Texto 2092 – DESÓRDENES ORDENADOS

el orden

 

Conocí una vez a un maestro espiritual muy organizado, todo en su casa estaba ordenado: su cama, su jabón de baño, su escritorio, los cables de su computadora, su peine, sus horas de descanso, sus horarios para despertarse de sus siestas, y de paso, organizaba también los pensamientos y las palabras de sus familiares y amigos cercanos. Pero me di cuenta de que al salir a la calle y conducir su automóvil (impecablemente conservado, lavado y con sus servicios al día), se volvía literalmente “loco” deseando pasar por encima de todos los otros automóviles y transeúntes por igual. Tocaba corneta desordenadamente a todo lo que se le atravesara de una manera tan prepotente que pudiera decirse que solamente sus diligencias eran importantes. Lo estudié tanto que llegué a la conclusion de que él también deseaba “ordenar” al mundo entero.

El cúmulo de nuestros deseos y la voluntad para hacer del mundo algo que se “ajuste” a nuestros pensamientos y que nos permitan “controlar” nuestro territorio es una manifestación que en Astrología podría definirse como “marciana” (de Marte), y esta se manifiesta como un poder para “delimitar” nuestra independencia personal (y no la de los demás).

Marte representa una energía irracional e instintiva. No se asocia con la energía de una mente sosegada. Estas manifestaciones de mi poder para controlar a los demas y a mi entorno inmediato me permiten (como persona irracional) “cubrir” mi propia frustracion que proviene justamente del no poder “controlar” todo.  Es por esta razón que intento “tapar” mi ira para parecer (como el maestro del relato) la persona ordenada y disciplinada cuya imagen deseo proyectar a los demás. Este orden usado para “tapar” nuestra frustración se convierte en combustible para nuestra vida. Esta es una condición patológica dentro del universo armónico.

El pataleo fisico-mental que estas personas “ordenadas” alimentan solo crea más frustración interna que propicia esa manera de manejar agresiva útil para controlar a los demás pues este tipo de conductor piensa que las personas distintas a él no deberían “vivir” en su mundo.   Cuando yo, como ser humano, deseo que las cosas que yo coloco de manera ordenada sobre mi escritorio o closet (por ejemplo) no sean movidas de su sitio por nadie en casa es porque también deseo controlar las mentes de las personas a mi alrededor. La acumulación de la ira en mi vida es tan patética que soy el primeros en “negar” (¿quién yo?) que yo tengan estas características. Esto los hace aún más irracionales.

Sin duda que muchas de estas características de estos conductores  pueden provenir de herencias mentales ancestrales y de familiares de generaciones inmediatas (padre, madre) que transmiten estos males a sus hijos. Al fin y al cabo, estos “seres ordenados” no se defienden de nada allá afuera; en realidad batallan contra sus propios “engranes mentales” y su propia energía que los está consumiendo y destruyendo internamente sea por insatisfacción, programación subconsciente o ignorancia. Muy apropiado sería que permitieran que los pensamientos del Señor Buda “condujeran su vida, su automóvil y su karmaEsto los convertiría en seres libres.

 

Cesa en tu cólera, acalla el rencor, no te irrites, eso es solo daño.” Salmo 37:8

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

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4 comentarios to “Texto 2092 – DESÓRDENES ORDENADOS”

  1. Ricardo Caceres Says:

    Wow Me parece muy apropiado este texto estoy pasando por una situación similar, es curioso como cuando hay un cambio en la vida, (en este caso personas nuevas en el hogar) me veo contrariado con ellos ya que son extranjeros, y tienen costumbres distintas a las mias, y me doy cuenta de que tengo algunas manías y pensamientos establecidos que trato de mantener pero que como enseña el Buda: tenemos que aceptar que todas las cosas que nos molestan de los otros son una proyección de nuestra mente. Creo que todos esas situaciones cotidianas, debo resolverlas con la visión de que puedo mejorarlas y observando lo que generan en mi.
    Gassho. Ricardo

  2. Como lo sabemos que lo revela el Dharma del Buda, para que lo comprobemos nosotros mismos en la práctica (y esto es muy importante: fe y creencia, con veracidad e inteligencia), no existe ni existirá ni ha existido mayor dominio que el de sí mismo en todas las instancias de la vida. Tal es el arte de la vida. Con sus momentos de placidez, y los de mayor o menor agitación también. Gasshô

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