Texto 1748 – EL BUDA DE HOY

Solo es posible crear desde lo nuevo. Con tu mente en el pasado no lo podrás hacer. La creatividad ocurre en este instante. El hombre es “creador” por excelencia. Cada día tú debes refrescar tu vida con una idea, proyecto, relación, palabra, encuentro…nuevo.  El Zen nunca hace referencia a los pensamientos de ayer. Lo único que debes resolver ocurre en “este día”. Es muy sencillo.  Las costumbres, el eco del pasado y la inercia  pueden ser muy comunes en una mente ordinaria; pero el Zen te conduce a lo nuevo, a lo refrescante…al hoy. Pisar la tierra de hoy parece fácil, pero la mente debe acompañar al cuerpo al hacerlo.  Ese es el gran problema de la humanidad: pisa la tierra de “hoy” pero lo hace con la mente de “ayer”. Esto no ocurre en una Mente Clara y es por eso que Buda aún existe.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

El pie que camina en el hoy.
El pie que camina en el hoy.

Texto 1747 – ESPONTANEIDAD, NO AZAR

La Mente espontanea es una mente Libre. La mente regida por el azar es esclava de las circunstancias. En el Zen nada responde al azar pues el azar implica desorden (no previsión). El Zen es poner orden desde la puerta de entrada a tu cuerpo: tu cabeza. Es en tu cabeza donde reside tu mente. La gente espontanea responde desde una mente cultivada, libre, pero no desordenada.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Mente espontanea.
Mente espontanea.

Texto 1746 – EL AZAR EN EL ZEN

Si tus pensamientos son desordenados y van y vienen al azar, tu vida será una “vida al azar”. El Zen no tiene nada que ver con el azar. El azar mental que existe en la mente del hombre ordinario equivale a muy poca o a ninguna capacidad para organizar tus pensamientos. El azar va de la mano con los ecos mentales de las cosas que uno ya experimentó en el pasado. Esto equivale a un gran desorden y a ningún control sobre lo que se piensa. Si tu mente está llena de ecos de pensamientos previos, tu vida solo será un gran bullicio. Mucha gente pregunta si nuestra mente se detiene (se para) durante zazen (la meditación sentada); la respuesta es: <No, no se para>. Simplemente hablando, mientras meditamos ponemos orden en nuestras mentes. Si no hay orden en la entrada (la cabeza) – tal como expone también el Judaísmo – tu cuerpo y tu vida serán solo ecos de tu propio ruido. Nunca podrás alcanzar tus metas con una cabeza desordenada. En el Zen, la búsqueda del silencio equivale a seleccionar conscientemente tus pensamientos y a pensar en orden. Esto proporciona una mayor serenidad y una mejor calidad de vida.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Nada al azar.
Nada al azar.

Texto 1745 – ¿LO PENSASTE?

Si todos nuestros pensamientos son iniciados por la influencia de los fenómenos externos,  entonces debemos poner nuestra atención en nuestros pensamientos para que estos no sean justamente esto: el resultado del mundo exterior. Todos contamos con el libre albedrio que nos permite pensar sin ser influenciados por los eventos exteriores como si fuéramos simples resonadores. A ese poder mental (libre albedrío) que surge de nuestra atención consciente lo llamamos libertad en el Budismo. La Mente libre decide lo que desea pensar pues <sabe> que lo pensado crea circunstancias que responden directamente a lo que hemos pensado. Si no estás consciente de lo que piensas, no sabrás nunca que lo que vives es el producto de tus mismos pensamientos. Debemos estar conscientes de lo que pensamos para luego no tener que arrepentirnos. En el Judaísmo se dice que nuestros pensamientos positivos son la verdad y nos llevan a nuestro destino. En el Zen decimos que los pensamientos puros no están intoxicados por prejuicios ni hábitos pasados y por eso constituyen nuestro instante de claridad. Los pensamientos puros son nuestra liberación pues no emergen del mundo circunstancial.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Tus pensamientos: libertad o esclavitud.
Tus pensamientos: libertad o esclavitud.

Texto 1744 – NINGÚN MERITO

Ni para ti, ni para mí.
Ni para ti, ni para mí.

En su primer encuentro, el emperador Liang Wu Di, conocido como el Asoka de China debido a su gran trabajo de promoción del Budismo, preguntó al maestro indio: – Desde que me hice emperador he construido templos, traducido sutras y ordenado monjes, en tal número que ni siquiera puedo recordar cuántos. ¿Cuáles son los méritos que he ganado? – ¡Ningún mérito en absoluto!, contestó Bodhidharma. – ¿Por qué no tengo ningún merito? – Estos buenos actos traen sólo pequeñas recompensas y dan como resultado el renacer en el cielo. Sus causas están condicionadas, como una sombra que sigue al cuerpo, pero no tienen una realidad última, explicó el maestro. – ¿Que es entonces lo que da méritos reales? – La pureza y la sabiduría de la iluminación perfecta; el cuerpo y el ser en vacuidad y apacibles. Esta clase de mérito no se obtiene en la realidad mundana. – ¿Cuál es el primer principio de la santidad?, preguntó el emperador. – Solo hay vacuidad, no santidad. – ¿Quien está ahora ante mí? – No lo sé – contestó Bodhidharma.

