Texto 10 – EL REGRESO A CASA…

Las circunstancias no nos pertenecen, ellas se gobiernan a través de sus propias leyes naturales. Nada puedes hacer con respecto al cambio inexorable que sigue tu cuerpo y tu forma de ser. Claro que has tratado de embellecerlo un poco, para que sea más atractivo y limpio por un tiempo, como hacen las jovencitas que se pintan las uñas, los labios y los cabellos. Pero cuando la edad avanza, todo el mundo se halla en la misma balsa. Así es el cuerpo, esa es su forma de comportarse. Eso no lo puedes cambiar. No puedes hacerlo actuar de otra manera. Ahora, lo que sí puedes mejorar y embellecer hasta el último minuto es tu mente.

TU cuerpo ha seguido su curso natural desde el nacimiento hasta ahora. Ya está cansado, débil y enfermo. Es algo que no puedes impedir, no hay remedio para ello, simplemente hay que aceptarlo. Así es la vida humana. Querer que esto sea distinto es como aspirar a que un cisne volara como un águila. Pero si te das cuenta de que un cisne es un cisne y un águila un águila, y que los cuerpos vivos tienen que envejecer y morir, entonces encontrarás en ti energía y fuerza interior. Por más que quieras alargar tu tiempo de vida…no podrás.

Lo que ha llegado a ser desaparece, se consume. Sin embargo la gente quiere que haya permanencia. Esto es una tontería. Más bien observa tu respiración. El aire entra, el aire sale…esa es su naturaleza. Es así es como es. La inspiración y la exhalación se alternan…tiene que haber un cambio constante. Los fenómenos existen gracias al cambio. Eso es inevitable. Piensa un poco.

Deseamos que las cosas sean permanentes, pero eso no es posible. Una vez el aire dentro, tiene que salir. Cuando sale, entra. Es lo natural. Nacemos, crecemos, envejecemos, enfermamos y morimos. Esto es completamente normal.

¿Comprendes ahora? No reflexiones demasiado. Piensa simplemente que así son las cosas. Nadie puede resolver tu vida por ti. No hay nada que pueda hacer tu familia ni tus posesiones. Lo único que te puede ayudar ahora es tu conciencia justa. Así que no vaciles. Deja todo atrás! De todos modos, todo está empezando a irse…aunque no lo quieras así.

No tienes que preocuparte…nada de lo que te rodea es tu verdadero hogar. Es sólo albergue provisional. Este mundo no es algo sobre lo cual puedas apoyarte. Todo cambia a cada instante. Al no encontrar un verdadero hogar, nos encontramos como un viajero sin rumbo. Entonces no nos sentimos a gusto en ningún lugar. Aparecen problemas, perturbaciones, felicidades y sufrimientos. Vamos de un lugar a otro…sin paz.

Hasta no retornar a nuestro verdadero hogar, seremos siempre inconformes. Es como dejar nuestra casa de pueblo para emigrar. Al regresar, nos sentimos relajados y tranquilos. En este mundo no hay ningún lugar donde encontrar paz definitiva. Ni el pobre ni el rico la poseen. Ni los adultos ni los niños. Ni el mediocre ni el letrado. No hay paz ni en los hombres ni en el mundo. esa es su naturaleza. ¿Cuál es nuestro verdadero hogar?

Cuando contemplas MUJO (la impermanencia) y el apego a esa impermanencia, puedes reconocer MUMYO (la ignorancia) en todas las personas. Los fenómenos son así porque no tienen sustancia propia. No tienen ego verdadero.

La respiración te ayuda a ver este camino de vida transitorio. Entrar, salir. Salir, entrar. Shiki soku ze ku. Ku soku ze shiki. Lo ves?

Texto 9 – PARA QUE PRACTICO?

Si abandono todo frente al muro. Dejo pasar los pensamientos. No busco nada. Es en ese entonces cuando mi mente regresa a su estado natural de armonía con el orden universal. Existe un orden. Pero, nuestro ego nos separa de ese orden, de esa armonía.

