Texto 1780 – ¿CUÁL ILUMINACIÓN?

Sensei Paul Quintero.
Sensei Paul Quintero.

En el Zen, en la frase “tocad y se os dará”, tocar y dar son la misma cosa. Me explico: Recibir es tocar, y tocar es recibir. Las “dos cosas” son “la misma cosa”. En el Zen estar en las sombras es estar en la luz; estar en la luz es estar en las sombras. Las sombras necesitan de la luz; la luz necesita de las sombras.

Todo tu recorrido en la Vía del Buda supone tu desprendimiento de paradigmas y visiones estrechas por medio de una “consciencia serena” que aprendemos a ejercitar durante zazen. La mente durante zazen no está en un estado de ansiedad ni de exaltación.  La mente obscura (yin) debe transformarse en una Mente Clara (yang), pero ambas son “la mente.  La transición no se puede ver, pero tu rostro si las puede reflejar (obscuridad y claridad). Lo importante es saber que “el proceso es la práctica, y la práctica es el proceso.

Entonces, ¿Cuándo nos iluminamos?  – Primero: se ilumina el que estaba en la obscuridad. Segundo: la iluminación es invisible. Tercero: ¿dónde estabas antes de “iluminarte”? – ¿Dónde existe la “iluminación invisible”? ¿Por qué el rostro de alguien puede reflejarla? Lo claro se ve en lo obscuro. – Esto es un misterio, pero el secreto está en el vacío de la Mente: soltar todo, aceptar todo, vivirlo todo. Si comprendes, por favor sonríe.  Donde estés, si comprendes el Dharma, allí está tu despertar.

El tonto lava el oro, el monje lava su kimono”. (Dicho zen)

Sensei Paul Quintero / Monje zen

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Texto 1779 – LA VIDA, LA MUERTE Y LA VIDA INCONCEBIBLE (Profundo)

La vida inconcebible.
La vida inconcebible.

Vida y muerte son dos enredaderas que se abrazan. En toda vida (escondida muy dentro de ella) existe la muerte; y en toda muerte existe vida. Tomemos el ejemplo de un árbol que murió (aparentemente) en Hiroshima en 1945 que volvió a retoñar en marzo de 1985 gracias al empeño y asistencia de un médico de árboles de nombre Yamano quien en el año 1982 trató su raíz principal con vitaminas para que “volviera a la vida”. Aunque todos consideraban y daban por sentado que el árbol había muerto, esta no era una muerte verdadera. Esto mismo puede ocurrir a nivel de plantas menores, animales, personas, piedras, pájaros, aire que comparten la vida en nuestro planeta.

Nuestra mente inquisitiva (y demasiado intelectual) especula sobre la vida y la muerte muy a menudo. Pero, en realidad lo que debemos hacer es “asumir  la responsabilidad de ver (apreciar) la vida inconcebible”. No debemos participar de la “vida inconcebible”. No meditamos para participar de la vida inconcebible. Este no es el objetivo final. El objetivo final es que “la vida mundana” debe conectarse, integrarse a “la vida inconcebible” a través de una verdadera realización. Antes de que conceptualicemos y nos apartemos del mundo, ya existe algo “inconcebible”. Ya existe la vida cósmica, universal. Por eso “estás vivo. El árbol parecía muerto, pero estaba vivo. Pero, ¿dónde están esta vida y esta muerte? Ambas vivieron entrelazadas durante 40 años y aun lo hacen.

Existe un poder en este árbol que “no es parte del árbol”. Este poder ni está adentro ni está afuera de él. Pensemos lo que pensemos sobre la vida y la muerte, existe una “vida inconcebible” que sostiene a este árbol y le permite sobrevivir. En este lugar (el de la vida inconcebible) la vida y la muerte trabajan juntas, más allá de la comprensión de limitados pensamientos y especulaciones. Aunque no sepamos cómo, después de 40 años el árbol retoñó.

Por eso es que nos sentamos en zazen. En la verdad esencial del zazen, la vida y la muerte se “están entrelazandomomento a momento. Y, por ello, ya que nuestras vidas son apuntaladas por todos los seres a través del entrelazado de la vida y la muerte, actualizamos y hacemos aparecer “la vida inconcebible”.