Tomado de: http://www.wahnammadrid.org/legadobodhidharma.php

COMENTARIO: Cuerpo y ser en vacuidad y apacibles: el nirvana. Entonces, nirvana no existe en el futuro tampoco. La vacuidad de la mente descarta el tiempo. Mientras nos asociemos con el tiempo estaremos “postergando” millones de vivencias y “suponiendo” otros millones de ilusiones. Cuando el tiempo desaparece, aparece el sosiego.

Texto 1743 – HURGANDO MUSHOTOKU

Mushin, mushotoku.
Mushin, mushotoku.

Mucha gente dentro del mismo Zen cree comprender mushotoku perfectamente, desde la raíz. Pero en realidad lo ven como una condición a obtener, cosa que contradice la esencia misma de mushotoku. En realidad mushotoku no tiene que ver con el espíritu; es realmente una verdad asociada con el “tiempo”.

Me explico: si haces algo “esperando algo a cambio”, o, si por lo contrario, haces algo “sin esperar nada a cambio”…en realidad ambas actitudes solo atañen y dependen del “tiempo”.

Si deseas ser muy bueno, y esperas reconocimiento o un pago (premio) por ello, realmente tu mente cree en un futuro que alberga ese premio. Pero, si haces algo con “espíritu mushotoku” y, lógicamente, no esperas nada a cambio…es porque ya has “resuelto el problema del tiempo”. Mushin es estar aquí, en este instante…no divagar. Entonces, mushin y mushotoku se plantean la no-existencia de otro tiempo que anda por allí asechándonos o esperándonos. Mushotoku es una acción “sin tiempo”. Solo haces lo que “debes hacer” y más nada; sin pensar ni depender de un tiempo que no existe. No se puede hablar por la razón explicada de alcanzar mushotoku pues decir esto anticipa mentalmente la existencia de un futuro. Por esta razón mushotoku es darse cuenta radicalmente de que “este es el único tiempo que tienes para hacer lo que haces” y nunca recibirás nada por ello desde un mundo fantasmal (que no existe) al cual llaman los ignorantes “el futuro”. ¿Comprendes o te lo explico mañana?

En su primer encuentro, el emperador Liang Wu Di, conocido como el Asoka de China debido a su gran trabajo de promoción del Budismo, preguntó al maestro indio: – Desde que me hice emperador he construido templos, traducido sutras y ordenado monjes, en tal número que ni siquiera puedo recordar cuántos. ¿Cuáles son los méritos que he ganado? – ¡Ningún mérito en absoluto!, contestó Bodhidharma.

Cuando Boddhidarma le contestó al emperador diciéndole “No hay méritos”, simplemente le explicaba que solo existe este instante. El futuro no trae nada.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Nota: Recuerda que las mentes confundidas se apegan a todo. Todo existe en una mente que se apega.

Texto 1742 – MORIR EN EL INSTANTE

No tengo nombre.
No tengo nombre.

Cuando coloco mi rakusu sobre mi cabeza, lo hago para deshacerme de mis ilusiones y para poder servir a otros con una Mente libre de demonios y de hechizos. Dejo de ser el individuo egoísta y me convierto en un buda humano que desea transmitir el Dharma para ayudar a otros a lidiar con su sufrimiento. Cuando coloco mi rakusu sobre mi cabeza, dejo de ser yo.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 1741 – LIMPIANDO MI MENTE

Recogiendo y botando.
Recogiendo y botando.

En nuestra vida debemos ser conscientes de nuestros actos, palabras y pensamientos, cuando aparezcan malos pensamientos en la mente, debemos reconocerlos, detectarlos y deshacernos de ellos; cuando aparezcan buenos pensamientos, debemos reconocerlos y alegrarnos por ello. Cuando te sientas en zazen, descubres que no solo durante mucho tiempo, sino que inclusive durante el día de ayer has apilado ideas dentro de tu mente. Muchos guardan ideas y conceptos “por si acaso”.  Pero el Zen no habla nunca de “por si acaso”. Si tu patio mental está lleno de basura, toma la escoba, barre y sácala de allí. Este es el Zen del Buda. La idea de “por si acaso” es una idea del ego: este sí desea vivir mucho, mucho tiempo y lo hace recopilando ideas, emociones, cosas y prejuicios. Esta basura es su fuerza.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 1740 – SIN SEPARACION

Saltar directamente al zazen.
Saltar directamente al zazen.

Dejen a un lado las preguntas intelectuales sobre zazen. Solo deben “saltar directamente al zazen”, con completa participación y atención, sin separación entre ustedes y zazen.  Entonces de manera natural, podrán vivir un resultado.

Dainin Katagiri / You have to say something

COMENTARIO: Saltemos a la piscina de zazen sin trajes de baño, sin tanques de oxígeno, sin chapaletas, ni manual de instrucciones. La Vía del Buda es el salto consciente de la Mente al espacioso Dharma nada intelectual que la mente ordinaria no puede comprender. Este salto a la libertad no necesita de tus ideas y prejuicios personales. Tu idea sobre el sentido del zazen es tu único problema. Todos los budas del pasado y presente han comprendido esto. Todos saltaron. Todos se liberaron.