Texto 962 – KITO

Ceremonia.
Ceremonia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El kito es una ceremonia muy específica de petición de ayuda. ¿Cómo se entiende esto dentro del Zen: petición de ayuda ¿a quién?, ¿Cómo?

El kito es una ceremonia que hacemos para ayudar a los que sufren o están enfermos. Con el libros de los sutras  decimos una fórmula con la que los méritos de la ceremonia van a estas personas que sufren, o que están enfermas, y que queremos ver mejor de salud.

Antes yo pensaba diferente pero ahora pienso que solamente con cantar y pensar en una persona ya le enviamos nuestro amor, y es todo. Porque en la dimensión de la Naturaleza de Buda no hay límite, no hay un cuerpo aquí y un Buda limitado por el cuerpo, solamente en nuestra mente hay una limitación, que somos limitados por la forma del cuerpo o por la forma del pensador, de la mente, pero realmente cuando salimos de estas falsas creencias no hay límites. Cuando cantamos con amor pensando en la persona, va a esta persona, simplemente va a todo el cosmos.  Si cantamos y pensamos que después de la ceremonia tenemos que ir al mercado a comprar las verduras y los huevos, ese canto no sirve para ayudar a otros, cantamos pero no es eficaz. Será eficaz cuando cantemos con amor y en ese momento nuestro canto llena el universo total. Quizá a cien metros no se pueda oír pero en la dimensión invisible de la Naturaleza de Buda va a todo el universo.

Para mi es la significación del kito. Los humanos, un poco estúpidos, creen que si se canta más fuerte va más allá. No es cuestión de fuerza sino de amor.

Cada ceremonia es un poquito eso, cada cosa que hacemos de manera completa y consciente es una prueba de amor para el mundo y los seres humanos.

 

Guy Mokuho Mercier – Monje Zen

Texto 961 – NO CONTROLEN SU ZAZEN

No controlen su zazen.
No controlen su zazen.

 

 

 

 

 

 

 

 

No intentéis controlar vuestra meditación. No intentéis evitar ciertos pe nsamientos. No intentéis crear un estado de espíritu especial. No os manipuléis a vosotros mismos. Estad simplemente placenteros, abiertos a todo lo que aparece en el campo de la conciencia sin buscar escoger. La Naturaleza de Buda lo acepta todo en cada instante. Incluso los pensamientos oscuros, los dolores, los sufrimientos, las ilusiones, todo esto se hace luz en la Naturaleza de Buda. Las ilusiones, las pasiones, son el mismo despertar, el florecimiento de las transformaciones, la manera como la Naturaleza de Buda se manifiesta, nada es para rechazar, nada puede ser atrapado.

Guy Mercier

 

COMENTARIO: Un zazen tenso, no es zazen. Déjate ir, fluye. La Naturaleza de Buda (tu naturaleza profunda) es serena en todo momento. No busques nada, no rechaces nada.

Texto 960 – SIMPLEMENTE SENTADO

Sentado sin hacer nada especial.
Sentado sin hacer nada especial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchos de vosotros habéis oído hablar de zazen bajo otro nombre: shikantaza.

Shikantaza se traduce por “estar simplemente sentado o estar sentado con toda simplicidad”. Y ¿qué es esta simplicidad? Es desde luego muy difícil contestar a esta pregunta. La simplicidad no es fácil expresarla con palabras, las palabras lo complican todo. No hay verdaderamente manera de pensar como expresar lo que es la simplicidad. La simplicidad, la desnudez del corazón, el despojamiento. Simplemente estar sentado, eso es todo. Y sin que hagamos cualquier cosa, la sensación más simple e inmediata que podemos sentir es simplemente sentirse vivo de ser, y es mucho más simple que pensar. Hablar de la simplicidad de ser es, de hecho, ya complicarla, no podemos más que experimentarla directamente por uno mismo.

