Texto 2603 – ¿QUÉ ES NO INTOXICARSE?

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En el Zen no puede haber nada de éxtasis, ninguna intoxicación. Mucha gente cree que no intoxicarse equivale a no consumir alcohol, drogas para alterar la conciencia. Eso es solo parte de la verdad; hay muchas otras maneras de intoxicarse. No se trata de ser abstemio. No se confundan. Taisen Deshimaru nos dice: “Este kai (precepto), no es solamente no estar intoxicado por el alcohol, sino también no estar intoxicado por la religiónHay que saber evitar todo tipo de intoxicaciones. No hay que intoxicarse. No hay que buscar el esoterismo. Zazen permite el regreso a las condiciones normales. Un buen religioso no debe vender alcohol esotérico, alcohol para promover el éxtasis espiritual, alcohol misterioso a sus creyentes. El budismo Mahayana te ayuda a despertar de las intoxicaciones.

Y añade: “Si se está intoxicado por una religión, una superstición, una filosofía errónea, el despertar no se produce y la intoxicación se vuelve eterna“. 

NOTA: Tomado de: La práctica de la concentración / Taisen Deshimaru

 

 

 

Texto 2602 – TOTALIDAD

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Zazen nos abre a la totalidad. Zazen une lo físico y lo psíquico. Pero no es un método basado en la psicología convencional.  Para el Zen la conciencia es corporal, el estado de conciencia depende de la situación del cuerpo en el espacio-tiempo. El cuerpo es conciencia. Buscar qué es antes, si el cuerpo o la conciencia, es un problema falso. El pensamiento influye sobre la actitud del cuerpo, el cuerpo influye sobre el pensamiento. La simultaneidad y la superposición son totales. La inmovilización total del cuerpo induce a la conciencia a la serenidad perfecta. Durante la concentración durante zazen, el metabolismo y todos los intercambios fisiológicos  (la respiración misma) funcionan lentamente y a veces se suspenden, como si el poder del tiempo trascendido por la conciencia fuera también trascendido por el cuerpo”.

Maestro Taisen Deshimaru Roshi / La práctica de la concentración

 

COMENTARIO: Uno puede llegar a creer aquella frase de que el cuerpo va por un lado y la mente por otro diferente. No te lo creas. Donde está la mente, está el cuerpo. Donde está el cuerpo, está la mente. Esta es la no-dualidad de la que han hablado todos los maestros de la transmisión. Nada más. En la quietud del cuerpo está la quietud de la mente, y viceversa. Cuando observes el cuerpo de una persona, verás su mente. Cuando escuches sus ideas, verás su cuerpo. Los cuerpos piensan y hablan todo el tiempo. Cuando un demonio, por ejemplo, se apodera de un cuerpo, también se apodera de la mente, y viceversa. No hay demonios en una mente sana; cuando se lleva a cabo un exorcismo, este está dirigido al cuerpo y a la mente, a la mente y al cuerpo. ¿Cuál dualidad?, preguntaría el maestro Rinzai.

En el Zen se dice: “La quietud habla”. ¿Comprendes?

Texto 2601 – LOS HÁBITOS DEL EGO

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El ego exacerbado o incontrolado es uno de los grandes obstáculos en la búsqueda del equilibrio. Frena el proceso de maduración emocional y crea todo tipo de apegos y dependencias, contrae y limita la conciencia, roba el entendimiento correcto, nos arrastra en todo tipo de acciones narcisistas y, al final, es síntoma de inseguridad, debilidad, ausencia de auto-conocimiento real y de dominio de uno mismo. Es una sombra y nos confunde una y otra vez. Crea muchas emociones negativas que nos emponzoñan y neurotizan, es capaz de quebrar las relaciones más hermosas, se reviste inclusive de orgullo espiritual y se escuda en el amor propio. Es el inspirador de los celos, la rabia, la amargura, la hostilidad, la arrogancia, el miedo y de un mezquino sentido de la individualidad que impide ser cooperante y benevolente”.

Ramiro A. Calle / La senda de la atención plena.

COMENTARIO: Solo les aconsejo a todos que leamos muy bien el texto para ayudarnos a conocer profundamente los quehaceres del ego y de como nos limita. El Zen es en esencia conocer este ego. Luego, el mismo Zen te ayudará a salir de su yugo. Practica tu zazen. No uses tu mente (terriblemente influenciada y gobernada por el ego) para conocer tu propia mente. Usa tu “no-mente”. Zazen es no-mente.

