Texto 2093 – LA ALEGRÍA SIN PAPEL

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La alegría no consiste en esperar nada, solo en contar con lo que tienes y disfrutarlo. ¿Te parece poco lo que tienes? – Entonces no puedes ser feliz. El espiritu deseoso vive en dimensiones irreales donde reina la incertidumbre. La alegria no consiste en tener un chocolate, sino en el proceso de comértelo. Mientras estés consciente de que lo estás comiendo, eres feliz. No desees otro, no mires el que tienes, ni lo compares con otro…solo cómetelo. A veces contamos con muchos chocolates, pero nunca los comemos. A veces contamos con mucha vida, pero no la vivimos. El avaro acumula chocolates, el hombre feliz se los come. Uno a uno, se los come. Sin pensar se los come. Los degusta y más nada. En esto consiste la felicidad: vive cada instante y cómetelo como a un chocolate.

 

Más vale un poco para el hombre de fe que demasiada fortuna para el impío.”  Salmo 37:16

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2092 – DESÓRDENES ORDENADOS

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Conocí una vez a un maestro espiritual muy organizado, todo en su casa estaba ordenado: su cama, su jabón de baño, su escritorio, los cables de su computadora, su peine, sus horas de descanso, sus horarios para despertarse de sus siestas, y de paso, organizaba también los pensamientos y las palabras de sus familiares y amigos cercanos. Pero me di cuenta de que al salir a la calle y conducir su automóvil (impecablemente conservado, lavado y con sus servicios al día), se volvía literalmente “loco” deseando pasar por encima de todos los otros automóviles y transeúntes por igual. Tocaba corneta desordenadamente a todo lo que se le atravesara de una manera tan prepotente que pudiera decirse que solamente sus diligencias eran importantes. Lo estudié tanto que llegué a la conclusion de que él también deseaba “ordenar” al mundo entero.

El cúmulo de nuestros deseos y la voluntad para hacer del mundo algo que se “ajuste” a nuestros pensamientos y que nos permitan “controlar” nuestro territorio es una manifestación que en Astrología podría definirse como “marciana” (de Marte), y esta se manifiesta como un poder para “delimitar” nuestra independencia personal (y no la de los demás).

Marte representa una energía irracional e instintiva. No se asocia con la energía de una mente sosegada. Estas manifestaciones de mi poder para controlar a los demas y a mi entorno inmediato me permiten (como persona irracional) “cubrir” mi propia frustracion que proviene justamente del no poder “controlar” todo.  Es por esta razón que intento “tapar” mi ira para parecer (como el maestro del relato) la persona ordenada y disciplinada cuya imagen deseo proyectar a los demás. Este orden usado para “tapar” nuestra frustración se convierte en combustible para nuestra vida. Esta es una condición patológica dentro del universo armónico.

El pataleo fisico-mental que estas personas “ordenadas” alimentan solo crea más frustración interna que propicia esa manera de manejar agresiva útil para controlar a los demás pues este tipo de conductor piensa que las personas distintas a él no deberían “vivir” en su mundo.   Cuando yo, como ser humano, deseo que las cosas que yo coloco de manera ordenada sobre mi escritorio o closet (por ejemplo) no sean movidas de su sitio por nadie en casa es porque también deseo controlar las mentes de las personas a mi alrededor. La acumulación de la ira en mi vida es tan patética que soy el primeros en “negar” (¿quién yo?) que yo tengan estas características. Esto los hace aún más irracionales.

Sin duda que muchas de estas características de estos conductores  pueden provenir de herencias mentales ancestrales y de familiares de generaciones inmediatas (padre, madre) que transmiten estos males a sus hijos. Al fin y al cabo, estos “seres ordenados” no se defienden de nada allá afuera; en realidad batallan contra sus propios “engranes mentales” y su propia energía que los está consumiendo y destruyendo internamente sea por insatisfacción, programación subconsciente o ignorancia. Muy apropiado sería que permitieran que los pensamientos del Señor Buda “condujeran su vida, su automóvil y su karmaEsto los convertiría en seres libres.

