Texto 2565 – MENTE ABIERTA

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Nunca es un hecho que algo vaya a ocurrir. Nada está predestinado.

En los textos antiguos la idea de lo predestinado es un tema constante, pero el uso del término es meramente metafórico. La gente en el pasado usaba la palabra para indicar una cierta afinidad con un lugar, un momento o con otras personas. Pero nada del futuro se puede tomar por sentado.

No existe ningún titiritero que coordine los eventos de la vida. Nosotros somos los únicos responsables de nuestras acciones. Es muy cierto que podemos ser abrazados por circunstancias tan fuertes y de tanta influencia que estas podrían ramificarse hacia momentos posteriores. Por ejemplo, si construimos circunstancias correctamente, como para crear una organización que ayude a muchas personas en estado de pobreza, entonces el bien generado durará mucho tiempo. Sin embargo, de igual manera las acciones incorrectas generarán consecuencias negativas que también durarán mucho tiempo. En ambos casos, la duración de esas energías será el resultado de nuestras acciones. Esto no es “destino”. Es “causalidad”.

La causalidad proviene del pasado, y nada está interviniendo desde el futuro. No existe ningún libreto, ningún patrón que deba darse. Todo debe ser creado y nosotros somos los artistas.

Quienes siguen el Tao evitan las restricciones que puedan ejercer presión sobre ellos. Al “completar” todas sus acciones, minimizan la causalidad. Al vivir completamente en el presente, absorben lo mejor que cada día tiene para ofrecerles. Comprendiendo que no existe ningún destino, hado, fatalidad literalmente, ellos conciben el futuro tan abierto y tan libre como les sea posible. Esto es, ciertamente, mantener la mente abierta.

Deng Ming-Dao / 365 Tao

COMENTARIO: Cuando nuestro quehacer diario no se enfoca en llevar a cabo acciones completas, vamos dejando hilos sueltos que  no podemos saber hacia dónde irán y cuáles circunstancias han de ocasionar. Esto debe ser atendido con urgencia capital. No estar pendiente del momento y de la acción que realizamos equivale a desconocer completamente sus consecuencias, y esto nos pone a caminar a ciegas sobre planchas de madera que salen del costado de un barco que navega en alta mar.

Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y lo llamarás destino”. – Carl Jung

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