Texto 2534 – VERDADERA LIBERTAD / TRUE FREEDOM

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Cada vez que un buscador de la enseñanza del Buda se encuentra con el Dharma, este encuentro genera miles de eventos que le abrazan. De esta manera el destino del buscador cambia para bien.

La enseñanza de Buda trasciende las nociones limitadas del tiempo: pasado, presente y futuro, y es de esta manera que el hombre se hace “libre”. De lo contrario, el hombre seguiría encadenado a su propio destino – regido por el tiempo – que está dirigido por sus propias acciones y sus propias consecuencias. El Tao sugiere al practicante estudiar muy bien estos tres tiempos y estudiarse a sí mismo dentro de este contexto de limitaciones. Solo así el tiempo será superado y el buscador encontrará su libertad individual. En otras palabras, el Tao propone fluir con el no-tiempo. El discípulo veterano comprende esto muy bien.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

NOTA: Este texto está escrito especialmente para nuestros lectores de Muellezen en los Estados Unidos de América. Gracias, desde este muelle por sus innumerables visitas. Pueda la gracia de Buda bendecirles siempre.

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Every time the seeker of Buddha´s teaching comes in contact with Budhhadharma, this encounter generates thousands of events that embrace him. It is from this type of association that his destiny changes for the better.

Buddha´s teaching transcends the limited notions of time: past, present and future, and it is from this standpoint that man “liberates himself. If this higher comprehension of time existed not, man would simply remain chained to his own destiny. A destiny determined by these three momentos will simply govern his life and fate which is the result of his own actions and their consequences. Tao suggests that the seeker study these three divisions of time diligently and the consequences of his enslaving relationship with them. Only through this conscious study of time will man find his individual liberty. In other words, Tao suggests to flow with no-time. A veteran disciple will easily understand this.

Sensei Paul Quintero / Zen monk

NOTE: This text was especially written for the readers of Muellezen in the United States of America who so earnestly visit us. May the grace of Buddha bless you always.

 

 

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Texto 2533 – EL OBJETO DEL ZEN

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El objeto del Zen no es matar los sentimientos ni anestesiarnos ante el dolor y el miedo. El objeto del Zen es liberarnos para que gritemos plenamente y a toda voz cuando sea el momento de gritar”. –  Francis Harold Cook

Bastante cohibidos, limitados por creencias, agobiados por doctrinas y cercenados por los sistemas educativos retrógrados vivimos, como para asociarnos con un Zen que tuviese las mismas cualidades. El Zen es una nueva manera de ver el mundo, una libertadrecuperada”; no es un don divino, ni una dosis de estupefacientes. Recuperar la libertad es reconocernos como seres esencialmente libres. Es el hombre que hace lo que debe hacer cuando sea el momento de hacerlo, sin restricciones. Buda instituyó (por así decirlo) los preceptos (hacer el bien, no ser malvados, etcétera) para expresarnos libremente por nosotros mismos y por quienes aún no lo han podido hacer.

Texto 2532 – LA FALSA IMITACIÓN / LA FALSA ESPIRITUALIDAD

 

Quien se cree espiritual porque sigue un dogma, ni es espiritual ni está claro. La espiritualidad es la manifestación viva de cada persona que obedece a una verdad probada en su interior, en su mente, corazón. Nadie se “hace” espiritual siguiendo a nadie ni a ninguna religión edificada sobre la experiencia de otros. Si así fuera, sobrarían santos en nuestro planeta.

La persona espiritual (si se puede llamar así) es una persona libre: posee una fuerza interior que aboga por el bien, que se nutre al hacer lo que su corazón (que ha trascendido lo intenso de la influencia del mundo material y la prisión de las ideas) desea para hacer del mundo algo mejor.

El principiante, al comenzar a interesarse en la espiritualidad, debería comenzar por “no creerle nada a nadie”; debe investigar asociándose con personas o grupos (un peligro latente) pero manteniendo la “distancia”. Mantener la distancia es evitar seguir a ciegos, o evitar ajustarse a un dogma porque alguien (generalmente desconocido) lo instituyó.

