Texto 2229 – ZEN SIN TEMPLOS

 

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Si tu Zen necesita de un templo donde puedas practicar para sentirte seguro, tu mente tiene carencias muy profundas. La idea de tener un espacio fijo donde practicar es positiva, pero no es esencial para el hombre de la Vía. Mucha gente anhela una “segunda casa” donde practicar su meditación pues en realidad muchos buscan la casa que nunca tuvieron (o sintieron no tener) en su infancia. Estos necesitan un templo y se comportan como niños malcriados buscando un refugio hermoso para sus carencias. El practicante serio debe poder entender esto perfectamente: el Zen no es una casa, ni paredes limpias, ni pisos de madera. Al maestro Kodo Sawaki, cuando se le preguntaba por su dojo, él decía que este era un dojo “caracol”. Él decía que donde él fuera, estaba su dojo de la misma manera como el caracol lleva su casa a dónde va.

El espacio del Zen debe construirse dentro de tu mente. De esta manera a donde vayas, va tu Zen. Si practicas sobre una estera en un patio, ese es tu templo. Si practicas con unos amigos en un bosque, ese es vuestro templo. Si solo puedes practicar tu zazen en el borde de tu cama, entonces tu cama es tu templo.

En nuestro país el Karma nos ha llevado a practicar en parques, plazas, bibliotecas y en nuestras propias casas. Tenemos muchos templos dentro de cada una de nuestras mentes. Somos muy afortunados, versátiles, creativos, libres pues contamos con una gran disposición para la práctica. Nuestro Zen es un Zen sin templos…me refiero a esos templos materiales a los que los turistas asisten para pasar unas horas, disfrutar de su belleza y luego salir de los mismos con recuerdos bonitos grabados en sus celulares y cámaras pero sin ninguna experiencia profunda que les ayude a vivir sus vidas sosegadamente.

Dentro de nuestros templos mentales – por el contrario – solo existe el Dharma de Buda que no se sostiene con pilares, ladrillos, cabillas ni clavos…solo con nuestra práctica espontánea. Cuidamos nuestra mente/templo y nos alegramos de poder compartir con otros en las aceras y parques efímeros que el mundo nos ofrece. El cosmos es nuestro benefactor junto con el Dharma que ilumina nuestras mentes a la hora de practicar.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

NOTA: La frase/apelativo Zen sin Templos es el nombre de uno de los grupos de practicantes de Zen del antiguo dojo zen de Santa Mónica (dirigido por el monje zen Taishin Márquez) que está circunstancialmente bajo la instrucción del sensei Paul Quintero en la ciudad de Caracas, Venezuela. El sensei también dirige un grupo zen en la ciudad de San Felipe, Yaracuy.

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2 comentarios to “Texto 2229 – ZEN SIN TEMPLOS”

  1. Mercedes Bracca Says:

    ¿Que bueno es darse cuenta que nuestro templo es cualquier lugar o espacio que dispongamos con nuestra disposición y sentir.. no hace falta un lugar especial para meditar…solo el sentarse y disponerse a soltar…a fluir…Gracias…

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