Texto 2460 – LA MENTE ORDINARIA EN EL ZEN

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Hay lectores del blog que se sorprenden por el uso del término “mente ordinaria”. Realmente la mente ordinaria no es un término peyorativo. “Mente ordinaria” quiere decir la mente común que se comporta de acuerdo a los acuerdos y hábitos mentales y sociales heredados. Es una mente sin cultivo. Una mente ordinaria carece (por dejadez) del grado de consciencia necesario para alcanzar su liberación. Es una mente que se deja llevar por su Karma y que no busca la manera de superarse. Algunos lectores asocian el término con la idea de alguien que tiene poca cultura o que pertenece a estratos sociales bajos. ¡Nada que ver!

El maestro Rinzai dice que el hombre de “mente ordinaria”  no tiene una opinión justa ni sabe discernir el Buda de Mara (Maya). Esto no es un insulto, él habla de una condición, de una habilidad. El hombre de la Vía fortalece su mente con voluntad propia para estar consciente y presente en la realidad inmediata y a esto llamamos mente “extraordinaria” o “Mente Clara”. No os dejéis confundir por las palabras. A veces éstas juegan dentro de las mentes y ocasionan opiniones y apreciaciones fuera de orden. El Zen nos pone en guardia contra estas confusiones. Después de todo, sin mente ordinaria no hay Mente Clara.

Paul Quintero (Monje zen) y Rubí Uzcátegui (Bodhisattva)

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Texto 2459 – ZEN RINZAI

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“Os lo digo: no hay Buda, no hay Ley, no hay prácticas que cultivar ni frutos que probar. ¿Qué queréis, pues, buscando junto con los demás? ¡Ciegos que os ponéis una cabeza sobre la cabeza! ¿Qué os falta? ¡Sois vosotros quienes en nada os diferencias del Buda y los patriarcas! Pero no tenéis confianza y buscáis por fuera. No os engañéis: no hay Ley afuera y tampoco la hay que pueda ser obtenida en el interior de vosotros mismos. Antes de apegaros a mis palabras, más vale aquietaros y permanecer sin apegos (sin quehacer). Lo que se ha producido, no lo dejéis continuar; y lo que aún no se ha producido, no dejéis que se produzca. Esto valdría más para vosotros que diez años de peregrinaciones”.

Maestro Chan chino Lin-Tsi (Rinzai)

 

COMENTARIO: El hombre confundido se busca en la parte trasera del espejo; y cuando se mira en el lado correcto no ve sino a un extraño. Qué extraño, ¿no? Tantos siglos de budismo y tantos discípulos “buscando” lo que nunca se perdió. Es como un grupo de ciegos que conversan con otros para tratar de imaginar el mundo que les rodea. Rinzai no era un maestro de palabras poéticas que pretendían hacer alucinar a sus discípulos; era un hombre con una visión singular de la naturaleza de Buda inherente al ser humano y por ello su lenguaje directo, crudo y esclarecedor. No todos los discípulos comprendieron al maestro pues sus fantasías mentales eran mucho más poderosas. Pero, lo intentó. Las personas “alucinadas” no son buenos prospectos para penetrar el espíritu de la Vía. En otras palabras, deja la paja mental y las tribulaciones del peregrino a un lado para poder comprender profundamente y claramente la Vía del Buda y los patriarcas. Sin misterios, sin complicaciones. ¿Más claro?

Nota: Lin-Tsi es el nombre chino del maestro. Y el nombre Rinzai es el nombre japonés del mismo maestro. Muchos maestros tenían dos nombres de acuerdo al país donde se les mencionara.

 

 

 

 

 

 

Texto 2458 –ENCUENTROS SANOS “TIPO BUDA”

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Una de las preocupaciones más comunes de los seres humanos es la de quedarse solos. Por ejemplo, cuando niños, tememos no ser capaces de hacer amigos en la escuela y, si somos capaces, tememos perderles algún día. Cuando somos adolescentes, tememos no conseguir pareja y, si la tenemos, tememos que nos abandone. Al convertirnos en adultos, tememos no poder formar una familia, y si lo hacemos, tememos enviudar o que nuestros hijos se alejen.

