Texto 2373 – MUNDOS QUE MAREAN

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A menor tamaño tenga tu mundo, más te marearás. Uno no siente el movimiento de la Tierra gracias a su gran volumen. A mayor volumen, mayor estabilidad. Lo mismo se aplica a una mente amplia y a las no tan amplias. Las mentes no amplias dentro de las cuales se arraigan tres o cuatro pensamientos persistentes se convierten en una arena de boxeo. La vida gira en base a esos tres pensamientos que luchan entre ellos…y esto te marea. Todo esfuerzo por salirte de esa lucha perversa se convierte en una nueva lucha. Esto es lo común de la mente ordinaria. De hecho es una técnica política fundamental: ponerte a pensar en dos o tres distractores que gobiernen tu vida. Esto genera repetición y mareo interno: un juego limitado de ideas que no te lleva a ninguna parte. Cuando la Mente es clara, uno se expande y es capaz de apreciar y sentir un universo amplio y sin limitaciones y lo imita.

Una Mente Clara recibe y refleja la verdad universal: cambio, progreso y expansión. Esta mente no te marea. La Mente-Buda es amplia y nada limitada. Taisen Deshimaru insistía en mantenernos siempre creativos. Es justamente esa creatividad la que no nos permite estancarnos ni marearnos. Somos mentes libres; el Dharma te ayuda a ampliar y a agrandar (hacer gigante) tu mundo. En una Mente Clara los múltiples pensamientos sazonados con el Dharma de Buda te permiten ver las cosas y los eventos con mayor amplitud. Tus criterios se fortalecen pues sigues la Vía de la amplitud. Una mente sólidamente constituida es como vivir en un planeta gigantesco en el que no te bamboleas.

La Mente Clara es la mente estable, sin mareos, sin disputas, sin agresión. La Mente del Señor Buda incluye miríadas de eventos y visiones que constituyen su Dharma. Ese Dharma que nutre nuestra sabiduría y ayuda a calmar y hasta erradicar nuestro Karma del bamboleo mental.  Buda no se bamboleaba.

Cuando tu mente es estrecha, las pequeñas cosas te agitan fácilmente. Haz de tu mente un océano“. ~ Lama Thubten Yeshe.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

Texto 2372 -EL SILENCIO DOLOROSO IMPUESTO

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La educación escolar mundial tradicional ha sido una enemiga total del silencio creativo, productivo, sanador y regenerador. Mientras que durante todos los siglos de la historia de la humanidad los sabios han honrado y venerado celosamente el poder del silencio, la educación tradicional ha creado los monstruos más impresionantes en nuestra sociedad: los monstruos nacidos del silencio impuesto, de ese silencio doloroso que atrasó la evolución del mundo durante siglos y la práctica del cultivo interior de manera agresiva enviándola a planos infrahumanos. Los ejércitos han sido y son también ejemplo de esto al “castrar” psicológicamente a todos sus agremiados imponiéndoles un silencio obligatorio (sin ninguna explicación satisfactoria que pudiera perdonar el abuso infligido a sus integrantes) mientras soldados “obedientes” eran enviados a combatir por razones basadas en intereses egoístas. Solo existe la voz de mando y el silencio del abusado. Esto no puede dar “ningún” buen resultado. Nunca lo ha dado.

Los padres que abusan física o psicológicamente de sus hijos “por no guardar silencio” solo demuestran su nivel de estupidez y desorden psicológico nacidos de su pensamiento erróneo. A un niño se le debe dar la oportunidad de descubrir el valor del silencio por sí mismo. Las orientaciones positivas y un suave hablar de parte de los representantes pueden ayudar al infante en esta búsqueda/conocimiento del silencio productivo, amoroso, elevador. Las palizas denigrantes (nacidas del mal carácter de los padres) a sus hijos, son manifestaciones de locura de mentes inoperantes y cuadradas, y de un abuso desmedido de poder. La herencia atávica es también cómplice silencioso de todo este atropello abrazado a la ignorancia.

Es una lástima que esto le haya a pasado a tantos millones de personas a lo largo de la historia de la “humanidad”. Si los colegios hubiesen dado su apoyo al silencio constructivo en vez de “mandar a callar” a todo el mundo “porque sí”, nuestra humanidad hubiese sido otra diametralmente opuesta a esta en la que “vivimos”. Pareciera que millones de padres se hubieran puesto de acuerdo para ser “las peores compañías” para sus hijos.