Ese “regreso” es el famoso regreso a casa del cual un viejo maestro Zen hablaba a la anciana preocupada por la muerte. El Buda nos dice que no debemos construir casas de barro, ni mansiones con ladrillos. Él nos dice esto en el sentido de que no nos apeguemos a nada material, pues sufriremos. Una casa en el mundo material es también como un pensamiento que debemos dejar pasar. Nuestra verdadera casa no es de este mundo físico. Un poeta de nombre Rilke lo expresa muy bien cuando dice:

Esta casa es mía, y a la vez no es mía. Vendrá otro y tampoco será de él.

Piense en esto. Es verdad?

Regresar a casa es regresar a la condición normal de la mente, del espíritu. Sólo a través de Zazen puedes conocer este estado de no pensar al cual no estamos acostumbrados. No es posible hablar de algo que no se conoce. Por eso la práctica es necesaria. Este no pensar se conoce como la conciencia Hishiryo. Es una conciencia especial que se consigue al practicar Zazen. Hishiryo no quiere decir que no pienso. Quiere decir que de  mis pensamientos mundanos paso a otro tipo de pensamientos. Para ello debo estar atento y concentrado en mi postura, en la respiración. Mi actitud debe ser de no provecho. Todo esto me lleva a pensar de otra manera. Se dice en el Budismo: a pensar desde el fondo del no-pensamiento. Puede parecer difícil de entender esta frase, pero al practicar, tu cuerpo y tu espíritu comprenderán

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Regresar a casa es actualizar tu condición de equilibrio con el universo. Para eso necesitamos aprender a poner nuestra atención en pensamientos valiosos. Nada banal, estéril, superfluo. Eso es despertar a tu condición de Buda: a la condición de atención y observación que debilita al ego y te permite ir más allá del pensamiento y las acciones ordinarias. La conciencia (lograda a través de la atención y la observación) es depositada cual semilla en las neuronas, esta germina y se convierte en conciencia natural. Esta nueva conciencia se llama “mui” (más allá) y es un estado perfecto de Nirvana, un estado de la liberación de la condición humana mundana  para despertar a la comprensión de la verdadera naturaleza de los fenómenos y a la completa sabiduría. Para eso se practica.  Lo ves?

El Zen no es ninguna secta, ninguna religión. El  Zen es Zazen. Y ,Zazen es tu práctica para liberarte del peso del apego a lo impermanente, del sufrimiento que supone ese apego, y para liberarte del yugo de tu ego. Cuando el yo se separa de todo objeto o deseo terrestre, se vuelve hacia la no-substancia, hacia el no-yo, hacia KU. Dejar pasar los pensamientos no reduce el campo de tu conciencia. Es el pensamiento integral, Es la expansión sin barreras de tu nivel de conciencia. El Dr. Hirai (famoso investigador de la conciencia en Japón) concluye: “Esta claro que este estado conduce a los aspectos libres y espirituales del Ser”. Para un neurólogo “dejar pasar los pensamientos” durante Zazen es la condición ideal del psiquismo humano.

Texto 8 – QUE SOY YO?

En el yoga se hace saber que las ragas y las dveshas (lo que nos gusta y lo que no nos gusta) son dos de las cinco kleshas (las restricciones fundamentales que causan el sufrimiento) y estas nacen de avidya (la ignorancia o la no-comprensión de nuestra verdadera naturaleza). En el Zen se dice esto en menos palabras: “La gran Vía es fácil para aquellos que no tienen preferencias.”

Los deseos son tan parte del ser humano que podríamos decir que si estos terminasen, también terminaría nuestra vida.

La sabiduría de los Vedas nos dice que el Atman (alma o ser) tiene dos aspectos. Por un lado no desea nada y está en constante emanación y revelación de lo Absoluto (reflejo de Dios).

Pero el Alma tiene un segundo aspecto llamado jivamatman (alma individual). Jivamatman es tu huella kármica, que contiene la mezcla precisa y particular de espíritu y materia para ti en esta vida.  El jiva determina el tiempo y lugar de tu nacimiento, los padres que mejor te servirán para aumentar tu proceso evolutivo para poder llevar a cabo tu papel dentro de la red infinita de la voluntad divina. El jivamatman dictará tus singulares fuerzas y debilidades, y, a nivel muy profundo, tus aspiraciones y tus deseos. Jiva es la raíz de tu Dharma (propósito), o de la persona que viniste a ser. Así como el Dharma de una semilla de pepino es convertirse en un pepino, cada uno de nosotros tiene su propio Dharma o destino, un llamado a florecer como una expresión única de lo Divino.

