Texto 2577 – AYUDAR A QUIEN DESEA REALIZAR LA BUDEIDAD

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En cierta ocasión, un rey ofreció una recompensa a aquel cazador que encontrara a un elefante de seis colmillos con el que su esposa –la reina de Videha- había soñado. Esta le había pedido al rey esos seis colmillos.

Un cazador, que conocía muy bien las montañas del Himalaya, y que en una ocasión fue salvado por ese mismo elefante de quien se decía estaba entrenando para  alcanzar la budeidad, decidió ir a buscarlo pues se ofrecía una gran recompensa a quien trajera los seis colmillos.

Estando al tanto el cazador de este deseo de realización que tenía el elefante, se disfrazó cubriéndose con una manta de monje budista para poder engañar al elefante y, al estar muy cerca de él, le disparó una flecha envenenada.

El elefante sabiendo que su vida estaba pronta a terminarse y que el cazador se había dejado llevar por el deseo de obtener el dinero de la recompensa, se compadeció de este pobre hombre y lo protegió de la arremetida de los demás elefantes de la zona que deseaban matarlo cercándolo con sus patas. Entonces, al irse los demás elefantes, le preguntó al hombre que por qué había hecho algo tan bajo. El cazador le contó sobre la recompensa y de cómo él deseaba tener sus seis colmillos para ganarla. El elefante de inmediato se deshizo de sus colmillos al golpearlos contra un árbol y se los dio al cazador diciendo:

Es gracias a este ofrecimiento que yo he podido culminar mi entrenamiento para alcanzar la budeidad y de esta manera renaceré en la Tierra Pura. Cuando yo me convierta en un buda, te ayudaré a deshacerte de las tres flechas venenosas que te hieren: la codicia, la rabia y la estupidez”.

The Teaching of Buddha / Society for the Promotion of Buddhism

 

COMENTARIO: Nuestro entrenamiento tiene muchos matices, y quizás en alguna acción futura nuestra (inspirada por el Dharma) podamos alcanzar el estado de buda. No despreciemos las cosas, palabras, gestos que puedan ayudar a otros y a nosotros mismos por menudas que estas parezcan. Elefantes y cazadores hay muchos, lo importante es que podemos alcanzar el sosiego de los budas gracias a nuestras pequeñas y compasivas acciones. A veces somos cazadores, en otro momento podemos ser elefantes, y finalmente todos seremos budas. Así sea.

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Texto 2576 – EL DHARMA DE TODOS

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Dogen cuenta la conversación que tuvo lugar entre Tokusan y una anciana en el capítulo llamado Shinfukatoku del Shobogenzo:

¿Quién sois?  – Soy una anciana que vende pasteles de arroz. – ¿Podrías venderme alguno? – ¿Y por qué el maestro quiere comprarme pasteles de arroz? – Para reavivar mi espíritu. – ¿Qué lleva usted maestro en ese pesado paquete? – Has oído hablar de Shu, el rey del Sutra del Diamante? Pues bien, soy yo. Yo soy el especialista en el Sutra del Diamante. Realmente puedo decir que lo conozco a fondo e incluso he escrito un comentario sobre él.  Precisamente ese Comentario es lo que llevo en este paquete. – ¿Puedo permitirme plantearle una pregunta a usted, maestro?  – Desde luego, puedes preguntarme sobre cualquier aspecto que desees. – Según he oído decir, en el Sutra del Diamante se afirma que el espíritu pasado es inaprensible y que el espíritu futuro es inaprensible. Así pues, ¿qué espíritu deseáis reavivar con pasteles de arroz? Si el maestro puede responder a mi pregunta, le vendo mis pasteles: si no, no le venderé ninguno. Tokusan enmudeció por completo.

Dogen, al respecto dice: “No deja de ser deplorable que los monjes pierdan su tiempo contando los granos de arena del océano de la sabiduría, mientras que nunca han conocido verdaderamente la Ley de Buda, ni tan siquiera en sueños”.

