Texto 332 – NO TENER UNA CONDUCTA SEXUAL INCORRECTA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esto antes que nada es un precepto moral. El Buda se preocupaba principalmente de que cada discípulo practicara la moral y que nunca mintiera. Sin una moral fuerte, y con la mentira corriendo por los pasillos de los lugares de práctica, templos o monasterios todo el trabajo de la comunidad se vería afectado y las fisuras aparecerían rápidamente haciendo derrumbar las paredes y bases de la comunidad budista. Esta prohibición no era personalista ni excluyente. Al contrario la norma era constructiva: se necesitaba para fortalecer la Sangha.

 

Hoy en día, y desde hace muchas décadas, la naturaleza humana (siempre superior en inteligencia, creatividad y dominio de sí mismo) ha demostrado que estas tendencias sexuales – aparentemente extraviadas – son simplemente comportamientos espontáneos y naturales en personas de ambos sexos. Las herencias psicológicas y genéticas de malos karmas pueden hacer prosperar conductas sexuales que para el común de la gente pueden parecer inapropiadas. En el universo lo apropiado y lo no apropiado son solo conjeturas nacidas de prejuicios humanos. Una Sangha no puede consumirse en conjeturas ni en prejuicios. El respeto al Karma colectivo e individual de los compañeros de Vía es esencial. Esa es también una expresión contundente de una correcta moral. Una comunidad no puede perder de vista el Despertar ni el desarrollo de la Mente Clara entreteniéndose con las características personales de sus miembros. Esto, definitivamente no es Budismo. Ser Budista es tener una alta moral para ir más allá del más allá…llevando a todos consigo para que ellos también resuelvan su Karma.

 

El famoso cuento Zen de la comunidad que atrapó a un ladronzuelo que les tenía asediados a todos viene a colación aquí. Los monjes atraparon a un ladrón en el monasterio que les robaba sus pertenencias y le dijeron al Abad: “Si este ratero no es expulsado de esta comunidad, todos nos iremos”. El Maestro les contestó: “Pues bien, os iréis todos. Yo me quedaré con esta este hombre de mente descarriada para poder ayudarle a superar su Karma. Por lo visto, ninguno de ustedes necesita mi enseñanza pues se consideran ya perfectos”. Todos los monjes al escuchar las palabras del maestro reconocieron al instante su altivez y falta de compasión y regresaron de inmediato a sus tareas, perdonando al instante al ladrón. El perdón – así demostrado silenciosamente – fortaleció a la comunidad.

 

Por el bien de la comunidad, cada quien debe mantener su sexualidad como su tesoro privado. Cada karma personal no ofende a nadie. De todos modos, la posible mente indisciplinada al entrar en contacto con el Dharma, podrá disciplinarse y hacerse clara, no para cambiar necesariamente su vida sexual, ni para considerar su sexualidad una falta (toda falta puede corregirse) sino para vivir plenamente su vida en comunidad sin el mínimo deseo de perjudicar a nadie. Esto es ser Budista.

 

En el libro Street Zen (Butler, Katy -1994), el problema de la homosexualidad pasa a un segundo – o último plano. Issan Dorsey, (gay, transformista con conductas  sexuales muy en desacuerdo con la sociedad especialmente en sus años mozos) se convierte tras muchísimos años de práctica en el Abad principal del Hartford Street Zen Center del  distrito Castro  de  San Francisco, California  y logra crear un hospicio para personas enfermas con el SIDA (enfermedad de la cual el también murió) a las cuales atendió personalmente inspirándoles a encontrar su budeidad.  La entrada de ”personas LGBT” (en plural) dentro del budismo, lo que incluye a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, se convirtió en un proceso social inspirador para el mundo entero. Nada más parecido al espíritu salvador del Buda haciendo su tarea de purificación y pacificación entre los hombres.

 

Los Budas y los Patriarcas, gracias a su inmensa benevolencia, han dejado abiertas las puertas de la compasión, para que todos los seres, humanos o celestes, puedan realizar el despertar. Aun cuando el karma de nuestras acciones negativas se produzca necesariamente en una de las tres fases del tiempo, la confesión puede reducir los efectos, trayendo alivio y pureza. Es por ello que debemos confesarnos al Buda con toda sinceridad. Confesarse al Buda es también hacerlo a la comunidad (Sangha). Los méritos y el poder de esta confesión no son solamente la purificación y la paz sino que hace crecer en nosotros una fe pura, liberada de dudas, y el esfuerzo sincero. Cuando esta fe pura aparece, cambia a los otros como nos cambia a nosotros mismos; sus beneficios se extienden a todas las cosas, animadas o inanimadas.

