Texto 2066 – KARMA SIN KARMA

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Si el Karma se relaciona ineludiblemente con el pasado y el futuro, y el Buda nos exhorta a “vivir el presente”, entonces ¿existe realmente el Karma?  ¿No será el asunto del Karma otro juego mental planificado por el Señor Buda para ver si logramos darnos cuenta de nuestra propia ignorancia para que así despertemos? Por supuesto que uno es un “resultado” de millones y millones de causas, pero ¿esas causas deben estudiarse o mejor nos concentramos en lo que somos: la consecuencia? No se puede lidiar con el pasado ni con el futuro como eventos reales, pues los primeros ya dejaron de existir hace mucho tiempo y los otros son solo espejismos mentales. ¿No resulta una necedad referirse al pasado como algo vivo o real? ¿No resulta una necedad pensar que nuestras acciones nos “convertirán” en esto o aquello? ¿No es más satisfactorio “ocuparnos” de lo que estamos siendo en este momento? En el Bodhicaryavatara se dice:En un sueño una persona puede disfrutar cien años de felicidad y luego despertar, mientras otra persona se despierta habiendo sido feliz por solo un instante.” ¿Qué nos sugiere esto? ¿No somos acaso responsables de vivir la felicidad en este momento; importa acaso si esta ha durado cien años o solo un instante? ¿La felicidad flotante mencionada en la frase del Bodhicaryavatara es pasado o futuro para el hombre de la Vía? No se pude tratar un dolor de cabeza que existió en el pasado, ni se pueden tomar pastillas para calmarlo anticipándonos unos tres años al dolor. Esto es simplemente una falsa visión de nuestra vida. Karma es hoy, el dolor de cabeza de hoy, lo que sueño en este instante, mi Mente Clara hoy. ¿Entonces que es verdaderamente el Karma? – Es tu consciencia puesta en acción en cada aspecto que vives. Más nada. Pasado y futuro son como lámparas antiguas o notas de un viejo libro… iluminan vagamente y ya no tienen vigor. En otra fase del Bodhicaryavatara se nos dice: “Nunca se preocupen por la Budeidad propiciada por los (otros) seres vivos. ¿Acaso no ven la buena fortuna, el renombre y el bienestar aquí y en este momento? ” ¿Qué hace el hombre de la Vía distrayéndose con cuentos de camino si el camino que pisa hoy carece de cuentos (a no ser que él mismo se los invente)?

Disculpar nuestras faltas basados en la palabra Karma es un negocio de mercaderes tramposos. El Buda nunca habló de justificaciones, habló se “acciones”. El Señor Buda sí hacia referencias a eventos o historias (generales o individuales) del pasado para “ilustrar” su Dharma, pero nunca propuso que cambiáramos nuestra vida por un cuento pasado o futuro. Sus enseñanzas obedecían a una compenetración con nivel mental de los hombres y mujeres de su época; y si hablar del Karma como referencia a acciones y sus resultados era necesario, su pedagogía del momento así lo obligaba a hacerlo. El mismo Bodhicaryavatara expone que si ejercitamos la “paciencia” aparece la serenidad, la liberación de las enfermedades, el regocijo y la larga vida, la alegría del emperador y la prosperidad. Esto lo “recibe” la persona paciente en el presente. Día a día. – Entones la “consciencia paciente” sobre cada una de nuestras acciones supone nuestra verdadera acción budista en nuestra vida. El Karma solo existe si tú lo permites. Dejémosle el cuento del Karma a quienes se entretienen con los fantasmas y la ociosidad proveniente de las palabras que tienden a engañar a más de uno. Todos los que dicen: “Ah, eso es Karma” o “Eso te pasó por Karma”, o “Mal Karma”, ¿Qué saben realmente del Karma? No lo sé, pero supongo que nunca han estudiado el “Karma de la Acción Consciente” del Señor Buda. El verdadero Karma es tu consciencia puesta en el momento que estás viviendo.

