Texto 251 – LOS 4 TIPOS DE SABIDURÍA QUE BENEFICIAN A LOS DEMÁS (Dogen Zenji, 1200)

Estos cuatro tipos de sabiduria son:

  1. Ofrendas
  2. Palabras amorosas
  3. Benevolencia
  4. Identificación

Todos estos son las prácticas del Bodhissatva. Dar ofrendas es lo opuesto de codiciar. Aunque en esencia nada nos pertenece, nada pertenece a uno, esto no nos anula a la hora de hacer ofrendas a otros. El tamaño de la ofrenda no tiene ninguna importancia; es la sinceridad con que se da lo que es importante. Por lo tanto uno debe estar deseoso de compartir aunque sea un verso o una frase de la Ley (Dharma), pues este acto  se convierte en semilla de bien tanto para esta vida como para la otra. Esto también se da cuando uno da algo de su tesoro material, sea una simple moneda o una hoja de árbol, pues la Ley es el tesoro, y el tesoro es la Ley. Muchos han dado su ayuda a otros sin buscar recompensa. Quienes han construido un puente o han puesto una barca al servicio de otros en un rio son ambas ofrendas. Así mismo trabajar para ganarse la vida y producir bienes son también ofrendas.

Palabras amorosas. Cuando el budista sincero contempla a la humanidad entera, él se llena de compasión y se dirige a ellos afectuosamente. Podría decirse que él ve a los demás como si fuesen sus propios hijos. Las palabras amorosas anulan al odio proveniente de los enemigos. Se busca establecer la amistad con todos los seres.  Al escuchar (ellos) tus palabras amorosas,  sus rostros se iluminan y sus corazones se entibian. Las palabras amorosas tienen mucha fuerza para cambiar las cosas.

Benevolencia. Este tipo de sabiduría consiste en buscar maneras de beneficiar a otros sin importar su clase social. El tonto cree que si ayuda a otros entonces el perderá algo de sus propios intereses. Ayudar a alguien sin esperar nada a cambio es una acción noble. La acción de practicar la benevolencia engloba todo, pues tanto beneficia al otro como a uno mismo.

Identificación. Esto es igual a la no distinción. Uno no debe crear diferencias entre uno y los demás. Los demás pueden identificarse conmigo, y yo puedo hacerlo con los demás. Con el paso del tiempo uno se hace igual a ellos, y ellos igual a uno. La identificación es como el mar, que no rechaza ninguna vertiente de agua a su seno, y todas esas aguas se unen para formar el mar.

 

DOGEN HOY (2012)

Ofrendas. Quienes hicieron los túneles del Metro, armaron los aviones de Acerca, hicieron las vías en los páramos andinos,  crearon Arturo y Mc Donald…todos dieron estas ofrendas a otros. Quien habla del Buda, de su enseñanza en un dojo Zen, ofrece la Ley a otros. Quienes recogen la basura cada día en nuestras ciudades también hace su ofrenda a muchos. Guardar tu pancito de Arturo para dárselo a algún indigente o hasta a alguna mascota, es una ofrenda genuina.

Palabras amorosas. No pelees con quien piensa diferente a ti. Un país dividido necesita de palabras amorosas. Ningún gesto o palabra hostil puede cambiar nada, solo puede empeorar las cosas. Al hablar, busca la mejor palabra para que tu conversación sea conciliadora. La gente que no conoce del poder de la palabra la usa sin medir sus consecuencias; para ellos insultar, manipular, minimizar a otros puede parecerles normal. Una sociedad empobrecida y carente de valores solo puede producir palabras que surgen de ese resentimiento. Al hombre de la Ley le corresponde sanar con sus palabras. A su vecino, amigo, enemigo y a su sociedad entera. Es un buen momento para poner esto en práctica.

Benevolencia. Ayuda a otros a superarse. Ayuda al herido, o a quien ha perdido un familiar y no tiene mucho con que vivir. No podemos permanecer indiferentes ante el dolor de los demás. Si alguien en tu comunidad sufre, entre todos deben buscar el medio para ayudarlo. Llevar medicinas que ya no vas a usar a un hospital puede ayudar a otros a recuperar su salud. Dar palabras de aliento al joven que se está formando en un colegio o universidad es practicar esta sabiduría. Un país necesita de la benevolencia de todos. Demos el ejemplo. Al dar, siempre recibimos.

Identificación. En un país, todos somos iguales. Cómo puedes tratar de crear diferencias con palabras, gestos, acciones? Es la unión no diferenciada la que puede disolver los males de ideas malsanas que buscan diferenciar unos de otros en sociedades. El hombre de la Ley debe ser el primero en asociarse con otros rompiendo barreras egoístas y sin sentido nutridas por la ignorancia. Un país necesita una sola ola, una sola fuerza que provenga de la unión de muchas aguas (de ríos, lagunas, riachuelos, alcantarillas, Guaire, Orinoco, etc.). El resultado será la identificación.

En toda calle debe haber un Bodhissatva.

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