Texto 2490 – ¿MÁS CLARO?

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Ese estado de ambigüedad – esa desagradable e incómoda, poco clara y terrible situación que estás viviendo en este momento – es en sí misma la “iluminación”.

Maestro Brad Warner

COMENTARIO: Ninguno.

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Texto 2489 – NOTAS SOBRE EL EGO

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Si nadie le hubiese presentado la idea del ‘ego’ a la humanidad, estaríamos mucho mejor. Como dice Ming Dao, quien eres está bien’. Un tuit dice que los lunes son un invento del diablo; yo agregaría que ‘el ego’ también lo es. ¿Qué, sinceramente es el ego? La gente ‘humaniza‘ la palabra ego y se va dando tumbos toda la vida debido a su especulación incierta sobre el supuesto ego. ¡Qué rollo! Cuando logres aquietarte, ser consciente de tus acciones, quererte y no juzgarte, el ‘ego‘ del que hablan los psicólogos también habrá cambiado. Es un juego interesante y hay que saberlo jugar. Buscar conocer lo que está cambiando incesantemente (el fulano ego) es una pérdida total de tiempo.

Las personas se acostumbran a esta farsa: el problema es tu ego, mata tu ego, abandona tu ego. Para mí, el ego (como aquel extraño que te golpea y somete) es una invención psicológica que surgió para culpar a otro de mis problemas; un ‘escape oportuno‘ que me libera de mis embrollos internos. La culpa de todo, por supuesto, se la atribuyo a mi ego.

No hay ego. El maestro zen Kosen nos dice que autoestima y ego es lo mismo. Bueno, nada de malo hay en estimarse. Las personas conscientes y las no conscientes se estiman naturalmente a su manera. Pero la idea de crear un ‘personaje egoes una falacia, una mentira, un daño terrible para los hombres. Deshimaru dice: “Siempre les digo que deben comprender el ego, pero al final no hay ego. El ego no tiene substancia“.

¿Entonces para qué lo mencionan en el Zen? ¿Cómo es eso de que te sugieren conocer y abandonar algo irreal, sin substancia? La razón es sencilla: uno también carece de substancia propia. Por allí va la enseñanza zen. Cuando el ‘ego’ desaparece, tu verdadero ser respira plácidamente, sin pesares, libre de etiquetas pues comprende que es libre. ¡Imagina el peso que te has quitado! El ego de ayer no es el ego de hoy, ni el de mañana, nos dice el maestro Deshimaru. Decir que hay que abandonar el ego equivale a decir que no te apegues a tu propia personalidad pues esta cambia día tras día. Esa es la verdadera enseñanza Zen.

Tu verdadero ser está directamente relacionado con tu grado de consciencia clara. Muchos ‘maestros‘ nos dicen que meditemos para que descubramos quienes somos verdaderamente. Pero, ¿es qué somos tan extremadamente distintos a lo que ya somos? No lo creo. De hecho, meditar es un acto de amor; aprendemos a amarnos como somos. ¿Y si cambiáramos un poquito al meditar? No pasaría nada, simplemente seguiríamos amándonos igual o hasta más.

No se puede usar el Zen para cambiar algo. La aceptación de lo que uno ‘es’ (sea lo que sea) es primordial. Uno no cambia de Karma a su antojo. Uno ‘vive’ profundamente su Karma y si se quiere, también debe amarlo. Amar, en el sentido de comprender los hechos que te trajeron a este momento de tu vida. Realmente cuando amamos, olvidamos nuestra película y nuestro personaje ‘del momento. El Karma se suaviza. Creer en un ego jodedor es hacer más sólida en nuestra mente la idea de la dualidad. Esto no es Zen. El ego es parte de nuestra personalidad, un producto o sub-producto que se forma desde el propio momento de nuestro nacimiento, no es un ‘aparecido’, y como creación propia es parte de uno…y ya.

