Texto 2710 – ¿CÓMO CONTESTAR LAS PREGUNTAS?

Cuando Ananda le preguntó al Buda que por qué en varias ocasiones no había respondido a las preguntas hechas por Vacchagotta, Malunkyaputta, y otros, él le respondió:

Si cuando Vacchagotta me preguntó si existía el “yo”, yo le hubiese contestado: El yo no existe, Vacchagotta habría acrecentado la confusión que ya le embargaba. Este hubiera pensado: Antes tenía un atman (yo o alma) y ahora no lo tengo más.

Según el Señor Buda existen cuatro maneras de tratar las preguntas:

  1. Algunas deben ser contestadas directamente.
  2. Otras deben ser contestadas analizándolas.
  3. Otras más deben ser contestadas mediante repreguntas.
  4. Y finalmente, hay preguntas que deben ser desechadas.

Hay diversas maneras de desechar preguntas. Una de ellas consiste en decir que una pregunta particular carece de respuesta o de explicación, lo cual hizo el Buda en más de una ocasión especialmente cuando le preguntaban cosas como si el universo es eterno o no, o cuando las respuestas podían confundir más al que preguntaba. Desechar preguntas por medio del silencio (para un hombre sabio) es el proceder más sensato.

Tomado de: Lo que el Buda Enseñó / Walpola Rahula

COMENTARIO: Hay quienes tienen cientos de preguntas y hay quienes tienen cientos de respuestas. Sentarlos cara a cara es una buena idea. El budismo siempre nos ha advertido sobre el hombre que se abomba (infla) cuando da respuestas a todas las preguntas. El ego infla la mente de este sabio de oficio, pero sus respuestas carecen de fragancia. Son flores sin fragancia…como enseña en Dhammapada. De paso, el que se abomba pierde la forma. Característica de un ego pujante.

Texto 2709 – LOS SIETE FACTORES DE LA ILUMINACIÓN

Y, además, oh monjes, el monje observa los siete factores de la Iluminación; y ¿cómo los observa?

Aquí, oh monjes, si el factor de la Iluminación denominado atención está presente en él, el monje sabe: “En mi está presente el factor de la Iluminación denominado atención”. Si el factor de la Iluminación no está presente en él, él sabe: “En mí no está presente el factor de la Iluminación denominado atención”.  Además, sabe cuándo surge la atención que aún no ha surgido y cuándo resplandece plenamente la atención ya surgida.

Aquí, oh monjes, si el factor de la Iluminación denominado investigación de la Ley está presente en él, el monje sabe: “En mi está presente el factor de la Iluminación denominado investigación de la Ley”. Si el factor dela Iluminación no está presente en él, él sabe: “En mí no está presente el factor de la Iluminación denominado investigación de la Ley”.  Además, sabe cuándo surge la investigación de la Ley que lo incluye a él y a todo cuanto le rodea que aún no ha surgido y cuándo resplandece plenamente la investigación de la Ley ya surgida.

Aquí, oh monjes, si el factor de la Iluminación denominado energía interminable está presente en él, el monje sabe: “En mi está presente el factor de la Iluminación denominado energía interminable”. Si el factor de la Iluminación denominado energía interminable no está presente en él, él sabe: “En mí no está presente el factor de la Iluminación denominado energía interminable”.  Además, sabe cuándo surge la energía interminable que aún no ha surgido y cuándo resplandece plenamente la energía interminable ya surgida.

Aquí, oh monjes, si el factor de la Iluminación denominado alegría que trasciende lo mundano está presente en él, el monje sabe: “En mi está presente el factor de la Iluminación denominado la alegría que trasciende lo humano”. Si este factor de la Iluminación no está presente en él, él sabe: “En mí no está presente el factor de la Iluminación denominado alegría que trasciende lo mundano”.  Además, sabe cuándo surge la alegría que trasciende lo humano que aún no ha surgido y cuándo resplandece plenamente la alegría que trasciende lo humano ya surgida.

Aquí, oh monjes, si el factor de la Iluminación denominado relajación está presente en él, el monje sabe: “En mi está presente el factor de la Iluminación denominado relajación”. Si este factor de la Iluminación no está presente en él, él sabe: “En mí no está presente el factor de la Iluminación denominado relajación”.  Además, sabe cuándo surge la atención que aún no ha surgido y cuándo resplandece plenamente la relajación ya surgida.

Aquí, oh monjes, si el factor de la Iluminación denominado concentración está presente en él, el monje sabe: “En mi está presente el factor de la Iluminación denominado concentración”. Si este factor de la Iluminación no está presente en él, él sabe: “En mí no está presente el factor de la Iluminación denominado concentración”.  Además, sabe cuándo surge la atención que aún no ha surgido y cuándo resplandece plenamente la concentración ya surgida.

Aquí, oh monjes, si el factor de la Iluminación denominado ecuanimidad está presente en él, el monje sabe: “En mi está presente el factor de la Iluminación denominado ecuanimidad”. Si este factor de la Iluminación no está presente en él, él sabe: “En mí no está presente el factor de la Iluminación denominado ecuanimidad”.  Además, sabe cuándo surge la atención que aún no ha surgido y cuándo resplandece plenamente la ecuanimidad ya surgida.