Puedan todos los seres alcanzar la liberación e iluminarse.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

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Texto 2065 – RESPIRANDO POR NUESTROS ANCESTROS

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Nuestros ancestros (de quienes heredamos cuerpo y mente) en muchísimos casos eran personas bastante ignorantes y con muchas limitaciones. Muchos de ellos huían de sus obstáculos para tratar de sobrevivir. Sus necesidades internas y su inconformidad con la vida misma (debido a sus pesares, enfermedades y sufrimientos) no lograban ser superadas  sino momentáneamente atenuadas mientras huían de ellas. Huir era su intento desesperado por encontrar el sosiego, que es el mismo anhelo que todos sentimos en el Zen (del cual muchísimos de ellos jamás supieron).

Sin embargo, para el practicante del Zen, el bodhisattva o el monje zen, huir no es una opción. No tenemos que huir de nadie ni de nada cuando traemos la mente a casa a través de la meditación. En el Zen nos sentamos con nuestra vida y con la vida de nuestros ancestros en un dialogo franco para armonizar y ordenar nuestras vidas en compasiva comunión. Tiempo y lugar dejan de existir y experimentamos la misma libertad del pez cuando nada en el agua o la del tigre cuando entra en la montaña. En ese no-tiempo y no-espacio – cuando nosotros nos impregnamos del Dharma del Buda y aprendemos a respirar serenamente –  todos nuestros ancestros respiran serenamente con nosotros. El Zen no tiene barreras; cada vez que te sientas bendices y honras la vida de tus ancestros ilimitadamente. Nadie practica para sí mismo.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2064 – EL OÍDO ABSOLUTO Y EL DHARMA DE BUDA

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Por definición “oído absoluto” se refiere a la habilidad para reconocer estímulos auditivos aislados sobre la nota misma sin ninguna referencia externa. Las personas que cuentan con un oído absoluto pueden, entre tantas cosas, identificar y nombrar las notas tocadas en varios instrumentos. ¿Qué relación existe entre esto y el Zen? – Pues imagínense que su oído estuviese tan disciplinado y entrenado que cuando escucharan cualquier palabra relativa al Dharma ustedes pudieran decir: “Es Buda quien habla”. Pero, muchísimos practicantes del Zen no buscan escuchar al Buda, y prefieren escuchar su propio Dharma. Tienen un oído absoluto para sus propias palabras, no para las palabras puras y sabias del Señor Buda. Tan ilimitado es el Dharma que uno tiene que desarrollar habilidades muy definidas para poder escucharlo en cualquier evento, situación y experiencia diaria. El hombre de la Vía se nutre del Dharma. Debemos desarrollar ese oído absoluto si deseamos reconocer el Dharma a chaque instant (en todo momento) sin permitir que nuestro inarmónico ruido o melodía interior (referencias externas) interfiera.

Cuando hablas solo estas repitiendo lo que ya sabes. Pero si escuchas, puedes aprender algo nuevo.” (Dhalai Lama)

Tú hablas cuando ya no estás en paz con tus propios pensamientos. Y cuando ya no puedes vivir en la soledad de tu corazón, vives en tus labios. Y el sonido (ruido) se convierte en una gran diversión y en un pasatiempo. Y en mucho de tu hablar, tu poder para pensar es aniquilado parcialmente.” (Khalil Gibran)

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

Texto 2063 – LA PUERTA DEL ZEN Y LAS ILUSIONES

 

“Desear abandonar las ilusiones y poseer la verdad es también una ilusión. Esto significa que no debemos crear ilusiones ni concretar una verdad dentro de nuestra mente por nuestra propia voluntad. Afirmar, por ejemplo, que la pobreza es mala y que la riqueza es buena es un error. Para quien acaba de nacer, esta apreciación no tiene ningún valor y no existe. Como carece de ilusiones, este recién nacido no conoce sobre dios, ni sobre fantasmas, ni sobre el infierno. Pero de seguido, los hombres le enseñan nombres y categorías y le transmiten las densas ilusiones de sus espíritus. Entonces su espíritu puro es perjudicado, destruido. La puerta del Zen disuelve ese espíritu, esa conciencia ilusoria.”