Dainin Katagiri / Maestro zen / You have to say something

COMENTARIO: Cuando alguien “muere”, ¿no aparece al mismo tiempo algo nuevo, vivo, refrescante sobre la tierra que pisamos? Esa tierra es la “tierra del Dharma”: en ella la vida y la muerte conversan, ríen y se abrazan. Practicar zazen es “quitar las barreras de la mente ordinaria y unirse a “la vida universal”.  Cuando algún animal o persona “vuelve a la vida” luego de estar en coma, ¿de dónde viene esa vida? Vida y muerte conversan todo el tiempo: esa es la profunda poesía de la vida. Estar o no estar no es realmente el problema; necesitamos comprender la fuente de “la vida inconcebible” que existe más allá  de nuestra precaria manera de ver la vida (y la muerte). Si tu zazen te lleva a la otra orilla dentro de tu propia mente, verás que a las dos orillas las sustenta (sostiene, apuntala) la vida cósmica. Toma tu zafú y sumérgete, sumérgete y sumérgete en esa vida asombrosa.

Nota: Dedicado a Rubí Uzcategui amiga en la tierra del Dharma.

Texto 1778 – MANIFIESTA TU EXISTENCIA

¿Estás allí?
¿Estás allí?

Cuando nos sentamos realmente en zazen, nosotros manifestamos nuestra propia existencia con precisión. Pero si nos sentamos como generalmente lo hacemos, con nuestras mentes y cuerpos moviéndose y atendiendo al entorno, la precisión de nuestra existencia no se ve. Sin estar realmente conscientes de nuestra sentada, nos apartamos de nosotros mismos. Si realmente puedes sentarte “aquí”, crearás un sitio maravilloso y las personas a tu alrededor se sentirán cómodas y serenas al ver tu postura.”

Maestro zen Dainin Katagiri / You have to say something.

COMENTARIO: Estar “sentado” en zazen quiere decir que “estás allí”, y no que estas sentado y tu mente salta fuera de ti en busca de aventuras, recuerdos y distracciones (y tantas otras cosas: todos apegos). Transmitir tu “propia existencia con precisión” es un trabajo de maestros; de maestros del cultivo interior que han logrado domar sus mentes comunes que en el pasado se entretenían en una continua fabricación de fantasías. Para “sentarte” en zazen no pienses en nada especial: solo concéntrate en “estar sentado”. Las personas que “manifiestan” su existencia siempre están conscientes de “estar en donde están con presencia”. Tu presencia es tu identidad con tu propia energía; y no una vida distraída que se pierde sin sentido y sin responsabilidad. Practicar zazen es “hacerte responsable de tu vida”. Eso es muy importante. Si eres responsable de tu vida te haces responsable de tu felicidad y tendrás una vida hermosa.

Texto 1777 – ¿CUÁLES MANTRAS DEBO PRACTICAR?

Transformándote.
Transformándote.

Discípulo: – Maestro, ¿cuál Sutra o mantra debo recitar para hacerme más fácil alcanzar la budeidad?

Maestro: – Recita el Sutra de “no enojarte, el Sutra de “no gritarle a los demás”, y el Sutra de “no perder la paciencia”. Con estos tres sutras podrás alcanzar rápidamente el despertar.

Venerable Maestro Hsuan Hua

COMENTARIO: Estos tres sutras (en sentido figurado) son los tres comportamientos apropiados para que la Mente Clara ocupe el lugar de la mente ordinaria.

Texto 1776 –VIAJAR EN UN CADILLAC

Fuera de la mente...
Fuera de la mente…

Hay quienes sueñan que viajan en Cadillac hermoso y viven apegados a ese sueño. Hay quienes se bajaron hace mucho de ese Cadillac, pero aun no comprenden el sentido de sus vidas. Hay quienes olvidaron el Cadillac y caminan la Vía del Buda: estos ni se apegan ni viven vidas miserables; estos son los budas del presente. El Dharma disipa los apegos y sana las heridas…y acaba con el Cadillac.

Sensei Paul Quintero /Monje zen

Si no piensas en los apegos, ya te encuentras libre de ellos. Si sigues pensando en ellos, ¿Cómo puedes librarte de ellos? Tan pronto aparezca el pensamiento sobre el apego, date cuenta de él. Una vez que estés consciente de su aparición, este se va. Igual sucede con la avaricia y otros males del espíritu.”

