Texto 29 – NINGUN PROBLEMA VIENE DE AFUERA

Posted in Uncategorized on diciembre 10, 2011 by budasdeagua

Nuestros problemas no vienen de afuera. Si fuesen realmente algo externo, entonces, no serían parte de nuestra experiencia ni un factor decisivo en nuestra vida. Nuestra práctica es solo el estar concientes de nuestra vida, da cada uno de nuestros actos. Si nuestra mente continúa agitada toda nuestra vida, nunca podremos resolver nada. Todo lo que percibimos como dificultoso no es algo externo. Los problemas son el resultado de una mente agitada, de una condición mental inherentemente inestable causada por la falsa percepción de un “yo”.

El “yo” es el resultado de la identificación de la mente con los pensamientos que ha creado. Una frase célebre dice: Lo que los demás dicen o hacen, no te afecta. Lo que tú piensas sobre lo que los demás dicen o hacen, te afecta. Este “yo” está rodeado de un entorno que se manifiesta a partir de esa misma mente y se siente intranquilo en este entorno porque el conflicto que percibe tiene su origen en la separación ilusoria entre lo que es interno y lo que es externo. El entorno externo es una creación dela Mente.

La meditación (zazen) es solo una herramienta para entrenar la mente. Y dependiendo de tu esfuerzo, lograrás liberarte tanto de tus creaciones internas como las externas. A fin de cuentas es tu mente inestable la que crea las dificultades. Y, al identificarte con las tribulaciones de tu mente, vives una vida atribulada.

El Zen es serio. Es un momento único para disipar estas inestabilidades. Solo una mente entrenada puede liberarse de los sedimentos de una agitación creada por ella misma. El universo no tiene límites. Pero si tu mente le pone límites, tú verás esos límites y te harás uno con ellos. El elefante adulto puede con su fuerza quitar la estaca que lo amarra al suelo, pero como desde pequeño fue amarrado a estacas y en esa juventud no lograba zafarse, termina pensando de adulto que nunca podrá hacerlo. Y ni lo intenta. Por eso se identifica con su propia no-libertad. Y cuando sabemos de un elefante que logró soltarse de su cadena y estaca, ya es muy tarde: lo hace a partir de la locura. Entonces sus “cuidadores” deben matarlo. Elefante-cadena-rabia-locura-aparente libertad y muerte.

Esta reflexión es muy profunda. Es nuestra propia vida-elefante la que estamos viviendo. Por eso el Zazen trata de ayudarte a ver las cadenas. Lo primero es VER. Pero se necesita concentración y observación permanente). Esto no es un juego. Ninguna vía “rápida” (como de comida rápida) puede solucionarte nada. Eso es una gran mentira. El Zen insiste en el Zazen pero nunca habla de apuros, de grados, de certificados, ni diplomas. Solo se necesita calmar la mente.

La idea fundamental del Zen es: “Solo la Mente”, que significa que todas las situaciones que experimentamos, más allá de nuestras elecciones, son manifestaciones de las puertas mentales que hemos logrado abrir. Todas las situaciones y los problemas que enfrentamos en la vida tienen como causa las puertas que hemos creado en la mente, de modo tal que los fenómenos aparecen en respuesta a esas puertas. Por eso, no deberíamos enfrentar los fenómenos externos de un problema, sino que deberíamos ser responsables personalmente, y corregir el patrón de pensamiento subyacente que ha creado el problema: todos los problemas que se manifiestan en nuestra vida son meros reflejos de los problemas internos de cada uno. Por eso el Zen nos lleva a ese “darse cuenta” necesario para poder realizar estos cambios. Una mente clara es necesaria.

Cuando ves el sufrimiento causado por los pensamientos de tus amigos, solo puedes pensar: se necesita practicar Zazen. La frase:”Dios siempre dice sí”, es real. Tú te quejas y él dice:”Sí”. Tú te superas y ríes, y él dice: “Sí”. ¿Dónde está Dios?

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Texto 28 – GYA TEI, GYA TEI…

Posted in Uncategorized on diciembre 10, 2011 by budasdeagua

Gya tei, gya tei, hara gya tei. Hara so gya tei, bo yi so wa ka.

Vamos, vamos todos juntos a la otra orilla del despertar.

Este sutra esencial en el Budismo Zen es quizás el mayor juego de palabras que los maestros Zen nos han enseñado. Al escuchar las palabras vamos todos juntos pareciera que cada uno de nosotros no fuera el otro. En esencia la vida de cada uno de nosotros es la vida de cada uno de los otros. Invitar a otros es invitarnos a nosotros mismos: a la unidad que representa la vida. En realidad no hay nadie a quien invitar. Si tú vas a cruzar de una orilla de un río a su otra orilla en esencia toda la humanidad cruza contigo.