De esta manera permanece observando los diferentes asuntos interiormente, exteriormente, exterior e interiormente…quedando liberado y desapegado de todas las influencias mundanas negativas y llenas de ignorancia. Es así, oh monjes, que el monje observa los siete factores de la Iluminación.

Sutra Satipatana

Texto 2708 – TRATEN DE ESTAR VIVOS

Una frase de un célebre escritor dice: “Traten de estar vivos. Dentro de muy poco estarán muertos”.

Muchas personas están prácticamente muertas estando vivas y no tienen conciencia de ello, deambulan solo en lo trágico de su entorno, en la miseria y la bajeza humana, viven como zombis…repitiendo únicamente los aspectos negativos que difunden cientos de egos andantes. Y, por su misma condición autómata, no crean ni se salen de sus hábitos estancados… pues no saben que están muertos.

Por eso se hace necesaria una práctica que te haga ver las cosas tal cual son y no como nos hacen creer que son.  No existe una llave mágica para abrir la puerta que nos lleve de regreso a la vida, pero sí existen prácticas y actividades que de alguna manera contribuirá en tu proceso de despertar y digo contribuirá ya que el paso más importante es darte cuenta que estás muerto.

El Zen es una de estas prácticas. Intenta ayudarnos a eliminar esos egos externos y a la maldad que hay fuera, cambiándote a ti. Es a ti a quien le hace ver la realidad tal cual es. Zen es darte cuenta. Con la práctica diaria de zazen aprendes a dejar pasar los pensamientos, buenos y malos sin distinción, te conectas con la Vía del Medio y, gracias a esta, podrás ver cómo funciona tu mente y el entorno.

Esta práctica día a día develará capa a capa la suciedad mental qué no te permite entender e interpretar los hechos y sucesos que giran a tu alrededor.

¡Así que traten de estar vivos! Dentro de poco estarán muertos… pero de verdad.

HUGO KAI BUTSU / Monje zen – Linaje de Taisen Deshimaru

Texto 2707 – LA QUIETUD NATURAL

Sariputra, el gran discípulo de Buda se encontraba sentado en zazen, al borde de un lago. Sobre la superficie del lago innumerables peces saltaban. Sariputra se cambió de sitio buscando un lugar más retirado para no escucharlos. Pero entonces el canto de los pájaros entorpecía su zazen. Los pensamientos aumentaban, las ilusiones aparecían… Los peces y las avecillas le perturbaban. Entonces decidió matarlos a todos y comérselos. Y, claro, la indigestión solo lo enfermó y desestabilizó más. Esta anécdota es un hecho de la época de juventud de Sariputra. Es inútil buscar calmar el ruido del agua y el canto de los pájaros. La incomodidad surge de nuestro propio espíritu.

Solo la quietud de tu zazen te enseñará a moverte como un Bodhisattva. – Rubí Saki Shō

Texto 2706 – ¿CÓMO AYUDAR A LOS DEMÁS?

Uno de los votos que hacemos en el budismo es el de ayudar a todos los seres sensibles. Y, bueno, hemos de buscar cómo hacerlo. Cuando la persona deja de fluir con la vida, el universo…ella no permite que su mente-buda se exprese. Por esto, debemos buscar la manera de ayudar al hombre de la calle, buscar un concepto que este pueda comprender y que esté relacionado con su vida y sea parte de su vida. Claro, no existe ninguna palabra mágica ni alternativa milagrosa que pueda cambiar su mente de inmediato. Uno desea que esto pueda darse, que diciéndole a alguien unas pocas palabras, este pueda “iluminarse” al cambiar su mente. Pero, ni siquiera Buda ni Cristo pudieron llevar a cabo estos milagros.

Ellos se vieron en la necesidad de encontrar la oportunidad apropiada para lograr ayudar a los otros. Uno debe cambiar de ángulo y aceptar a la persona y su carácter. Si uno examina el carácter de una persona y uno estudia sus bloqueos y sus dificultades, uno puede empezar a comprender su situación profundamente. Es muy difícil desatar nudos y confusiones que han existido por mucho tiempo. Uno debe aprender a ahondar en su complicación mental y buscar algún aspecto de su actividad o manera de pensar que pueda ser usado como una escalera, o como un ancla, o como un vehículo para poder ayudarla. Esto nos permitiría lograr que el hombre común desarrolle su budeidad.

Lograr que estas personas deseen conocer el Dharma es toda una tarea. Es necesario buscar el método adecuado. Hay que buscar la cualidad única y trascendente que esa persona posee para poder ayudarle. Puede que carezca de inteligencia, carezca de una personalidad empática, y más bien le sobre violencia interna, una gran pereza…y a uno le toca buscar la cualidad indicada – sin verla como una falta ni un bloqueo – y tratar de ayudarle a encontrarse con su budeidad. Por esta razón una Escritura dice: “Ya que la naturaleza de Buda impregna a todos los seres, no existe tal cosa como un candidato inadecuado”. 