Texto 2600 – GENTE BUENA

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El maestro Hua nos insta a cambiar desde adentro, a no buscar nada afuera. ¿Si no podemos siquiera ser buenas personas, cómo podemos llegar a ser budas? Por esto debemos observar nuestro comportamiento en nuestra vida diaria. Siempre debemos estar alertas y preguntarnos: “¿Es esto lo que un budista debe hacer? ¿Somos un buen ejemplo de lo que es un seguidor del Dharma de Buda? ¿Hemos realmente cumplido los Seis Grandes Principios: no pelear, no ser avaros, no perseguir nada, abandonar el egoísmo, no perseguir beneficios personales y no mentir? Procuremos activar nuestra Mente verdadera y practiquemos el cultivo personal con gran empeño.

Revista Vayra Bodhi Sea / 1994

COMENTARIO: Las citas de los maestros, sus obras, sus logros y sus méritos no pueden cambiar nuestro interior. Nos pueden inspirar, pero, como bien sabemos, el trabajo es nuestro. Podemos decir que para ser buenos debemos entender profundamente que debemos hacer una depuración exhaustiva, que siempre comienza en nuestra propia Mente. No hay atajos. Siempre me es grato recordarles a nuestros lectores que el kanji (caracter, sinograma) de Zen en su acepción original significa “exorcismo”. El cultivo interior comienza con una limpieza profunda. Sin exorcismo, no hay gente buena.

 

 

Texto 2599 – PRESIONADO POR FANTASMAS

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Se cuenta en china la historia de un monje que para vivir recitaba sutras para los muertos. Un día, mientras regresaba a su templo a medianoche, después de haberle recitado sutras a una persona muerta, comenzó a llover muy fuerte y se metió debajo de un puente.

Decidió sentarse espontáneamente en loto completo y meditar mientras pasaba la lluvia. Dos fantasmas que pasaban por allí, al mirar al monje solo vieron una pagoda de oro. Como pensaban que esta contenía reliquias de Buda, comenzaron a prosternarse delante de ella.

Después de un corto rato, las piernas comenzaron a dolerle al monje y este decidió cambiar la posición de las piernas a medio-loto. Al mirar de nuevo, los dos fantasmas vieron que la pagoda era ahora de plata.

Sin embargo, siguieron prosternándose.  Al cabo de un buen rato, el monje deshizo la posición de las piernas y meditó sin postura.

Al observar de nuevo, los dos fantasmas solo vieron un montón de barro. Entonces pensaron: “Destruyamos este montón de barro”. Furiosos se dispusieron a tumbarlo para no dejar rastro de él.

Entonces el monje se dio cuenta de su deseo de atacarlo y entró en pánico. De inmediato volvió a tomar su postura de loto completo. Los dos fantasmas vieron de nuevo la pagoda de oro y volvieron a prosternarse hasta el amanecer,  y cuando los cuervos comenzaron a cantar, decidieron irse.

Después de este incidente, el monje dejó de recitar sutras para los muertos como medio de vida, y dedicó su vida a la meditación Zen (Chan). Así logró comprender su propia mente y descubrir su naturaleza original. Decidió cambiar su nombre a “Presionado por Fantasmas”. Con este nombre se le conoció como un gran maestro en China.

Revista Vajra Bodhi Sea / 1996 – agosto.

 

 

Texto 2598 – LOS OBSTÁCULOS KÁRMICOS

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Si pudiéramos comprender real y profundamente, sabríamos que los obstáculos kármicos son esencialmente vacíos. Si verdaderamente comprenden, si verdaderamente estáis iluminados, ustedes se darán cuenta de que estos obstáculos son vacíos. Sin embargo, antes de llegar a esa comprensión, aún debemos “pagar” todas las deudas kármicas que hemos creado en el pasado.

Arrepentirse de los obstáculos kármicos  es arrepentirse de todas nuestras ofensas kármicas. Arrepentirse de estos obstáculos se denomina el arrepentimiento  y la reforma de nuestros obstáculos kármicos.

Venerable Maestro Hua  

COMENTARIO: El Zen no explica todo. El Zen te ayuda a descubrir la verdad por tu propia iniciativa. La clave, estimado amigo del Dharma, podría estar – para comprender profundamente este texto – en la palabra “reforma”. Esta reforma emerge del vacío creativo.