 

Cesa en tu cólera, acalla el rencor, no te irrites, eso es solo daño.” Salmo 37:8

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

TEXTO 2091 – MATA A TU MADRE DURANTE ZAZEN

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Durante zazen puedes y debes matar a cualquier persona, amigo, familiar que te haya hecho en algún momento la vida imposible. Mata a todo aquel que tú “creas” que te ha perjudicado de alguna manera, sea a través de sus palabras o de sus acciones. Cáele a palo y mátalo, esta persona muy bien puede ser hasta tu madre: esa madre que siempre te hostiga y que te corrige y que te obliga a ser de tal o cual manera; esa madre insoportable y perseguidora a quien no soportas ya. Al matarla debes sin embargo “devolverla a la vida”; y al hacerlo debes verla como una madre nueva, reluciente, amorosa y comprensiva. La otra madre –a quien mataste- solo existía en tu mente dualista. Tú la habías juzgado y etiquetado de tal o cual forma que se volvió el ser indeseable a quien debiste matar durante zazen. Al regresarla a la vida puedes ahora practicar tu compasión con ellay permitirle ser libre para que sea lo que ella realmente es. No importa lo que ahora sea, solo déjala ser y al hacerlo te vuelves compasivo contigo mismo. Matar a tu madre y revivirla expresa tu compasión por los otros seres y por ti mismo.

Ahora esa persona al igual que tú, están libres de manchas. Esto es “Shiki soku ze ku”: cuando matas a tu madre (Shiki), esta desaparece (ku); y luego, al revivirla, una madre nueva (Shiki) aparece desde el vacío (ku). Shiki soku ze ku da origen a Ku soku ze shiki. Shiki soku ze ku y Ku soku ze shiki son la clave para poder practicar tu compasión con todos los demás seres.

Matar a tu madre torpe y perseguidora es matarte a ti mismo, a ese personaje que etiqueta y clasifica a los demás. Regresar a tu madre a la vida (Ku soku ze shiki) equivale a “ver” la vida y a las demás personas como nuevas (sin etiquetas) y esto, solo esto, te permite – desde una mente clara y limpia y renovada –  “ver” al mundo tal como es. No como tú lo imaginas ni como tú lo habías imaginado. Durante zazen mata a todos tus compañeros de práctica y al final de la meditación solo conocerás gente pura, clara y genuina. Al acabar con lo antiguo, comienzas a disfrutar verdaderamente tu libertad mientras liberas a los demás seres del acoso de tu mente dualista confundida. Zazen es eliminación, creación y depuración mental.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

TEXTO 2090 – TAISEN DESHIMARU Y SU ENSEÑANZA SOBRE HISHIRYO

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La mente Hishiryo es esa mente equilibrada e iluminada que te permite pastorear  tus pensamientos para organizarlos y tranquilizarlos. Solo una mente calmada puede calmar a sus pensamientos desordenados. Una mente desordenada no puede organizar nada. La mente disciplinada sí puede hacerlo, para eso se medita. Se medita para alcanzar un estado mental más allá del estado mental mundano y desordenado. Un pastor loco no puede organizar un rebaño disciplinadamente. Tu mente Hishiryo es tu gran oportunidad para organizar tu vida; y gracias a tu zazen puedes alcanzar esa condición mental elevada de manera natural, automática e inconsciente.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

Texto 2089 – PERDER LA CABEZA TRAS AÑOS DE PRÁCTICA

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A veces uno se pregunta ¿cómo es posible que después de muchos años de práctica de alguna disciplina espiritual o de la meditación uno pueda de pronto enardecerse un día y perder la cabeza para convertirse de momento en una persona irritable, agresiva y violenta?

En el libro “Zen Word, Zen Calligraphy”, Eido Taishimano y Kogetsu Tani nos dicen: “Cuando los días pasan sin ningún problema, los resultados de la acumulación de nuestra práctica puede ser que no sean revelados tan drásticamente, pero cuando ciertos eventos inesperados y extraordinarios ocurren, nuestra práctica diaria y nuestra consciencia del presente surgen espontáneamente y armónicamente. Dado que la vida en general es impredecible, necesitamos prepararnos para encontrarnos con este tipo eventos, o resultados impredecibles. Por lo tanto es extremadamente importante para nosotros continuar con nuestra práctica diaria. Los eventos que pueden ir surgiendo en nuestra vida pueden ser tanto buenos como malos pero eso realmente no importa.”

