Texto 2583 – ZAZEN: ENFRENTAR EL MIEDO AL CAMBIO

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Sentimos que nuestro caracol nos mantiene seguros, pero nos aplasta a nosotros y a los demás y mantiene fuera la luz y el sol”. (Taisen Deshimaru)

Muchos de nosotros vivimos metidos dentro del caracol de nuestras creencias, sin darnos cuenta de que solo creemos en aquello que reafirma lo que ya creemos y rechazamos aquello que niega lo que ya creemos.

Cuando decimos que creemos en algo, realmente no creemos en ese algo sino que coincidimos con ese algo, estamos de acuerdo con ello. Por lo tanto, creemos es en nosotros mismos, en nuestras propias ideas y no en ese algo.

Como lo dice San Agustín muy claramente: “Si crees en lo que te gusta de los evangelios y rechazas lo que no te gusta, entonces no crees en los evangelios, sino en ti mismo.” Esto también ocurre cuando decimos que nos gusta alguien porque “tenemos muchas cosas en común“. Realmente lo que nos gusta es “lo que tenemos en común“, no la otra persona en su totalidad. No nos gusta la otra persona, sino que nos gustamos a nosotros mismos.

Por lo general, no estamos dispuestos a creer en nada diferente de lo que ya creemos. Pero, si siempre creemos en nuestras propias ideas entonces, ¿cómo podremos cambiar nuestra comprensión? Solo cuando soltemos nuestras creencias lograremos romper nuestro cascarón y tener otra visión del universo.

Si alguien nos sugiere que cambiemos nuestras creencias, por lo general nos resistimos a hacerlo porque creemos que son verdades irrefutables. No nos damos cuenta de que nuestras creencias son la causa de la insatisfacción que tratamos de reducir. Al mismo tiempo, no nos damos cuenta, de que cuando nos negamos a cambiar nuestras creencias, también estamos prefiriendo el seguir sufriendo. Es así como atentamos contra nuestro propio bienestar.

Cuando no practicamos zazen, creemos solo en lo que el ego quiere creer. En lo que nos da calma, seguridad o satisfacción, hasta que ocurra algo que nos haga sufrir y nos demos cuenta de que lo que creíamos ya no nos sirve.

Por otro lado, cuando practicamos zazen, dejamos de estar seguros de muchas cosas, porque su práctica deshace, naturalmente, toda creencia, todo condicionamiento, todo patrón de pensamiento. En el Zen solo estamos seguros de que no hay dogmas que seguir. Esto puede ser tan terrible como liberador para quienes lo practican.

Practicar zazen es romper el caracol que “nos mantiene seguros”, pero que nos separa de la totalidad del universo.

Rubí Saki Shō / Bodhisattva – Linaje de Taisen Deshimaru

COMENTARIO: El miedo te conduce muchas veces a la realización.

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