Texto 323 – UNA SANGHA VERDADERA

Mira con los ojos de la Sangha, camina con los pies de la Sangha, siente con el corazon de la Sangha.

 

 

 

Si uno ignorantemente conduce a más allá de los límites de velocidad porque uno no vio la señal fijada de límite de velocidad, uno será detenido por la policía y tendrá que pagar una multa. No será perdonado debido a su ignorancia. El policía le informará que es su deber observar cuidadosamente las señales colocadas de límites de velocidad.

De manera similar, es el deber del devoto saber cuáles son las diez ofensas de tal manera que pueda evitarlas cuidadosamente.

Las diez ofensas son como sigue:

(1) Blasfemar contra los devotos que han dedicado sus vidas para propagar el santo nombre del Señor.

(2) Considerar que los nombres de semidioses como el Señor Siva o el Señor Brahma son iguales o independientes de los nombres del Señor Vishnu. (Algunas veces la clase de hombres ateos considera que cualquier semidiós es tan bueno como la Suprema Personalidad de Dios, Vishnu. Pero quien es un devoto sabe que ningún semidiós por más grande que pueda ser, es independientemente tan bueno como la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto si uno piensa que puede cantar “Kali, Kali!”, o “Durga, Durga!” y encuentra que es lo mismo como Hare Krishna, esa es la más grande ofensa.)

(3) Desobedecer las órdenes del maestro espiritual.

(4) Blasfemar la literatura Védica o toda literatura que concuerda con la versión Védica.

(5) Considerar las glorias del canto Hare Krishna como un producto de la imaginación.

(6) Dar alguna interpretación al santo nombre del Señor.

(7) Realizar actividades pecaminosas con la idea de contrarrestarlas mediante el canto del Santo nombre. (Esto no debería ser tomado que debido a que cantamos el santo nombre del Señor uno puede ser liberado de toda clase de reacción pecaminosa, que puede continuar actuando pecaminosamente y después de eso cantar Hare Krishna para neutralizar sus pecados. Tal mentalidad peligrosa es muy ofensiva y debería ser evitada.)

(8) Considerar que el canto Hare Krishna se encuentra al mismo nivel que las actividades piadosas materiales. (Karma-kanda)

(9) Predicar las glorias del santo nombre a los que carecen de fe. (Uno puede tomar parte en el canto del santo nombre del Señor, pero en el inicio no debería ser instruido sobre la potencia trascendental del Señor. Quienes son demasiado pecaminosos no pueden apreciar las glorias trascendentales del Señor, y por lo tanto es mejor no instruirlos en esta materia).

(10)No tener plena fe en el canto de los santos nombres y mantener apegos materiales, incluso después de entender muchas instrucciones sobre este tema.

Es también ofensivo no estar atentos mientras cantamos.

Quien clama ser un devoto del Señor debe evitar cometer estas ofensas para poder así, muy rápidamente, alcanzar el éxito supremo, el amor puro por Krishna, Krishna prema.

Sankarshan Das Adhikari. (Del Movimiento para la Difusión de la Conciencia de Krishna)

 

 

COMENTARIO: Al leer este texto, uno evidencia la importancia de un compromiso sincero con el movimiento al cual pertenece y a las ideas (normas) que se cultivan en ese movimiento. En el Zen tenemos los votos a recibirse durante la ordenación de monje o bodhisattva. El discípulo recibe los preceptos y luego poco a poco va transformando su karma a través de su práctica de zazen y cumpliendo los votos sintiéndose apoyado por su sangha. La comunidad Zen es un apoyo. Si no entendemos esto, nuestra práctica será egoísta y no nos importaran nuestros compañeros en la Vía. Todo lo que tú haces, es una acción que ayudará a otros ea alcanzar su despertar. Si tus acciones están basadas en tu comprensión egoísta del Zen, entonces en vez de ayudar a otros puedes, por el contario, retrasarlos en su realización. Las reuniones con discípulos de otras sanghas son importantísimas. Se comparten puntos de vista, se medita con otros, se come con otros, se comenta el Dharma. Esta es la vida Zen.

 

“En toda sangha debe haber claridad mental, comprensión, aceptación, armonía y amor. Si esto no existe en una sangha, entonces no es una sangha verdadera, y debes tener el valor para decirlo. Pero si estos elementos están presentes en una comunidad, sabes que tienes la alegría y la fortuna de pertenecer a un sangha verdadera”.Thich Nhat Hanh

 

La primera ofensa: “Blasfemar contra los devotos que han dedicado sus vidas para propagar el santo nombre del Señor”, es muy importante evitarla. Si tus compañeros buscan la budeidad aportando su vida para la obra de la difusión del Dharma de Buda,  tú no puedes jamás blasfemar contra ninguno de ellos. Es como dar un paso hacia adelante y mil para atrás. La blasfema es un mal terrible. Es un cáncer en cualquier asociación humana. Puedes tratar de sugerir algo directa o indirectamente a un compañero de la Vía que este obrando inadecuadamente,  pero no puedes maldecirlo con tus palabras.

 

Un buen budista, para ser un buen budista debe buscar la armonía entre todos los seguidores del Buda; no olvidemos que cada quien tiene un Karma que estudiar y  transformar, y hace lo mejor que puede para integrarse a los demás para ayudar a fortalecer a su sangha. Quizás no sea completamente lo que los demás estén esperando de ese compañero, pero ese es su aporte y debe ser respetado. No es fácil organizar una comunidad budista si cada grupo hala en una dirección opuesta a los demás grupos. Los instructores de Zen debemos estar muy alertas al respecto.

 

La figura del Sensei no puede ser sino la representación (libre de ego) de lo que el Buda nos enseña. Su figura humana no es importante, solo su actitud sincera de buen instructor debe ser importante. Cada monje Zen que dirige una parte de la sangha de Venezuela debe liberarse de imagen personal y convertirse de corazón en un Buda. No es nuestro ego individual el que ha de inspirar a otros, es la fuerza de nuestra práctica y la profundidad del Dharma que transmitimos  lo que puede ayudar a los demás amigos y compañeros a salir de la confusión infernal (naraka) en la cual muchos viven. Ni Hector, ni Daniel, ni Marina, ni Paul son el Buda Shakyamuni. Ellos todos pasaran. Algún día no estaremos. Pero, como debe ser, cuando no estemos, otros reunirán a la sangha y seguirán enseñando este Dharma que libera y hace feliz a toda la humanidad. Yves Carouget no está hoy entre nosotros, pero todos somos protagonistas responsables de la difusión del Dharma que él trajo a nuestro país. Tres sampai para él. Gassho.

 

 

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