Venerable Maestro Hsuan Hua

Texto 1775 – PRACTICAR ZAZEN FRENTE AL MURO

Regresa al muro.
Regresa al muro.

El modo correcto de practicar zazen es sentarse frente a un muro con las piernas cruzadas, la espalda erguida y la atención bien despierta.

Pero diciendo “estar sentado ante el muro con las piernas cruzadas” no se capta todavía el punto esencial. Con el fin de que nuestro recorrido sea real es necesario aprender a estar sentados de una forma extremadamente simple, desde el punto de vista conceptual, pero muy difícil de realizar en la práctica si no le dedicamos todo nuestro ánimo y atención. Se trata de estar sentados, atentos y vigilantes, retornando continuamente nuestra atención sobre el estar simplemente sentados, repitiendo esta operación hasta el infinito. Las distracciones sobran, pero así como el acero se tiempla bajo el fuego, la postura se tiempla bajo la observación consciente.

A menudo, apenas estamos colocados sobre el cojín redondo que, apoyado sobre una manta o sobre una estera acolchada, constituye el asiento apropiado para realizar esta posición, nos damos cuenta de repente de que estamos pensando en algo. Zazen consiste, en cuanto nos damos cuenta (y también para darse cuenta hace falta práctica), en abandonar ese pensamiento, cualquiera que sea y volver a nosotros mismos. Después de un poco o de poquísimo, a veces después de un rato, la fantasía volverá a ponerse en movimiento y yo no deberé hacer otra cosa que volver a mis piernas doloridas y al muro ante mí controlando el tener la espalda bien derecha. Unos segundos o minutos más y de nuevo comenzaré a soñar olvidándome del lugar y de mi empeño y de nuevo deberé recomenzar permaneciendo quieto y tranquilo sobre el cojín sobre el que me encuentro. “Hacer” zazen significa repetir esta operación millones, miles de millones de veces. Por esto se puede decir que es “hacer el no hacer”, después de todo se trata tan solo de no secundar cualquier cosa que se nos ocurra hacer, aparte de sentarnos derechos y correctamente.

Mauricio Yushin Marassi

COMENTARIO: Recuerda volver a hacer lo que debas hacer para evitar salirte de tu meditación. Zazen es un proceso cuerpo/mente que te lleva a desarrollar una disciplina integral. Pero, quien descuida su atención en lo que hace, no medita sino que sueña. Durante zazen cuida de no hacer lo que no debes hacer; solo meditas cuando regresas al muro…a la quietud. La Mente Clara conoce esta quietud pues ya hizo lo que no debía hacer.

Texto 1774 – LA SOLEDAD

Soledad...
Soledad…

La soledad puede ser soledad buena o soledad mala. La soledad buena es la que te permite reflexionar, conocerte un poquito más, admirar los detalles a tu alrededor, comprender un poco mejor la vida. La soledad mala se asocia con un encierro mental y físico que puede engendrar malos pensamientos y posteriores malas acciones. Estar solo no quiere decir “estar bien” siempre.  Debemos asociarnos con la buena soledad: esa soledad que se asocia con un estado meditativo provechoso. Estar un rato solo y en silencio, por ejemplo,  frente al mar, las montañas, un río es sano para la mente. Mucha gente no comprende lo maravilloso de este encuentro con el paisaje, pero su beneficio se basa en el hecho de que el mar, el río y las montañas son elementos vivos que te ayudan a comprender profundamente la vida misma: los ríos y el mar te hablan de la impermanencia mientras que las montañas te hablan de la estabilidad, la fortaleza, lo majestuoso. La vida es eso: impermanencia y majestuosidad.

Para estar solo –  en el caso de la meditación como técnica – es bueno contar con un instructor experimentado que te supervise en cuanto a postura y respiración. Lo demás, como la actitud del espíritu, será influenciado por la misma buena postura y respiración. Mucha gente no puede meditar con facilidad pues la soledad los atemoriza. La soledad de la meditación es una soledad buena. Meditar es un proceso gradual; no se aprende a meditar en 15 días. Es bueno asociarse con gente que medite y que sea feliz. Esto te permite aprovechar la soledad buena.

Sensei Paul Quintero / Monje zen