Texto 2485 – EL REGRESO AL BOSQUE

bosque

Somos muy afortunados en occidente pues no tenemos esa cantidad de maestros autoritarios a quienes buscar para que nos conduzcan a la “iluminación”. Muchos de nosotros, pienso, nos inclinamos a sentir que estamos completamente solos, silbando en la oscuridad y que no hemos encontrado un “salvador”. Sepan ustedes que no existe ningún hombre de estado que pueda entender el enredo de las temibles relaciones internacionales o que pueda hacer algo provechoso al respecto. Tampoco existe ningún psicólogo, médico, o filósofo que nos pueda impresionar presentándonos “la última palabra” sobre cualquier aspecto del mundo.  Más y más se nos arroja a nuestros propios medios. (Sin salvador, ni gurú, ni maestro-todo-lo-sabe). Y esto me parece a mí excelente para todos en occidente. Hemos, de manera simbólica, regresado al bosque, como el antiguo cazador, que no tenía a “nadie que le dijera ni cómo sentirse, ni cómo debía usar sus sentidos; llevándose a sí mismo a hacer sus propias exploraciones del mundo para descubrirlo por su cuenta.

Pero mientras estudias los resultados de estos auto-descubrimientos, descubres que lo fascinante sobre ellos es que existe tanto acuerdo entre todos aquellos que sí logran descubrir el mundo para ellos mismos.  Y este acuerdo no se logra sin embargo mirando a ver que hacen los demás para lograrlo, sino “yendo a lo más profundo a nuestro ser  íntimo, a ese lugar secreto” y solicitando allí un encuentro con el mundo, sin convención alguna.

Esta  es la manera como una persona se convierte, en el sentido más verdadero de la palabra, en un seruna fuente original autoritaria de vida – muy diferente de ser una simple persona, en el sentido original de persona: una máscara, un papel que realizar en la sociedad.

Alan W. Watts / Zen the Beat Way

COMENTARIO: Dicen que uno busca a otros para liberarse; que busca maestros dónde sea (pues hemos aprendido de maestros y profesores toda la vida) para que estos nos señalen el camino, nos den las respuestas a nuestras interrogantes y nos liberen de todo mal. Esto, es en el argot popular “mucho con demasiado”.  Acepto las líneas de Alan Watts cuando nos sugiere regresar a los bosques, a las praderas, al lugar que el mundo nos ofrece para encontrarnos con nuestra verdadera esencia. No importan los métodos, las convenciones sociales, las reglas y  los adoctrinamientos deshonestos de los hombres, sino ese encuentro con uno mismo, el hombre de tierra que ya obstinado de la ciencia, las normas y las etiquetas, decide regresar a la sombra de los árboles, a su intimidad y allí descubre al hombre puro, al ser libre, al hombre sin demonios, al hombre sin odio ni resentimientos… Cómo lo logre no tiene importancia. Mil maestros te pueden dar mil opiniones, pero ninguno puede sentarse dentro de tu corazón. ¡Menos mal! ¡Ya basta de tanta salsa en la pasta! Si te llegas a cansar de tanta mentira y presión de parte de tantos maestros, ideas y sugerencias…simplemente regresa al bosque.

 

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