 

 

 

Texto 2597 – ¿QUÉ TIPO DE EDUCACIÓN RECIBEN?

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Al entrar a un templo budista, el invitado se sorprendió del comportamiento ejemplar de los aprendices del Dharma. Entonces, le preguntó al maestro cuál era el método que se seguía en el templo para lograr que ellos se comportaran tan bien. Y añadió: “¿Los golpean o los castigan de alguna manera especial?

El maestro respondió: “Todo lo contrario. Nosotros no los obligamos de ninguna manera a seguir ni a conformarse a un sistema de valores que nosotros mismos no practiquemos. No pelear es la primera regla en nuestro templo, y los alumnos la aprenden al ver cómo los monjes mayores se tratan entre sí  y cómo tratan a los aprendices. Aprenden a comportarse al ver como los mayores viven sus vidas. Hacer esto le pone muchísima presión sobre los veteranos pues deben practicar lo que predican”.  

Maestro Heng Chau

COMENTARIO: Veo, aprendo.

 

Texto 2596 – LA SOBRE-ESTIMULACIÓN Y LA MENTE

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La naturaleza del mundo que nos rodea es la sobreabundancia de estimulación. Lo que mueve el sistema  económico de cada país es la necesidad de cantidades siempre en ascenso de estimulación para mantenerse activos, al día. La estimulación visual, acústica, cromática, gustativa actúa sobre las neuronas de la mente humana de manera similar a una droga. En la medida que las personas  se acostumbran a esta estimulación, y tan pronto no la tienen, comienzan a sentirse aburridas, ansiosas; sienten que les hace “falta algo”. Necesitan de esto o de aquello para sentirse plenas, sienten que ciertas cosas les solucionan sus problemas.

Pero nadie se dedica a buscar el origen de ese aburrimiento o de esa ansiedad; por el contrario se dedican simplemente a “prender algo” (televisor, radio, computadora, celular, etcétera) o “llaman a alguien” para entretenerse.  Esto les da la impresión de que les ayuda a sobreponerse a su ansiedad y su aburrimiento, pero en realidad solo las “enmascaras”. Al siguiente día necesitas más entretenimiento, el próximo día, la próxima semana, el próximo mes.

Una vez que la sociedad es atrapada por esta maquinaria, la cantidad de estimulación se hace mayor incrementando su volumen y su información. Esto desequilibra a la mente. Nos perdemos dentro del poder de sometimiento de esa maquinaria. No vemos ninguna salida porque nuestro sistema de valores, y la manera como nos vemos a nosotros mismos y a los demás comienza a ser atrapado por este sistema. Si comienzas a observar detenidamente a este sistema, te darás cuenta de que este nunca termina. Se alimenta de sí mismo, sin final predecible. Se traga a todo el mundo, a familias enteras, todo contexto, y poco a poco alimenta a toda la sociedad para que esta dependa de él.

Es en este punto donde debemos estar claros que el “cultivo de la mente” es esencial para mantener nuestra salud mental. Debemos buscar contar con cualquier tipo de “balance” (equilibrio) sea cual fuere la situación dentro de la que nos encontremos. Todos nosotros, dentro de nuestra propia práctica, volvemos a nuestra mente. Allí desarrollamos la quietud, el silencio y esa felicidad que yace en el centro de nuestra existencia y que no depende de nada externo.

Necesitamos, claro está, poner empeño en nuestra práctica para volver a encontrar ese “silencio”. Prueba de ello es que si encerramos a varias personas (que no se cultivan) en una habitación hermética, al cabo de una o dos horas sus mentes comienzan a “gritar” en su interior. La mente vuelve a hacer contacto con la basura que la ha mantenido estimulada durante tantos años y se desespera.  No es fácil vivir esto. El silencio y la sanidad mental necesitan de nuestro interés, voluntad y constancia para emerger desde lo profundo. La locura colectiva será el único destino de la sociedad si seguimos así.

)Tomado de una charla por Douglas Power durante un Simposio de Estudios Budistas  dictado en 1998 en la Universidad Nacional de Ching Hua de Taiwán. Revista Vajra Boddhi Sea.)

NOTA: La charla dictada por Douglas Power se llevó a cabo en julio 24 de 1998. Han pasado 21 años. ¿Te das cuenta del poder ilimitado y sobrenatural de esos estímulos en este momento?