El egoísmo es muy diferente, es querer todo para uno. Eso enferma y debilita…todo es de todos. Nadie posee realmente nada que no sea parte del universo. El egoísta vive una vida muy complicada.

En el Zen, el ego se creó para gente despierta; para esas personas que lo ven como un recordatorio de que este ser que soy hoy mañana no existirá. EL Zen es un juego, un juego que cambia de personajes cada día.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 2488 – SENTADO EN ALTAMIRA

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Yo siento la sinceridad de nuestra práctica allí sentados como perdedores en cualquier espacio. Pocos se atreven a presentar el Dharma públicamente. Yo, al practicar zazen en esta Plaza Altamira, siento el mayor de los honores por llevar puesto el hábito del Buda y por poder vivir su Dharma junto a una gran sangha. Unos luchan por un país mejor, pero muy pocos pueden ver que ya heredamos la Tierra Pura y esta habita en nuestro interior. El cambio comienza en nuestro interior y luego se extiende hacia la humanidad entera. La ciudad y su gente lo han de sentir en cualquier momento. Las aceras, las avenidas y la luz verde lo certifican.

Bodhisattva Joel Silva (Gyo Sho) / Linaje de Taisen Deshimaru

 

 

 

 

 

 

Texto 2487 – ZEN SIN MONTAÑAS

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El Zen no es algo de lo cual debes emocionarte mucho. Mucha gente comienza a practicar el Zen por simple curiosidad, y la vida se les vuelve más ocupada. Si tu práctica te empeora, esto es ridículo. Pienso que si logran practicar zazen una vez a la semana, esto los mantendrá lo suficientemente ocupados. No se interesen mucho en el Zen. Cuando los jóvenes se interesan demasiado en el Zen, abandonan muchas veces las escuelas y otros huyen a las montañas o a los bosques a meditar en paz. Este tipo de interés no es un verdadero interés. Solo manténganse en su práctica diaria calmada y de esa manera se harán fuertes de carácter. Cuando su práctica es calmada y ordinaria, la vida diaria es en ella misma la “iluminación”.

Maestro Shunryu Suzuki

COMENTARIO: La práctica inspirada en la curiosidad, la notoriedad, el deseo de ser alguien fuera de serie no es una práctica sincera ni correcta. El Zen es una actitud de vida, un comportamiento, una manera de ver el mundo que está frente a ti. No hay nada más Zen que lo que vives en plena conciencia.

Texto 2486 – MUNDANE ZEN

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En realidad la búsqueda del Zen no es una búsqueda de algo especial que exista fuera de los confines de donde vivimos. Por eso, para poder llevar a muchas personas a vivir la experiencia del Zen,  hay que “hacerles ver” la relación que guarda el Zen con lo mundano, lo diario, con el día a día. Levantarse, cepillarse los dientes, vestir la cama, desayunar y sonreírle a la comida y a tu familia, salir, mirar el cielo…son acciones mundanas, y es en esas acciones que debes practicar tu atención Zen.

¿Qué es esa atención Zen? Es la atención consciente que le prestas a tu propia vida; dejas de considerarte un extraño y te vuelves tu propio amigo, tu compañero de aventuras. Lo opuesto es simplemente vivir una vida insípida, con mínimas emociones… de manera automática. Sin acciones mundanas no hay Zen del día a día. Mucha gente busca el Zen en templos, dojos, libros, buscan entrevistarse con maestros (para luego ‘echar el cuento’) pues buscan un Zen “paranormal”. Pero, el Zen verdadero se respira en las acciones conscientes, sencillas, mundanas.

Deshimaru decía: “Lleva tus acciones conscientes a ‘armonizar’ con la vida cósmica“. Esto es armonizar el día a día con lo universal. Y añade Deshimaru: “Si cada acción se armoniza con la vida universal, tu vida no caerá en laxitud, ni fatiga, ni en el sentimiento de inutilidad“. A partir de lo que haces a diario, vives el Zen. No tienes que ir a ninguna parte a buscar nada… Solo siéntate, medita, camina, come, asóciate con los demás de manera consciente y activa. Edúcate para que cada una de tus acciones sea una acción Zen.

