Texto 73 – DEJAR IR

¿Y ahora?
¿Y ahora?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dejar ir es perder tu punto de apoyo mientras escalas una montaña. No dejar ir es perder ese apoyo para siempre”.

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Texto 72 – NOT AN INN?

Llegar y partir.
Llegar y partir.

 

 

 

 

 

 

 

 

Last words…

A famous spiritual teacher came to the front door of the King’s palace. None of the guards tried to stop him as he entered and made his way to where the King himself was sitting on his throne. “What do you want?” asked the King, immediately recognizing the visitor.

“I would like a place to sleep in this inn,” replied the teacher.

“But this is not an inn,” said the King, “It is my palace.”

“May I ask who owned this palace before you?”

“My father. He is dead.”

“And who owned it before him?”

“My grandfather. He too is dead.”

“And this place where people live for a short time and then move on, did I hear you say that it is not an inn?”

 

 

 

¿NO ES UNA POSADA?

Un famoso maestro spiritual llego a la entrada del palacio de un rey. Ninguno de sus guardias trato de detenerlo por lo que pudo llegar hasta el trono donde el rey estaba sentado. “Que deseas?” – pregunto el rey al reconocer al maestro.

–           Me gustaría un lugar para pasar la noche en esta posada. – contestó el maestro.

–           Pero esto no es una posada. – contestó el rey.

–           El maestro preguntó: ¿Quien fue el dueño de este palacio antes que tú?

–           Mi padre, pero ya él murió.

–           ¿Y quien fue el dueño antes de él?

–           “Mi abuelo. Ya él está muerto también.”

–           “¿Y es que acaso no te escuche decir que en este lugar donde se vive por un corto tiempo y luego uno se va no es una posada?

Texto 71 – DE LO BUENO Y LO MALO A LA SERENIDAD

Convencerte de estar presente es fácil. Estar realmente presente no es tan fácil. La presencia se hace objetiva cuando haces algo, algo valioso, algo importante, algo que genere buenos frutos. Pero recuerda bien, presencia es saber utilizar este instante, cada instante. Un nuevo yo para cada día, para cada minuto de tu día. Eso te convierte en alguien despierto.

Todos los días lidiamos con pequeños incidentes que pueden señalarte lo que es real y lo que no lo es; lo que es de importancia y lo que no lo es. Lo bueno y lo malo en realidad no existen. En el  Zen lo bueno puede convertirse en malo, y lo malo en bueno. Pero esta indicación es para que te des cuenta de lo muy poco real que ambos extremos son.  Cuando estás presente y fluyes con el universo  mismo, ningún evento es positivo ni negativo; simplemente cada evento ES. Esta es la única manera de vivir. Y, entendiendo que el universo provee, entonces lo bueno y lo malo no existen pues el universo fluye en un orden perfecto. Luego, entendiendo esto, entiendes que lo que transcurre es lo que debe transcurrir. Para tu crecimiento personal nada ha de ser bueno ni malo, ni gustar ni desagradar, ni pleno de amor ni pleno de odio. Todo cuanto transcurre pertenece a un orden. Cuando meditas, sigues ese orden cósmico. No es cuento, simplemente fluyes. Por eso durante zazen no hay nada en que pensar. Inspirar y espirar son tu ahora. Y prestando toda tu atención a ese ir y venir te unes al ir y venir del universo: a shiki (el mundo de los fenómenos incluyéndote a ti) y a Ku (el vacío a lo que todo retorna, incluyéndote a ti). Entonces alcanzas la serenidad.

Cuando no estas deseoso -sino sereno- no pretendes que las cosas pasen de tal o cual manera. Simplemente permites que las cosas sean como son, nada más. Ese permitir que las cosas pasen te lleva más allá de tu mente común y sus patrones de dualidad que crean la polaridad negativo-positivo. En ese momento de serenidad eres un Buda.