Pero cruzar o pasar a la otra orilla en realidad es también un juego de palabras. Un río necesita para ser río las dos orillas. No hay tal cosa como la otra orilla. Ni existe tal cosa como la invitación: vamos, vamos todos…

El Zen juega con tu mente intelectual. Tú debes descubrir la verdad que reposa detrás de las palabras. Las palabras son como adornos. Los sentidos se apegan a esos adornos. La gente escucha a un gran orador y se enamora de sus palabras. ¿Por que? Pues ven al orador como a otra persona. La elocuencia de los Budas es nuestra misma elocuencia. Si esta elocuencia nos impresiona es porque aún no recordamos que poseemos esa misma elocuencia. No hemos despertado del sueño de las ilusiones. Si practicas zazen, alcanzas este despertar, dicen los maestros. En verdad no alcanzas nada. El despertar está contigo, sólo debes abrir los ojos, captar tu verdadera naturaleza.

Es muy fácil caer en el juego del gato y el ratón. Pero en el Zen el gato y el ratón son la misma cosa. Cuando das algo a un necesitado, él también te da algo a ti. Te da la oportunidad de ejercitar tu compasión. Todos somos dadores y recibidores.

El maestro Dogen (fundador de la escuela Soto Zen, siglo XIII) decía: Ya estamos en la otra orilla. Es decir, ir a la otra orilla significa comprender que esta orilla es la otra orilla. Esta vida es lo insuperable, la vida realizada. No existe espacio entre esta vida y la vida realizada. En realidad no vamos a ninguna parte.  No existe separación entre la ignorancia y el despertar. El mismo maestro Dogen decía: a mayor ignorancia, mayor despertar. Entonces, ¿qué hacemos al ir todos juntos a la otra orilla (la orilla del despertar)? – No se. Cada uno de ustedes debe descubrir el sentido de este sutra. Ver su relación con su vida hoy. Este sutra es curativo. ¿Por qué?

Texto 27 – ZEN Y CAFE

Posted in Uncategorized on diciembre 10, 2011 by budasdeagua

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ‘stress’ que les producía el trabajo y la vida en general.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más ecléctica: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas… Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se
sirvieran un poco del café recién preparado.

Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: ‘Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al ‘stress.’ Continuó: ‘Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos.

Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás.

Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café. ¡Disfruten su café!

La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todosino la que hace lo mejor con lo que tiene. Esto es muy Zen.

Y, algo para reflexionar: nuestra vida es más importante que nuestras cubiertas. Pero mientras sigamos interesados en esas cubiertas, más nos olvidamos de vivir plenamente esta vida. Un buen practicante de Zen nunca miraría las tazas, estaría atento al sabor del café y a degustarlo apropiadamente. Ninguna taza de café sabe igual a otra. De hecho, cada sorbo  sabe distinto a los demás.  Tomar café es una práctica muy buena para poner tu atención y observación en este momento. Nunca más se repetirá!

Los disfraces son para el circo o para las fiestas de Halloween. Y si intentamos tomar café sin prestar atención a las tazas, aprenderemos a no estar seleccionando envoltorios para vivir mejor esta vida. Después de todo, al quitarnos el calzado para sentarnos en Zazen ya estaríamos practicando el no seleccionar nada. Lo zapatos son envoltorios; mucho más importantes son nuestros pies.

Texto 26 – LOS MAESTROS EN EL ZEN

Posted in Uncategorized on diciembre 8, 2011 by budasdeagua

Los maestros Zen son sólo guías que conociendo el proceso del pensamiento ordinario, la visión limitada y la lógica del discípulo, hacen lo posible por sacarlo de estos territorios para que éste despierte a una realidad diferente, mucho más amplia y libre de las contradicciones, las limitaciones y la dualidad propias de una mente no realizada.

El maestro, como dije, solamente guía. El discípulo debe  hacer su trabajo. El símil es el del hombre que lleva a sus caballos a tomar agua al río, pero son los caballos quienes deben tomar el agua.

Los métodos empleados para lograr que el discípulo despierte son variados y muy originales. Cada enseñanza es única y particular para cada alumno. De allí la famosa historia Zen del hombre que se encuentra con el Buda y le pregunta sobre Dios y el Buda le dice que no existe. Más adelante otro hombre le pregunta lo mismo y el Buda le dice que Dios está en los cielos. Un tercer discípulo se acerca más adelante a preguntar por Dios, y el Buda no le contesta. El hombre enojado se aleja. Luego, su discípulo más cercano escuchando sus diferentes respuestas lo enfrenta y le dice: “Maestro, ¿cómo es que usted le dice a un hombre que Dios no existe y, poco después a otro le dice que si existe, y a un tercero no le contesta nada y lo ignora? –El Buda, mirándolo le sonríe y le dice:”Esa es la respuesta para ti”.

