Texto 2481 – ¿CÓMO ES ESO DE CONCENTRARSE?

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Alan Watts nos explica en tres puntos cómo es eso de concentrarse en el Zen. Todos deberíamos prestar algo de atención a esta exposición de ideas pues puede ayudarnos a comprender el proceso mental que involucra “concentrarse”. Un maestro zen le dijo esto a él en una oportunidad:

Es muy difícil concebir la idea de ejercitar la concentración budista o la meditación en occidente. Nadie puede concentrarse intencionalmente sobre un objeto dado. Esto es un hecho verdadero. Inténtenlo. Ocasionalmente uno debe tratar de concentrarse en algo sin intención. Este tipo de concentración es muy profunda y dura mucho tiempo. Si hablamos metafísicamente, podríamos decir que estamos concentrándonos constantemente a diario. Siempre nos concentramos hasta en el más mínimo de nuestros pensamientos; nunca dejamos de concentrarnos en estos pensamientos  aunque vengan y se vayan tan de prisa. Y por supuesto, ponemos un poco más de nuestra concentración en esos pensamientos que son más fuertes, que nos interesan más y que se presentan en cualquier momento. Nuestra atención es siempre absorbida por nuestros pensamientos más fuertes. Hablando con lógica debemos saber que no podemos concentrarnos sobre nada, aunque deberíamos concentrarnos en todo momento mientras vivimos.  En primera etapa de nuestra meditación comprendemos que a idea egoísta de concentrarnos en algo es imposible. Por esa razón nos entrenamos para concentrarnos  con el poder que está más allá de nuestra conciencia diaria, y que al mismo tiempo está dentro de nosotros mismos. De esta manera confiamos en nuestra naturaleza verdadera que nos conecta con la naturaleza. Para practicar esto, debemos eliminar la idea de intención; debemos apagar nuestro trabajo cerebral y dejar de conducir a nuestra mente de manera egoísta. Simplemente déjense llevar, como el agua en un riachuelo, sin remar, sin esfuerzo alguno, sin fuerza ni propósito egoísta. Vayan con el riachuelo de la naturaleza. No traten de ir contra-corriente. Esta es la práctica para un principiante, si lo logran, encontrarán la entrada de la Vía”.

Basado en esto Alan Watts nos resume lo que sigue. “Para mi esta respuesta me abrió los ojos. Pude distinguir tres puntos importantes en esta respuesta. Primero, de la cual yo ya me había dado cuenta, es que de acuerdo al grado de intención que uno le ponga a la concentración, así responderá nuestro grado de frustración. Esto es simplemente concentrarse en concentrarse. Segundo, descubrí la noción – especialmente extraña para mí – de que nosotros ciertamente nos estamos concentrando todo el tiempo, en cada mínimo pensamiento, sin importar lo breve que sea. En otras palabras, la concentración, la absorción del sujeto con el objeto, o viceversa, es el estado natural de nuestra conciencia. La tercera revelación que experimenté no es tan fácil de explicar, pues parece paradójica. Y se refiere a la idea de entrenarnos en una concentración sin intención, contando con el poder de la naturaleza que está más allá de nuestra conciencia diaria, y sin embargo, al mismo tiempo dentro de nosotros. Esta aparente paradoja se hace comprensible cuando uno ha correctamente entendido los dos primeros puntos. Tratar de concentrarse es frustrante pues es lo que en el Zen se conoce como “agregarle patas a una culebra”. La concentración, en resumen, debe hacerse naturalmente, de acuerdo a la capacidad innata de funcionamiento de nuestra mente, y no por la fuerza”.

Alan Watts / Zen and the Beat Way

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