El dojo está tranquilo, la gente habla fuera, el godo hace su kusen, todo está tranquilo, tenemos un poco de dolor en las piernas. Es simplemente esto, justamente esto.

 

Abandonarse totalmente en el misterio de la vida, en el aquí y ahora, en el instante presente.

No vale la pena buscar más lejos que en el aquí y ahora,

No vale la pena querer ser una cosa distinta de lo que somos ahora.

No vale la pena querer cambiar el mundo, este cambia solo.

Solamente debemos ver en nosotros esto que es inmóvil, acogedor, abierto, silencio, luz.

 

Como la vía del despertar, Shikantaza se actualiza en el no-pensamiento, su comprensión es directa, íntima y perfecta, dice el maestro Wanshi.

Guy Mercier

 

COMENTARIO:  Todo es sencillo. No lo compliques. Siéntate. Respira. Mira al mundo hacer sus cambios.

 

texto 959 – ZEN Y EMOCIONES

Buda.
Buda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-En el zen se habla mucho de la postura física para hacer la meditación y se habla bastante de la postura mental pero apenas se dice algo de la cuestión emocional, hay personas con una alta o baja carga emocional, ¿qué hay que hacer con esta cuestión? Imagino que de alguna manera también deberíamos adoptar una postura emocional durante la meditación?

Respuesta: ¿Adoptar una postura emocional, quién lo hace? ¿Quién decide de qué manera emocional hay que practicar la postura emocional? ¿El ego?

En la meditación hay que sentarse sin ego, sin decidir cómo será la meditación, la meditación es la meditación, sin juzgar que la meditación es buena o mala; la mejor actitud con los pensamientos, con las sensaciones, con las emociones es de estar abierto y ver lo que pasa. No quiere decir que no haya que trabajar sobre las emociones, verlas y hacer que no se guarden dentro de la persona y no se hagan malas. Si guardamos la cólera aquí (señala el estómago) después se hace un trabajo muy malo. Hay que hacer salir eso, salir o pasar, y es la sola actitud que no viene de su propia mente, de su propio ego que busca alguna cosa. Hay que aceptar todo lo que pasa en el espíritu, en el cuerpo, tanto la tristeza como la cólera, como expresión misma de la Naturaleza Buda que es un poco difícil de comprender y practicar porque hay cosas que hemos decidido que no están bien, o que son malas.

Debemos, en la meditación, parar de juzgar bien o mal, simplemente son cosas que pasan.

Mantenerse en la posición del que ve todo eso, que es Buda, que no podemos verlo, pero que ve todo.

A veces las emociones son más difíciles de ver y aceptar porque hay unas que no son de hombres, las mujeres lloran pero los hombres no deben…hay que aceptarlo, la cólera también; no queremos ver la cólera pero a veces hay que expresar la cólera vigilando de no herir a los demás. Es difícil pero a veces es posible decir las cosas de manera fuerte, a veces es útil, porque en la pareja hay una parte que es el otro y una parte que es la mía, y si el otro se viene demasiado a mi parte hay que decir “no! es mío”. Es difícil y también es difícil ser sabio.

Tenemos que aprender, pero si lo guardamos se vuelve como una enfermedad. En el zen no hablamos tanto de las emociones porque algunos piensan que trabajar sobre las emociones es cosa de terapeutas pero, por ejemplo, me gusta el aspecto del budismo tibetano que trabaja mucho sobre las emociones, se puede leer más en el budismo tibetano que en el zen. En el zen las emociones son como los pensamientos, son cosas que pasan: aparecen, florecen y desaparecen. Y hay la conciencia que ve eso, y que está en el interior de eso: a cada momento la emoción se desarrolla conscientemente en la conciencia misma y desaparece.

Buda siempre mira, cada día vemos el sol que se levanta y se va. Creo que no hay práctica justa sin trabajar sobre las emociones: aceptarlas, comprenderlas y vivirlas. A veces algunas emociones nos separan de los otros, hay que aceptarlo, por ejemplo la cólera, no podemos guardarla, hay que expresarla, es difícil pero necesario.