Permítanme decir aquí que las sociedades nos han hecho creer que todos somos iguales. El materialismo que incluye moda: calzado, ropa, maquillaje, etcétera ha creado personas muy parecidas…en el mundo o dimensión física. Esto nos hace olvidar de la maravillosa condición de único de cada uno de nosotros.

Una parte de nosotros, entonces, no necesita ni desea nada, está saciada y contenta. Otra parte, tan significativa como la otra (nuestra alma individual) está siempre deseando, buscando. Es necesario abrazar, integrar estas dos partes de nuestro Ser equitativamente. Ninguna está en una posición más alta que la otra. Ambas son expresiones distintas de la presencia divina en el universo.

Los Vedas dicen que hay cuatro (4) tipos de deseos: artha, kama, dharma y moksha.

 

Artha se refiere al deseo del confort material. Necesitamos un refugio físico y seguridad (dinero en nuestra cultura) para tener la libertad de satisfacer mis otras necesidades.

Kama se refiere al placer: la gratificación sensorial, confort y intimidad sensual.

Dharma , como se dijo antes, se refiere a nuestro propósito – la respuesta a la que llegamos al preguntarnos, “Qué debo hacer yo aquí?”

Finalmente, moksha quiere decir liberación espiritual, libertad. Este es el deseo que se encuentra por debajo de todos los otros deseos, el deseo de conocer directamente la fuente de la vida misma. Para lograr su destino único, el alma individual nos sopla al oído a cada instante a través del llamado espontáneo que nos hacen estos cuatro tipos de deseos.

Vivimos gracias a estas cuatro energías. Todas juntas nos llevarán al Despertar, a la realización. Ninguna está de más. Todas son parte de Mi. Meditando podrás integrar los cuatro tipos de deseos a una búsqueda sincera de armonía, paz y servicio.

Texto 7 – MEDITACION e ILUSION

La meditación formal esta diseñada para llevarnos más allá de las ilusiones creadas por nuestros pensamientos y sentidos para poder experimentar todo de manera verdadera. Para los hindúes la meditación nos lleva a realizar nuestra divinidad interna. Para los budistas, la meditación es sinónimo de autorrealización.

Muchas de las técnicas clásicas de meditación incluyen una técnica que incluya un objeto para que la mente se enfoque en él mientras se medita. Puede ser un mantra (la repetición de palabras sagradas o sonidos), un dibujo, o los movimientos propios de la respiración (inspirar y espirar). Otras formas se centran en un estar presente en el momento y en menos distracción (meditación budista). También se puede meditar repitiendo silenciosamente un nombre sagrado de Dios (Krishna, Lakshmi, Ganesha) como lo hacen muchos practicantes enla India. Tambiénse puede meditar contando series de respiraciones para mantener viva la atención y no dormirse.

Los estudios sobre la meditación indican que esta reduce el estrés, puede bajar la presión sanguínea, reducir riesgos de ataques cardíacos pues mejora la salud arterial, y puede traer consuelo a muchas personas con sufrimientos crónicos. La meditación ha demostrado ser altamente efectiva  para tratar condiciones psicológicas irregulares tales como la obsesión, la compulsión, la depresión y la ansiedad.

Cierto tipo de cambios químicos y de energía llevan al practicante a sentir ganas de vivir, alegría y compromiso con la vida. Y, por supuesto, se experimenta menos peso físico y mayor compenetración con la vida espiritual. Por ello muchos dicen sentirse livianos después de meditar. Como tal, la  meditación no tiene un significado espiritual intrínseco. Por lo que sabemos de su origen, no persigue ningún objetivo. Durante la meditación observamos nuestros pensamientos, pero no tratamos de generar más.

La meditación es una herramienta, no un proyecto. Según la mayoría de los instructores el mayor proyecto de nuestra vida es detener el sufrimiento humano. Dios vive en ti, dicen los hindúes, pero hasta que no experimentes esta verdad a través de la meditación, el dolor de la existencia continuará en tu vida. Al meditar actualizas tu momento presente, no se medita pensando en el pasado, y mucho menos en el futuro.