Para poder ayudar a los otros debemos respetar su condición presente y abrir nuestros corazones a sus limitaciones. Esta persona puede ser violenta, ebria, intolerante…pero esa característica es su mismo potencial necesario para cambiar. Uno debe poder penetrar su coraza y respetarla como es de manera que el aspecto dinámico de su violencia pueda ser utilizado como la energía necesaria para su desarrollo espiritual. De esta manera, el primer paso habrá sido tomado y la primera conexión se habrá establecido. Debe ayudársele a cambiar sus viejos hábitos y concepciones para sustituirlos por nuevas acciones. Nuevas acciones de su parte.  Así, poco a poco, podrá alcanzar la realización de su mente-buda.

No todas las personas son iguales, pero con la adecuada percepción de su Karma y condicionamientos, uno podrá intentar ayudarle. Cuando se logre que esta persona común descubra nuevas posibilidades, se abrirán oportunidades maravillosas. Es cuestión de buscar el momento adecuado…y este puede aparecer entre una crisis y otra. Hay que buscar el momento, la brecha oportuna.

Es oportuno decir, que no debes tratar de ayudar a otros con la idea mental de que quieres salvar al mundo. No se trata de que tú te beneficies de tus buenas acciones, eso no es verdadera compasión.

CHOGYAM TRUNGPA / Meditation in Action

Texto 2705 – ¿QUÉ ES LA TRANSMISIÓN?

Este es un tema muy interesante en el budismo pues se entra al Linaje del Buda gracias a un “algo” que recibimos de un maestro. Al menos, inicialmente es así.

La transmisión no quiere decir que el maestro te está impartiendo su conocimiento o lo que él ha descubierto a ti. Eso sería imposible. Ni siquiera Buda podría haberlo hecho. Pero, el punto central es que dejamos de “estar coleccionando más cosas y nos vaciamos de lo que tenemos”. Y si no fuera por el hecho de que te liberas (vacías) de algo, no podrías sentir que “recibes” algo. Para evitar seguir coleccionando cosas, cargando al Ego de más objetos y situaciones, es “necesario” pedirle a otra persona que te dé algo. Sientes que recibes algo muy precioso de su parte. Por eso uno debe ser muy agradecido con su maestro. Y esta es una gran protección contra el Ego, ya que no lo ves como algo que tú descubriste dentro de ti, sino como algo que “alguien te dio”. Sientes que te han dado un regalo. Realmente, se te da algo que tú descubres dentro de ti mismo. Lo que el maestro hace es “crear la situación” perfecta. El maestro creará la situación ideal, y es gracias a esta situación y entorno que la “mente” del discípulo también estará allí.

El maestro podrá no usar palabras para crear el lugar y el momento adecuado, o podría explicar extensivamente la idea de la transmisión, o podría realizar una sencilla ceremonia, o hacer algo fuera de lo común.

Lo importante es crear la situación ideal tanto para el maestro como para el discípulo. Una vez creada, ni el maestro ni el discípulo están allí. El maestro actúa como una entrada y el discípulo como otra. Al estar las dos puertas abiertas, se crea una unidad entre ambos. Esto se conoce en el Zen como: “el encuentro de dos mentes”. La transmisión es lo que se abre entre las dos partes. Abrir todo. Este encuentro puede durar segundos. En ese momento, no es que uno se ilumina, pero sí tiene una clara visión de lo que es la Realidad. No tiene que ser una situación emotiva o sorprendente. Algo simplemente se abre, y se da un encuentro. Eso es todo. Este momento es descrito en los libros como un “Momento de Gran Alegría”, o “Mahamudra”, o “El estado Despierto de la Conciencia”, o el “Satori” – recibe muchos nombres y títulos. Pero, ese instante es realmente muy sencillo, muy directo. Es el sencillo encuentro de dos mentes. Dos mentes que se hacen “una”.

CHOGYAM TRUNGPA / Meditation in Action

COMENTARIO: Por eso, para que esa comunicación o encuentro se dé, ambos deben mirarse directamente a los ojos.

Texto 2704 – ¿SE NECESITA EL EGO?

Se le preguntó a Chogyam Trungpa si uno debería deshacerse del Ego antes de comenzar a meditar y a estudiar el Dharma de Buda. Este contestó:

Esto viene naturalmente, ya que uno no puede comenzar sin el Ego. Y básicamente, el Ego no es malo. Lo bueno o malo no existen, son algo secundario. El Ego es, en un sentido, algo falso, pero no es necesariamente malo. Uno debe comenzar con su Ego, usar el Ego, y poco a poco este comienza a desgastarse, como un par de zapatos que se usa día tras día. Por eso debes usarlo y desgastarlo completamente, para evitar preservarlo.

COMENTARIO: Realmente es así. Coincido totalmente con esta respuesta de Trungpa. Uno siempre se acerca a cualquier disciplina, práctica, estudio con un Ego muy activo. A todos nos pasa. Si seguimos practicando y esforzándonos este se va debilitando. Por eso siempre digo que uno se acerca al Zen con una idea en mente…y luego esta idea desaparece. Solo queda la práctica. Menos mal.