Texto 1702 – PARA LLEGAR AL DESENGAÑO

Disolviendo lo irreal.
Disolviendo lo irreal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegar al desengaño requiere de una gran cantidad de práctica, y esto solo es el primer paso en la comprensión profunda del Dharma.”

 

 

Enviado a muellezen por el monje zen Juan Carlos Neme / Dojo zen de Santa Mónica, Caracas

 

 

COMENTARIO: Antes de la iluminación el trabajo consiste en desengañarte. Lo irreal, que ha sido tu realidad, según nos predica Buda, debe ponerse de lado para poder ver lo real. Esto no es un trabajo sencillo: debes aprender a mirar detrás de lo que siempre has visto. Sin este desengaño, no habrá comprensión profunda del mensaje de Buda.

Texto 1701 – SOLTANDO EN EL ZEN

Soltar para entender.
Soltar para entender.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la práctica zen nos volvemos vulnerables. Cuando nos descalzamos, empezamos el proceso de ir soltando nuestras defensas habituales y signos externos de valor. En el zendo encontramos nuestro auténtico valor, pero antes debemos abrirnos y soltar aquello a lo que nos estamos aferrando. Al hacerlo, descubrimos que aquello a lo que nos habíamos estado aferrando era lo que nos causaba los conflictos y el dolor. Y a medida que seguimos practicando, nos resulta cada vez más fácil quitarnos los zapatos y caminar, expuestos y descalzos, por el suelo de madera. Aprendemos a hacer lo que se nos pide sin titubear y a lo mejor incluso descubrimos que fue nuestra incapacidad para hacerlo en el pasado lo que contribuyó a que experimentáramos desengaños y rechazos amorosos.

 

 

Brenda Shoshanna / El zen y el arte de amar

 

 

COMENTARIO: Todo budista debe estar listo para aprender. No te detengas ante el dolor y el desengaño…hay mucho más en la vida por conocer y apreciar. La profunda comprensión de los hechos ha de convertirse en tu verdadera felicidad, no matter what (sin importar lo que pase).

 

NOTA: La autora hace un paralelismo entre el proceso de enamoramiento y una sesión de meditación zen. Es curioso cómo encaja cada paso (cada capítulo), descalzarte, sentarte, el arte de cocinar, limpiar… pero más allá de la ocurrencia, lo bueno de El zen y el arte de amar es que, sin necesidad de que te interese el Zen, sus ejemplos son visuales. Entiendes al momento qué es lo que podrías mejorar. Sin prejuicios.

Texto 1700 – HOMBRES CON HAMBRE

Promoviendo el Dharma de Buda.
Promoviendo el Dharma de Buda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puedo definir el Zen como el viaje del hambriento a hombre del Dharma. Sin hambre no deseas comer; debes ser un hambriento para desear comer el Dharma. Por eso los hombres que ya están en la Vía siempre comienzan como hambrientos. Pero, contradictoriamente,  en la medida en que el hambre se sacia, el Dharma se expande. Aparecen nuevos sabores, colores, condimentos, texturas y aromas que seguirán cautivando al buscador sincero. El hambriento en el Zen siempre mantendrá su apetito. Si he llegado a 1700 textos en este vehículo del Dharma es porque la sed y el hambre se mantienen en nuestra Mente.  En el Zen no existen número de lecciones ni número de páginas a estudiar. El espíritu del cultivador come y digiere todo hasta que no queda nada. Así debe usarse nuestra energía. Luego se vuelve a sentir hambre y volvemos a hurgar la despensa del Buda para buscar nuevo alimento. Comerse todo es también vivir el instante presente plenamente. Quien asimila a medias no digiere completamente el Dharma; su mente no se nutre completamente. Esto conduce a la perdida de la energía que aporta salud física y mental a la vida. Si deseas sentir hambre genuina, debes comer y digerir cada parte del Dharma con la que te encuentres. Para un genuino practicante del Zen el hambre es esencial. ¿Cuándo probaste tu último bocado del Dharma?

 

 

Sensei Paul Dosho Quintero / Monje zen

 

 

Texto 1699 – SÍ MATARÁS

Matando al ser.
Matando al ser.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Zen comienza, a pesar de su primer voto (No matarás) “matando al ser”. Matar al ser, quiere decir que lo olvidamos. Es necesario para poder “reintegrarnos” a la vida total, universal. Solo podemos hacerlo matando nuestro pequeño, limitado y egoísta ser. Uno no se puede integrarse a la vida cósmica si uno está limitado. Al matar al “ser”, eliminamos la separación que existe entre nosotros y la vida universal; esta separación es la que permite que el hombre común mate a sus congéneres y extermine cualquier otro tipo de vida sensible. ¿La razón? – Pues es sencilla: el hombre común no se identifica con la vida de los demás seres sensibles. Para detener todo tipo de matanza, mata primero tu “ser”. Los gobernantes deberían ser los primeros en matar su ego; solo de esa manera podrían comenzar a respetar y hacer fructífera la vida universal. La ignorancia mata las neuronas y el espíritu de la claridad mental.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

 

Texto 1698 – CUANDO LIMPIAS TU ESPACIO

Orden y limpieza...sin ti.
Orden y limpieza…sin ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En un dojo tradicional zen, cada practicante debe “cuidar su espacio”. Esto quiere decir que debe estar pendiente de que su espacio este pulcro y ordenado. Cuando se limpia el espacio, uno elimina el sucio y lava sus manos, ordena su cojín de meditación, lava los platos después de comer, recoge la basura y cualquier otra cosa que le permita mantener su espacio pulcro. ¿Por qué hacemos esto? – Lo hacemos para “volver a empezar”.

