Texto 2524 – HACER SIN HACER

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Siempre estaba sereno; nada podía perturbarle, no conocía la agitación. A los que acudían a recibir sus enseñanzas les decía:

No os fatiguéis en extremo; no os identifiquéis mecánicamente; no os involucréis con el agotador sentido del hacedor. Haced sin hacer. 

Así se pronunciaba uno y otro día, pero la gente quedaba confundida. Le preguntaron:

-Pero ¿se puede hacer sin hacer? ¿En qué consiste esto?

Es una actitud, contestó amablemente el maestro. Una actitud. La acción, queridos, no es agitación. Si uno se siente como el hacedor de todo y fortalece su ego, es como llevar una carga inútil. Pero quien hace sin hacer, libre de la acción, hace mejor y nunca se fatiga.

No entendemos, dijeron desorientados los oyentes.

En ese caso os pondré un ejemplo – dijo afectuosamente el maestro, siempre incólume y apacible. Suponed que viajáis en un ferrocarril con una pesada maleta. Os pregunto: ¿la llevaríais encima o la dejaríais en el suelo del ferrocarril para que este la llevara?

Ramiro A. Calle / El libro de la Serenidad

COMENTARIO DE RAMIRO CALLE: No hacer no es no hacer nada, sino hacer sin aferrarse a la acción ni a los resultados de esta. Es la acción más libre, inegoísta, consciente, natural, oportuna, con renuncia a los frutos de la acción, porque si los frutos tienen que llegar lo harán por añadidura. Haz lo mejor que puedas en toda circunstancia y situación, libre de los resultados de la acción. No se puede empujar el río. (…) El no hacer es también hacer sin avidez  ni odio, con equilibrio de ánimo. (…) La acción más inegoísta no se basa nunca en explotar, someter o vencer. La mente permanece pura y ni se aferra ni genera aversión. No hay lugar para el desfallecimiento. La acción en sí misma es entonces liberadora.

COMENTARIO DE MUELLEZEN: Las acciones tienen su peso y este depende del apego a estas acciones. Cuando se hace sin hacer, el hacedor no carga peso. Si practicáis zazen para obtener algo, vuestro zazen pesa. Esto no es liberación. En el Zen, la actitud “mushotoku” es esencial: hacer sin esperar nada a cambio. No se hace algo para alcanzar algo. Las acciones que surgen de la sabiduría no controlan nada. Se hacen y se sueltan. Si florecen, está bien. Si no florecen, está bien. La mente ordinaria planifica sus acciones y está pendiente de los resultados. La mente zen actúa según se presenten los eventos. Inmediatamente la acción pasa, se quema, desaparece. Por eso no pesa. Si uno se apega a sus acciones y a los resultados de sus acciones, se fatigará. Un ego fortalecido pesa, y su peso te llevará a donde le dé la gana.

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Texto 2522 – EL ERROR DE MARPA

yidam

En una ocasión Marpa estaba casa de su maestro Naropa y este le llamó temprano en la mañana para que mirase algo fuera de la casa. El yidam (manifestación de la mente iluminada) de Marpa se había aparecido en el cielo. Marpa salió a admirarlo en la forma de la deidad Hevajra.

Naropa le dijo: “Tienes frente a ti a tu maestro (el mismo Narapa) y a tu yidam, ¿frente a cuál te postrarías primero?

Bueno”, pensó Naropa, “yo veo a mi maestro todos los días, mientras que la aparición de este yidam es extraordinaria”. Por lo tanto escogió postrarse delante del yidam.

El yidam es solo una manifestación de la mente de tu maestro”, le contestó Narapa e inmediatamente la imagen del yidam y su hermoso entorno se derritieron penetrando el corazón de Naropa.

Marpa reconoció su error. Su Karma sufrió muchos cambios debido a ello.

Kalu Rimpoché / Secret Buddhism

 

COMENTARIO: Los discípulos que no alcanzan a ver las bendiciones que reciben de sus maestros (en cualquier corriente espiritual) realmente no ven la asociación profunda entre su maestro y el Dharma. Si tuvieran fe en esa asociación, verían que el Dharma podría ayudarlos a dar un enorme giro que los iluminaría en un instante. Muchos no alcanzan a ver las bendiciones como algo que proviene de su íntima relación con su maestro, y esto solo demuestra su inopia y su grado de confusión. Hay inclusive quien habiendo seguido a un maestro genuino durante años, luego se desprende de esta influencia secreta poniendo claramente de manifiesto su incapacidad para ver más allá de la punta de su nariz. De manera repentina su Karma se podría ver afectado y muchos males se podrían volver contra este necio así como el polvo que se ha lanzado contra el viento, y ni siquiera sabría por qué. El Dharma, el Karma.

Texto 2521 – ¿LOS DEFECTOS SON DE QUIÉN?

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En su obra Secret Buddhism, Kalu Rimpoché nos dice lo siguiente con respecto a los defectos que solemos ver en otros:

“Toda visión crítica de un maestro de quien hayas recibido la transmisión (o a quien sigas) debe ser eliminada completamente. Aún si viésemos un defecto en la persona de nuestro maestro, tendríamos que pensar que de hecho es nuestra mente la que proyecta sus propios defectos, como si viéramos nuestra propia cara sucia en la superficie de un espejo”.

COMENTARIO: Nos enseña algo, ¿cierto?

