Texto 2496 – SAL DEL RITUAL

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Un relato chino nos cuenta de un hombre que corría desesperado huyéndole a sus propias huellas que detestaba para al final simplemente llegar más rápidamente a su muerte. Este relato nos habla de nuestra insatisfacción para con nosotros mismos y de su final patético en nuestras vidas. La gente no se acostumbra a la idea de reconocer que sus faltas, imperfecciones y dudas son perfectamente naturales y que lo más probable es que nunca podamos superarlas todas ni comprenderlas a plenitud. Esta insatisfacción propia, este deseo de no ser así propio de las culturas occidentales severamente críticas del individuo, no le permiten al individuo aprender a vivir consigo mismo tal como es. Todos tenemos imperfecciones y huir de ellas no nos va a sanar en lo absoluto. Debemos poder aceptar a nuestro ser íntegramente, con todas sus dimensiones para poder movernos en nuestra vida. Deng Ming-Dao dice que ser quienes somos está muy bien.

La mente humana indisciplinada e ignorante se enfrasca muchas veces en una lucha contra nuestras limitaciones viéndolas como obstáculos. Esto es un ritual mental basado en desesperanza, en la no aceptación de uno mismo. Cuando deseamos cambiar patológicamente, nos estamos perdiendo de la oportunidad de ser quienes somos y de aceptarnos con nuestras debilidades, y es solo esta comprensión la que nos permitirá abrirnos a la grandeza que albergamos en nuestro interior nos dicen Al-Huang y Jerry Lynch en su obra Mentoring. Mientras no nos aceptemos como somos, correremos hasta el cansancio para finalmente no ser nadie.

El Zen no propicia carreras, ni tampoco aplaude la dejadez. El hombre debe dar lo mejor de sí mismo aceptándose como es. Estas limitaciones nos salvan de males peores (entiéndase como complicaciones mentales más severas) y nos pueden salvar –como en el caso del árbol nudoso y torcido– que gracias a sus imperfecciones se salva de ser cortado para ser convertido en tablas en la construcción de una casa. El Zen nos ayuda a comprender que no todo debe ser limitado por nuestra propia intolerancia y que no todo en la vida puede ser comprendido perfectamente. Es justamente esta comprensión lo que nos permite sobrevivir a nuestras propias críticas y rituales.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

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