Texto 2000 – ¿Y TÚ, REENCARNAS?

2000

 

 

La idea de la reencarnación como el simple concepto de volver a nacer le debe ser muy significativa para todo aquel que, por las razones que sean, se decida a postergar su estado de claridad mental (iluminación, Satori) y su estado de sosiego (Nirvana) “para otra vida”. Esto resulta muy atractivo para muchos especialmente  para algunos ricos o malvados pues ellos podrían pensar que al “volver a nacer” tendrían muchas más oportunidades de aumentar su riqueza y su maldad. Cuando San Antonio de Padua dice: “Donde está tu corazón, allí está tu riqueza”, esto podría ser un soporte más para estos mismos ricos y malvados, pues pondrían su corazón en sus apegos o en sus conductas aberrantes con el fin de que ese tesoro se multiplique en “otras vidas”.  Y, por supuesto, asociarían la reencarnación con un “gran estado de paz futuro” basados en sus intereses mundanos y sus apegos. Para el hombre “espiritual verdadero”, esta idea de reencarnar, no es lo que el hombre ordinario comprende de ella. Buda vino a enseñarnos que solo a través del Dharma y de su vivencia podemos erradicar el poder del ego y del apego en nuestra vida. Por lo tanto, una vez remontada la etapa del dominio del instinto llamado  ego, uno no estará  pensando en que cosas podrá hacer “en otra vida”.

Como nuestros pensamientos sí reencarnan; ellos “vuelven a nacer”; es natural que el hombre sin ningún desarrollo espiritual (y con un cuerpo físico pesado y que además ve a esta forma física como su tesoro) piense que él sí reencarna.  Y esto le encanta.  La reencarnación para el hombre común es como tener la oportunidad de volver a presentar un examen final  que no pudo aprobar en una institución educativa.

Cuando el maestro Dogen dice que nosotros  nacemos y morimos 6.000.000 de veces por segundo, este es el famoso “volver a nacer”. Nosotros “nacemos y morimos” con nuestros pensamientos. Somos el pensamiento final de este instante. Más nada. Los pensamientos proliferan. Por esta razón Buda dijo que debemos observar atentamente nuestros pensamientos, pues ellos son nuestra vida misma. Vivir atenta y conscientemente de nuestros pensamientos  es “vivir el instante”. No hay ningún otro instante. No hay otra vida. Este instante es tu tesoro. ¿Para qué te empeñas en creer que reencarnarás? ¿Para qué? ¿No es esto una manifestación más de tu ignorancia? La vida (este instante) se hizo para vivirla. ¡Una buena vida para todos!

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Nota 1. Imagínense por un instante la proliferación desordenada de estos pensamientos en una mente común desordenada… ¿cómo no se va a hablar de sufrimiento?

Nota 2. Les recomiendo leer el texto titulado El Embudo en este mismo blog, Muellezen.

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2 comentarios to “Texto 2000 – ¿Y TÚ, REENCARNAS?”

  1. Que sutil muy bien…lo que reencarnan son nuestros pensamiento y la identificacion en ello es nuestra próxima vida, mejor dicho nuestro próximo sufrimiento…. el absoluto lo contiene todo, y este absoluto no tiene nada que ver con el contenido el es mas allá del flujo, sin atributos…. Gassho…

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