Texto 1815 – NUESTROS TRES ESPEJOS

Sensei Daniel Marquez

Sensei Daniel Marquez

Tres espejos...

Tres espejos…

El emperador Taizong dijo: “Cada persona tiene tres espejos. Usando un espejo de cobre (los espejos de vidrio no existían entonces), uno puede vestirse adecuadamente. Usando el espejo de la historia, uno puede reconocer sus éxitos y fracasos del pasado y del presente. Y, usando un tercer espejo, el espejo de la gente, uno examina sus propios méritos y faltas. Siempre tengo estos tres espejos a mano para evitar errores y negligencia de mi parte.”

En estos muchos años de estar conociendo a Daniel Márquez, he podido examinar mis méritos y faltas usando el espejo de la gente. He observado sus características como persona zen y he podido ver mis propias características. Siempre lo he dicho durante los kusen. Nada he guardado sobre él ni sobre mí. Un gran amigo del emperador, cuando este murió, dijo: “He perdido uno de mis más preciados espejos”. Cuando la gente se asocia con otros en el zen, usa sus tres espejos para “crecer”. Muchos amigos nos inspiran a mantenernos firmes en la práctica. Daniel es para mi uno de estos amigos especiales. Su trayectoria en el Zen venezolano ha ayudado a despertar a muchos. Su ejemplo de constancia es inigualable.

En estos días, nos hemos enterado de su viaje a otro país y le deseamos muchísima suerte en su nueva etapa de vida. Se nos va un tercer espejo, pero de igual manera se ha de convertir en ese mismo espejo para otros. Su karma ha de conducirlo a un nuevo servicio para otros. Suerte y bonanza para ti. Sean tus ancestros bendecidos con tus méritos.

Sensei Paul Quintero

Me pude enterar de la noticia de que el sensei Daniel Márquez (responsable de nuestro dojo zen de Caracas, Venezuela) se va del país y además prácticamente ya, y digo que es “lamentable” porque (sin lugar a adulaciones sin sentido para mí) el compromiso de este monje, de este hombre de la Vía, resulta auténticamente admirable. Desde hace cuatro años que empecé a asistir al dojo no he percibido más que el compromiso sincero y abnegado para con la sangha y el Zen de parte de éste nuestro compañero, y más allá de la sangha, de cualquier persona que se acercará para practicar zazen, así no fuera más que una sola vez, sin discriminaciones. No tan lamentable cuando pienso, entendidas las cosas como están en nuestro país, que su calidad de vida de seguro mejorará en el exterior; cosa que celebro, me alegro por él y sobre todo entiendo que su propio karma lo ha llevado hasta allí. Enhorabuena. Ojala y otros practicantes sinceros o no también se puedan beneficiar de las virtudes de Daniel, ojala pueda empezar algún grupo  en nuevas tierras y así continuar transmitiendo el Dharma del Buda y la práctica de zazen, sin adornos ni periquitos.

