Texto 2404 – LA SINGULAR PRÁCTICA DE LA ALEGRÍA

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En varias oportunidades, he visto personas menospreciando o dudando de las diferentes prácticas para el cultivo interior. Pareciera que seguir sufriendo, actuando su papel de víctimas, es la mejor opción para ellos. No logran ver que inconscientemente prefieren seguir en esta condición, porque su miedo, disfrazado de juicios y prejuicios, les impide experimentar casi totalmente algo mejor.

A veces, pareciera que “estar a la moda” significa sufrir “actuando como resentido social” o “viviendo en la depre“, y si has logrado liberarte de tu sufrimiento puedes ser visto como un “iluso”. La misma ignorancia inherente a nuestra condición humana, nos hace creer que podemos encontrar la serenidad en lo efímero y vanal o nos hace creer que nunca podremos encontrarla.

Nuestros pensamientos y acciones ignorantes son tan habituales, que se convierten en nuestra “condición normal” desde nuestro punto de vista.  No imaginamos que necesitemos liberarnos de esta condición o que tengamos la posibilidad de hacerlo, porque no sabemos que nuestra “condición natural” es búdica, libre, serena.

Sin embargo, cualquier persona tiene el potencial de liberarse o de descubrir su naturaleza búdica si cultiva su mente. En pocas palabras, esto significa deshacerse de hábitos de pensamiento que nos hacen sufrir, y cultivar las virtudes en toda ocasión posible, mediante cualquier tipo de práctica: meditación, oración, recitación de mantras, etc. Pero lo más importante de esta práctica es que requiere un esfuerzo constante y que debe llenarte de alegría.

De nada sirven las palabras sabias si no se actúa de acuerdo con ellas. De nada sirve esperar resultados inmediatos. De nada sirve empezar una práctica para luego abandonarla. Tampoco sirve que te esfuerces si este esfuerzo no te brinda alegría. De hecho, si tu práctica, sea cual sea, no te proporciona alegría, entonces no estás practicando apropiadamente. Los monjes budistas tibetanos no tienen esa sonrisa genuina y espontánea porque la compraron en una tienda on-line y se las llevaron a sus templos o casas. Han cultivado su mente desde niños, día tras día.

El Maestro Deng Ming-Dao dice al respecto: “En todo este asunto de la espiritualidad, solo existe una verdad muy sencilla. Tiene que gustarte. Tiene que hacerte feliz. Es lamentable que la compulsión, la infelicidad, la amargura, la culpa y el miedo vengan envueltas con la espiritualidad. ¿Por qué no podemos hacer las cosas solo por la alegría de hacerlas? Cuando te sientes a meditar, una sonrisa debe venir a tus labios y la alegría debe permear tu cuerpo. Cuando vas a un lugar sagrado a dar gracias y celebrar, no debes hacerlo solo porque corresponde en ese día o por el hábito del ritual, sino porque sabes que esta es la mejor forma de adorar a tus dioses y de expresar lo maravilloso de estar en la Tierra.”

Bodhisattva Rubí Saki Sho / Linaje de Taisen  Deshimaru

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Texto 2402 – SIN DESEOS DE CAMBIAR SU KARMA

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Una señora se le acercó al maestro Hsuan Hua en una ocasión y le rogó que le hiciera el milagro de darle nietos. Este, sin pronunciar palabras al principio, buscó un recipiente  y se lavó los pies para refrescarlos después de un largo viaje hasta ese pueblo. Al terminar de lavárselos, le preguntó: ¿Desea usted profundamente tener nietos? Si es así, beba esta agua con la que he lavado mis pies”.  La señora asombrada y demostrando su disgusto, se fue sin decir nada. Nunca tuvo nietos.

Vajra Bodhi Sea

COMENTARIO: Los milagros necesitan de tu participación. Nada ocurre sin involúcrate, sin superar tantas limitaciones mentales.

Texto 2401 – MAR ADENTRO

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Flotando en el medio del océano – sin agua ni comida y a miles de kilómetros de cualquier orilla – una brújula no te sirve de nada. Igual te vas a ahogar. Solo te salvaría que alguien pase y te rescate. El Dharma del Buda es ese “alguien” que pasa y te salva de esa muerte terrible. Buda es el salvavidas que te saca del mar de los tormentos; su Dharma es un perfumado ungüento que te sana física y mentalmente cada vez que te lo aplicas. Espero que el Dharma difundido en Muellezen sea salvador de muchos y renacimiento para otros miles.

Cuando Vimalakirti estaba muriendo, unos 500 monjes se acercaron para ofrecerle sus respetos y despedirse de él. Su asistente, muy preocupado, les explicó que en la pequeña habitación donde este vivía no cabían tantas personas. Pensó en despedirlos a todos, pero le preguntó al monje Vimalakirti sobre qué sería lo más apropiado. Este le dijo: “Sal y pregúntales si han venido buscando una silla o si han venido buscando el Dharma”. Su asistente así lo hizo. Estos respondieron: “Hemos venido buscando el Dharma”. En ese mismo instante los 500 monjes aparecieron dentro de la pequeña habitación sin ningún problema.

Así funciona el Dharma maravilloso del Buda. Lo demás es ahogarse sin remedio.

 Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2400 – BUDA, ¿UNA LEYENDA?

