Texto 1640 – LO OCULTO DENTRO DEL INSULTO

 

Mente esclava de las condiciones.
Mente esclava de las condiciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si hemos de enojarnos (dada la circunstancia) con lo que en realidad nos causa dolor, las palabras hirientes que han sido lanzadas contra nosotros son sin duda la causa más inmediata de nuestro dolor. Pero, mejor todavía: ¿no deberíamos dirigir nuestra ira contra el motivo por el cual esa persona nos ha insultado, esto es, contra sus emociones aflictivas? Y es que si esa persona estuviera en calma, sosegada, nunca habría actuado tal como lo ha hecho. Con todo, entre esos tres factores – las palabras que hieren, la persona que las pronuncia, los impulsos negativos que la llevan a hacer tal cosa -, optamos por dirigir nuestra ira contra la persona. Y en esto hay cierta “incoherencia”.

 

Si se objeta que es la naturaleza de la “persona” que nos insulta la que en realidad provoca nuestro dolor, tampoco tendríamos una base “razonable” para enojarnos con ese individuo. Si en efecto fuese propio de la naturaleza de esa persona el ser hostil con nosotros, es evidente que le resultaría imposible comportarse de otra manera. En tal caso, la ira contra dicha persona carecería de todo sentido. Si uno se quema, ¿qué sentido tiene enojarse contra el fuego? En la naturaleza misma del fuego está la propiedad de quemar. Así pues, a fin de recordar la idea misma de la hostilidad inherente o del mal inherente a alguien desde todo punto de vista falsa, fijémonos en que, en unas circunstancias diferentes, esa misma persona que nos provoca dolor podría ser un buen amigo nuestro.>

 

 

Dhalai Lama / El Arte de vivir en el nuevo milenio.

 

 

COMENTARIO: Las reacciones humanas son pasajeras y responden a las circunstancias del momento. Por eso, un buen budista debe ver más allá de la simple agresión (no importa cuán subida de tono sea) y debe “comprender” la naturaleza humana cuando esta no es libre sino “esclava de las condiciones” imperantes. Si un budista no es capaz de analizar y comprender todos los ángulos, su visión del mundo y de la naturaleza humana es muy limitada. Comprender esto con profundidad nos conduce al “perdón”: una manifestación directa de la “compasión”. Hace muchos años que supe de alguien (supuestamente budista) que había insultado a otro grupo de practicantes del Zen diciendo que constituían el “grupo gay” de una ciudad. ¿Dónde estaba el eco de la enseñanza del Buda en esa persona? ¿Cómo pudo alguien budista hacer estas discriminaciones? ¿De dónde sacó el permiso para hacerlo? – Sin duda…de su ignorancia. Bueno, siempre podemos corregir. El grupo aludido la perdonó. Es un grupo “budista”.

 

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4 comentarios sobre “Texto 1640 – LO OCULTO DENTRO DEL INSULTO

  1. COMO DICE USTED; LAS PALABRAS NO ENSUCIAN A LAS PERSONAS SI LAS PERSONAS NO ESTAN SUCIAS DE ANTEMANO. GRACIAS. GASSHO.!

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