TEXTO 286 – CUENTO ZEN (Sensei Paul Quintero)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una dama  pasaba a diario frente a un monje sentado en una esquina que siempre tenía un tazón vacío en sus manos.

Indignada por su pasividad, un buen día le dijo: Y usted que hace allí sentado pidiendo con ese tazón?,  Todos los días lo veo en la tarde y no veo que haga nada por nadie, solo pide”.

El monje aun sentado y sin perturbarse le contestó: “Todas las mañanas me siento con mi cuenco lleno de frutas esperando que los transeúntes como usted tomen las frutas que traigo para obsequiarles. Lastimosamente, usted pasa muy tarde. Por favor pase mañana temprano para poderle obsequiar a usted un bello mango también.” – luego sonrió.

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