Texto 2364 – EL TANGO DE LA DUALIDAD

tango

“Te odio y te quiero,

Porque a ti te debo

Mis horas amargas

Mis horas de miel;

Te odio y te quiero,

Vos fuiste el milagro,

La espina que duele

Y el beso de amor;

Por eso te odio,

Por eso te quiero,

Con todas las fuerzas

De mi corazón.”

 

Así dice el tango escrito por el argentino R. Yiso y que ha sido interpretado por muchos otros cantantes.

No soy especialista en música, pero es muy probable que este tema haya sido tan famoso y versionado, gracias a que describe una experiencia común a todo ser humano: la del deseo y la aversión. De otro modo pienso que hubiese sido completamente ignorado.

Muchos de nosotros hemos escuchado a alguien decir “no lo/la soporto pero tampoco puedo vivir sin él/ella“. O hemos escuchado a alguien decir que desea dejar un vicio porque le hace daño, pero a la vez no puede hacerlo porque le gusta.

Esta dualidad es propia de la mente egoísta que separa entre lo que le gusta y disgusta, lo que ilusoriamente le satisface y lo que le vacía. Una mente enferma que se pasea entre los extremos deseo-aversión (así como dos bailarines de tango se miran y se rechazan repetidas veces) creyendo que en algún momento encontrará serenidad.

Poder observar cómo tus apegos y aversiones aparecen y desaparecen una vez que comprendes que son transitorios y carentes sustancia, te permite prescindir de ellos. Esto es propio de una mente clara. Esto es liberación.

Una mente clara no cree en apegos y aversiones porque no se identifica con ninguno de ellos y mucho menos se “posa” en alguno de estos extremos.

Una mente clara ni odia ni quiere, ni vive horas amargas ni horas de miel, ni sabe del “tú” porque no se apega al “yo“. La única miel que se experimenta en el Zen, es la de liberarse de un tango a lo “te odio y te quiero” y disfrutar bailando al ritmo del cosmos. La dualidad es una prisión de la cual la gente Zen se escapa gracias al despertar de la consciencia. Una prisión cuyo cuidador es la ignorancia.

¿Qué ritmo se baila en tu cabeza, un tango a lo Yiso o el ritmo sin agobios propio del Zen? Si debes pensarlo, trata de dormir otro poco pues este día no lo vas a disfrutar.

Bodhisattva Rubí Saki Shō / Linaje de Taisen Deshimaru

 

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