 

 

Texto 2595 – SIETE FACTORES PARA LA ILUMINACIÓN

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Dentro de la tradición Theravada existe una lista de siete factores para alcanzar la iluminación. No pierdan de vista, no obstante, que la iluminación es tu mente en este mismo momento, es decir, que no debes ir a buscarla fuera de ti mismo. Estos siete factores son la base de tu cultivo interior. Estos son, de manera muy sencilla:

  1. Retiro interior.
  2. Investigar, discriminar y reflejar la doctrina de Buda.
  3. Energía
  4. Alegría interior.
  5. Concentración.
  6. Tranquilidad mental.
  7. Ecuanimidad

El retiro interior es simplemente conocerse profundamente. Es necesario recluirse para estudiar el Dharma, para interiorizarlo, poder discriminar sobre las enseñanzas y así  poder reflejarlas en nuestra actividad y relación con los demás.

En cuanto a nuestra energía (ki), debemos usarla para permanecer en la Vía. La alegría, parte muy importante de esa energía, debe mantener nuestra fe viva y ayudarnos en nuestro cultivo interior y para mantener relaciones nutritivas y profundas con los demás.

La tranquilidad de la mente se logra gracias a esta comprensión adquirida a través del recogimiento y el estudio. Es entonces cuando podemos concentrarnos gracias a los factores mencionados anteriormente. Entonces aparece el séptimo factor, la ecuanimidad. Todo, incluyéndonos, está en un equilibrio equitativo. Nada es más ni menos. La persona ecuánime alcanza la paz dentro de su ecuanimidad.

Buda explicó que estos siete factores son estados naturales de la mente humana. Y, cuando se le preguntó por qué, a pesar de practicar estos siete factores, aún no estamos iluminados, él contesto: “La razón por la cual no están en ese estado se debe a los deseos y al apego que ustedes experimentan”.

NOTA: Tomado de una charla por Douglas Power durante un Simposio de Estudios Budistas  dictado en 1998 en la Universidad Nacional de Ching Hua de Taiwán. Revista Vajra Boddhi Sea.

Texto 2594 – ALEGRÍA INTERNA

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Dentro de la tradición Theravada existe una lista de siete factores para alcanzar la iluminación. No pierdan de vista, no obstante, que la iluminación es tu mente en este mismo momento, es decir, que no debes ir a buscarla fuera de ti mismo. Estos siete factores son la base de tu cultivo interior.

Uno de los factores es la alegría. La persona debe vivir la experiencia de tener una “alegría no basada en el disfrute sensual; se refiere a una alegría interna que permanece sólidamente en nuestro interior y que no depende de nada externo. Esta no depende de tu mente cuando esta se deja llevar por “me gusta esto, no me gusta aquello…y como tengo lo que me gusta, lo disfruto y soy feliz”. El tipo de disfrute/alegría del cual habla el Buda es algo interno, algo que te mueve hacia tu cultivo interior con ánimo y determinación. Esta alegría no depende de nada; es como una llama interna que no se extingue. Mucha gente desea practicar, realizarse, superar la dualidad y calmar la mente discriminativa…pero para eso se necesita esta alegría. Esta alegría es interna, no depende de nada externo…nos dice Buda. Es una alegría auto sustentable. Esta es la alegría que todo practicante debe poseer. Es esencial para seguir nuestro andar en la Vía, para estudiar el Dharma, para alcanzar el despertar. Para estar donde estás,  sentirte bien y realizado.

¿De dónde proviene esta alegría? – Sin duda, y esto es un punto de vista personal,  proviene de un encuentro con uno mismo, de una visita a tu interior y de un dialogo sincero y profundo entre tú y tus propias emociones. No depende de nada externo, nos dice Buda.  La alegría interior solo puede provenir de este tipo de encuentro, de esa mirada hacia tu poder interno, de saber que el caminante de la Vía es feliz por naturaleza propia. Es, por así decirlo, la felicidad inherente a tu condición de Buda. Es algo que todos poseemos.  Algo que se descubre y experimenta gracias al silencio y a la quietud (factores estos necesarios también para alcanzar la iluminación).

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Nota: Parte de las ideas fue tomada de una conferencia dictada por Douglas Power durante un Simposio de Estudios Budistas  dictado en 1998 en la Universidad Nacional de Ching Hua de Taiwán. Revista Vajra Boddhi Sea.