Realmente el hecho de que practiquemos para cultivarnos no es ningún sinónimo de que los hechos en nuestra vida a futuro vayan a ser siempre armónicos o serenos. Nos preparamos para los eventos que han de pasar y eso implica que compaginemos naturalmente con la situación que vivimos. Si en algún momento debemos enojarnos lo haremos y así perderemos el control; pero eso estará bien pues a través de los años de práctica nos hemos preparado para ser conscientes de que seguimos siendo humanos. De igual manera los eventos pueden ser favorables y agradables, y para ellos también nos preparamos. La vida es un sucediendo y cada uno de nuestros días pasa a ser un sucedido. Sucediendo y sucedido son la vida misma del ser humano, no importa el evento que nos toque vivir después de años de práctica. Por eso también se dice que en algunos momentos de nuestra vida enojarnos es lo único que nos sirve. Perder la cabeza no es tan malo siempre y cuando uno lo pueda ver y reconocer. Lo demás es seguir con la práctica y el cultivo interior.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2088 – LA OBSCURIDAD

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¿Cómo puedes desenvolverte en la oscuridad si no prendes una luz desde el amanecer?

Omraam Mikhael Aivanhov

 

COMENTARIO: El hombre está tan acostumbrado a andar en penumbras que no se le ocurre en lo absoluto encender esa luz en su interior cada mañana. El hecho de que amanezca no quiere decir que des por sentado que todo es claridad desde ese momento. Si la claridad no se da desde tu interior, nada fuera de ti será claro. Pon en práctica esta rutina y ningún día será oscuro para ti.

Texto 2086 – INFIERNO Y DHARMA

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En el Budismo sabemos que somos nosotros mismos quienes creamos nuestros propios infiernos (naraka) en nuestras mentes, por eso es innecesario temerle a las llamas (fuego) del infierno que nos queman.

 

En realidad nada se quema en el supuesto infierno del cual muchos hablan. Nuestros pensamientos sí nos queman. Nuestro infierno es realmente muy cómodo para nosotros pues nosotros mismos lo hemos creado. Ciertamente si tú no te das cuenta de que esta es tu creación, te sentirás terriblemente mal y seguramente te desesperarás. Tu sufrimiento no tendrá limites. Los budistas sabemos esto y es por esta misma razón que decidimos bañarnos en el agua del Dharma. El Dharma es el poder sanador que extingue el infierno que hemos creado en nuestra mente.

 

El infierno es simplemente el desorden que creamos cuando dejamos que nuestros pensamientos mundanos (nada claros) reboten enajenadamente de un lado a otro creando fricción y caos en nuestra mente y en nuestra vida. Estos pensamientos viajan erráticamente y sin ningún propósito elevado, sin permitirnos crecer, cultivarnos y conocer mejor nuestras vidas. Este infierno es un desperdicio. En medio de este caos infernal no existe ninguna armonía. ¿Qué tipo de vida podemos vivir si nuestra energía fundamental es una pobre e inestable energía mental? Quienes disfrutan de su infierno no deben quejarse del fuego que han encendido. Quienes se bañan con el agua del Dharma viven vidas refrescantes, de servicio, con propósito y de crecimiento. Esta última opción le hace mucho bien a la humanidad. Solo el Dharma apaga el fuego de tu infierno.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

Texto 2085 – LOS BUSCADORES DE LA VERDAD

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En realidad ser un buscador de la verdad es una acción muy noble visto de manera muy general. Pero ser un noble buscador de la verdad es otra cosa. Alcanzar la maestría de uno mismo acaba con nuestros temores decía Lao Tsu. ¿Será que todos lo logran?

Las características personales de todos los buscadores de la verdad (lo trascendente) no son iguales nunca. Un buscador puede ser la persona más egoísta y aislada y esto se puede evidenciar pues no se interesa en lo absoluto por los demás y mucho menos por el progreso de ellos. Estos piensan en una salvación individual y suponen que no necesitan de nadie mientras buscan su despertar y su sosiego. Hay otros que se acercan a centros de crecimiento personal para “recolectar” información. Realmente no acuden a buscar su desarrollo interior ni a cultivarse. Son simples recolectores de información (técnicas, ejercicios, posturas, mantras, etcétera) y es muy difícil que hagan algún uso favorable de esta información pues realmente esta no es su meta.

