Texto 358 – NO ENCUENTRO A BUDA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando me siento en zazen esperando que algo ocurra, esto no es un acto sincero de gente Zen. Si deseas saber si el Zen es tu Vía, no hay forma de comprobarlo. Solo debes sentarte y poner tu fe total en lo que haces. Debes rendirte al zazen. Al practicar la Vía te conviertes en Buda. No te encuentras con Buda, ni lo vas a ver frente a ti, solo te conviertes en Buda. No hay dualidad yo/Buda. Esto no es posible. El Zen enseña la no-dualidad. Nadie puede encontrarse con el Buda allá afuera. Eso es apego. El Zen enseña el desapego.  Si te encuentras con Buda, entonces Buda es otra persona. Si hay dos (2) personas entonces tú no te puedes convertir (desde el corazón) en Buda. Buda mira a Buda es lo que realmente ocurre. Pero esto no puede ocurrir apoyándonos en  nuestros sentidos. Buda es Buda. Nada más. Si tú deseas encontrar al Buda, no has comprendido la Vía. La Vía no esta llena de engaños. La Vía es la Vía. Y Buda es Buda. Al sentarnos en zazen nos encontramos con lo que es. En la vida existe lo que es y lo que no es. Cuando nos relacionamos con lo que no es, ni somos nosotros ni las cosas son lo que creemos que son, especialmente porque el apego y la ignorancia te ciegan. Al sentarte en zazen, como dice el Hannya Shingyo, no hay nada que ver. Entonces, sin ojos, solo se puede ser Buda.

NOTA: Este es un texto para gente Zen. Para gente Zen que este en la Vía de corazón y sin mente.

Texto 357 – RUEDA DEL DHARMA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dharma es una palabra sánscrita que significa «religión», «ley natural», «orden social», «conducta adecuada» o «virtud».

Según estas religiones en el transcurso de cada vida el karma (acciones hechas para bien o para mal) determina el destino futuro de cada ser en “el proceso del llegar a ser” (evolución o devolución).

Sabes por qué la rueda del Dharma tiene agarraderas? Para que tú guíes tu propia vida a través de pensamientos, palabras y acciones conscientes.

Pendiente! No caigas en un precipicio!

 

 

 

Texto 356 – DOS MENTES

 

 

 

 

 

 

 

 

La mente ordinaria (basada en hábitos inconscientes)  se asocia con el Karma  por ello hay  pocas esperanzas de lograr el Despertar.

El Karma es una fuerza incontrolable pues depende de pensamientos desorganizados. Un pensamiento positivo crea respuestas positivas. Mientras tanto un pensamiento negativo crea respuestas negativas. Nuestra mente y cuerpo responden activamente a este flujo desordenado de energías positivas y negativas. Este desorden no lleva al sosiego. La ignorancia genera este desorden. A veces genera una vida que es guiada por la animalidad interna.

 

 

 

 

La Mente Clara (que funciona conscientemente) se asocia con el Dharma del Buda y con el  cultivo del Despertar.

La Mente Clara, en la cual la conciencia plena guía nuestra vida y acciones genera una disciplina. El hombre se asocia con el Dharma y conoce profundamente su ser interno. Solo desea mantenerse en equilibrio disfrutando de acciones, emociones y pensamientos que se interrelacionan con el fluir ordenado del universo. El orden lleva a vivir una vida honorable, entonces entras a la Vía y permaneces en ella. Rápidamente el sosiego se hace parte de ti. A esto se refiere la frase “atención y observación” como interpretación de lo que es la práctica de zazen. A más nada. El amor genuino se origina en una Mente Clara.

 

NOTA: Haber sabido esto a los 17!

 

Texto 354 – ACTITUD LLENA DE GOZO

 

 

 

 

 

 

 

“La sociedad actual está llena de todo tipo de deseos materiales y la gente no tiene ni los conceptos ni el entendimiento correcto para guiarse”. Maestro Wei Chueh.

A los estudiantes de las escuelas no se les ensena, por ejemplo, las normas morales, solo se les ensenan las herramientas para poder vivir. La gente joven – sin guía familiar – aprende de sus otros compañeros, de la Internet, y del medio. Son lo que les dicen, oyen y ven. La gente esta tan atraída hacia los desarrollos científicos que desprecian la parte espiritual. Como no son capaces de una auto evaluación, introspección y arrepentimiento, ellos pierden contacto con su naturaleza original. No se conocen en lo más mínimo. Son marionetas de un sistema social en caos. Una sociedad que no tiene principios éticos ni difunde su importancia es una sociedad en “estado latente expectante” – nadie sabe hacia dónde se dirige.

La falta de guía es la principal razón por la que a la mayoría de las personas les falta estabilidad en sus vidas. Sin la guía correcta la gente es acosada con preocupaciones y se ocupan cada vez menos de los valores éticos y morales. Cuando la sociedad premia el talento en vez de la ética, la gente se enfoca más en el dinero y en el poder y la sociedad se hace más caótica y por lo tanto sufre más.

La práctica diaria del Zen puede ayudar a remediar esta situación y reducir significativamente nuestros dolores morales y nuestras preocupaciones. Uno de los conceptos más importantes en la práctica del Zen es mantener una actitud llena de gozo hacia la vida. El camino hacia la felicidad, por ejemplo, consiste en comprender y seguir la ley de causa y efecto. Además de esto es esencial establecer buenas relaciones con las cosas y todas las personas.

