Texto 2423 – EL VESTIDO DEL MONJE

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El Kesa es el vestido del monje, el vestido de Zazen, y su costura ha sido transmitida hasta nuestros días desde Shakyamuni Buda.

Kesa tiene su origen en la palabra kesaya que significa color de tierra, de ruina, y evoca el aspecto de los campos de arroz del valle del Ganges, unidos por medio de las acequias. Desde aquellos lejanos días se sigue el mismo montaje tradicional de las piezas de tela juntas. Al coserlas, cada uno se concentra en las medidas exactas y sobre el punto, que es muy pequeño, como un grano de arroz.

El Kesa no es una mera pieza de tela o un objeto de vestimenta al uso, sino que simboliza la transmisión misma de la enseñanza del Buda, cada Kesa es el Kesa original del Buda. Cuando lo vestimos estamos vestidos por el orden cósmico, es el orden cósmico que hace Zazen, nosotros mismos somos el orden cósmico haciendo Zazen. El Kesa es material, es tela, hilo y también es inmaterial: es la transmisión silenciosa de maestro a discípulo.

Un día, un ‘Unsui’ (monje) me preguntó por el significado del Kesa. Le respondí: “El Kesa es algo que no está claro”. Me miró sorprendido y estupefacto, con cara de pensar que yo decía cualquier cosa.

Realmente el Kesa es indefinible, tanto por su color “roto”, color de ruina o de harapos, como por su dimensión que no responde a ninguna regla precisa. No está limitado por ningún aspecto definido que pudiera contenerlo. Es la razón por la cual ha sido llamado ‘el vestido del arrozal de la dicha sin aspecto’.

Se dice que Shakyamuni medía mil pies y que Miroku mediría mil pies. Pero el Kesa que Shakyamuni transmite a Miroku no es ni grande ni pequeño, es un vestido sin aspecto y un ‘arrozal de dicha’. Realmente, es algo inconcebible. El kesa, vestido de lloviznas y rocíos, brumas y nubes es el símbolo de la substancia de la Ley de Buda.

El cielo, la tierra, el universo entero no son más que un solo y único Kesa. Nada existe fuera de él. Ni subimos al cielo ni bajamos al infierno, no vamos a ningún sitio ni venimos de ningún sitio. No hay más que un Kesa y el hombre debe llevarlo.

El príncipe Shotoku, que introdujo el Budismo en Japón llevaba el Kesa para gestionar los asuntos de Estado, y lo llevaba cuando comentaba los tres Sutra Mahayana. El emperador Shomu lo llevaba también para gobernar y varias generaciones de emperadores han tenido fe en el Kesa. También, en el mundo de los guerreros: Kikuchi Taketoki, Takeda Shingen y Uesugi Kenshin se han beneficiado de sus infinitas virtudes.

Llevar el Kesa y transmitirlo es la dicha suprema del hombre. Aquel que piensa que no es más que un tejido de estrecho formalismo es un juguete de su mal Karma, pero aquel que se alegra de llevarlo recibe su parte de alegría. Es Daichi Zenji quien ha expresado mejor la gran alegría que procura el Kesa a todo el Universo:

Mi cuerpo vestido del arrozal de la dicha es feliz.

Hombre tranquilo, he ganado el universo;

Me abandono a él, yendo o permaneciendo a su voluntad.

La brisa fresca acompaña las nubes blancas.

 

Kodo Sawaki Roshi

 

 

 

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2 comentarios en “Texto 2423 – EL VESTIDO DEL MONJE

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