Cada respuesta, explicaba el Buda, es para quien hace la pregunta. No para los demás. Cada discípulo pregunta por alguna razón, el Buda mira su karma, su estado mental, sus limitaciones…y le contesta de acuerdo a ello. El objetivo es despertarlo. A veces lo hará dulcemente, otras veces con gritos, golpes, risas, gestos, ironía. Todo depende de la situación. Lo que el discípulo debe hacer es estar atento a la respuesta del maestro. Muchas veces el maestro solamente se calla, o le contesta con otra pregunta.

En otro caso célebre, el alumno pregunta al maestro (durante un mondo: sesión de preguntas y respuestas) algo y el alumno le contesta muy bien. El maestro asiente con su cabeza (aceptando su respuesta). Al otro día, el maestro le vuelve a preguntar lo mismo, y el discípulo contesta lo mismo que contestó el día anterior. El maestro lo mira y le dice que no es correcto lo que dice. El discípulo, perturbado, le pregunta por qué pues tan sólo ayer le había contestado que si. El maestro lo mira y le dice: “Estas contestando desde tu memoria., pero no desde tu consciencia”. Cuando contestas desde tu memoria, lo que dices no vale nada. Tuvo un valor, pero ya no vale más para  nuevas situaciones.

Esto, ¿Qué quiere decir? Pues que uno debe estar, con la ayuda del Zazen, atento (consciente) a toda hora. Para eso practicas la respiración consciente, para ello pones tu observación en la postura. Cada situación en tu vida es nueva, fresca, única. Tú no lo sabes…y contestas con la memoria. Pero, el maestro Zen, debe ayudarte a ver que existe sólo una respuesta fresca para cada situación  de vida, cada pregunta. Por eso, Dios existe, no existe, no te contesto o todo lo que dije antes es la respuesta.

El maestro Zen no es sino un hombre que conoce profundamente la mente humana. Y es su labor ayudar a sus seguidores a conocer el Dharma  a través de cualquier método que esté a su alcance. El discípulo tomará la respuesta, la digerirá y verá por que es importante esa respuesta para él. El maestro busca romper tus esquemas y llevarte más allá de la mente ordinaria. Para eso sigues al maestro. Si no puedes soportar su enseñanza, seguramente te irás. A lo mejor buscas otro maestro que te guste más (cuidado con tu ego), pero de igual manera este nuevo maestro habrá de buscar su manera creativa, nueva, fresca de educar tu mente, tu espíritu. Tu espíritu no es un fantasma. Es tu ser único nacido de tu comportamiento mental. Cuando decimos que alguien  tiene un espíritu jovial, es por que su mente no es complicada, es libre, espontánea y saludable. Si vemos a alguien con un espíritu triste, vencido, aminorado, esto nos habla de su estado mental. El espíritu se percibe. La mente se puede educar. Eso es exactamente lo que hace un maestro Zen: educarte! Sus métodos no pueden ser criticados, pues cada respuesta corresponde al momento evolutivo del discípulo. Y las respuestas no surgen de la memoria!

En Venezuela, desde 1973, el  profesor Yves Carrouget (discipulo directo de Taisen Deshimaru) ha sido el sensei del Zen. Él, al igual que nuestro maestro Taisen Deshimaru, no gusta de ser llamado Maestro. Sólo Sensei. Esto se respetó en Deshimarú y lo mismo hemos hecho y hacemos con Carrouget. Los demás sitios de práctica (doyos) tienen sus instructores y cada quien reporta sus actividades al profesor Yves. Así funciona La asociación Zen de Venezuela. El linaje de nuestra práctica se remonta hasta el Buda Shakyamuni sin interrupción. Y la obra de Deshimarú es reconocida mundialmente desdela Escuela Soto (sede principal dela   Soto Shu) en Japón. (Nota: Sensei Carrouget murio en 2009, este kusen fue escrito por el Sensei Paul Quintero mientras el vivia).

Texto 25 – SENTARSE FRENTE A UN MURO

Posted in Uncategorized on diciembre 8, 2011 by budasdeagua

Por qué sentarse frente a un muro sin moverse? Podríamos imaginar un vaso de agua sucia de barro, impurezas mezcladas, que flotan y enturbian el agua. Si dejamos reposar ese vaso sobre la mesa, entonces las impurezas se depositarán en el fondo y el agua irá purificándose hasta quedar completamente transparente.

