Texto 2576 – EL DHARMA DE TODOS

dharm si

Dogen cuenta la conversación que tuvo lugar entre Tokusan y una anciana en el capítulo llamado Shinfukatoku del Shobogenzo:

¿Quién sois?  – Soy una anciana que vende pasteles de arroz. – ¿Podrías venderme alguno? – ¿Y por qué el maestro quiere comprarme pasteles de arroz? – Para reavivar mi espíritu. – ¿Qué lleva usted maestro en ese pesado paquete? – Has oído hablar de Shu, el rey del Sutra del Diamante? Pues bien, soy yo. Yo soy el especialista en el Sutra del Diamante. Realmente puedo decir que lo conozco a fondo e incluso he escrito un comentario sobre él.  Precisamente ese Comentario es lo que llevo en este paquete. – ¿Puedo permitirme plantearle una pregunta a usted, maestro?  – Desde luego, puedes preguntarme sobre cualquier aspecto que desees. – Según he oído decir, en el Sutra del Diamante se afirma que el espíritu pasado es inaprensible y que el espíritu futuro es inaprensible. Así pues, ¿qué espíritu deseáis reavivar con pasteles de arroz? Si el maestro puede responder a mi pregunta, le vendo mis pasteles: si no, no le venderé ninguno. Tokusan enmudeció por completo.

Dogen, al respecto dice: “No deja de ser deplorable que los monjes pierdan su tiempo contando los granos de arena del océano de la sabiduría, mientras que nunca han conocido verdaderamente la Ley de Buda, ni tan siquiera en sueños”.

Tokusan –quien se encontraba en el momento del dialogo con la anciana camino al monasterio de Ryutan Soshin, llegó al tiempo al monasterio y estudió con el maestro asignado hasta alcanzar el Despertar.  Su intención era refutar la frase “tu propio espíritu es Buda” que se pregonaba como enseñanza fundamental en ese monasterio. Al Despertar, quemó sus comentaros con una antorcha y abandonó el monasterio habiendo dicho: “Por profundo que sea nuestro conocimiento de la obtusa filosofía, no tiene sino el grosor de un cabello en la inmensidad del espacio; y por importante que sea nuestra experiencia de las cosas propias de este mundo, no es más que una gota de agua lanzada a un océano insondable”.

Tomado del libro Cuerpo y Espíritu / Dogen

COMENTARIO: Todos sabemos algo del Dharma, pero ese mismo Dharma nos abraza a todos y a todo cuanto sabemos. En la Vía (el conocimiento de nuestra propia vida, en palabras de Dogen), todo lo que podamos apreciar como Dharma es parte de un paquete que reúne toda la sabiduría del mundo. Cuando reconocemos lo limitado de nuestro conocimiento y nuestra sabiduría podemos comer todos los pasteles de arroz que deseemos.

Nota: También dijo Dogen: “Si la Vía del Buda pudiera expresarse por medio de unas pocas palabras,  no hubiera sobrevivido hasta nuestros días”.

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