Texto 2386 – NI ESTE CUERPO NI ESTA MENTE

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No se puede – según los maestros de la transmisión – penetrar la Vía con esta mente y este cuerpo ordinarios. ¿Qué quiere decir esto? La mente ordinaria y este cuerpo denso, tosco y torpe están limitados por el poder de la ignorancia. Somos como piezas mal elaboradas, restos de una especie en decadencia: uno nace y se va deformando debido a la presión social y a las normas impuestas por nuestra sociedad completamente enferma, desquiciada y limitada. Con estos vestigios de raza humana no podemos penetrar la Vía de los Budas donde reina la armonía, el equilibrio y la amplitud mental. Uno debe practicar (meditar) para poder ir decantando la basura en la que nos hemos convertido.

El oro, para lucir bello y brillante, debe pasar por un proceso de purificación gracias al fuego. Dado que la mente ordinaria está llena de impurezas y el cuerpo humano es denso, sucio y pesado debido a que se ha convertido en un objeto sin importancia y al cual solo mimamos con comida, ropa y bebida, uno debe deshacerse de estas condiciones impuras para poder pasar al mundo limpio y disciplinado de la Vía. El fuego es la práctica de zazen en el budismo Zen. Si uno logra entrar en la Vía sin este cuerpo y esta mente densos y limitados, en ese momento penetramos la Vía desde otra dimensión. Debemos entender esto claramente. El maestroTaisen Deshimaru nos decía que cuando entrábamos al dojo entrábamos en otra dimensión. Justamente a esta depuración se refería al decir esto. Abandonar cuerpo y mente (shin jin datsun raku) es abandonar el sucio, la estupidez y todas esas negruras espirituales (odio, rencor, envidia, etcétera) que nos mantienen amarrados a la dimensión de la animalidad.

El maestro budista Hsuan Hua nos dice: “¿Cuál es la raíz de la mente? ¿Cuál es la raíz de este cuerpo? Tú no las encontrarás nunca. No hay nada real allí, ninguna substancia real. ¿Para qué te apegas a ellos? Si logramos ver a este cuerpo como falso y a esta mente como ilusoria, entonces no tendremos apegos”.

A esto se refiere la fraseni este cuerpo ni esta mente. El Zen, y el budismo en general te invitan a experimentar en otra mente y otro cuerpo…pues para recorrer la Vía debes andar ligero. ¿Con cuál cuerpo y con cuál mente? Con esa mente y ese cuerpo a los que no estemos apegados. No se puede alcanzar la verdadera libertad llevando un cuerpo tosco y una mente desordenada. Nuestro apego a la “idea” de lo que son nuestro cuerpo y nuestra mente nos impide avanzar.

Shin jin datsu raku es justamente abandonar el cuerpo y la mente humana. Nuestras creencias, juicios, ideas son extensiones de esta mente y este cuerpo ilusorios a los cuales estamos habituados y a los que nos apegamos. Con estas ramificaciones nadie puede penetrar la dimensión espiritual y libre de la Vía. El apego y la ignorancia son nuestras impurezas básicas. Con el peso de estas impurezas uno no puede ingresar al plano de la verdadera libertad. Es muy sencillo.

Si se pregunta: “¿Por qué coméis, por qué bebéis? Se responde: “Porque quiero comer, porque quiero beber”. Vivimos como animales. Pero seguir la vida cósmica de esta manera no es el verdadero abandono del ego, no es verdadera libertad. Los animales viven así porque son animales, pero los hombres deberían comprender su porqué.  – (Taisen Deshimaru / El canto del inmediato satori).

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

 

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