 

¿Qué es volver a empezar? – Volver a empezar es empezar desde cero. La no-dualidad se da cuando no dejamos trazas de nuestra meditación. No hay diferencia entre el dojo y el practicante; ni entre el que limpia y el sucio. Cuando limpias, te integras a la Vía, y, tanto tú como la Vía desaparecen. No te traigas a ti mismo al zendo. Elimina el polvo y elimínate tú también. El sucio te incluye. La Mente se aclara cuando tú y el polvo desaparecen. Para regresar a tu verdadero hogar debes limpiar tu espacio y liberar tu mente de la prisión del ego. Quienes no ayudan a limpiar su espacio, realmente no desaparecen. Regresar a casa solo ocurre cuando te olvidas de ti mismo…cuando desapareces. El polvo eres tú también. Cuando metas la basura en las bolsas para sacarla fuera del zendo, no olvides incluirte.

 

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 1697 – NO CREO QUE SEA IMITANDO…

Budas anónimos.
Budas anónimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No creo que uno deba intentar ser un imitador de Buda porque desee ser un buen budista. Me explico: imitar al Buda para ser algo que uno no es no es algo valioso ni relevante. Cada quien debe ser quien es mientras estudia la Vía. Cada persona que estudie la doctrina del Buda debe hacer con ese Dharma lo que él pueda para su beneficio y el de los demás en esta vida. No hay niveles superiores ni limitaciones; solo existe la voluntad del discípulo para dar de sí mismo lo mejor que pueda. Muchos seguidores obsesivos de maestros se visten como ellos, se peinan como ellos, llevan barba como ellos…pero no es así como uno deba identificarse con la enseñanza.

El cambio es interno, privado, secreto, nada que se deba copiar de otro ni exhibir. ¿Para qué quieres ser un Buda? ¿Para qué quieres vestirte como uno? En estos días leí estas líneas en @dhammapada_es: “Hay personas que ayudan a los demás y nunca han recitado un mantra ni llevan adornos tibetanos. Ser consciente no es moda.”   Esto es muy verdadero: los disfraces están de más. Un verdadero budista puede usar su capacidad y energía para hacer cambios en su comunidad, en algún colegio, para dictar charlas, pintar paredes manchadas con grafitis en su calle, recoger ramas y hojas después de una tormenta, colocar un aviso de “Pare” donde se necesite o dar un consejo oportuno. Pero, disfrazarse de monje o raparse la cabeza para “imitar” a un maestro no es nada meritorio. Esta es una estúpida imitación, más nada. Muchos supuestos maestros espirituales religiosos han buscado inclusive parecerse físicamente a Jesús el Cristo y esto demuestra su grado de atraso y de falsedad. La imitación de Cristo viene desde adentro, no del uso de un cabello largo y unas sandalias elaboradas en Nazaret. No se logra nada con esta absurda imitación.

No imites al Buda, no pierdas tu tiempo. Sé un Buda.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 1696 – TRANSITORIEDAD

Volar de un evento a otro.
Volar de un evento a otro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un hombre que sentía un gran rechazo hacia la enseñanza del Buda y envidiaba su firme talante de serenidad, al cruzarse un día con él, le escupió en el rostro. Luego cada uno siguió su camino. Pero días después, Buda volvió a cruzarse con el que de tal modo se había comportado. Lo miró sosegadamente y le sonrió con afecto. El hombre, impresionado, preguntó:

 

–           Pero ¿Cómo es posible que estés tan tranquilo e incluso me sonrías amistosamente después de lo que pasó hace unos días?

–           Es muy simple, amigo – repuso el Buda sin inmutarse -. Ni tú eres ya el que me escupió ni yo, el que recibió el escupitajo. Ve en paz.

 

 

El libro de la serenidad / Ramiro A. Calle

 

 

COMENTARIO: Todo cambia. Minuto a minuto. ¿Cómo pueden guardar eventos conflictivos pasados en sus mentes? ¿Cómo pueden usar su energía (que pudieran usar para su propia felicidad y salud) de manera tan torpe guardando fantasmas en su mente? ¿Acaso no ven que quienes esto hacen se convierten en “cementerios ambulantes” de emociones y eventos que ya dejaron de existir? ¿Cómo pueden limitarse tan torpemente? – El Buda con esta enseñanza nos abre las puertas de la mente para que nos liberemos del peso y el agobio de los eventos pasados. Usa esas puertas.