Guy Mokuho Mercier – Monje Zen

Texto 958 – AUSENCIA Y PRESENCIA

Zen sencillo.
Zen sencillo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante la meditación a menudo estamos en nuestros pensamientos, es como si estuviéramos ausentes de nuestro zazen. En un momento dado nos damos cuenta de esta ausencia, es el momento en el que volvemos a este sentimiento de presencia, volvemos a la postura, la corregimos un poco, sentimos enteramente el cuerpo.

Lo que debemos comprender es que ausencia y presencia se producen en el corazón mismo de la Naturaleza Buda. Nada que rechazar, nada que añadir, nada que buscar, simplemente ser, sin ninguna pretensión, con toda su simplicidad, sentado, relajado y derecho. Los pensamientos pasan, las sensaciones pasan, el tiempo pasa. La conciencia pura que es la Naturaleza de Buda mira todo esto, sin quedar afectada, inmóvil, radiante, luminosa. Es en esta luz en la que podemos descansar en paz. Esta luz brillante no depende de nada, para encontrar en nosotros lo que no depende de nada (¿podemos?) es necesario abandonar toda creencia, toda espera, simplemente ser tal como somos.

Guy Mokuho Mercier – Monje Zen

Texto 957 – LA NATURALEZA DE BUDA

Somos la Naturaleza de Buda.
Somos la Naturaleza de Buda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Cuando venimos a practicar al dojo, a meditar, es a menudo porque tenemos la impresión de una carencia que crea nuestro sufrimiento. Buscamos satisfacción en los objetos, pensamos que nos darán la felicidad pero algunos comprenden bien que esto no funciona. Entonces venimos a meditar. A veces buscamos un despertar que hemos imaginado o del que nos han hablado, nuevamente es buscar un objeto.

En la meditación simplemente dejarse ir en el silencio, dejar que la meditación se haga, olvidar nuestros objetivos, nuestros deseos, nuestras historias personales, nuestros sufrimientos, y ver, vernos a nosotros mismos profundamente, para encontrar esta dimensión sin límite, de espacio sin límite, que es nuestra naturaleza, nuestra Naturaleza de Buda.

¿Podemos hablar de la Naturaleza de Buda con palabras? La Naturaleza de Buda también es llamada fuente original, Dios, conciencia pura, vacuidad. Son simplemente palabras, como postes indicativos, pero es en nosotros mismos que podemos volver a esta Naturaleza de Buda que es luz, silencio, amor. 

La Naturaleza de Buda es pura conciencia. Buda decía: “Pura conciencia de la presencia de sí”. En este mismo momento sabéis que sois, no hace falta utilizar palabras. Ahora, en este mismo zafu, en este mismo cuerpo está la vida. Ya lo sabéis. La conciencia lo sabe. La conciencia ve todo lo que se manifiesta en el cuerpo, alrededor del cuerpo, oye los sonidos de fuera, la lluvia, las campanas. Siente las sensaciones del cuerpo y sin embargo esta conciencia, esta Naturaleza de Buda no tiene forma, está en todas las formas, no la podemos ver porque no es un objeto, es esto lo que ve, es el sujeto.

Y eso se produce directamente en nosotros: ver, oír, sentir, respirar,… La conciencia pura de “yo veo”. La conciencia pura, la Naturaleza de Buda, oye y yo oigo. Está siempre aquí, siempre, ahora.

Entonces de esta revelación nace una primera evidencia: no vale la pena buscar la Naturaleza de Buda, ella es lo que nosotros somos, somos eso. Entonces en la meditación no vale la pena buscar ninguna cosa, la Naturaleza de Buda ya está aquí, “está siempre ya aquí” (Dogen) “siempre aquí, ya”, en esta misma postura, en este mismo cuerpo, en esta misma respiración.