En el Budismo, se pueden comprender las causas de tu sufrimiento al meditar y es posible ir más allá de este sufrimiento para poder experimentar – según palabras del monje vietnamita Thich Nhat Hanh – “alegría, relajación y capacidad para maravillarse”.

A través de la meditación conocemos la calma, el silencio, la dulzura y la ecuanimidad. Aprendemos a integrar nuestro ser disperso y a vencer la ansiedad.

Respirar atentamente dosifica el prajna (energía) que entra a nuestro cuerpo y que genera claridad mental y salud.

Mientras meditas, tu mente descubre que toda experiencia terrenal es efímera y que debajo de la persona que piensa no hay una sustancia física real. Reconocemos lo transitorio de nuestra vida y de la vida toda. De esa manera comenzamos a disfrutar de nuestra vida plenamente, segundo a segundo.

Texto 6 – DANA, SILA y BHAVANA

Dana en su contexto original se refiere al dar limosnas en la forma de dinero o comida a los monjes. Los monjes budistas en el sureste asiático toman votos de pobreza, por lo que dependen totalmente de dana. Dana es uno de los tres comportamientos meritorios  junto con sila (comportamiento ético) y bhavana (desarrollo mental a través de la meditación). El Buda expuso en su doctrina  que cinco bendiciones se le acreditan a quien practica el don de dar (dana): el afecto de muchas personas, asociación social noble, buena reputación, confianza en sí mismo y un renacimiento celestial. También expuso el mismo Buda que es dañino para una persona el tratar  de comprar estas bendiciones con dinero o a través de las buenas acciones. La Generosidad es una de las paramitas (o perfecciones) que el bodhisattva (persona que ha decidido penetrar la vía de la superación espiritual) desarrolla en su camino a la realización o iluminación. A esta virtud se le agregan otras como la paciencia, disciplina y sabiduría. Dana también se entiende como un tipo de práctica de la amabilidad y de la compasión motivada por nuestro interés en ayudar a otros.

Los monjes, monjas e instructores (sean de yoga, meditación, guías espirituales, etc.) ofrecen el Dharma (la enseñanza para el desarrollo y evolución interno de otros seres) como su practica de dana. Y, a su vez, ellos son apoyados por el dana que reciben de sus alumnos. Se puede practicar dana cuando – con corazón sincero y con espíritu de no provecho (mushotoku) – se hace una donación a una institución de ayuda social y moral como, por ejemplo, la obra de las Hermanas dela Caridad de Cocorote.

La practica de dana ayuda al discípulo a erradicar los sentimientos de escasez y de separación. Es decir, que a través del dar, aprendes el desapego, no solo material, sino también mental y espiritual que vendría a ser lo que retrasaría mayormente tu desarrollo en tu búsqueda de la evolución interna. Cuando das algo a alguien, tú te liberas mental, espiritual y físicamente de trabas  o cadenas que no te permiten evolucionar. La Biblia dice: “Siente vergüenza de no dar al que te pide”. Pero, no esperes a que te pidan. Adelántate. Eres tú quien desea evolucionar. ¿Qué esperas?. Practicar dana es un acto de liberación. Tú la debes practicar con corazón sincero. Dana es la práctica de la “pureza de la generosidad”. Es necesario practicarla hasta que el gesto de generosidad se haga puro. Si practicas un poco de dana diariamente pero de manera persistente, esta práctica se profundizará por sí sola.

 

Y QUE PASA CON EL RECIBIR? Mucha gente evita el recibir de otros. Se excusan, se ríen o simplemente evitan todo tipo de situación en la cual ellos se vean en la necesidad de recibir algo de alguien. Pero, leamos y aprendamos de este relato.

Un joven que cargaba bolsas en un supermercado, recibía por su trabajo propinas de todos los clientes. Para su sorpresa, él notaba que en muchísimos casos la gente más pobre daba las mejores propinas. Esto lo puso alerta, y cada vez que podía, él, o rehusaba recibir la propina o la metía a escondidas en la bolsa  considerando que era mejor que el cliente se quedara con ese dinero pues a lo mejor lo necesitaba más que él.