Texto 2520 – EL DHARMA DE LOS SUEÑOS

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El Dharma de los sueños requiere que nosotros estemos conscientes de la naturaleza subjetiva del mundo de los sueños.  Esto puede parecer muy fácil cuando estamos despiertos, pero es mucho más difícil lograrlo mientras se sueña, pues en ese momento tomamos como real todo cuanto aparece en los sueños. Los métodos del Dharma de los sueños nos llevan primero a tomar control de nuestros sueños, atraparlos, de tal forma que podamos estar conscientes de que estamos soñando dentro del sueño para entonces transformar o multiplicar las apariencias dentro del sueño y que logremos viajar conscientemente dentro del sueño. El propósito de esta técnica es la de usar los sueños para progresar hacia nuestra liberación”.

Es a partir de esta práctica que el practicante puede incrementar su poder para “crear” fenómenos dentro del mismo sueño, multiplicándolos o viajar dentro del sueño. Por ejemplo, los practicantes pueden viajar a tierras puras, tierras de bendiciones y alegría, encontrarse con Budas, o realizar todo tipo de milagros. Quienes logran conseguir un control perfecto de los sueños pueden expandirlos hasta el mundo en el que estamos despiertos. Al reconocer que el mundo en el que estamos despiertos (waking state) no es fundamentalmente distinto al mundo de los sueños, les permite realizar milagros.

Kalu Rimpoché / Secret Buddhism

COMENTARIO: El texto en su esencia más profunda nos habla de un poder extra con el que todos contamos. La energía de los sueños debe poder canalizarse para “crear” situaciones positivas, sanadoras y de renovación en el mundo “despierto”. Quien logre practicar y ser maestro de sus propios sueños puede aportar muchas bendiciones a la humanidad. Debo decir que todos los bodhisattvas del mundo deberían avocarse a esta práctica que está incluida en el voto de salvar a todos los seres. Puedan todos ellos contribuir para fortalecer la obra esencial del Buda Shakyamuni.

Texto 2519 – SOLO SENTARSE, ¿QUÉ ES?

algo diferente

No hacer nada en zazen, se refiere a no hacer nada de lo que comúnmente hacemos”.  – Saki Sho

Esta es una gran verdad.  Hacer zazen – solo sentarse – es alcanzar la dimensión del “verdadero hacer” de nuestras vidas.  Para ello debemos usar nuestro tiempo al sentarnos para no hacer lo que hacemos habitualmente. Zazen es el Despertar mismo, es el rendre compte de la importancia de trascender lo habitual de nuestra vida. ¿Cómo darnos cuenta de que existe algo más allá de las tareas diarias y el pensamiento diario? – Pues saliendo de ellos. Eso es zazen. Solo sentarse es  trascender la conciencia colectiva conceptual heredada para “poder ver más allá”. Esto se logra practicando – como dice Maezumi Roshi – como el Buda mismo. No podemos sentarnos con el “yo” que se ocupa del diario quehacer. Hay que sentarse como un Buda para trascender la vida ordinaria y entrar en el mundo de los Budas. Este es verdadero no hacer nada del Zen. Es alcanzar la dimensión más elevada de la vida más allá de lo cotidiano. Cuando practiques zazen, elévate por encima de lo que comúnmente haces.  Zazen es elevarse mental y espiritualmente sobre las acciones habituales de la vida. Para eso nos sentamos.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2518 – EL FIN DEL SUFRIMIENTO

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El sufrimiento se extingue solamente cuando una persona está tan en contacto con la vida que él o ella se siente en paz completamente, sin importar  las circunstancias físicas y emocionales que puedan existir. – Ken McLeod

Esta visón zen de la extinción del sufrimiento nos sugiere que no es tan difícil erradicar el sufrimiento siempre y cuando tu paz se solidifique gracias a tu “contacto verdadero” con la vida. Usualmente, como todos sabemos, solo hacemos contacto con la vida de manera muy superficial. Las circunstancias cambiantes nos desequilibran y deseamos atender a todo cuanto pasa a nuestro derredor distrayéndonos en todo momento. Es decir, solo estamos pendiente de la llamada que esperamos, la hora de llevar o traer los niños al colegio, la hora de la pastilla, la hora del programa de televisión favorito, etcétera. Esto nos mantiene ocupadosen la superficialidad de la vida”, y nunca nos da (o nos damos)  tiempo fundar, nutrir y fortificar una paz verdadera. Por eso sufrimos. Tal como nos dice McLeod, esta paz se basa en el contacto directo con la vida, no con las ocupaciones/preocupaciones de la vida.

¿Cuál vida es esta? – Pues esta vida es la vida extraordinaria que hemos recibido del universo y que nos permite nutrir todo nuestro ser con energía, amor y pasión.  Y, por otro lado, desde la óptica budista, la vida verdadera es la que se nutre de la enseñanza del Buda permitiéndonos estabilizarnos y ver la vida tal como es. Este Dharma nos capacita para “mirar al mundo hacer sus cambios” según vayamos viviendo y de esta manera podemos ir creando una paz interior lo suficientemente sólida como para dejar de sufrir. Esta paz no es indiferencia; es, por el contrario,  es conciencia.

En el Zen se dice que la espiritualidad consiste simplemente en darse cuenta de que el mundo no es lo que aparenta ser. Cuando el espíritu consciente se anida en la vida misma, nuestra espiritualidad (ese darse cuenta) se convierte en nuestra paz. El sufrimiento desaparece.

Una frase de un célebre escritor dice: “Traten de estar vivos. Dentro de muy poco estarán muertos”. Pienso que sin llegar a morir, muchos vivos ya están bastante muertos debido a su ansiedad, falta de dirección y su incapacidad para lidiar con el sufrimiento. El Buda – a través de su Dharma – nos explica que sufrimos debido a los apegos, la ignorancia y la falta de consciencia en lo que hacemos y vivimos. Encontrar la paz profunda te permitirá ver como la vida fluye sin alterarte. Así, simplemente, se extingue el sufrimiento.

Sensei Paul Quintero / Monje zen