Evidentemente quisiéramos verla, quisiéramos despertar, pero la Naturaleza Buda no es un objeto que se pueda atrapar. ¿Quién podría atrapar la Naturaleza de Buda? ¿El ego? ¿El cuerpo? ¿Los pensamientos? 

La Naturaleza de Buda no puede ser capturada, es la fuente, es el origen, antes incluso que aparezcan las sensaciones o pensamientos o todo lo que vemos. En la meditación aprendemos a ver desde la Naturaleza de Buda, vemos aparecer y desaparecer las cosas. ¿Quién ve esto sino la Naturaleza de Buda?  ¿Somos capaces de abandonar toda idea o deseo personal simplemente dejando que la meditación se haga, tal y cómo es? A veces el cuerpo está incómodo, pensamos o dormimos o estamos tensos o aburridos. ¿Quién ve todo esto? 

Buda decía: El despertar es simplemente permanecer en aquello que ve la aparición y la desaparición de las cosas”. No hacen falta esfuerzos, sólo permanecer en el instante presente, sin añadir nada.

 El maestro Wanshi habla en esta frase de la Naturaleza de Buda y dice: “Desde los tiempos sin principio, eso, la Naturaleza de Buda, no está escondida ni cubierta, apareciendo en todo momento, eso florece dentro de todas las transformaciones que son todos los fenómenos, sensaciones, emociones, pensamientos… todo esto es la expresión de la Naturaleza de Buda, es la Naturaleza de Buda despertándose, aquí donde estamos, ahora”. Estar conscientes de esto es la verdadera practica de zazen.

 

Guy Mokuho Mercier – Monje Zen

 

Texto 956 – RECOMENDACIONES PARA LA PRÁCTICA DE ZAZEN

Toma nota.
Toma nota.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La práctica de zazen es tanto o más antigua que el propio Sakyamuni Buda, pero es indudable que la mayor parte de las personas relacionan esta postura con el Buda mismo, pues lo cierto en este sentido es que fue a partir de su propia práctica que sentarse a meditar con las piernas cruzadas se divulgó y popularizó por todo el planeta.

Desde la antigüedad, zazen era una práctica reservada especialmente a los monjes budistas que habitaban en templos y monasterios; sin embargo, con el transcurrir de los tiempos y tras la llegada de esta práctica a Occidente, resultó de lo más común que hoy día tanto monjes, sacerdotes como laicos nos sentemos a hacer zazen.

 

Para aquellos interesados en esta práctica, les recuerdo lo siguiente:

 

Es recomendable contar con un cuarto o espacio silencioso que facilite la concentración y tranquilidad durante nuestra meditación, como así también estar vestidos con ropas cómodas y limpias.

Generalmente, se coloca en el suelo una estera o manta cuadrada y un almohadón redondo sobre ella.

Tradicionalmente, se suele sentar en la postura llamada “loto” o “semi loto”. En la primera posición, coloca primero tu pie derecho sobre el muslo izquierdo y luego tu pie izquierdo sobre el muslo derecho. En la segunda posición, coloca tu pie izquierdo sobre el muslo derecho y la otra pierna por debajo. En ambos casos, pueden cambiar el orden de la pierna que va arriba.

En última instancia, se pueden sentar en una silla o banco convencional, teniendo la precaución de hacerlo sobre el borde, para no dejar caer la columna hacia el respaldo.

En todos los casos señalados, se trata de tener tres puntos de apoyo (la cola en nuestro asiento y las dos rodillas, o ambos pies, bien plantados en el suelo).

En cuanto a la columna vertebral, no debe caer hacia ningún lado, permaneciendo erecta pero no rígida.

La mano izquierda se coloca sobre la mano derecha con las palmas hacia arriba, dedos sobre dedos, y los pulgares se rozan casi imperceptiblemente, colocándolas a la altura del tan tien (área debajo del ombligo).

Los brazos deben caer cómodamente sin que los codos se despeguen demasiado del cuerpo.