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Habiendo llegado a las dos mil cuatrocientas enseñanzas zen en este muelle virtual, me pregunto si Buda es una simple leyenda para muchos. Las Mentes Brillantes – que aparecen sobre la faz de este mundo cada cierto tiempo – constituyen el equilibrio de la humanidad. Sus regalos nunca han sido físicos. Son solo regalos para el espíritu.  Siddharta Gautama, ese joven indio de mente privilegiada, mirada penetrante y mente inquisitiva hizo una revisión exhaustiva de la mente humana, del sufrimiento, los apegos, la enfermedad y la muerte…y nos dejó una enseñanza notable para ayudarnos a “limpiar nuestras mentes y nuestras vidas”. Sea este texto 2400 un agradecimiento a este bhagavant que ha inspirado a media humanidad a alcanzar el regocijo y a vivir la verdadera liberación.

“¿Necesito yo hablar del Buda, quien poseía un conocimiento innato? Uno siente todavía la influencia de los seis años que vivió, sentado en la postura de loto, en total inmovilidad. Y la transmisión del Dharma ha preservado también el recuerdo de los nueve años de meditación frente a un muro que vivió Boddhidharma. Si así ocurrió con los santos del pasado, ¿cómo pueden los hombres de hoy dedicarse a negociar la Vía?” – Fukanzazenji – Maestro Dogen / Siglo XIII

Los muertos continúan viviendo en la naturaleza del Dharma, ofrezcamos al Buda Shakyamuni un té, algo de agua tibia azucarada y algunas galletas; pongamos a arder algo de incienso (shoko) esperando encontrarnos con Él en la ruta al nirvana. (Inspirado en el San To Nen Ju/ Sutra paras ser recitado en la cima de una montaña).

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

 

Texto 2399 – SI NO LLEVAS…

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Si uno no lleva el rakusú o su Kesa (hábito budista) por dentro, de nada le sirve llevarlo por fuera. Cuando te ordenas de corazón como discípulo de Buda, es porque tu espíritu ya revestía el hábito del despertar desde mucho antes de recibir el Kesa físico. Muchos se ordenan “para la foto”, pero esa no es una ordenación valedera. La “sinceridad” es lo que realmente te ordena. He servido en varias oportunidades –  junto con la ayuda de monjes de la talla de Daniel Márquez, Hector Espinoza y Juan Carlos Neme – como monje ordenante en nuestro país. Lo he hecho desde el desinterés más puro y con el único propósito de ayudar a otros a alcanzar la orilla del despertar. Si alguno ha hecho de su ordenación otra cosa, sea su propio Karma su infierno y su retraso. Aprovechar la vida humana para ordenarse como Bodhisattva o Monje zen es un Karma elevadísimo. Lo que usted haga con su vida y su Karma desde el momento en que es ordenado es de su entera responsabilidad. Los verdaderos discípulos del Dharma de Buda comprenden esto muy bien.

Sensei Paul Quintero / Monje zen – discípulo directo de Taisen Deshimaru Roshi

 

 

 

Texto 2398 – LOS HABITOS RESIDUALES

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La influencia de los hábitos residuales en el ser humano no deben ser motivo de condenarlos como “faltas”, pues esto te hace perder el derecho a beneficios en nuestro camino del cultivo interior.

“Se cuenta que mientras el Buda Sakyamuni estaba vivo, el monje (Bhikshu) Kalodayin tenía la costumbre de mover sus mandíbulas como un Búfalo; una de sus discípulas monjas (Bhikshuni) solía mirarse continuamente en el espejo para retocarse y lucir bella; a otro Bhikshu le encantaba subirse a los árboles para saltar de una rama a la otra; otro discípulo hablaba siempre gritado, empleando términos altivos. En realidad los cuatro habían alcanzado un estado de desarrollo espiritual elevado. En realidad lo que pasaba era que uno de ellos había sido un búfalo en otra vida, otra una cortesana, otro había sido un mono y otro más había pertenecido a una casta de Brahmanes. Estaban muy acostumbrados a estas manifestaciones personales a lo largo de muchas vida, por lo que, a pesar de haber alcanzado un nivel espiritual elevado (Arhartship), sus hábitos residuales aún se mantenían en esa vida”. 

Brahma Net Sutra

COMENTARIO: Tu apariencia (peinado, ropaje), tu comportamiento, tus palabras, tu mirada y tu forma de caminar no deben ser motivo de crítica ni por tus compañeros ni por extraños. Cada persona de la Vía sirve como mejor puede a los seres en su entorno inmediato y no tan inmediato. Mi amiga y monja zen Liana Gámez (Caracas, Venezuela)  es un ejemplo maravilloso de esa singularidad humana que no puede ser desvirtuada por la palabrería envidiosa necia e ignorante ni por los puntos de vista estrechos de muchos de los que la rodean. Gracias a “no se cual Karma”, su vida – llena de un singular comportamiento, de un hablar a veces suave y otras veces irreverente – siempre ha destacado por su vocación de servicio y su exposición abierta y sincera. La Vía es justamente ese servicio sin espera de premios. Su honradez, dedicación y ganas reales de ayudar a otros a aminorar su sufrimiento – la mantienen activa y ocupada como discípula del Buda (linaje de Yves Carouget y Taisen Deshimaru).  Esta monje de mil historias y mil karmas – como muy bien lo expresaría San Agustín – hace el bien “porque le da la gana”. Por sus obras los conoceréis, no por sus adornos ni sus características personales. Sea su vida ejemplo para muchos, incluyéndome a mí mismo. Gassho, sensei Paul Quintero.