Muchos buscan al Zen como remedio que sane sus pesares de inmediato; leen libros, visitan altares que no guardan ninguna relación auténtica con la vida misma, con lo diario. Buscan un Zen sobrenatural, lo más distante posible de lo mundano. Sin duda, este no es el Zen mundano que todos necesitamos.

A veces debemos detenernos a disfrutar de nuestras acciones plenamente. Debemos dejar de correr “fuera de la vida misma”.

El Zen no es evasión, es la inclusión consciente de tu vida diaria y tus acciones (aparentemente triviales) en la Vía de la Armonía. Esto hizo el Buda: buscó conscientizar sus acciones cotidianas para comprender profundamente la vida y vivir plenamente. ¿Lo seguimos, mientras tomamos un café?  Tomar un café es una acción del día a día, algo sencillo que nos sirve para vivir el espíritu Zen también.

 Sensei Paul Quintero  y  Sensei Rubí Uzcátegui

 

Texto 2485 – EL REGRESO AL BOSQUE

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Somos muy afortunados en occidente pues no tenemos esa cantidad de maestros autoritarios a quienes buscar para que nos conduzcan a la “iluminación”. Muchos de nosotros, pienso, nos inclinamos a sentir que estamos completamente solos, silbando en la oscuridad y que no hemos encontrado un “salvador”. Sepan ustedes que no existe ningún hombre de estado que pueda entender el enredo de las temibles relaciones internacionales o que pueda hacer algo provechoso al respecto. Tampoco existe ningún psicólogo, médico, o filósofo que nos pueda impresionar presentándonos “la última palabra” sobre cualquier aspecto del mundo.  Más y más se nos arroja a nuestros propios medios. (Sin salvador, ni gurú, ni maestro-todo-lo-sabe). Y esto me parece a mí excelente para todos en occidente. Hemos, de manera simbólica, regresado al bosque, como el antiguo cazador, que no tenía a “nadie que le dijera ni cómo sentirse, ni cómo debía usar sus sentidos; llevándose a sí mismo a hacer sus propias exploraciones del mundo para descubrirlo por su cuenta.

Pero mientras estudias los resultados de estos auto-descubrimientos, descubres que lo fascinante sobre ellos es que existe tanto acuerdo entre todos aquellos que sí logran descubrir el mundo para ellos mismos.  Y este acuerdo no se logra sin embargo mirando a ver que hacen los demás para lograrlo, sino “yendo a lo más profundo a nuestro ser  íntimo, a ese lugar secreto” y solicitando allí un encuentro con el mundo, sin convención alguna.

Esta  es la manera como una persona se convierte, en el sentido más verdadero de la palabra, en un seruna fuente original autoritaria de vida – muy diferente de ser una simple persona, en el sentido original de persona: una máscara, un papel que realizar en la sociedad.

Alan W. Watts / Zen the Beat Way

COMENTARIO: Dicen que uno busca a otros para liberarse; que busca maestros dónde sea (pues hemos aprendido de maestros y profesores toda la vida) para que estos nos señalen el camino, nos den las respuestas a nuestras interrogantes y nos liberen de todo mal. Esto, es en el argot popular “mucho con demasiado”.  Acepto las líneas de Alan Watts cuando nos sugiere regresar a los bosques, a las praderas, al lugar que el mundo nos ofrece para encontrarnos con nuestra verdadera esencia. No importan los métodos, las convenciones sociales, las reglas y  los adoctrinamientos deshonestos de los hombres, sino ese encuentro con uno mismo, el hombre de tierra que ya obstinado de la ciencia, las normas y las etiquetas, decide regresar a la sombra de los árboles, a su intimidad y allí descubre al hombre puro, al ser libre, al hombre sin demonios, al hombre sin odio ni resentimientos… Cómo lo logre no tiene importancia. Mil maestros te pueden dar mil opiniones, pero ninguno puede sentarse dentro de tu corazón. ¡Menos mal! ¡Ya basta de tanta salsa en la pasta! Si te llegas a cansar de tanta mentira y presión de parte de tantos maestros, ideas y sugerencias…simplemente regresa al bosque.