Tokusan –quien se encontraba en el momento del dialogo con la anciana camino al monasterio de Ryutan Soshin, llegó al tiempo al monasterio y estudió con el maestro asignado hasta alcanzar el Despertar.  Su intención era refutar la frase “tu propio espíritu es Buda” que se pregonaba como enseñanza fundamental en ese monasterio. Al Despertar, quemó sus comentaros con una antorcha y abandonó el monasterio habiendo dicho: “Por profundo que sea nuestro conocimiento de la obtusa filosofía, no tiene sino el grosor de un cabello en la inmensidad del espacio; y por importante que sea nuestra experiencia de las cosas propias de este mundo, no es más que una gota de agua lanzada a un océano insondable”.

Tomado del libro Cuerpo y Espíritu / Dogen

COMENTARIO: Todos sabemos algo del Dharma, pero ese mismo Dharma nos abraza a todos y a todo cuanto sabemos. En la Vía (el conocimiento de nuestra propia vida, en palabras de Dogen), todo lo que podamos apreciar como Dharma es parte de un paquete que reúne toda la sabiduría del mundo. Cuando reconocemos lo limitado de nuestro conocimiento y nuestra sabiduría podemos comer todos los pasteles de arroz que deseemos.

Nota: También dijo Dogen: “Si la Vía del Buda pudiera expresarse por medio de unas pocas palabras,  no hubiera sobrevivido hasta nuestros días”.

Texto 2575 – CUÁNDO PRACTICAR

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Debéis practicar cuando penséis, cuando no penséis e incluso cuando solo penséis a medias. La práctica supone extinguir el fuego que arde en vuestras cabezas”.

Dogen Zenji

COMENTARIO: Esto no es un reto, es la pura verdad. Mantener la mente en la Vía es sinónimo de claridad. Esa claridad nos permite vivir en plenitud. ¿Puede haber algo mejor que el compromiso de hacer las cosas bien para nuestro propio bien? Es justamente esta práctica lo que llamamos el despertar. Despertar es apagar el fuego de nuestra ignorancia, de nuestra visión estrecha del mundo y de nuestro espíritu.

Texto 2574 – DEJAR DE AHOGARSE

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Cuando uno se libera de toda negatividad, deja de ahogarse. Estas no son simples palabras. Esta es una verdad indiscutible pues el peso de la negatividad hunde a cualquiera. Todos podemos ir “soltando”. Nos sentiremos mejor. Como muy bien lo expresa Yangshang Huiji: Si no habéis cortado tus pensamientos erráticos, ¿cuándo te dejará en paz tu conciencia kármica?  Es justamente el peso de tu conciencia kármica (que incluye toda suerte de pensamientos erráticos negativos) lo que te hunde y te ahoga.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

Texto 2573 – BODHISATTVA CAMBIANTE

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A fin de salvar a todos los seres, en ocasiones el Bodhisattva se manifiesta bajo la presencia de un buda con el fin de enseñar la Ley. En ocasiones se manifiesta bajo otra presencia con tal de salvar a todos los seres y de enseñar la Ley. En ocasiones él no toma ninguna forma con tal de salvar a todos los seres y de enseñar la Ley. Y, en otras ocasiones, él no enseña la Ley”.

Cita del Sutra del Loto

COMENTARIO: Según el día, la hora, las circunstancias, el lugar y el público, el Bodhisattva se ajusta a todo. Por ello es un ser universal. Nada le impide ayudar a todos los seres, y adopta la forma conveniente para hacerlo. Aún callado (sin enseñar)  puede hacerlo.

Texto 2572 – LOS TRES SILENCIOS

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En nuestros días, habiéndose ya la gente hastiado de las calamidades de sus ciudades y países, muchos llaman a reunirse para meditar con el fin de sanar sus espacios. Se convocan encuentros, seminarios, días de meditación para tal efecto.

