Texto 340 – ¿ES EL ZEN RESPETABLE?

No, no es Jose Daza.

 

 

El Zen, visto después de tantos años insertado en nuestra cultura occidental, puede en un momento parecer que ya perdió su encanto/diversión. Antes era una especie de flor exótica cuyo perfume llamaba a cientos. Hoy podría ser un tema “libresco” que atrae a ciertas personas. Sus puertas, en los Estados Unidos, han visto pasar miles de supuestos amantes de la doctrina budista que luego botaron la toalla y, como se dice, dejaron la cosa hasta allí.

Se debe enfatizar que la cultura americana, al igual que cualquier cultura occidental, no es de las que se sienta atraída por algo que resulta sin provecho.

El peligro que corre la vida del Zen es el de caer en otra terapia/programa de auto-desarrollo y auto-mejoramiento para nosotros los occidentales. Cuando alguien dice comprometerse con ser budista, eso emociona. Pero a veces es puro cuento. Para ser Budista no se puede practicar el Zen como terapia. El Zen va mucho más allá que eso. Ni siquiera es una vía de auto-ayuda.

La verdadera belleza del Zen reside en su inutilidad. No sirve para nada. Y además, hace que muchas de nuestras prácticas no sirvan para nada tampoco.

No quiero ser del tipo de gente que dice que para que se va a practicar algo que no tiene propósito. A muchos les ha ayudado el Zen, y ellos pueden decir que ese aparente “no propósito” es muy importante para ellos. Si digo que practicar zazen es inútil no colaboro con la difusión del Zen (ni del Budismo).

Pero no creo que el rol del Zen sea el de animar a la gente a entrar en el Budismo. No diría que el Zen debe ser inaccesible. Debería ser espontáneamente accesible para quienes se encuentren – en sus vidas – delante de un muro y no tengan a que más recurrir. Pero esto no quiere decir que con esto el Zen se hace popular. Falta gente como Dainin Kataguiri que comenzó una charla frente a un público en Estados Unidos preguntándoles: ¿Saben ustedes que algún día todos morirán?”

Las subidas y bajadas del Zen Americano tienen que ayudar a muchos a ver que deben – esto, como un lado “bueno” – poner su confianza solo en personas o grupos prudentes, de probada disciplina, moral, valores y responsabilidad.  Pero por otro lado – y este es el lado “malo” – esto reduce muchas veces el papel del Maestro Zen al de consejero y guía espiritual. De estos hay muchos bichos raros en los Estados Unidos. Cuando el Zen se define como la práctica para evitar que el Zen desaparezca, su cualidad única se pierde.

Brad Warner dice que un Maestro Zen debe ser mucho más que un guía espiritual. Para el, un maestro debe ser un “artista en escena”.  Un buen maestro no permitirá que le den autoridad ilimitada. Un mal maestro, o al menos uno que esté jugando a ser un “poderoso Maestro Zen” si aceptara ese poder. Esto, culturalmente, es una característica propia de nuestras culturas maternales/paternales que desean que otro (papá o mamá) les resuelvan sus vidas. Para eso se les da el poder. Por lo mismo, ellos lo aceptan. Se llegan a creer salvadores de turno. Al final todos estos maestros que aceptan ese poder terminan decepcionando a sus seguidores.

La lección – sea cual sea la situación Zen en que te encuentres – es que en realidad nadie puede arreglar o resolver tu vida.  Un maestro Zen siempre te dirá: “No puedo ni comer, ni orinar, ni dormir, ni respirar, y mucho menos vivir tu vida. Pero, los “problemas” en el Zen cuando el discípulo o aprendiz demanda del maestro una moralidad y honestidad incipiente. El Maestro Zen solo es el Maestro. Debe ser genuino, como lo expone Dogen, y debe ser de un linaje comprobado. Nada más. No se pude criticar o esperar cosas (que nuestro ego desea) del maestro. Esto no es la verdadera actitud ante el Maestro Zen.

Sería mejor ver a todos los practicantes Zen como charlatanes y pillos, y desde allí, abrirse al Budismo.

Tomado de: http://thestinkofzen.blogspot.com/

 

COMENTARIO: Leo y logro ver claramente lo que este amigo de la Vía expone: el Zen puede perder su brío, su olor, su sabor cuando esperamos ver su brío, apreciar su  olor y captar su sabor. El Zen debe ser simplemente el Zen de hoy. Sin asociaciones con el pasado. Pensar: “Antes el Zen era más simpático con Yves, o me gusta tal o cual instructor”, son solo “elecciones del espíritu” o deformaciones demoniacas. Dogen nos pone en guardia contra estas preferencias del ego. ¿Cuántas veces se debe explicar que el pasado ya no existe? – “Yesterday is dead and gone, and tomorrow is out of sight” – el pasado está muerto e ido, y el futuro está fuera de vista. (Letra de una canción de Elvis Presley). Por cierto, ya Elvis también murió.    Sensei Paul Quintero.

 

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2 comentarios en “Texto 340 – ¿ES EL ZEN RESPETABLE?

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