La persona de mente ordinaria se alimenta constantemente de este miedo a la ausencia física de otros. En otras palabras, sufre gracias al apego por la percepción placentera que tiene de otra persona, anhelando su presencia y permanencia.

Sin embargo, no nos damos cuenta de que aunque estemos físicamente con otras personas, mentalmente nuestro viaje es en solitario. En el Zen se dice que cada quien está fundamentalmente solo. Podemos tratar de comunicar nuestros pensamientos, pero solo cada uno de nosotros puede ver todo lo que hay en su propia mente, por eso solo tú te puedes acompañar a ti mismo, siempre.

Un practicante de Zen no teme a la ausencia física de otros, pues comprende que fundamentalmente está solo: a solas con sus formaciones mentales del mundo y amistado con la transitoriedad de los fenómenos. Comprende que su vida y su percepción de la misma son solo sus formaciones mentales. Es capaz de observar cómo los fenómenos aparecen y desaparecen, y por esto no se deja atrapar por ellos. Su grado de satisfacción o de sufrimiento solo depende de sus percepciones de la vida y no de si está físicamente con otros o no.

La práctica de zazen te facilita ese acompañarte a ti mismo. Una vez que puedas acompañarte a ti mismo,  podrás vivir en armonía con los demás. Al respecto, el monje zen Thich Nhat Hanh nos dice: “Aprender a vivir en soledad es muy importante. […] Vivir en soledad no significa que te apartes de los demás. Es precisamente cuando puedes estar a solas que puedes estar en comunión con el mundo. Me siento conectado a ti porque estoy completamente presente. Es muy simple. Para relacionarte con el mundo verdaderamente, primero tienes que relacionarte contigo mismo.”

No debemos lamentarnos por la ausencia de otros, después de todo solo somos turistas en este mundo en el que coincidimos circunstancialmente para elevar el karma de nuestros ancestros. Cada alejamiento y cada encuentro físico nos ayudan en este propósito. Entender que cada momento con cada persona, en cualquier lugar, no volverá a ocurrir nunca más, nos alienta a mantener la presencia de Buda en todo momento. Esta presencia es la figura de una Mente clara y sosegada que abraza a todos los seres sensibles mientras estemos en este mundo.

Una vez que encuentres una soledad profunda y calmada, habrá una gran alegría en tu corazón. Esta alegría va a todos a tu alrededor. Viviendo esa particular soledad, ya no estás solo”. – Tao

Rubí Saki Shō / Bodhisattva – Linaje de Taisen Deshimaru

 

Texto 2457 – ZAZEN: ¿UNA AVENTURA DESCONOCIDA?

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Cuando se lee sobre el Zen, nadie te informa que la meditación (zazen) es un paseo por lugares desconocidos. Imagínate sentarte en zazen y empezar a ver y sentir una secuencia ilógica de imágenes, recuerdos, sensaciones, dioses, demonios (ignorancia, rabia, vanidad, egocentrismo, avaricia, etcétera), colores, paisajes desconocidos…pero todos relacionados únicamente contigo mismo.  No es nada a lo cual debas temerle pues en realidad todo proviene de tu propia psiquis, todo es tu propia creación. Pero muchos no desean pasear por sus mentes y deciden que eso de practicar zazen se lo dejan a otros.

La observación directa de tu vida misma es una aventura extraordinaria pues todo lo que percibes durante zazen se va organizando de manera inconsciente dentro de tu misma mente para darte nuevas posibilidades y energía para vivir sosegadamente. La persona que no descubre su propio desorden, nunca podrá ordenar su casa mental. El viaje es único, es privado…y cada sentada en zazen es una visita amable a tu mente subconsciente para ayudarla a organizarse y a despojarse de toda la información innecesaria del pasado que te permitirá vivir plenamente tu presente.  Zazen es un viaje sin apuro. El Tao dice: “Los viajeros no llegan de pronto, se les puede ver a la distancia”.

