es la vestimenta de “lo-nada-especial”.  Claro está que el Budismo japones usa el Kesa como un método de indicar jerarquía hoy en día: negro para monjes, marrón para maestros y multicolor para un abad de alto rango. Esto no tiene nada que ver con la tradición original del kesa hecho de harapos. En la Escuela Soto, las personas que se sientan (en zazen) son Budas. El Buda usa un kesa. Eso es así de simple.

 

Hay una especie de vértigo (que si lo haré bien, que si lo haré mal, que si la puntada será suficientemente pequeña o excesivamente grande, que si la siguiente estará muy separada o demasiado junta…). De cualquier forma entro desde arriba que es el plano en el que tengo la idea de las cosas y cómo quiero hacerlas y, penetrando en el tejido, intento darle forma, la materializo. Bajo, entro en la tela (que equivale a bajar a la “arena del circo”, hacer realidad lo que digo ser) y ya está conformada la puntada.

 

“Coser el kesa a partir de una sencilla tela
y construir, puntada a puntada,
la línea de una vida eterna”

 

El kesa no es una mera pieza de tela o un objeto de vestimenta al uso, sino que simboliza la transmisión misma de la enseñanza del Buda, cada kesa es el kesa original del Buda. Cuando lo vestimos estamos vestidos por el orden cósmico, es el orden cósmico que hace zazen, somos el orden cósmico cuando hacemos zazen.

Cuando practicamos zazen nuestros pensamientos aparecen, a veces no son tan buenos, tenemos celos, cólera, envidia, todo un cortejo de emociones que se manifiesta y que poco a poco dejamos pasar, finalmente sólo queda la forma original del espíritu, se le llama Buda, pero no se puede expresar con palabras. Eso es lo que representa el kesa.

Tenemos sensaciones, emociones y apego al kesa; es natural pues lo protegemos y lo cuidamos. Pero no debemos estancarnos en estos apegos. Es en ese entonces cuando el kesa nos educa. Recibimos una cachetada cuando no le prestamos la atención necesaria, pero de igual manera recibimos una cachetada cuando nos apegamos mucho a él.

 

“Ocho (8) yardas de tela, cortadas en 49 piezas. Cosidas todas juntas en un patrón especifico a mano. En total se hacen unas 14.000 puntadas. Recitando el namu kie butsu. Al entrar la aguja decimos namu, al asomar la punta decimos kie, y a lo que la aguja pasa el hilo por el tejido decimos butsu. La respiración se hace lenta, la mente abandona las ideas y  se relaja con el instante que se vive, con lo que es”.

Namu kie butsu [南無帰依仏]: Tomo refugio en el Buda.

 

Puntada a puntada coso el karma de la humanidad.

Texto 262 – EL PATRÓN DE LA AGUJAS DE PINO DEL RAKUSU

Posted in Uncategorized on mayo 27, 2012 by budasdeagua

 

 

 

 

 

 

Muchos practicantes de Zazen se preguntan cuál será el  significado de este singular diseño. Mi maestro Zen, Yves Carouget, me decía que solo era un diseño sencillo que el Maestro Dogen había visto un día en el piso mientras caminaba entre pinos. Le gustó y lo usó como su símbolo particular en la porción del rakusu que queda sobre la parte posterior del cuello.

Esta otra interpretación del Roshi John Tarrant del Pacific Zen Institute (California, USA) nos dice lo siguiente sobre este patrón:

En la parte posterior del rakusu aparecen unas agujas de casuarina (tipo de pino) de un antiguo árbol budista que nos dicen que nuestro camino en el Zen es un camino de montaña, queriendo decir que te interna en lo profundo de tu viaje a tu ser verdadero. Como dijo Rilke, “para que caminemos hacia el interior  del silencio durante horas sin encontrar a nadie”. Estas agujas son también los retoños verdes de la Vía, la forma como la Vía retoñará llenando de las flores amarillas del Diente de León el pavimento de la ciudad. En cualquier lugar de cualquier estado donde te puedas encontrar, siempre encontraras algún vestigio verde de estas agujas. Hay dos (2) agujas cruzadas (vean el diseño) la una con la otra. Cada vez que te encuentras atrapado entre opuestos, en el fondo siempre existe la unidad allí; si la puedes conseguir. Siempre hay una manera de mantener las contradicciones en una unidad. Y esa es la tarea iluminada. [Es tu trabajo de Bodhissatva]. Para encontrar la acción verdadera”.Roshi John Tarrant

 

On the back of the rakusu are crossed casuarina needles from
an ancient Buddhist tree signifying that this is a mountain path,
signifying that it takes you deep into the journey into the true self.
As Rilke said, so that we walk into the silence, for hours meeting
no-one. Also the needles are the green shoots of the Way, the manner
in which the Way will spring up like dandelions in a pavement in the
city. Somewhere, no matter what state you are in, you can always find
a little green trace of it. There are two needles crossed with each
other. Every time you are caught in an opposite, at bottom there is
always some unity there, if you can find it. There’s always some way
to hold the two together. And that is the enlightened task.
So that
we can find the true action.
John Tarrant Roshi

 

Otra información:

La palabra Kasaya significa “color desteñido” o “color de tierra” en sánscrito. Los cinco tercios del Rakusu (campo) quedan enmarcados por una tira de la misma tela, de la que salen dos breteles unidos por un pequeño rectángulo de la misma tela, llamado “maneki” (pieza soto) donde se borda un dibujo estilizado de una aguja de pino.