Otro grupo de buscador es aquel que practica para reforzar su santidad. Sí, muchos practicantes se ven a si mismos como seres de luz (santos) y van a muchos centros de desarrollo para “magnificar” ese estado que creen tener. En realidad los santos de este tipo no son santos verdaderos. Es solo una cuestión de ego y de imaginación desmedida. El Zen no tiene nada que ver con la santidad propiamente dicha. El Zen no excluye a los santos (en el supuesto de que estos vinieran a practicar la meditación sentada) pero tampoco fomenta la santidad. Otro tipo de practicante – muy parecido al anterior – va a practicar a algún centro (o dojo) pero de antemano “ya se cree realizado”. ¿Para qué se acerca una persona así al Zen, por ejemplo?

¿Y qué decir del “invitado de honor”? – Este tipo de individuo piensa que de todos los practicantes de algún grupo es él quien debe ser considerado como alguien especial por su capacidad mental, sus conocimientos y por su “experiencia” como buscador de la verdad. Este tipo de buscador se confunde con otro muy común que es el “buscador gurú” que va a los centros de crecimientos a predicar (vomitar) todo lo que sabe. Realmente no busca nada, solo desea impresionar a los demás. Yo me atrevería a llamarlos “sabios sin formación”.

Y existe aun otro grupo de personas que al conocerlo detalladamente podemos calificarlo como “buscadores bipolares” ya que son “personas zen” mientras están en un dojo o templo y justo al salir de los limites del dojo se “convierten” en otro tipo de personas. Nada raro, nada raro. La tolerancia y apertura del Budismo no limita la entrada a nadie que desee estudiarlo, sin embargo que el Budismo esté libre de restricciones no quiere decir que uno puede ser del tipo de buscador que “complementa” su Zen con drogas, alucinógenos, licor y otras búsquedas esotéricas o exotéricas pues el Zen no necesita de extras. Que el Budismo sea “tolerante” no le permite al buscador de este tipo “romper los preceptos” del Buda. No se equivoquen en esto. Quienes necesitan de extras se convierten en los “extras del Zen”. Los buscadores sinceros – que ciertamente existen – se acercan al Dharma de Buda para seguir y vivir las enseñanzas y de esta manera cambiar su estilo de vida mundano con el propósito de cultivarse y ayudar a otros cuando hayan alcanzado la madurez necesaria. Para ser un verdadero aprendiz del Zen debes estar consciente de que el maestro o instructor del Zen solo está allí para ayudarte a “desaprender”, no para inculcarte más conocimientos. Ni para discutir eventos superficiales contigo. El Zen es desapego en todas sus posibles manifestaciones. Desaprender es realmente lo único que puede asociarte directamente con el Dharma de Buda.

Por cierto, los “temores” a los que se refería Lao Tsu, en el Zen se llaman “ignorancia”.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2084 – NI TUS OLAS NI MIS OLAS

 

 

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En todo momento nuestra mente intranquila cotidiana produce centenares de ideas y, sobre la marcha, también le agrega coletillas a esas mismas ideas. Cuando entrenamos la mente – observándola durante nuestras prácticas de meditación – nos damos cuenta de este fenómeno. Entonces, si deseamos realmente ser parcos al hablar con nuestros semejantes, debemos cuidar no solo de limitar nuestros pensamientos (incluyendo sus coletillas) sino también evitar que estos resuenen dentro de la mente de quien nos escucha. Aunque no estamos conscientes de nuestras propias olas y de su repercusión, debemos evitar “contaminar” las mentes de quienes nos escuchan con nuestras tribulaciones tratando de ser lo mas comedidos posibles al hablar. Quienes meditan saben muy bien que nuestra naturaleza mental es desordenada. Una mente zen debe saber “dosificarse”. De esta manera, ni mis olas mentales condenan a otros a pensar de más, ni las olas mentales de los demás me harán perder el tiempo. Permitir que nuestras ideas discordantes se conviertan en energía de desgaste para otros no es un acto de compasión. El Budismo se enfoca en la Claridad Mental…cuida que tus olas no se conviertan en pesares para otros.

 

Sensei Paul Quintero / Rubí Uzcátegui