No estamos  hablando de felicidad. Si alguien cercano a ti muere, o ves acercarse el momento de tu muerte a lo mejor no te alegras, no estás feliz.  No es posible estar feliz, pero si puedes estar en paz.  Puede haber tristeza y lagrimas, pero siempre y cuando tú hayas abandonado la resistencia al devenir de los eventos, muy por debajo de esa tristeza sentirás una profunda serenidad, una tranquilidad, una presencia sagrada. Esta es la emanación de ser (como acción), esta es la paz interna, el verdadero bien.

Cuando fluyes eres cual un río. Si te detienes te conviertes en una roca pesada. Inspirar y espirar correctamente te ayudan a fluir adecuadamente, en plena serenidad. Practicar zazen es igual al fluir de un río. Presencia y serenidad son las características de un Buda viviente.

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

 

 

 

Texto 70 – DISFRUTAR (poema)

 

No salgas

De esta calle,

Es nuestro espacio entre comillas; es nuestro paréntesis;

Un límite acompañado de puntos y comas, o comas,

Pues en este amor no hay punto final.

 

No salgas

Ni intentes soltar amarras,

Hoy es una semana entera, o un mes o un año

Tonterías de esas con las que medimos nuestros días.

Pero este amor no se mide…se disfruta.

Y lo que se disfruta se hace eterno.

 

No salgas

De este cintillo de hojas de sauce,

No laves tus manos esta mañana,

No digas tu nombre,

No laves tu cabello,

Hoy es hoy

Y nada de este hoy es pasado, ni  futuro.

 

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen

 

Texto 69 – TE ESPERO (poema)

 

Amor zen.
Amor zen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La calle se desnuda

Y tú sales de prisa a tu clase de piano.

El gorrión baila

Dibujando en el cielo historias con globos de color

Que sueltan las manos de los niños.

 

Mi reloj lo partí

Mientras comía toronja con mi madre

Mientras reíamos de nada, pues para disfrutar…

Nada es todo. 

Lo rompí para que siempre estés conmigo, sin horas.

 

Esperaré que regreses

Y te veré.

Como siempre te veré.

Y soñaré que hoy es ayer para que mañana  sea hoy 

Y así te habré podido compartir el doble,

Venciendo al tiempo…con amor.

Texto 68 – EL EMBUDO

Tus ancestros y tú.
Tus ancestros y tú.

Tú eres la persona bajo el embudo. Arriba están tus ancestros. Ellos vivieron, amaron, trabajaron, soñaron, rieron, sufrieron y murieron. Tú eres su continuación. A ti te toca honrar sus vidas. Si pudieras ver tu pasado en una regresión hipnótica, por supuesto que te toparías con cientos de ellos: a lo mejor te ves como un navegante, como un escritor del siglo XV, como un soldado en batalla, o como una lavandera en un río. Esto es lógico. A uno le daría la impresión de haber vivido muchas vidas (la famosa idea de la reencarnación) pero en realidad habrías (a través de la hipnosis) revisado vidas anteriores de tus propios ancestros. Pero eso no es lo más importante. Lo valioso es hacer de tu vida algo ejemplar, algo especial que honre la sangre, los genes, las ideas que llevas dentro de ti…que son de ellos (tus ancestros). Es darle el valor a su vida y a sus esfuerzos a través de tus acciones en esta vida.

Tu vida es un universo: un universo de gente y de genes que vive en ti. Tú eres la esperanza para tanta lucha, tanta aventura, tanta pasión, tanta ilusión y tanto amor experimentados por tus ancestros.  Tú puedes hacerlos a todos felices, o desdichados. Me refiero a la energía de ellos que vive en ti. Es tu decisión.

