Texto 2547 – LOS MALES DESCONOCIDOS DEL PASADO

ancestros en dolor

Un ancestro es alguien que tomó un cuerpo físico y experimentó el amor, las penas, las alegrías y los sufrimientos de los seres humanos. Estos son tus padres, tíos, tías, abuelos y sus familiares anteriores. Un ancestro es aquel que partió a una dimensión espiritual. Es cualquiera que pertenezca a tu tribu espiritual.

A veces tenemos que lidiar con problemas intensos que parecen no acabarse, y a pesar de todo lo que hacemos no logramos aliviar nuestro pesar. Es como si una nube oscura se posara sobre nuestra familia y todos sus miembros sufriéramos por su causa.

Este sufrimiento puede incluir desarmonías maritales, adicciones, perdidas de hijos, disputas entre miembros de la familia y problemas financieros. Nos desconcertamos y tratamos de sobreponernos a las dificultades, pero nos mantenemos en puerto firme pues la raíz de estos problemas se encuentra en la dimensión fantasmal.

Estos problemas están ocasionados muchísimas veces por nuestros ancestros fallecidos. Tales problemas ancestrales son transmitidos a nosotros – los descendientes-  para que los ayudemos en su tránsito por la otra vida. Una de las razones por las cuales todos los miembros de la familia se ven afectados es porque tienen los mismos ancestros. Para estos ancestros es un grito de esperanza ya que después de sus muertes, ellos existen como formas corporales sutiles o como espíritus que no pueden llevar a cabo prácticas espirituales. Nuestras prácticas sencillas realizadas día a día pueden ayudarles a aliviar sus penas y proveerlos de un  impulso sanador en medio de las circunstancias que viven.

La razón por la cual fomentan situaciones de pesar o conflictivas en nosotros es para ayudarnos a despertar. Despertar a la realidad de que “ellos” necesitan nuestra ayuda. No todas las vidas de nuestros ancestros fueron vividas “plenamente”. Muchas de esos ancestros no lograron cumplir los objetivos que se habían trazado consciente o subconscientemente en sus vidas terrenales. Y la mayoría de ellos solo desarrollaron su lado espiritual entre un 20 o un 30 %. Esto es muy poco, por eso necesitan mucha ayuda. Por eso necesitan de la ayuda de las personas de “este lado” que hayan desarrollado mucho más profundamente su relación con el mundo espiritual. Muchos de ellos nunca lograron conocer nada acerca de los bienes y méritos espirituales.

Es bien sabido que el crecimiento y desarrollo espiritual solo se logra con trabajo personal. Lo que no se hizo en ese entonces (mientras vivían), no va a existir en el ahora. Ellos nunca van a poder desarrollar su espiritualidad en ese plano.

¿Por qué estos ancestros tienen la fuerza para atribularnos y no para ayudarnos? Pues porque nunca “recolectaron” energía espiritual como para hacerlo. ¿Cómo podrían darnos lo que nunca alcanzaron reunir? Está de nuestra parte hacer algo para evitar las malas influencias ancestrales. De lo contrario, sus tribulaciones seguirán acechándonos durante mucho tiempo (se dice que estas pueden acechar durante siete generaciones). Un ancestro en desequilibrio genera todo tipo de males. Parece mentira, pero esa energía puede alcanzarnos en algún momento de nuestras vidas.

Por si se lo preguntan,  por supuesto que la buena energía acumulada por nuestros ancestros compasivos, amables y serviciales (méritos espirituales  también nos llega en forma de bendiciones. “No he visto a justo desamparado ni a sus herederos pidiendo pan”, dice la Biblia.

Concluiré este texto diciéndoles que existen prácticas meditativas muy valiosas para conectar con la esencia ancestral y ayudar a armonizarla, existen también la repetición de mantras (Om Mani Peme Hung), los ofrecimientos de comida y agua para los ancestros atormentados, el uso de velas e incienso colocados en altares para ayudarlos a serenarse y equilibrarse. Todo puede ayudarlos. Para los cristianos verdaderos, las misas para difuntos también son sanadoras. La frase: “Sean ustedes bendecidos y sanados” también puede ayudar en cualquiera de estas ceremonias.

Y finalmente les dejo estas líneas del Dalai Lama: Los seres sensibles indisciplinados son infinitos como el mismo espacio. Sin embargo, cuando uno disciplina su espíritu, es como si uno hubiera destruido a todos sus enemigos exteriores. Por medio de un espíritu calmado, el medio circundante hostil desaparece y uno se hace prácticamente inatacable”.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

NOTA: Los seres sensibles indisciplinados que menciona el Dalai Lama son tanto físicos como espirituales (fantasmales).

 

 

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