Javier Perez Cordero

Conozco a Daniel desde el año 1998, cuando solo existía un Dojo en Caracas. Yo llegué nuevo y Daniel era ya uno de los Monjes responsables del Dojo, pues existía una especie de dirección colectiva. En esos tiempos reinaba una gran armonía entre todos los practicantes, que luego evolucionó hacia algo distinto y extraño. Posteriormente se fundó otro Dojo, a donde paramos varios practicantes, pero Daniel continuó con su labor de difundir el Zen en el Dojo original. En realidad no se los motivos por los cuales no me daba cuenta de la gran faena que estaban realizando Daniel y Eduardo (mea culpa), la cual realizaban de forma silente, sin aspavientos, pero muy efectiva. Fueron atacados y difamados, pero seguían insistiendo, de manera persistente, en cumplir con su responsabilidad. Tanto, que el nombre que le puso nuestro Sensei al Dojo fue el de la “joya de la eterna paciencia”, si mal no recuerdo. Ya yo me había devuelto a nuestro Dojo original cuando el Sensei, en la última Sesshin que dirigió antes de morir, afirmó que era una de las mejores que había asistido en Venezuela. Esta Sesshin, fue realizada por Daniel y los miembros de nuestro Dojo. Ese es uno de los últimos recuerdos que tengo del Sensei.
Cuando veo a gente nueva con tantas ganas de aprender y de “ascender de rango” en los Dojos, hasta llegar a monjes y maestros, no puedo más que sonreírme, ya que he visto la gran responsabilidad que llevan en sus hombros. Un error y pueden afectar la cordura de un ser humano. Creo que jamás podré llevar esa gran responsabilidad. Daniel siempre la llevó de manera correcta, bondadosa y amable, dando sin obtener nada a cambio, con un estilo muy pacífico, serio pero también alegre, y enseñando a los discípulos sus conocimientos aprendidos luego de largos años de estudio.
Daniel va a hacer mucha falta en el Zen venezolano, pero recordando una conversación que mantuvimos hace tiempo, me tranquilizo con sus palabras “El Zen nunca morirá”.

Jose Daza

NOTA: Se aceptan comentarios.

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6 comentarios to “Texto 1815 – NUESTROS TRES ESPEJOS”

  1. jeraldine batmanni Says:

    Gassho… gracias Sensei Daniel, usted es lo máximo te abrazo. Jeraldine.

  2. José Daza Says:

    Conozco a Daniel desde el año 1998, cuando solo existía un Dojo en Caracas. Yo llegué nuevo y Daniel era ya uno de los Monjes responsables del Dojo, pues existía una especie de dirección colectiva. En esos tiempos reinaba una gran armonía entre todos los practicantes, que luego evolucionó hacia algo distinto y extraño. Posteriormente se fundó otro Dojo, a donde paramos varios practicantes, pero Daniel continuó con su labor de difundir el Zen en el Dojo original. En realidad no se los motivos por los cuales no me daba cuenta de la gran faena que estaban realizando Daniel y Eduardo (mea culpa), la cual realizaban de forma silente, sin aspavientos, pero muy efectiva. Fueron atacados y difamados, pero seguían insistiendo, de manera persistente, en cumplir con su responsabilidad. Tanto, que el nombre que le puso nuestro Sensei al Dojo fue el de la “eterna paciencia”, si mal no recuerdo. Ya yo me había devuelto a nuestro Dojo original cuando el Sensei, en la última Sesshin que dirigió antes de morir, afirmó que era una de las mejores que había asistido en Venezuela. Esta Sesshin, fue realizada por Daniel y los miembros de nuestro Dojo. Ese es uno de los últimos recuerdos que tengo del Sensei.
    Cuando veo a gente nueva con tantas ganas de aprender y de “ascender de rango” en los Dojos, hasta llegar a monjes y maestros, no puedo más que sonreírme, ya que he visto la gran responsabilidad que llevan en sus hombros. Un error y pueden afectar la cordura de un ser humano. Creo que jamás podré llevar esa gran responsabilidad. Daniel siempre la llevó de manera correcta, bondadosa y amable, dando sin obtener nada a cambio, con un estilo muy pacífico, serio pero también alegre, y enseñando a los discípulos sus conocimientos aprendidos luego de largos años de estudio.
    Daniel va a hacer mucha falta en el Zen venezolano, pero recordando una conversación que mantuvimos hace tiempo, me tranquilizo con sus palabras “El Zen nunca morirá”.

  3. Muchas gracias por sus palabras. Para mí ha sido una alegría contar con compañeros como ustedes y trabajar juntos en función del Dharma.
    En realidad, voy a hacer una pausa para encauzarme en un nuevo proyecto de vida y consideré conveniente poner distancia. Eso coincidió con el cierre de la empresa donde trabajo y un compromiso familiar fuera del país.
    Sin embargo, sigo al servicio de la Sangha aquí y a donde vaya.
    Gassho,
    Daniel

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