Paramahansa Yogananda nos hubiera ayudado mucho en este sentido al decirnos que Dios obra desde el silencio, pues Dios es silencio. Por eso nos dice también y con toda propiedad y certeza: Siempre debes recordar que la influencia de Dios es la influencia suprema”. 

En las prácticas espirituales el silencio tiene otro significado, otro valor. El silencio reparador es un silencio que te brinda la oportunidad de crear a través de él, de “repararte” física, mental y emocionalmente. Es una opción constructiva, una puerta para explorar mundos de mayor relevancia para la psiquis y el espíritu que desean elevarse sobre lo denso del denso y poco luminoso mundo egoísta material.

El silencio sublime es el que permite acercarse a lo divino. Este silencio debe buscarse, explorarse, desearse. No pareciera ser un producto de la humanidad misma sino un forastero a quien hay que ir a buscar a no sé dónde. Pero todos nacemos con este silencio interior, lo importante es darle su justo valor para comenzar a andar un camino de superación y de amor propio. Si se cuenta con el apoyo familiar esto es realmente positivo.

El comer inapropiado, el pensamiento erróneo, el mal carácter y la mala compañía debilitan tu cuerpo y tu mente”. – Paramahansa Yogananda

Cuando abrazas el silencio por decisión propia, no constituye una vivencia estresante. Cuando el silencio es impuesto, se convierte en censura”. – Terry Tempest Williams

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2371 – SANGHA INTEGRADORA

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Compartir con la Sangha representa una interconexión muy íntima entre las capas profundas del cerebro de todos sus integrantes. La Sangha es un apoyo de dimensiones trascendentales para cada meditador.  Meditar en grupo crea relaciones valiosísimas entre los participantes, relaciones nada ordinarias. Cultivar las relaciones sinceras desde lo profundo del cerebro es la mejor opción para fortalecernos mentalmente en nuestro transitar por la Vía. Para eso comulgamos con compañeros de la Vía. No son relaciones superficiales, ni interesadas ni egoístas. Este tipo de relaciones se dan justamente en las capas superficiales del cerebro. Las relaciones profundas son relaciones más allá de todo provecho mundano y personal. Pertenecer a una Sangha es sinónimo de una integración sana entre espíritus. A veces esto no resulta muy fácil pues los intereses personalistas y las circunstancias kármicas de algunos de sus integrantes crean opiniones encontradas que junto con el interés mezquino por superar a los demás (no sé para qué) destruyen la armonía que es en esencia su “raison d’etre“. El Budismo ha instituido a la Sangha como uno de sus tres tesoros. Un tesoro mental, físico y espiritual. Por algo será.

La Sangha del Maestro Taisen Deshimaru consistía mayormente de gente joven de libre pensamiento que no siempre era tan fácil de disciplinar, pero al mismo tiempo eran personas que estaban llenas de un entusiasmo sin límites. De esa Sangha provenimos muchos de sus actuales discípulos encargados de transmitir el Dharma y promover la práctica de la meditación zen en muchísimos países.  Por eso sabemos muy bien que este “armonioso y fuerte encuentro de almas” es decisivo para realizar nuestra misión ordenada y respetuosamente para el bien de la humanidad. Sin Sangha ni hay Buda viviente, ni hay Dharma que transmitir.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2370 – HABLA DOGEN ZENJI

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Debemos practicar zazen hasta que se extinga la ceguera que no nos permite ver a nuestro Buda interior”.

COMENTARIO: Cuando el maestro Dogen habla de extinguir la ceguera nos habla de que estamos ciegos. ¿Cómo es eso? Si nuestros ojos pueden leer este texto, entonces ¿cómo es que estamos ciegos? Pues el espíritu también tiene sus propios ojos y nosotros debemos hacer “algo” para que ellos también vean. Practicar zazen (la meditación sentada) es encontrar las instrucciones silenciosas que nos permitan “ver más allá” de nuestra limitada existencia material.

¿Qué es ese Buda interior? El problema es que nadie te puede explicar esto; nadie puede hacer el trabajo por ti. La meditación es esa mitad de tu ser que te permite alcanzar lo que el maestro Taisen Deshimaru llama la sabiduría trascendental. Esa sabiduría son nuestros “ojos de Buda”. Es muy sencillo. Solo siéntate, cállate y abandona tu apego al mundo denso que no te permite ver sino cosas. Lo demás ocurrirá cuando llegue el momento de ello.