Practicar Zazen no cura ningún mal. Pero te ayuda a ver el mal y su causa. Así, descubierta la causa, el mal pierde poder sobre todo si ves la realidad a través del Dharma del Buda.

NOTA: La ley de causa y efecto en el Budismo, es una teoría que ensena la aceptación de la responsabilidad por nuestras acciones. Cuando uno es capaz de seguir este principio, la realidad es aceptada aun cuando sea un peso.

Texto 353 – ¡AQUÍ NADIE SE COPIA!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si los pensamientos no son claros, es despertar de la conciencia no se manifestará. En resumen se debe cultivar la mente lo cual significa esmerarse en liberarse de todos los apegos y los pensamientos conceptuales. Esto conduce a la purificación de la Mente y a la iluminación.

Las personas ordinarias usan la espada de la discriminación y los pensamientos errantes para dividir la Realidad en segmentos. En consecuencia, ellas caen en el mundo de los seres ordinarios, de la relatividad, de lo bueno y lo malo, de tu y yo”. (Maestro Chan Jian-Liao)

 

 

COMENTARIO: El Zen debe ir más allá de la mente ordinaria, y es olvidándose de uno mismo como se logra integrarse a la Realidad única: sin límites, sin costuras, sin separaciones y sin ego. Para eso se practica y para eso nuestros pensamientos deben ser nobles, no duales ni discriminantes. No sé si será fácil, pero si vale la pena sumergirse en el silencio y desapegarse de todo lo innecesario. Todo para la gente común  equivale a millones de cosas, situaciones, acciones, personas. Una Mente Clara no ve pedazos de nada. Para la gente Zen, las cosas aparentemente separadas nunca lo han estado. Nuestra ignorancia divide. El Zen integra. Por eso Deshimaru decía: “En mi olla pongo a cocinar el universo entero”. En la Mente Zen, el universo es el universo. Nada escapa de ese universo. La Mente Clara puede ver esto de esta manera. Por eso también el Buda decía: “Tú también pasarás a mejor vida. Sabiéndolo, ¿Cómo puedes pelearte? ” – Quien pelea ve solo partes de un universo. Para un budista sincero, su mejor Karma es toparse con el Dharma que lo guiará a su Despertar. El trabajo es individual. Aquí nadie se copia!

Texto 352 – PARA ENTRAR, DEBES ABANDONAR ALGO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si uno no va más allá de su mente ordinaria, uno podría permanecer atontado e imaginar que ve la imagen del Buda sobre la hierba, las paredes y el agua en los arroyos. Si uno alucina y en su mente ve el lugar de práctica de los budas, o si uno obtiene la suprema visión de los méritos inconcebibles de los budas, nada de esto supone la verdadera realidad.

 

Shakyamuni Buda nos ha puesto en guardia sobre los movimientos del espíritu y sobre sus circunstancias; y todas las tontas explicaciones que se nos puedan ocurrir relativas al espíritu y a la naturaleza intrínseca del hombre son desaprobadas por los budas y los patriarcas.

 

Ver el espíritu de Buda y ver su naturaleza no vienen a ser sino meras especulaciones heréticas, y encadenarse a las palabras y a la letra no puede suponer un verdadero camino de liberación.

 

Dogen, por estas mismas razones, ponía en alerta al practicante de la Vía en cuanto a las creaciones mentales (o tripeos – término usado de los 70 para indicar el estado de alucinación causado por la marihuana). Al Zen no se viene a fantasear. No hay nada que “ver”. En el Zen usted no debe expresarse diciendo “me agrada” o “no me agrada”. Aquí no se viene a inventar ni a establecer patrones de gustos individuales. La Vía ya existe, y los maestros de la transmisión la han mantenido simple, limpia y sin especulaciones con mucho trabajo.

 

Si durante zazen ves El Campo de Méritos, las pagodas celestiales, las túnicas del Buda…estáis más enredado que kilo de estopa!

 

Aquí (en los dojos Zen) se come bien –como dice la abuela de una canción del General (años 90). Comer bien quiere decir que no se viene a cambiar el menú de la Vía. La Vía ya es lo que es. Más nada. Y tú ,o te ajustas, te adaptas, te asocias con gente Zen para no salirte del camino o te vas (si encuentras la puerta). Tus gustos personales no importan para nada en el territorio del Zen.

 

Este es el secreto del ZAZEN: él te ayuda a colar tus preferencias, tus gustos y tus sueños poniendo la basura de lado para ayudarte a percibir la verdadera realidad. Si quieres adornos, el Zen no es el lugar para ti. Aquí se lava el Karma personal para penetrar la Vía del Silencio. Ese silencio no tiene nada de individual. Es el silencio de las Mentes Claras. Bienvenido.

 

NOTA 1: Durante un zazen con Sensei Yves Carouget, en los 80, una joven se presentó al dojo con un turbante de colores sobre su cabeza. Se sentó sobre su zafu. Y el sensei Yves (en menos de 3 minutos) la botó del sitio. No a los adornos! Menos mal que no se ven flotando en el aire las pendejeras que a veces traemos al dojo. Por eso, a la entrada del Dojo Zen de Santa Mónica hay un mural que dice: “Al aparecer las moscas, mátalas”. Pendientes Cesar, Anyelo y Marcel. No por ser pendejos, sino por ser ejemplos de gente Zen especialmente después de ser ordenados.

 

NOTA 2: Si no le han parado al mural, párenle. Tiene años hablándoles!