La espiritualidad no se aprende, no se recibe de nadie. Es un logro, algo muy privado, algo no transmisible. Puedes seguir el ejemplo de muchas personas espirituales, pero tu versión de la espiritualidad siempre será única.

Muchos pierden su espontaneidad al seguir a pseudo maestros y gurúes que tratan de que los demás les sigan a ciegas para poder moldearlos mentalmente según lo que ellos también recibieron de otros, o peor, de su propio ego.

El Zen, como manera de vivir, no es dogma, ni cuenta con maestros poseedores de la verdad. El Zen es Zen por la misma libertad que inspira en otros.

Los maestros zen verdaderos usan su espiritualidad y sabiduría para alentar a otros a despertar su propia espiritualidad y sabiduría. Esto lo hacen a través de su práctica. No a través de sermones y, mucho menos, usando la coacción. El Zen verdadero es sólo un camino salpicado de sabiduría, gestos, meditación, trabajo manual que te lleva al auto-conocimiento y te permite expresar tu libertad, que es, a fin de cuentas, tu genuina espiritualidad. Una espiritualidad que no sigue a “nadie”, no imita a “nadie”, pero que procura el bien de “todos”.

El Zen te inspira para que uses lo que has aprendido a través de la práctica. Tú mismo encuentras la manera de expresarte, de tomar acción en el mundo, de crear nuevas circunstancias para ti y para los demás. Es solo en este momento que las destrezas que se han desarrollado en tu interior demuestran que ha valido la pena el trabajo/cultivo interior.

Cuando un practicante sincero de Zen se sienta en zazen por convicción propia, este le brinda y comparte con el mundo su quietud, su armonía y sus buenos deseos. Esta es la verdadera espiritualidad, la verdadera religión…tal como lo exponía el maestro Taisen Deshimaru.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

TEXTO 2530 – LO PREDESTINADO, EL DESTINO Y LA VOLUNTAD

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Dogen Zenji, en el siglo XIII, dijo: “Trabajar con las mangas remangadas es la actividad de la mente que busca la Vía”.  Esta línea nos habla de una u otra forma de la voluntad, del movimiento, de ese esfuerzo necesario para lograr lo necesario. Es un compromiso con uno mismo. Es la manifestación de una mente que se une al corazón para “hacer”. Nos sugiere sutilmente el trabajo de la voluntad del practicante de Zen que desea alcanzar la disciplina necesaria para ordenar su vida siguiendo los preceptos de Buda.

Si todos supiéramos cuánto tiene que ver nuestra voluntad con nuestro destino, no dudaríamos ni un segundo en asumir por completo la responsabilidad por nuestras circunstancias y nuestras vidas. El Zen no habla explícitamente de la voluntad, pero sí aplaude el esfuerzo del practicante que se esmera en completar todas sus actividades.

Acerca de la voluntad, el Astrólogo Max Heindel nos dice: “Hay un factor que nunca está indicado en una carta natal y éste es la voluntad de la persona. El hombre está predestinado a hacer frente, alguna vez en su vida, a todas las experiencias indicadas por su horóscopo […]; pero el modo como el espíritu libre e independiente haga frente a su experiencia fatal, nadie puede determinarlo de antemano”.

La persona zen descubre el poder de la voluntad y la usa para penetrar y seguir la Vía. No hizo planes para esto; solo lo hizo.

Y no solo nadie puede determinar cómo es que una persona va a responder a sus retos, sino que “es la única libertad que nadie puede quitarle a un ser humano: la libertad de escoger la actitud que asumirá ante cualquier circunstancia” como dice el Logoterapeuta, Víctor Frankl. El Zen no instituye una manera específica de actuar. El Zen te disciplina – a través del Dharma – para actuar. Unos lo hacen con premura, otros un tanto después.