 

He cosido mi rakusu

 Con retazos de egoísmo,

 Orgullo,

 Miedo,

 Prejuicios,

Deseos,

Contradicciones…

Sé que si aprendo a observar

Sin juicios,

Estos trozos de tela me mostrarán

Mi verdadero rostro.

 

Claudio Daniel Ríos

(http://arbolzen.blogspot.com/2011/12/la-costura-del-rakusu.html)

 

Texto 261 – ¿QUÉ ES LA NATURALEZA ORIGINAL?

Posted in Uncategorized on mayo 26, 2012 by budasdeagua

La naturaleza origina es un término budista que se refiere a la condición original de tu espíritu antes de ser abordado por las ilusiones del mundo fenomenológico. Antes que la cara de tu espíritu se lavara por primera vez,  esa cara estaba limpia. La naturaleza original nunca es manchada por nadie ni por nada. Tu mente si la puede creer manchada, pues tu mente se impregna de la esencia de las ilusiones y del apego y transfiere esa información al espíritu. Se llega a sentir sucio. Para muchos regresar a la condición original del espíritu al sentirlo manchado, los lleva a estudiar  magia, metafísica, recetas esotéricas…mucha paja tratando de encontrar como limpiarse. No busques nunca tu rostro original. Siéntate en zazen, respira adecuadamente, olvídate de todo. Tu naturaleza original está allí…déjala tranquila y quizás algún día se te aparecerá como un fantasma que no esperas al mediodía. Escucha: Dibuja un círculo con tu mano en el aire. Baja la mano, y con la otra trata de atraparlo. Atrápalo! – Qué paso? Has dejado escapar tu naturaleza original!

 

 

Texto 260 – ¿QUÉ QUIERE DECIR: “SOLO UN BUDA SE CONVIERTE EN BUDA?”

Posted in Uncategorized on mayo 26, 2012 by budasdeagua

Texto 259 – ¿POR QUÉ ENFERMAMOS?

Posted in Uncategorized on mayo 26, 2012 by budasdeagua

Enfermarnos es parte de un proceso de adaptación para conocer  las verdades de la vida. Nadie puede decir que nunca ha estado enfermo, y si hubiese ese alguien, que desafortunado sería. Enfermarse es parte del ritmo natural de la vida. La enfermedad aparece y parece controlarnos momentáneamente. Las enfermedades abren unas puertas especiales que llevan a una comprensión más profunda de la vida cuando la vida que vivimos es algo superficial. Una enfermedad funciona a veces como un buen empujón para ayudarnos a despertar a la realidad que no vemos. La enfermedad ayuda a lavar los ojos. Es una pausa dentro de una vida ajetreada y sin rumbo. No son pruebas ni castigos, son oportunidades que nos pueden llevar a conocer muy bien nuestra naturaleza efímera. De enfermedad en enfermedad, y de reflexión en reflexión podemos madurar y ver a la vida en su justa dimensión de impermanente.

Apegarse a la enfermedad es sin duda, otra cosa.

 

2 comentarios hacia “Por qué enfermamos?”

  1. Cesar A. S. Dijo: mayo 28, 2012 a 2:50 pm e

    A veces parece difícil ver la enfermedad como una oportunidad. A veces duele mucho y queremos quitarla, borrarla; sin darnos cuenta que no hay nada que quitar! sólo hay que observar. En una oportunidad alguien quien quiero mucho me dijo que hay que aprender a escuchar… quizás eso que tanto nos desagrada, tenga mucho que decirnos y enseñarnos. Si las cosas hubiesen sido diferentes, estaríamos aquí.. Ahora?? Honestamente creo que la enfermedad en oportunidades puede ser un gran maestro, aunque también es cierto que puede ser una gran excusa para salir huyendo..  Gracias Sensei. Gassho

Texto 258 – ¿SER UN BUDA ES SER ALGUIEN INDIFERENTE QUE NO SUFRE NI SIENTE MIEDO?

Posted in Uncategorized on mayo 26, 2012 by budasdeagua

Ser un Buda es ser un hombre que ha despertado, que ve la realidad con mente clara, y que conoce las causas de la condición humana. En el Budismo, la compasión es nuestro báculo. Es necesario hacerse uno con todos los seres. Es necesario acompañar al mendigo mientras pide, y darle monedas al rico. No se trata de navegar contra la corriente; se trata de aceptar la condición de cada persona tal como es. La meta no es cambiar a nadie. Claro, que si a través de alguna de nuestras palabras, acciones, gestos alguien cambia, también nos alegramos. Al contador de cuentos le interesa saber más cuentos; a lo mejor tu puedes enseñarle uno nuevo. Al cojo le es esencial su bastón; quizás puedas regalarle uno nuevo. Al monje que medita le encanta el silencio, quizás te puedas callar la boca y prenderle una varilla de incienso. Al muerto lo debes acompañar a su tumba y luego abandonarlo para que él pueda vivir esa realidad. Eso es ser un Buda. Si alguien siente miedo, tú lo confortas. Y, ¿quieres saber si un monje siente miedo? – Sí, sí lo siente. Sobre todo cuando consigue muy pocas personas en su camino. Claro que a lo mejor es que ya la gran mayoría hubiese alcanzado la iluminación y ya no necesitan de su ayuda. En este caso ese monje ya no sentiría miedo. Pues ya sabe que muchos han despertado.

 

La observación compasiva hace decrecer el sufrimiento y retumba como un trueno. El poder maravilloso de la mente compasiva es como la nube de la cual cae la lluvia del néctar del Dharma, que corta el fuego de las ilusiones”.  (Sutra del Loto)