Texto 2415 – EL ESFUERZO JUSTO

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El Esfuerzo Justo, es uno de los propósitos de la óctuple senda que más se ha malinterpretado en Occidente, pues nosotros tenemos la idea de que el logro de un objetivo va en proporción con la magnitud del esfuerzo que se invierte en lograrlo, y también partimos de la creencia de que la mente debe ser disciplinada de muchas maneras para no perder el control de sí mismo, en busca de eficacia y salud mental. Pero en el Oriente existe una tendencia al “no hacer”, al no esforzarse más de lo necesario para lograr un estado de satisfacción vital; esta actitud nos parece una especie de “quietismo” que creemos parte de una cultura poco “manifestativa, como se dice actualmente, queriendo indicar una conducta en la que se desplaza el esfuerzo considerable hacia la consecución del éxito en aquello que uno se propone. El esfuerzo proporcionado del budismo es un “esfuerzo proporcionado”, lo que implica ser “acertado” o “atinado” (manifestativo) en cuanto a la cantidad de energía que se necesita realmente para lograr algo, pues si se despliega más de lo necesario, generalmente el efecto es contraproducente.

Las “sobrecargas de intención” pueden dar lugar a estados neuróticos en las personas aumentando la tensión y el conflicto interno en ellas. De manera tal que mientras las personas se esfuerzan más en lograr la salud mental, crece su patología, pues su energía se invierte “en el acto mismo de esforzarse”. En el Taoísmo, wei wu wei (hacer “no haciendo”) es idéntico al “esfuerzo justo”. En este sentido el budismo propicia un  compromiso relajado, flexible y lúdico con la vida, lo que conlleva el sentido del humor y la risa frecuente. Para el budismo, el tomarse a sí mismo demasiado en serio es un pecado, una desviación kármica, y una de las maneras de no avanzar por el camino de la superación espiritual.

Tomado de la obra “Buda” de Roberto Mares

 

COMENTARIO: El esfuerzo justo es un esfuerzo ajustado al momento, a las circunstancias, al equilibrio o desequilibrio interno que se vive, un “dejar ser” consciente. Demasiada perfección, o deseo de ser perfecto no se corresponde con el esfuerzo que se hace. Tensión y relajación, dosificación del esfuerzo y espera serena son todos importantes para el hombre de la Vía. Halar demasiado una cuerda, la rompe. Cocinar demasiado una pieza de barro, la parte. Nuestra vida como budista recurre al Esfuerzo Justo como una guía que señala que todo exceso perjudica a la Mente. Toda exageración del compromiso con el Dharma puede revertirse y desequilibrarte. Seguir al Buda tiene su ritmo. Encuentra ese ritmo y verás cómo la Mente sosegada toma cuerpo. Cuando en el medio del “dejar ser” uno comienza a desarrollar un sentido amplio de buen humor, de risas y de sano compartir estaremos más cerca del Dharma y de sus beneficios. Para los adictos a las extensas prácticas meditativas (por ejemplo), los malos resultados aparecen pronto. Para quienes saben dosificar, esperar, reír, relajarse, dejar pasar…los buenos resultados “ya” están con ellos.

 

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