Esto es, para mí, la práctica de la meditación.

Primero, quiere decir, tener la mente un poca más clara, y que con esa lucidez se puede, entonces, volver más profundamente hacia uno mismo. Encontrar el verdadero silencio – que no tiene nada que ver con retirarse al campo, lejos de la ciudad, o cosas por el estilo. Es el propio silencio, el silencio interior, y a partir de ahí, realizar la unidad profunda con uno mismo, y luego con todos los seres, con todas las cosas.

Es una experiencia muy difícil y muchas veces muy dolorosa. Antes de encontrar ese silencio – y al mismo tiempo – empieza a aparecer todo aquello que fuimos ocultando y amontonando en el tiempo, recuerdos dolorosos, grandes emociones, antiguas rabias, todo lo que fuimos dejando de lado, ocultándolo a nosotros mismos.

Entonces, cuando nos sentamos tranquilos, sin movernos, damos ocasión a que todo eso emerja porque está ahí, aunque nos neguemos a verlo, está ahí porque lo llevamos. Es como un desván lleno de cosas tapadas por el polvo pero están ahí.

Lo más importante, y lo primero que surge, son las emociones que nos arrasan como los celos, la ira, el rencor, y esto es también lo más terrible porque la mayor parte del tiempo estamos tratando de mantener estas emociones bajo control, y nos da miedo – como una gran ola que podría arrastrarnos y sumergirnos, como un dique que va a desmoronarse – y entonces, podríamos desaparecer arrollados por nuestras emociones. Y mucho más.

Pensamos que si los otros nos ven, se van a romper nuestras máscaras. Ustedes saben, todas esas máscaras que vamos usando todo el día para escondernos, todas esas máscaras que nos ponemos para decir “soy una buena persona, soy muy amable”. Y si de pronto los demás nos vieran, tal como somos, con todo lo que llevamos en el interior? es algo terrible, con las emociones.

El Budismo ha hecho un estudio muy sutil de la formación de esas emociones, muy simplemente: por ejemplo, un día, estoy sentada a la puerta de mi casa, tranquilamente, estoy bien, es un día hermoso, y de pronto, por el camino, veo aparecer algo que se mueve – primero, ya hay una sensación.

Y a medida que esa cosa se aproxima puedo distinguir si es un ser humano, un animal, un automovil, y a medida que se aproxima más, reconozco que es una persona, puedo saber si es un hombre o una mujer, una persona que conozco o que no conozco – estamos siempre dentro de la percepción.

Pero imaginemos que es alguien que conozco y a quien no quiero. Mientras lo veo llegar pienso: “ah!, la última vez discutimos, es tan desagradable!”, todo esto que empieza a pasar por la cabeza – ya no estamos en la sensación, estamos ahora, en un estado de la mente. Estábamos en el pasado y ahora nos vamos al futuro, vamos a cerrarnos frente a esa persona que está llegando. Es decir que, la situación neutra que existe de hecho – una persona que llega -, la transformé en una situación en la cual, ya todas mis emociones están en juego: es una persona que no quiero, ya estoy cerrada, ya estoy enojada. Y ya, no hay duda de que el recibimiento salga muy mal.

Tomé todos mis recuerdos, todas mis expectativas, todo lo que espero, (y lo puse todo mal): eso es lo que hacemos, a cada minuto. Se construye algo, se construye una situación, generalmente bastante rígida, bastante sólida, y luego, chocamos contra todo eso. Y luego decimos, “es terrible, mi vida es terrible, a mí solamente me pasan cosas terribles”. Pero eso es algo que nosotros mismos hemos construido.

Texto 24 – ZAZEN: Zen Sentado

Posted in Uncategorized on diciembre 8, 2011 by budasdeagua

POSTURA.-

Se sienta sobre un zafú, se cruzan las piernas en semi-loto o loto completo. La altura del zafú permitirá que las rodillas toquen el piso. Se bascula la cadera hacia delante y así la columna queda derecha. Hombros relajados. Se estira la nuca como queriendo empujar el cielo con la cabeza. Se retrae el mentón (no se saca) y los ojos se mantienen semi-abiertos mirando al piso delante de uno y reposando como a un metro y veinte centímetros de distancia. No se mira nada en particular.

La mano izquierda se guarda dentro de la derecha y los pulgares se tocan formando un ovalo. Este mudra se conoce como el mudra cósmico. Este mudra permite guardar la energía en el cuerpo, que no huya durante la meditación. La postura de manos descansa sobre nuestro regazo y el canto interno de las manos toca el cuerpo. Tratar de mantener los dedos pulgares bien derechos mientras medita.