Un día de Navidad, él cargó unas bolsas hasta el carro de un señor muy pobre, mal vestido, desaliñado y, al meterlas en el carro, vio las caras de sus cuatro niños ( también pobres y sucios) en el asiento trasero. Decidió inmediatamente rechazar la propina generosa que el señor le estaba dando. Este, con palabras muy sencillas ( y hasta dulces) le dijo mirándolo directamente a los ojos: ¿”Qué haces? Esto es algo que yo puedo hacer por ti. Es mi Navidad”. Al instante el joven entendió: “Las propinas no se tratan de mí, se relacionan con el que las da, se relacionan con sus valores y con su vida”. Entendió en este momento de iluminación que él no tenía el derecho de decidir sobre lo apropiado o certero de la acción de dar de otra persona, de su generosidad. – “! Cuán ignorante, cuán arrogante he sido!” Entonces, recibió el dinero, le dio unas gracias efusivas y profundas al señor y se regresó al supermercado. Sus orejas se quemaban de la vergüenza, pero su corazón estaba tibio, sereno pues había sido tocado por un espíritu generoso.  Había recibido, para que lo comprendan ustedes quienes buscan la superación, una enseñanza directa del Buda. Había recibido el Dharma de un hombre sencillo. Y este Dharma iluminó su espíritu. No hay otro tipo de iluminación. El Dharma aparece como las nubes de la lluvia – que llegan sin aviso – y te bañan. Debes estar atento. El Dharma está en la vida cotidiana.

Como ven, DAR y RECIBIR son las dos caras de una misma moneda. El equilibrio debe existir. No se puede estar equilibrado si sólo se da y no se recibe, o si sólo se recibe y no se da.

Sean ustedes quienes estudien esta enseñanza, y pónganla en práctica para ver si es cierta. Sólo su espíritu puede decidirlo.

¡Abrir los ojos, no es ver!

 

 

 

Texto 5 – SANAR ELIMINANDO EL EGO 2

Torei estudio Zen primero con el maestro Kogetsu. Después atravesó por un severo aprendizaje con Hakuin. Bien preparado por su trabajo con Kogetsu, Torei pronto alcanzo el despertar bajo la tutela de Hakuin. Torei Enji (1685-1792) en pocos años había aprendido todo lo más importante que este maestro le podía transmitir desde su propio corazón. Desgraciadamente, la dureza de los excesivos esfuerzos de Torei debilito su cuerpo, cayendo mortalmente enfermo. No habiendo encontrado ningún tratamiento médico útil, Torei pensó para sí mismo: “Aunque haya encontrado todo acerca de la fuente y los métodos del Zen, ¿qué bien me haría si he de morir de repente?”

Torei solo tenía 23 años y había dominado las enseñanzas de los Patriarcas. Cinco años más tarde sufrió una seria enfermedad producida por el rigor de su práctica meditativa. Pensando que su vida no sería muy larga, se dedicó con esmero en escribir dos extensos volúmenes de la Inextinguible Lámpara del Budismo Zen, colosal tarea que solo le llevó 30 días.

Así pues escribió un libro llamado La Lampara Inextinguible del Zen. Mostrándoselo a Hakuin, le dijo: “Si hay algo de valor en este libro, me gustaría pasarlo a generaciones futuras. Sin embargo, es un ramillete de tonterías. Lo arrojare mejor al fuego inmediatamente.” Hakuin no se lo permitió y hojeo el libro. Luego dijo: “Esto será medicina para abrir los ojos a generaciones futuras.” Ocho años tras su muerte, fue finalmente publicado gracias a la decisión de un estudiante laico, quién desobedeció el deseo de Torei de prohibir su aparición a la luz pública.

Entonces Torei dejo a Hakuin y se fue a Kyoto, donde vivió tranquilamente, cuidando de su enfermedad, resignándose a aceptar lo que le estuviera destinado el destino, ya fuese la vida o la muerte.

Un día, mientras estaba en un estado de mushin (no pensamiento), de repente Torei vio a través de la experiencia de toda una vida de Hakuin. Es decir, pudo ver la realidad a través de los ojos de su maestro  gracias a que su espíritu había absorbido la sabiduría de este (I shin den shin: de corazón a corazón) y esta revoloteaba en su mente clara. A partir de ese momento se recuperó de manera espontánea.