 

Texto 2369 – CRECER CON EL JEFE AFUERA

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La gente que nace con el jefe afuera tiene algunos de estos razonamientos en su interior cuando se les increpa sobre sus vidas: “Tal o cual me dijo que hiciera tal cosa, Este me sugirió que no fuera a visitar mis amigos, Aquella me obligó a hacer lo que yo no deseaba., etcétera”. Realmente colocan al jefe fuera de ellos mismos y esperan sus “instrucciones” para ser y hacer sus cosas en la vida.

Esta gente debe olvidarse de “este jefe” y concentrarse en su “jefe interno”. El jefe interno ve desde tu Mente Clara (o por lo menos que desea ser clara) y te sugiere lo mejor para ti. No es un jefe externo al cual le has dado el poder inconscientemente para que te diga qué hacer, y del cual dependes para moverte en tu vida. Tu jefe interno te permite tomar tus propias decisiones y hacer lo que deseas en tu vida.

La gente que se cultiva debe tomar esta decisión desde su jefe interno. De nada sirve que “alguien te diga cómo, dónde y cuándo cultivarte”. Esta no sería una decisión propia.  Estar, por ejemplo, en el Zen, no es un juego, ni una diversión. Tampoco es participar en una sesión de curiosidad progresiva. Las personas que desean cultivarse y crecer dentro del pensamiento Zen deben hacerlo como una decisión propia y consciente. Esto es “crecer con el jefe adentro”.  El Zen, de hecho, es abandonar las instrucciones del jefe de afuera.

Cuando decimos “crecer con el jefe afuera” significa que al principio les hacemos caso a nuestros padres, abuelos, maestros y autoridades. Pero una vez que tenemos edad para independizarnos y darle una dirección a nuestra vida, no podemos seguir diciendo “mi papá me dijo que fuera médico”, ” mi abuelo me dijo que continuara con su negocio”, para luego sentirnos frustrados porque no era lo que queríamos hacer.

 

Sensei Paul Quintero (Monje zen) y Rubí Saki Sho (Bodhisattva)

 

 

Texto 2368 – MENTE Y SALUD

 

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El maestro Jian Liao dice que no poder controlar nuestra mente o el tener pensamientos negativos produce enfermedades. Esta es una forma de mal Karma.  El Karma es producido por la mente, mientras que la enfermedad es producida por el mal Karma. Los pensamientos errados y los puntos de vista equivocados nos llevan a adquirir enfermedades. En otras palabras, es la mente la que causa enfermedades. En la vida diaria, el pensamiento correcto y el punto de vista apropiado deberían ser nuestras indicaciones en el camino. El sufrir enfermedades que se derivan de la inquietud de la mente y del mal Karma es producto de una mente impura.

COMENTARIO: ¿Dónde guardas tus impurezas? ¡Qué son esas impurezas sino vestigios de viejas maneras de pensar! Cargar con impurezas es cargar con ataduras del pasado. Un pensamiento impuro es un pensamiento oxidado (ni bueno ni malo). ¡Qué pésima costumbre la del hombre esa de oxidar su mente y su espíritu!  Meditar es estar presente. Estar presente es tener una mente limpia, nueva, reluciente. Esa es nuestra única cura: mente nueva, ideas nuevas, nada oxidado. En una mente fresca no existen  impurezas.

 

Texto 2367 – DIALOGO DE VIDA Y MUERTE

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Discípulo: Es cierto que las enfermedades son creadas por  el ego y nuestros hábitos egoístas. Sin embargo yo no alcanzo a ver mis hábitos egoístas. ¿Qué debo hacer entonces?

Maestro: Mata tu ego. Comienza tu vida de manera nueva y fresca cada día. Nada es lo que era ayer.  Creer lo contrario constituye un hábito egoísta que se apega a ideas muertas.  Los hábitos egoístas surgen de pensamientos egoístas. Somos personajes de “viejas películas” y “viejos libros”. Entonces nuestras enfermedades son “viejas maneras de pensar”, “viejos Karmas mentales”.

Discípulo: ¿Es esto útil para conscientemente deshacernos de viejos hábitos hasta que la creatividad florezca espontáneamente? ¿O lo estoy viendo de manera muy artificial o demasiado “actuada”?

Maestro: Sí, sí es muy útil.

Discípulo: Realmente no sé cómo comenzar mi vida como una “vida nueva”  cada día.

Maestro: En realidad nuestra “nueva vida” está presente de manera natural y silenciosa todo el tiempo. Solo debes “sentir” esa vida. No la busques, no la idealices…solo siéntela.  Casi nadie puede ver esto. Nuestra mente está demasiado entregada al pasado.

Discípulo: ¡Eso es! ¡Correcto!