Hoy en día, las personas hablan acerca de la brecha entre las generaciones de padres e hijos que es algo que tradicionalmente las familias no tenían. En la tradición china, no son solamente el padre y el hijo la unidad, sino que los abuelos y los nietos son parte de esa misma unidad. Esto es un concepto único. Los occidentales frecuentemente se preguntan por qué los chinos respetan y honran a sus ancestros si ellos escasamente los conocen o los conocieron. El recuerdo de nuestros ancestros es la base del Confucianismo y el Budismo, y es para ellos la fuente de la armonía en la sociedad y la paz en el mundo.

Honrar a tus ancestros es igual a honrarte a ti mismo. Es poder ver en perspectiva real  lo que tú eres. Para mantener vivos a esos ancestros, tú debes hacer algo trascendente con tu vida. Quien honra a sus ancestros nunca podrá padecer de males incurables. Recibirá de su energía (la de sus ancestros que vive en él) preciados regalos y méritos inextinguibles. Y estos méritos y regalos continuarán pasando – como bien lo enseña el hinduismo – a las nuevas generaciones de descendientes. Por eso la idea de honrar a la vida recibida de ellos es tan importante. Para ti y para todos tus herederos. Es profundo, pero sencillo de comprender. Si puedes ver la vida de esta manera, habrás avanzado siglos en tu pensamiento y en tu evolución. Realmente tu encarnas a tus ancestros. Esta es la manera correcta de entender la reencarnación.

El maestro budista Zen Dogen Zenji, decía: “Si un hijo se hace monje, siete generaciones de ancestros alcanzan el despertar (satori)”. Por algo lo dijo. En el Movimiento para la Conciencia de Krishna se dice también que el mérito de convertirse en monje ilumina y proporciona paz a cien (100) generaciones de ancestros.

Gassho para ustedes y para todos sus ancestros.

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Texto 67 – EL KARMA MÁS ELEVADO

 

A través de la sabiduría nosotros debemos comprender la raíz de las ilusiones. Pero no debemos olvidar que las ilusiones de nuestro espíritu interior producen el satori (el despertar). Los deseos se convierten en nuestro satori. Mientras mayor sea el espacio ocupado por nuestras ilusiones, más abundante será el agua de nuestro satori. Cuando aparece el mal karma, nuestro espíritu de observación se disipa, desaparece, y nuestro buen karma no puede aparecer más.

Si alguien practica zazen, así sea por una hora o un corto instante, los karmas de la palabra, del cuerpo y de la conciencia se convierten en Buda. Durante zazen no hablamos; el cuerpo asume y mantiene la postura más elevada como la del Buda Shakyamuni y nuestra conciencia se convierte en Hishiryo (el pensamiento puro, más allá del ego personal. Uno debe cortar sus propias categorías y mantener las manos y la cabeza vacías). Este es el karma más elevado. En ese momento uno entra en el Samadhi (tranquilidad justa), y se hace uno con su budeidad.

Estando entre los demás (sin huir a la soledad de una montaña) uno está como en una corriente de agua agresiva y desenfrenada. Uno es como la montaña (pues está en Samadhi) pero es necesario entrar y salir de la montaña. Ese es el trabajo de un Bodhisattva. Permaneciendo en Samadhi uno no ensucia su espíritu. Uno es como el médico que cura al paciente sin adquirir su enfermedad. El Zen es una vida de no-miedo. Ante la vida y la muerte uno debe tener valor.  No se trata de cortar con todo lo que nos rodea (huir a un lugar solitario). Se trata de vivir en medio de los demás e influenciarlos sin juzgar las cosas como buenas o malas. El bien y el mal dependen de lo relativo del momento y del lugar donde se dan los hechos. Cada cual actúa según su karma. Casi ningún karma reviste la característica de el karma más elevado.

Cuando tu mente puede ir más allá del más allá, sin mancillarse ni permanecer en un solo punto (como el ave que vuela en el cielo), entonces sientes la verdadera libertad. No eres esclavo de nada, de nadie, ni de ti mismo. Para eso practicas zazen.

 

 

Sensei Paul Quintero / Monje zen