Desbordado de alegría, Torei escribió una carta a Hakuin contándole lo que le había sucedido. El gran maestro invito a Torei a regresar a su templo y lo nombro su sucesor en el Zen.

Su recuperación surgió de un estado de no ego, de un olvido de sí mismo. Nada realmente nos pertenece: ¿para qué apegarnos a un estado de enfermedad? – Es necesario abandonar toda idea de “yo”. Así, tanto el ego y su afinidad con las enfermedades, desaparecerán. Esto es Zen práctico, real. Siempre les recuerdo: “Para ser Budista, hay que ser Budista”. Un verdadero Budista debe desprenderse del poder del ego.

Texto 4 – NOTAS ZEN No 3

1. La práctica de zazen, la práctica de la Vía, no tienen como propósito arreglar las dificultades de vida del yo, de la persona. La práctica de zazen no es para arreglar problemas psicológicos. Hay gente que dice: “Ah! yo practico zazen desde hace cinco años, diez años, y no me ha servido. En cambio, tal otra cosa resolvió mi problema en mucho menos tiempo”.

2.Están totalmente equivocados sobre el propósito de la Vía, sobre su naturaleza. La Vía resuelve los problemas de la persona quitando la persona. Así no queda problema. Pero si uno se queda aferrado a resolver las dificultades de la vida personal, no puede practicar, no puede practicar de verdad, pues aferrándonos a algo del mundo sensible ¿cómo podemos dejarlo, dejar la persona y todo lo que acompaña la persona, toda la carga? Inclusive si la carga es una búsqueda espiritual. No esperen de zazen que resuelva las dificultades psicológicas del yo en su vida. Para eso están los psicólogos. Practicar la Vía es pasar más allá de la vida y de la muerte.

3.La coincidencia con la realidad tal como es, el encuentro con Dios, no pueden ser el resultado de una actividad mental. Para parar esta actividad o para “salir” de esta actividad mental, tienen que disgustarse con ella. La práctica de zazen nos permite ver, entender, sentir los límites de esta actividad, y nos puede permitir sentir la necesidad de soltar la identificación con, se puede decir, la imagen del cuerpo, la imagen de la mente, la imagen de nosotros mismos. Mientras nos identificamos con cuerpo y mente, no hay salida.

4.No intenten agarrar, o encontrar la realidad, o su naturaleza profunda a través de la actividad mental. La actividad mental manipula imágenes, conceptos, pero no es la realidad misma, no es el Ser completo. El Ser completo es mucho más amplio que el concepto que se puede tener. El concepto de Dios no es Dios. El concepto del Ser no es el Ser. Pero con frecuencia el ser humano es muy prepotente, el yo es muy prepotente y considera que se puede realizar todo a través de la actividad mental, la misma actividad mental que lo genera. Si no están convencidos, íntimamente, verdaderamente, en sus células, de que el yo no es real, tienen que enfrentar su presencia a través de la práctica de zazen sin tregua. Algo lo llama a uno para eso, si realmente comprende la esencia de la Vía. Ese es nuestro combate Zen a través de la Atención y observación, respiración consciente, postura inmóvil, espíritu de no-provecho: mushotoku.

5.La gran mayoría de los practicantes no tienen la firmeza para enfrentar la vida del yo a través de zazen sin tregua. Incluyen el zazen en el sueño del yo. Aquí vienen y después de unas pocas semanas se consiguen buenas razones para huir. Obviamente es fácil encontrar buenas razones en la sociedad, en la vida denominada “normal”. Si están convencidos de que esta vida del yo es un espejismo, deben intentar pararla sin tregua, no seguir más con el cuento. Intentar parar es realmente no seguir, no proyectar, no seguir manteniéndose. Entréguense a la ausencia sin proyectar nada. Es decir, entréguense a una realidad desconocida sin previsión de lo que puede pasar, sin agarrarse de las cosas de la vida del yo, sin querer conservar nada. Entréguense a la novedad. Solo la creatividad libera! Desde el no-ego, evidentemente.