Si vives en el pasado, nunca podrás practicar zazen pues es justamente este “estar presente” lo que te permite salir de tu propio bosque de ideas obsoletas y contradictorias. La presencia de un maestro o de un instructor zen con un linaje reconocido  es muy valiosa pues este puede ayudarte a comprender y a organizar tus ideas…desde una óptica zen, por supuesto.  No obstante, la práctica no puede convertirse en una nueva creencia o tipo de ortodoxia; el objetivo debería ser, por el contrario llevarte a ti mismo a una condición de independencia. Toda instrucción es solo una referencia. Solo la práctica es tu verdad.

El Zen es una aventura que se convierte día a día en un “estar más cerca de ti mismo”. Lo bueno o lo malo del viaje es solo ignorancia. En el Zen lo único importante es conocer tu Karma pero como un espectador…sin apegarte  a nada, sin juzgar nada, sin buscar nada. Esta aparente contradicción (no buscar nada) es justamente lo más relevante y hermoso del viaje pues esto es lo único que puede liberarte, sosegarte.

Les dejo con esta célebre frase: “Lo que ya se ha producido, no lo dejéis continuar”. – Maestro Rinzai

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

Texto 2456 – ORGANIZA…E IMPROVISA

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Los patrones y la creatividad

Son los dos polos de la acción.

Es muy sabio planificar cada día. Estableciendo objetivos para uno mismo y organizando tareas para ser cumplidas, uno puede asegurarse de que cada día de su vida no se perderá en vano.

Los seguidores del Tao usan patrones cuando planifican. Ellos observan las características de la naturaleza, perciben las líneas invisibles del destino. Imaginan un patrón para su vida entera, y de esta forma, se aseguran un éxito total. Cada día comparan y asocian los patrones internos con sus objetivos generales y de esta manera navegan la vida con seguridad y gracia. Es justamente esta habilidad para discernir y manipular estos patrones desconocidos para el hombre común que hace que el seguidor del Tao sea una persona formidable.

Cuando aparecen eventos impredecibles, quienes siguen el Tao son muy hábiles improvisando. Si las circunstancias están en su contra, inmediatamente “cambian”. Para evitar confusión, no obstante, ellos aún disciernen sobre los patrones  de la situación y “crean” nuevos de la misma manera que lo haría un jugador de ajedrez en un juego. La creación espontanea de nuevos patrones es su jugada maestra.

Deng Ming-Dao / 365 Tao

 

COMENTARIO: Desde muy joven he observado el cielo y la grama. Si el cielo tiene algo que decirme, me lo dirá con nubes espectaculares, con colores y arreglos mágicos. Si la grama me quiere indicar algo, esta buscará a través de su color o humedad la manera de decírmelo. MI amigo Kavi Maharaj (monje Vaishnava)  siempre dice que uno debe buscar señales antes y durante un viaje para saber cómo resultará el mismo. Estas pueden ser el color de los árboles, la presencia o no de lluvia, los animales a los lados del camino, el volar de las aves, la disposición de las nubes, el color del cielo…y hasta las sombras de los objetos y de uno mismo. Siempre observo el entorno y este me habla como si fuera un “contador de cuentos”. Mucha gente “observadora” se da cuenta de las señales de su entorno y pueden, de acuerdo con su nivel de claridad mental,  decidir si harán tal o cual cosa ese día. Pero, igual de importante es la capacidad de improvisar en un momento dado. La improvisación es un don que nos permite hacerle el juego a los eventos mientras la situación está en proceso. La adaptación a los reveses es una práctica muy valiosa.  Esta es la importancia de la organización y de la improvisación: te mantienen sobre el riel y no pierdes tu camino. Es imposible perderlo pues te ajustas a la realidad del momento y resuelves los eventos y las contradicciones  con arte y sabiduría. Se diría que es una improvisación ordenada pues se corresponde con una mente igualmente ordenada, observadora y clara. Esto es Tao. Cuando escuches, veas, o percibas señales que vienen del universo mismo y se te presentan cara a cara, úsalas para nutrir tu vida. Tendrás una vida excepcional, te lo aseguro. Esto es también parte de las renombradas atención y observación del Zen.