 

Sutra de Arrepentimiento:

Ga  shaku  sho  zo  sho  aku  go,         

Kai  yu  mushi  ton  jin  chi,

Ju  shin  kui  shi  sho  sho,

is-sai  ga  kon  kai  san  ge.

 

De todas mis malas acciones cometidas desde tiempos remotos

nacidas de la codicia, el odio y la ignorancia

producidas a través de mi cuerpo, mis palabras y mi mente,

me confieso en el presente y me arrepiento.

 

La esencia de la confesión es la siguiente:

“Aunque la acumulación de nuestro mal karma en el pasado es tan importante que constituye un obstáculo a la práctica de la Vía, suplicamos a todos los Budas y los Patriarcas despiertos y plenos de compasión, liberarnos de ese karma, eliminar todo obstáculo a la práctica de la Vía, y compartir con nosotros su compasión porque es a través de ellos que sus méritos y sus enseñanzas llenan el universo.

 

En el pasado, Budas y Patriarcas fueron como nosotros, en el futuro seremos como ellos. Todas nuestras falsas acciones, producidas por el cuerpo, la palabra y la conciencia, derivan de la avidez, la ira, la ignorancia – sin comienzo ni fin – De todo esto me arrepiento y me confieso hoy”.

 

Gracias a esta confesión recibiremos la ayuda invisible de los Budas y los Patriarcas. Al confesarnos debemos retener esto en el espíritu. La fuerza que de ello provenga cortará la raíz de nuestras faltas.

 

Mientras tu sexualidad no vaya en contra de la armonía y el desarrollo positivo de la comunidad, no hay ningún problema. El problema solo existe en mentes poco claras. Mi mente Zen, gracias a mi entrenamiento personal, no encuentra donde posarse a charlatanear cuando se habla de temas tan irrelevantes como los gustos personales.

 

 

Sensei Paul Quintero (Monje Zen).

 

 

 

 

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14 comentarios to “Texto 332 – NO TENER UNA CONDUCTA SEXUAL INCORRECTA”

  1. Hace unos minutos respondì al Buda en forma ignorante en lugar

    de buscar de que se trataba,etc., me dice mucho y ahora le

    pregunto con respeto al Buda: si ya soy espìritu para que la verdadera casa? en el mundo de las formas el espiritu la necesita pero en la otra oriilla sera que el espìritu continùa habitando otra casa? perdone mi ignorancia. Gassho

    editha

    • Gracias por tu comentario Editha. La casa de los Budas es vasta…esta en todas partes, en todo momento…la Mente Clara asi lo puede apreciar.
      Al poderlo apreciar, la casa ya no es casa: Cada uno de nosotros es la casa con todos los budistas del presente, pasado y futuro. Mil veces Gassho, Paul.

  2. NO JUZGUES Y NO SREIS JUZGADO ….gassho, ten ji

  3. marcelP. Says:

    Gracias por este texto Sensei! Gassho. Pienso que la práctica del Buddhadharma nos exhorta al despertar del conocimiento de que todas nuestras acciones producen consecuencias tal como una piedra que cayendo en el agua produce ondas expansivas de diversos alcances. Partiendo desde aquí; la autentica “moral” surge cuando la misma deja de ser una serie de principios autoimpuestos, dándose finalmente de modo espontaneo. Esto, entiendo, es el logro de la verdadera comprensión del Pratimoksha. Nos es de gran ayuda adoptar preceptos, porque desde ellos entendemos qué es eso de “las consecuencias de nuestras acciones”; haciéndonos conscientes del caudal de nuestro “Prana kármico” y “vientos emocionales”. Con ayuda de los preceptos comprendemos entonces que existen ciertos modos de actuar que producen consecuencias negativas para nosotros y para quienes nos rodean cuando, desde la dualidad sujeto-objeto y movidos por el deseo inconsciente; satisfacemos nuestros propios impulsos sin importar nada más. La perfección de “Shila” o “Shilaparamita”, finalmente se da cuando la comprensión de “la causa y el efecto” deja de ser intelectual captándose desde lo profundo través de la práctica (Zazen). Por lo que nuestro comportamiento regulado con los preceptos comienza a ser espontaneo y naturalmente acorde al conocimiento del funcionamiento kármico.

  4. Muy oportuno este post en este momento que estamos estudiando los preceptos. El libro de Issan está a disposición en el dojo. Gassho

    • Nuestra tarea como Monjes Zen es actualizar nuestra relacion personal con los preceptos para que La Via sea viva y resplandeciente a traves de nuestras acciones y pensamientos! Gassho. Gracias por comentar estimado amigo Zen. Paul.

  5. Alguien tiene “El zen de la Calle? No está en mí país. Si alguien lo tuviese en formato digital, agradecería tanto que me lo enviase…

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