La barbilla se retrae, de este modo, se estira la zona cervical, las orejas están en línea con los hombros, la lengua se apoya en la raíz de los dientes superiores con la boca bien cerrada y los párpados bajan sin cerrar totalmente los ojos.

Finalmente, habiendo armonizado cuerpo y mente, toma una respiración profunda, balancea tu cuerpo de izquierda a derecha unas pocas veces y entonces, siéntate firmemente como una roca, dejando pasar los pensamientos y respirando lentamente, de manera que la exhalación sea más larga que la inhalación.

El tiempo que normalmente dura una meditación es de cuarenta minutos, pero se puede comenzar por veinte e ir aumentando el tiempo poco a poco.

Nuestra atención y concentración deben estar dirigidas a observar sin juzgar los pensamientos, la postura y la respiración; si resulta un tanto difícil, podéis optar por contar las respiraciones, teniendo así un motivo más de atención, hasta que en algún tiempo no sea necesario continuar contando.

Por último, y como bien señalan los maestros, Zazen no es la meditación paso a paso, es la simple y serena alegría de la práctica, dondequiera que nos encontremos.”

955 – AQUÍ NO SE MURMURA

Aquí no se murmura!
Aquí no se murmura!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El maestro Dogen Zenji recordó esta frase a sus discípulos en alguna ocasión: “Un castillo se desploma cuando se murmura en su interior”.

Para una persona Zen, cada frase sugerida por un maestro debe ser estudiada en profundidad. Cada cita refleja una condición de nuestra mente, de nuestro espíritu. Cada orientación debe ser evaluada para descubrir cómo se relaciona con nuestra vida. El murmullo, la frase hiriente, la palabra discriminante, la idea negativa detrás de una conversación es siempre una energía destructiva. Esta frase nos debe hacer pensar en el enorme poder de los murmullos dentro de nuestro mundo social.  Nuestra vida se verá afectada por ese poder. La palabra correcta es la puerta de entrada al Budismo. ¿Vas a entrar?

Un dojo Zen es “un lugar libre de murmullos“.

 

Sensei Paul Quintero

Texto 954 – ZEN DIRECTO

Escucha!
Escucha!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. En la postura de zazen, la posición de los pulgares expresa lo que viven. Los pulgares en contacto por su extremidad, forman un ovalo con las manos, con el lado de las unas dirigido hacia arriba, no hacia adelante. Si tienen el lado de las unas dirigido hacia delante, hay dos posibilidades probables: la primera es la de tener una vida realmente “cerrada” sobre sí mismo con dificultades para relacionarse con los demás, mucha protección. La energía del bajo vientre también está cerrada. Si esto pasa, esta persona vive preocupada únicamente por ella misma. Otra posibilidad es la práctica de una especie de quietismo con flojera en los pulgares, flojera en el control de la mente, en la vigilancia. Los pensamientos se suceden sin control, y obviamente esto no es zazen. Cuando los pulgares están en la posición correcta, se genera una pequeña tensión en los dedos.

Como siempre sucede con la postura, esta es el reflejo del estado de nuestra mente. Por eso, a través de la postura correcta, podemos generar un cambio en nuestra mente.

 

2. Ustedes mismos impiden su despertar. Es importante entender esto para poder “sentir el cambio” que pide la práctica de la Vía. La actividad mental, dentro de ustedes impide su despertar; no les permite encontrar su verdadera “realidad” Entonces, por favor, paren toda búsqueda. Deben detener el intento de obtener algo, de cambiar algo; la necesidad de cambio viene de su propia actividad mental pero en un nivel más profundo. Dejen a un lado la “superficialidad”. En realidad, y esto lo descubrirán a su debido tiempo, no hay nada que cambiar. Entréguense a no “no hacer nada”, absolutamente nada y dejen que Eso aparezca. Déjenlo salir, no necesita que ustedes intervengan, todo lo contrario. Es muy difícil no hacer nada, pero es importante que se pongan en esta perspectiva, si no, van a continuar luchando inútilmente. El Zen no es “deseos de cambiar”, es “cambiar sin desearlo”.