Sí existen situaciones predestinadas, pero la forma en que tú respondas ante éstas es la que determinará si éstas se repetirán o no. Es así como el pasado te visitará frecuentemente y si le sigues respondiendo de la misma forma en que lo has hecho, entonces seguirá visitándote. No te das cuenta de que hasta el momento has actuado de la misma forma y has producido las mismas situaciones. Dicho de otro modo, tu forma habitual de pensar, produce circunstancias parecidas hasta que tú cambies. Practicar zazen, es salirte de las experiencias repetitivas pues “actualizas” tu vida cada vez que te sientas con determinación y empuje propio. Con voluntad.

El problema está en que el hombre de poca comprensión no se siente libre, pues solo puede ver pocas posibilidades para actuar. Se siente limitado por su pasado, por su futuro, por sus padres, por sus hijos, por su pareja, por su jefe, por sus maestros o, peor aún, por todos a la vez, cuando en realidad está limitado por sus propias percepciones y creencias. El Zen, la práctica de zazen están dirigidas a alcanzar la sabiduría (prajna)…a superar esa “poca comprensión. Abandonar el ego es justamente la práctica de los budas y es justamente esto lo que te llevará más allá de tus propias percepciones y creencias. Esta es la liberación del cual se habla en el Zen. Es un trabajo solitario, es un despertar de una conciencia nueva gracias a la voluntad de quien sigue la Vía.

No existe nada absoluta y definitivamente predestinado” dice el Maestro Taisen Deshimaru, “todo el karma puede ser corregido desde el momento en que se canaliza la energía hacia una dirección más propicia, hacia la Vía”.  Estas son las palabras de Buda. Esta es la verdadera enseñanza del Buda. Esa dirección más propicia se alcanza gracias a la voluntad de cada uno de los practicantes. Ni Buda mismo puede hacer algo al respecto. Al no haber nada predestinado, tu voluntad toma el control de tu vida.

 

Paul Quintero (Monje zen)  / Rubí Uzcátegui (Bodhisattva zen)

NOTA: Favor releerlo.

 

Texto 2528 – ZAZEN Y LOS ATRIBUTOS DIVINOS

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Según el Cristianismo, existen 3 atributos que solo Dios posee: la omnisciencia, la omnipresencia y la omnipotencia. Esto significa que Dios conoce todas las cosas reales y posibles, que está presente a la vez en todas partes y que todo lo puede.

De acuerdo con las enseñanzas de los maestros Zen y mediante la práctica de Zazen podríamos ser capaces de experimentar la omnisciencia, la omnipresencia y la omnipotencia.

Pero ¿cómo es posible que sentándonos en un cojín, podamos ser omniscientes, omnipresentes y omnipotentes? 
Para conocer todas las cosas reales y posibles (omnisciencia), no basta con leer todos los libros del mundo, pues prácticamente es imposible hacerlo en una sola vida y aunque lo lograras, te faltaría el conocimiento que está más allá de las palabras. Esta comprensión y nivel de consciencia solo se puede lograr gracias a la meditación. Al despojarte de todas tus ilusiones, zazen te permitirá conocer la realidad.

Asimismo, es posible ser omnipresente solo cuando logramos estar completamente presentes en todo momento. Cuando nuestra atención y nuestra consciencia están puestas en “el aquí y el ahora“, nuestra consciencia se vuelve universal y es así como se vuelve omnipresente. 

De igual forma, podemos lograr ser omnipotentes gracias a la práctica de zazen, ya que nos liberamos de las limitaciones heredadas de nuestros ancestros y que hemos reforzado inconscientemente

Los lectores se preguntarán ¿entonces si practico zazen seré como Dios? No lo sé, el propósito del Zen no es discutir ideas para sacar conclusiones. En la práctica del Zen lo único importante es que te sientes en tu zafú sin sobre-esforzarte y sin buscar nada.

No importa cuánto tiempo practiques zazen, nunca te convertirás en nada especial” dice el Maestro Kodo Sawaki. Si practicas zazen buscando adquirir superpoderes o convertirte en Dios, seguramente no conseguirás nada.

Rubí Saki Shō / Bodhisattva del Linaje de Taisen Deshimaru 
NOTA: el propósito de este texto no es el de comparar doctrinas para juzgar cuál es mejor, sino para que el Cristianismo y el Zen se nutran mutuamente.