Pero, meditar necesita de un silencio previo, un silencio durante y de un silencio posterior. Cuando comencé a practicar zazen con el sensei Yves Carouget (iniciador de la práctica del Zen genuino en Venezuela) en 1981, él siempre nos decía que el zazen era tan personal e íntimo que no se nos ocurriera terminar una sesión de meditación,  salir fuera del dojo y comentar entre nosotros nuestras experiencias. Sabía muy bien lo que decía. Antes de zazen en su dojo, todos en silencio nos sentábamos en nuestros cojines y un corto tiempo después él entraba, practicábamos zazen en silencio, y nos íbamos en silencio.

Si convocamos a un encuentro para meditar juntos por la paz del mundo, y previamente hacemos mucho ruido mental llamando a los amigos, recordándoles el encuentro; en el camino al encuentro le gritamos al conductor que va delante de nosotros pues va muy lento; al llegar al sitio de concentración (?) hablamos con todo el mundo sobre las calamidades de nuestras ciudades con cierto nerviosismo y desesperanza, nos sentamos a meditar siguiendo las instrucciones de alguien que habla por micrófono como si no supera que este magnifica la voz, el ruido interior y el exterior conversan en nuestras cabezas; y luego nos paramos de nuestros puestos para terminar de saludar y echar todos los cuentos que teníamos guardados con los amigos que acaban de meditar… ¿Habrá servido de algo esta práctica/encuentro?

El bhagavant (Buda) en sus udanas nos dice:

“Oh bhikkhus (monjes), cuando estéis reunidos, dos cosas os toca: o bien conversar sobre la doctrina, o bien el noble silencio”.

Esto lo dijo el mismo Buda ya que en una ocasión los monjes mendicantes a quienes instruía se encontraban conversando banalidades de sus encuentros con las personas y las cosas que veían en la calle. Estas conversaciones se referían a los sabores de la comida que recibían, los olores agradables que respiraban, los sonidos agradables que captaban, las sensaciones agradables que sentían sus cuerpos y sobre las alabanzas, el respeto, la veneración que recibían de la gente. Cuando él se presentó ante ellos, estos callaron de inmediato. Él entonces les  habló diciéndoles: “¿Qué estáis conversando ahora, oh bhikkhus, sentados y reunidos aquí? ¿Y cuál es esa conversación que habéis dejado inconclusa? Estos le contaron de sus conversaciones casuales, y fue justamente por esto que les llamó a conversar sobre la doctrina, o bien a abrazar al noble silencio.

¿Podremos cambiar algo en nuestro espacio exterior si tenemos ruido antes, durante y después de nuestra “práctica” convocada? Lo dudo. El ruido es también una calamidad. Y ni se apaga un fuego con fuego (mentes en estado desorden) ni se lava la sangre con sangre. Me apego a la sugerencia del Señor Buda. Una sana convocatoria sería la meditar cada uno de nosotros desde nuestras propias casas (en una fecha, hora o mes seleccionado) por nuestra ciudad en silencio, depurándonos de nuestros malos pensamientos, erradicando (matando) nuestros demonios internos para que nuestra nueva energía alcanzada en ese momento durante tu meditación pueda ser útil para ayudar a transformar nuestro país, localidad, calle, escuela, sitio de trabajo. Los tres silencios conscientes son muy importantes  para alcanzar esta meta. Si no hay silencio antes, durante, y después de la meditación, el ruido (esa calamidad) se habrá burlado de nosotros. Todas las calamidades tienen sus poderes. 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

Texto 2571 – ¡NECESITO UNA MENTE ASÍ!

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El pensamiento es insignificante,

el pensamiento es de escaso valor,

la existencia de la mente lo sigue.

El que ignora la naturaleza del pensamiento,

con su mente descontrolada,

pasa de existencia en existencia.

Pero el que conoce la naturaleza del pensamiento,

lo reprime, lleno de fervor

y compenetrado de atención.

No produciéndose la excitación de la mente,

tú eliminas por completo el pensamiento

si realmente eres un buddha.

 

La Palabra de Buda