 

Texto 2484 – ¿POSEÍDO POR EL KARMA?

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Si hay algo que me sorprende de los seres humanos es su fascinación por el drama y el destino. A veces pareciera que cuando no tienen nada de qué lamentarse sienten que “no están viviendo“. Es como si el drama fuera su alimento. Y cuando se les presentan soluciones o formas de liberarse de su sufrimiento, se excusan con otro drama, y por eso, según ellos, “tienen que seguir” con su drama.

Esto demuestra que el karma se ha apoderado de ellos y su ignorancia les produce más ignorancia. Dicho de otro modo, su sufrimiento les produce más sufrimiento. Esta es la forma en que puedes saber si estás “poseído” por tu karma: si sufres, significa que no te has dado cuenta de lo que piensas repetitivamente y por eso no te has hecho responsable de tus pensamientos; por lo tanto, sigues viviendo de acuerdo a los hábitos de pensamiento que heredaste.

Otra de las formas de saber si has sido “poseído” por tu karma es cuando dices en tono afligido: “Así me criaron”… “Ése es mi karma”… “Ése es mi destino… Como si no pudieras hacer nada para cambiar tu situación excepto sufrir.

No existe nada absoluta y definitivamente predestinado” dice el Maestro Taisen Deshimaru. Y añade: “Todo el karma puede ser corregido desde el momento en que se canaliza la energía hacia una dirección más propicia, hacia la Vía.

Además, nos dice que “para muchos el karma y las ilusiones se han convertido en sus características propias por no haber podido observarlos y superarlos”. Estas personas se han convertido en los personajes que sus propios karmas crearon y no han podido darse cuenta de ello.

En muchos casos quienes comienzan a observarse y estudiarse a sí mismos abandonan este camino porque empiezan a ver “lo monstruosos que son” y a sentirse culpables por ello. No es que sean “malos“, sino que habían empezado a removerse las vendas y a ver cosas que no habían visto. Su consciencia estaba aumentando, no sus “defectos” (bonnos). Otros abandonan el camino de la auto-observación y el des-aprendizaje de sus hábitos de pensamiento porque sienten que se estremecen las creencias sobre las cuales sostienen sus egos, su seguridad.

Pero el ser humano, en muchas ocasiones, prefiere quedarse en el sufrimiento porque es lo conocido para él. Salirse de él le da miedo, y no solo le da miedo esto, sino que para ser verdaderamente libre del sufrimiento, tiene que hacerse responsable de sus pensamientos, de sus actos y de sus circunstancias. Pero como el ser humano tiende a no creer que sus pensamientos sean la causa de su desgracia, entonces no piensa en hacerse cargo de ellos, “la culpa es de los demás, del karma o del destino”.

La práctica del Zen es la práctica de la creatividad y la responsabilidad. Practicar Zen significa dejar de repetir los patrones automáticos y heredados de comportamiento y resolver la vida con creatividad y flexibilidad, guiados por el Dharma de Buda. Practicar Zen significa ser responsables de nuestros estados mentales, especialmente de la agitación mental que “nos producen las personas y las circunstancias“. Para ello, es necesario practicar meditación (zazen) y seguir los preceptos del Budismo Zen.

La práctica de zazen remueve naturalmente las vendas de tus ojos y tu drama se desbarata instantáneamente gracias a tu concentración y quietud. Pero no debes sentarte “buscando” que tu drama se termine, solamente tienes que sentarte y permanecer sentado.

Rubí Saki Shō / Bodhisattva – Linaje de Taisen Deshimaru