RESPIRACION.-

Siempre es por la nariz. Se toma aire naturalmente pero se bota muy lentamente tratando de alargarla lo más posible. Lentamente y sin estrés. No se mete el abdomen mientras se bota el aire. El abdomen siempre esta extendido y relajado. La respiración del zazen es abdominal.. La atención está siempre en el abdomen, en el vientre. Al espirar  se hace un masaje suave sobre los intestinos. Esta zona abdominal se conoce como el ki kai tanden que se traduce como océano de energía.

ACTITUD DEL ESPÍRITU.-

Durante Zazen no se persigue nada. Usted no viene a buscar nada. Viene a abandonarlo todo. No se desea nada. La intención es armonizar con el universo. No buscar. Este es el espiritu mushotoku : sin provecho.

Esta actitud es la verdadera actitud para meditar. Cuerpo, mente y actitud se armonizan y la energía universal (maha shakti) se encarga de lo demás.

Sentarse sin moverse (shikantaza), respirar adecuadamente y no perseguir nada (mushotoku) puede parecer difícil. Lo es. Pero, entrenándose poco a poco se llega a la verdadera libertad, a la condición original de nuestra vida, de nuestro espíritu, de nuestro cuerpo.

Zazen es la condición original de nuestro ser. Es la fuerza que controla el Ego y la mejor manera de abandonarlo, dejarlo a un lado. Pero, nadie puede hacer zazen por usted. Usted debe sentarse. Debe respirar. Debe olvidarse de si mismo. Debe mantenerse derecho, sin moverse. Debe realizar su budeidad solo. Realizar su budeidad es unirse a los demás seres sensibles al olvidarse de si mismo. La respiración será su aliado. Contar grupos de 10 respiraciones al principio es bueno. Así no podrá distraerse. Siempre regrese su atención a la respiración.

Zazen es atención y observación. Es olvidarse de si mismo. Abandonar el Ego. Ser libre.

Texto 23 – LA SANGHA

Posted in Uncategorized on diciembre 8, 2011 by budasdeagua

La plena conciencia contiene la energía de la concentración, la comprensión y la compasión. La practica de la meditación budista es, pues, la práctica de generar la energía que nos ofrecerá concentración, compasión, comprensión, amor y felicidad. Todo el mundo que está en un centro de práctica hace precisamente esto: juntos creamos una zona de energía colectiva y poderosa que nos abraza y protege a los que vivimos en esa ciudad y a la gente que viene a practicar con nosotros.

Después de hacer una sesión de práctica, ya notamos que podemos cuidar de la ira y de cualquier otra manifestación baja que sentimos. Hemos logrado una victoria para nosotros mismos y para nuestros seres amados. Cuando perdemos, nuestros seres amados también pierden. Pero cuando logramos una victoria, los demás también lo han logrado. Por eso, aunque la otra persona no conozca la práctica, podemos practicar por los dos. No esperes a que tu pareja practique para empezar a hacerlo tú. Puedes hacerlo por ambos.

El Buda vive en nosotros. Cuando analizamos profundamente nuestra vida y nuestro comportamiento humano, estamos usando la energía de Buda: la energía de la atención conciente. Meditar es permitir a tu atención conciente guiarte. Las dificultades serán menores. Tu bondad será mayor. Tu calidad humana para escuchar a otros aumentará. Podrás ser más compasivo con los que te rodean.

De la respiración correcta, la postura correcta y la actitud del espíritu correcta emerge una perspectiva nueva.  Una perspectiva que te permite vivir la vida tal como es, ver las cosas de manera más simple y disfrutar de todo cuanto acontece.  Se vive en armonía con el día, la hora y el minuto que se vive. Cuando nos sentamos frente al muro, lo abandonamos todo. Como no se espera nada a cambio, lo que pase es siempre un regalo de la vida. No se desea cambiar nada. Cada evento es lo mejor que puede pasarnos. No es una actitud conformista. Es un gesto de agradecimiento a la vida, a Dios por lo que nos llega. Es disfrutar plenamente de nuestra estadía en este planeta:  vivir en plenitud!

Esta energía de grupo es esencial para la práctica. Los compañeros practicantes, o SHANGA, son parte sagrada del budismo. Son tus amigos genuinos. Nadie debe criticar a su compañero de práctica. Al contrario, debe agradecerle su ayuda. Cada compañero de meditación es un madero más para la gran fogata que alimenta nuestra práctica. Debemos recordar esto siempre. La shanga es uno de los tres tesoros del Budismo. Los otros dos son el Buda (como sensei), y su enseñanza: el Dharma.