 

Taisen Deshimaru / L´anneau de la Voi

 

COMENTARIO: La Mente Clara se libera de todos los prejuicios y ve al mundo tal como es. Entonces, sin categorías, la verdadera libertad aparece. Si “pasas verdaderamente” la puerta del Zen, las ilusiones del hombre común desaparecerán y regresarás a la condición normal del espíritu que los maestros siempre mencionan y estimulan a alcanzar. Las ilusiones mundanas desaparecen cuando penetras la dimensión de los budas.

 

Texto 2062 – VALORAR LOS DESEOS VERDADEROS

 

En su libro El Anillo de la Vía, el maestro zen Taisen Deshimaru nos dice: “A través del desapego podemos alcanzar la verdadera libertad en nuestra vida. Es necesario valorar los deseos sublimes de nuestra vida, no es necesario cortarlos. ¿Cómo descubrir estos deseos? Encontrando los deseos verdaderos, los deseos de una dimensión más elevada. Ese es el método para alcanzar la verdadera libertad en nuestra vida.”

 

COMENTARIO: Para el maestro Taisen Deshimaru era evidente que existen dos tipos de deseos: los mundanos provenientes de la asociación del ego con el entorno y los verdaderamente valiosos (santos) para nuestro espíritu y nuestra mente que se pueden encontrar en una dimensión más elevada. ¿Cómo descubrir estos deseos sublimes? Pues cortando con los deseos mundanos. Si se ama, por ejemplo, con una mente sublime, entonces se vive un amor excelso e ilimitado. Pero lo más común es amar inspirado y guiado por los deseos mundanos; entonces el amor se corrompe con los apegos al mundo material, se vuelve insípido. Descubrir y vivir de acuerdo a ilusiones puras y elevadas es una aspiración evidente para la persona que vive el Zen. No todo debe cortarse; solo lo áspero, debilitante, limitante y denso.

 

Texto 2061 – EL DHARMA SE MANIFIESTA COMO UNA TOTALIDAD

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Tal como la estrella Polar está rodeada por un grupo de estrellas, de la misma manera el anfitrión y los invitados comparten un mérito perfecto y radiante.”

Tomado del libro The Teachings of Buddha

COMENTARIO: Los invitados del Dharma brillan al unísono en la luz del Dharma. Esta frase no solo habla de lo infinito del Dharma (pues puede incluir a todos los seres sensibles) sino de la igualdad dentro de la doctrina del Buda. Todas las estrellas (invitados) comparten la luz y los méritos del Dharma (Polaris) sin excepción. Quien se integra al Dharma de Buda no debe pensar nunca que a él /ella solo le corresponde una mínima parte del Dharma de Buda pues todos brillamos bajo su luz equitativamente. Hermoso, ¿no?

Texto 2060 – LO QUE BUDA NO DIJO DIRECTAMENTE

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Al principio uno puede desear entrar en La Vía del Medio a través de ideales y aspiraciones. Nuestros sueños e ideales son importantísimos al comenzar a caminar la Vía. Buda comprendió muy bien que los seres humanos requieren de una meta comprensible, una idea que pueda servir como objetivo o fin para sus esfuerzos en la vida. La Vía del Medio es dicha meta en el budismo. Experimentar una vida equilibrada, armoniosa rechazando las visiones y acciones extremas, es un objetivo que fácilmente podemos alcanzar en nuestra mente. Pero es por medio de nuestro trabajo personal constante y asociación íntima con el Dharma, que posteriormente podemos trascender el ideal y simplemente vivir “en el mundo real en sí”. Si Buda no hubiese comprendido y estimulado los sueños, las idealizaciones, las aspiraciones y las metas como parte de nuestro deseo de entrar en la Vía,  ¿cómo podría uno luego darse cuenta de que el Dharma no era una idea intelectual, sino una práctica de vida? Buda sabía que las aspiraciones te irían llevando a darte cuenta de que el Dharma solo se vive en la “realidad”, en esta realidad presente. El Dharma no es un sueño, ni es una idea, ni es algo imaginable…el Dharma es tu realidad. Cuando el Dharma se hace tu realidad, el Buda sonríe.

Sensei Paul Quintero / Monje zen