 

 

Texto 2455 – LO IRREVERENTE DE RINZAI

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Pienso que uno de los maestros más irreverentes de la transmisión del Dharma de Buda es el maestro Rinzai. Su particular manera de ver y sentir el Dharma lo apartó de las lecturas de la época, de los métodos arcaicos de meditación y de ese sentimiento nebuloso de tratar de interpretar todo con la mente ocupada y llena de prejuicios. Usó un lenguaje directo (hosco y hasta grosero) para ayudar a los discípulos de la época a trascender los famosos Tres Mundos: los mundos habitados por los deseos, la cólera y la ignorancia. Predicaba con un lenguaje libre de nudos mentales esperando hacerle ver a los interesados en seguir la Vía que la mente racional y alucinada no se corresponde con la verdadera búsqueda. También se esforzó muchísimo para que cada discípulo tuviera una fe sólida y sin titubeos. Solo una fe así podía conducirlo al Despertar. En cuanto al Buda y a la búsqueda del Buda decía:”Sois vosotros quienes en nada os diferenciáis del Buda y de los patriarcas. Pero no tenéis confianza y buscáis por fuera”. Con fuerza y tenacidad buscaba por todos los medios erradicar la idea de buscar al Buda fuera de uno mismo, llegando a difundir a través de su prédica que ningún Buda busca a Buda.

Su irreverencia dio muchos frutos durante su vida y después de su muerte. Sin duda que un combate del Dharma con este maestro (Lin-Tsi en chino) en nuestra época sería una derrota segura para cualquier practicante intelectual y falto de confianza y fe. Procuraba que sus discípulos no se apegaran a la letra de las enseñanzas y que supieran atrapara la verdadera esencia de los sutras y escritos del budismo. Decía: “Adeptos, ¡no busquéis nada en la letra! Fatigareis vuestro espíritu; inhalareis sin provecho alguno el aire frío”. De hecho, en cientos de oportunidades despreció todo documento escrito apuntando a una mente que pudiera responder a cualquier vicisitud en un instante sin dejarse apabullar por cuentos de camino encontrados en los textos y documentos de la época. El discípulo, decía Rinzai, debe confiar en la meditación pero entendiendo, y esta es la originalidad del Zen, que no es cualquier método hindú simplón de relajación y quietismo absurdo y, además, confiando en el sistema de enseñanza propio del Zen (I shin den shin: de mente a mente). Resumir toda su obra en un corto texto resulta un tanto difícil, pero siembro en ustedes la inquietud de leer sobre su vida y su manera de exponer el Dharma de Buda. Su herencia espiritual es vasta, y todos podemos nutrirnos de ella.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Nota: Les recomiendo leer el libro Buscar al Buda de Raymond Thomas y Jorge A. Sanchez

Texto 2454 – LA ASTROLOGÍA

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Me he dado cuenta de que desde siempre ciertas tendencias de la astrología han sido un tanto restrictivas para con nosotros. La astrología dura y la astrología comercial han etiquetado y amarrado la existencia del hombre a unas condiciones un tanto rígidas que no le permiten fluir una vez que las orientaciones dadas por astrólogos de ambas tendencias “sentencian” hechos nefastos (limitaciones) irreversibles o de simple entretenimiento en nuestras vidas. La astrología es una “herramienta para el crecimiento”, no un cerco para el hombre deseoso de despertar su potencial para alcanzar grandes metas gracias al poder que los astros le proveyeron el día de su nacimiento. Nacer es esa misma posibilidad de ser mejores, por eso nacimos. Invito a los venerables astrólogos de este momento presente a ayudar a todos los seres sensibles a descubrir sus potenciales para poder dar lo mejor de sí mismos al mundo. Los planetas hablan y el hombre dispone de su voluntad y determinación para apoyarse en sus características particulares -según su fecha de nacimiento – para “crearse a sí mismo”.

Sensei Paul Quintero / Monje zen