“Dejen que zazen trabaje por ustedes” decía el maestro Yves Carouget. Hagan caso. Olvídense de tanto juego mental y penetren la Vía con sinceridad.

 

3. No es porque limpien el polvo depositado en el espejo que van a poder ver lo que está detrás del espejo; más bien quiten el espejo.

 

4. ¿Qué piensan ustedes de alguien que toda su vida intenta curar una enfermedad que no tiene? – ¡Que es un idiota! Pero eso es lo que todos hacen. El “yo” es una enfermedad que se inventan y que no tienen. ¿Van a pasar toda su vida tratando de remediar esta enfermedad que no tienen? Tienen que llegar a ver el engaño que produce la mente, Ver, entender, aceptar.

 

5. Si confían realmente en que el yo es un invento de la mente, que es solo un modo de funcionamiento del sistema nervioso y que carece de “realidad”, si confían en eso, ¿por qué no paran de “pensar su vida” como algo personal? O, por lo menos, cuando aparece esta proyección del “yo” y de su vida, ¿por qué no piensan: “otra vez esta bobada”? Hacerlo puede facilitar mucho el poder llegar a la realidad y vivirla tal como es.

 

6. No hacer nada en el Zen, es “no producirse uno mismo”. Ya uno está hecho, no nos sigamos haciendo. ¿Para qué? Este no soy yo. En el Zen, ni nos falta ni nos sobra nada. Quita el ego y lo verás.

 

 

NOTA: Cuando llegas al Zen, y  decides seguir la Vía, verás cómo se comienzan a ir tus pensamientos obtusos, tus ilusiones y tu apego desde el muelle de Buda. Y no deben regresar.

 

 

Texto 953 – UNA GRAN MENTE

Gran Mente.
Gran Mente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una gran mente no es una mente grande. Una mente grande no sé lo que es, pero una gran mente es una mente despierta al instante presente. Una mente que no necesita asirse al pasado ni a las ilusiones del futuro. Por eso una gran mente no indica tamaño, y si lo tuviera sería muy pequeña pues no arrastra ni acumula nimiedades en su interior.

 

El entrenamiento de la postura sentada según los lineamientos del Zen, se hace para simplificar nuestra vida. Una vida sencilla con pocas perturbaciones y momentos todos agradables. ¿Para qué sufrir de más si se puede sufrir de menos? ¿Para qué llevar ropa de invierno a la playa? ¿Para qué robar un banco si luego el dinero se acabará algún día? ¿Para qué matar a un animal si puedes comer frijoles con arroz? – El Zen es minimalista. Busca la simplificación de nuestro karma. Una vida sencilla, una mente clara, la atención consciente llevan a una mente grande.

 

El zazen no es una cura para nada. Tu actitud para la práctica si puede resolver parte de tus angustias. La sabiduría del Buda no es una medicina. Pero, si tú aplicas bien ese conocimiento llegarás a vivir más plenamente. La realización del Dharma de Buda solo es posible si la vives con plena conciencia.

 

Poca gente sabe que el carácter original de Zen en China significa “exorcizar”. ¿Qué se exorciza? ¿De qué hemos de librarnos?  –  Nos exorcizamos de nuestro ego.

 

La práctica te dará la respuesta. Tus pensamientos turbulentos se irán depositando cual la arena en el fondo del mar, podrás observar tranquilamente tus propios demonios, tus propias gulas, tus momentáneos placeres. Y llegará un momento en el cual ya no necesites cargar con todas esas fuerzas que te retienen, que te cercan y te hacen infeliz. Entonces cuando estés triste, disfrutarás tu tristeza y cuando desees reír, reirás. Más nada. Esa es una gran mente.

 

Sensei Paul Quintero.