Texto 43 – ¿SABER QUÉ?, ¿PARA QUÉ?

Aun si uno cree comprenderlo todo, aún si uno estudia la filosofía más elevada, si uno no la pone en práctica, si uno se beneficia de ese conocimiento sólo para sí mismo, esa no es la verdadera religión, esta no es la verdadera filosofía.

 

No hay que dejar de progresar. Dar siempre un paso más es necesario. En ese instante el cosmos entero se convierte en nuestro cuerpo. Si uno abandona el pequeño ego, el cosmos entero se convierte en nuestro ego.

 

Cielo y tierra tienen la misma raíz, todas las existencias son una unidad. Dando un paso más, es estar vivo pero al mismo tiempo es estar como muerto. Uno muere a cada paso. Abandonar en todo momento el ego es ese morir; de esa manera podemos ser libres.

 

La práctica de Zazen es similar a pescar la luna o a arar las nubes. El espíritu se hace vasto, uno puede hacerse intimo con uno mismo. En las religiones tradicionales uno se dirige a Dios o a Buda. En el Zen uno se dirige a sí mismo. Nuestra vida transcurre en solitario. La vía de la práctica es profundamente solitaria. Aún un profundo amor por otro ser no puede suprimir esa soledad. Hombre y mujer en la cama no tienen los mismos sueños.

 

El Zen existe en la práctica. Aun conociendo las bondades del Zazen, para muchos es difícil perseverar en la práctica. Si entienden esto, ustedes cuentan con un tesoro inestimable pues ustedes siguen la vía cósmica. Hacer Zazen equivale a hacerse vasto, a ser libre, a compartir lo que el cosmos sin contradicciones  ni mezquindades reparte a todos. ¿Para qué saber?– Todo gira en torno a nuestro espíritu bondadoso, sin apegos, sin complicaciones. Nada de lo que puedas saber, si no es para el bien de todo y de todos, puede servir para algo. Esto es el Zen: conocerse a si mismo, es igual a abandonar todo. Se abandona el cuerpo y el espíritu. Se regresa a la condición normal de nuestra vida. Nos hacemos libres y sin complicaciones. Se respira en un instante todo el cosmos y al otro instante se abandona todo a través de la expiración. Eso es hacerse vasto. El no-apego y el no-ego son la práctica misma de Zazen. Zazen es la practica del abandono. Sólo sentándote (en Zazen) puedes entender esto.

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Texto 42 – SALIR DEL CONFORT DE LAS PENAS PARA SER UN BUDA

Vivir en comodidad no es lo mismo que vivir en miseria. Pero buscar la comodidad puede resultar engañoso. A veces comodidad y penas se confunden. Cuando lees los obituarios en la prensa diaria ves como muchas personas alargan sus años para disfrutar del confort de sus penas. ¿Cómo es esto? La costumbre de apegarse al dolor, al drama negativo de la vida, a las desgracias (a veces muy viejas en el tiempo), a los terribles padecimientos de una enfermedad, a los recuerdos que no desean abandonarte… creas un colchón de seguridad para tu vida. Una comodidad que te atrasa, por supuesto. Y el común de la gente sólo vive para contar sus desgracias, esperando subconscientemente que otros les cuenten las suyas para comparar su calidad de vida con la de otros. Es una competencia en la que gana quien más padezca.

Observa bien a la juventud de estos días y verás como muchos de ellos sufren pues no tienen posibilidades de ocupar buenos puestos laborales después de haber estudiado tanto. Y, muchos de ellos comienzan a coleccionar estos fracasos para ir creando una excusa social para no hacer nada. Se convierten en parásitos de sus familias (padres) bajo la comodidad de ese mundo mental apegado al “no es mi culpa”, “luego veré”, “estoy esperando a ver si me llaman”, “el próximo año…” – en fin, una serie de testimonios que hablan sobre su deseo de permanecer en esa área de confort creada por sus fracasos: una zona de penas. Esto es muy peligroso si ellos son la generación de relevo. Dios está ausente en sus vidas. Esto es aún más doloroso. No hay guía que no sea el materialismo mismo. Entonces al no tener acceso a las cosas, te retraes y vives en pena. El ciclo es un vicio. Se debe poder escapar de esta rueda de atraso.

Es necesario salir de esta zona de atraso/ seguridad  para poder avanzar en la vida. Meditar es avanzar. Cada meditación es un avance. Cada momento de silencio equivale a una depuración física, mental y emocional. Cada vez que meditas destruyes el colchón de comodidad que tus penas y recuerdos han creado para ti. Cada vez que meditas vuelves a vivir. Es muy simple. Y vivir es salir de la prisión del atraso para enfrentar lo nuevo de cada día como un escalador que busca una nueva montaña cada día. Salir fuera de esa comodidad creada por tus penas (dolores) equivale a haber aprendido a estar atento al desarrollo de tu vida, a haber observado que siempre hay algo más. El pasado es la zona de comodidad del haragán, del temeroso, del lisiado mental, del paralítico emocional. Por eso la meditación asusta a tantos. No desean salir a ver el mundo nuevo que viene con cada mañana. Meditar es un viaje hacia el disfrute de presente.  De esto nos habla siempre el Buda.

Texto 41 – SIN REFUGIO (poema)

SIN REFUGIO

Sin refugio el mar es una gota,

El numero tres es la cuenta de un rosario roto,

Un alfiler las lagrimas de una hilandera,

Y la palabra solo es viento.

Sin refugio el tiempo no entra en el acero,

Ni las lágrimas salen para encontrar cariño,

Ni el amor es abrazo sincero,

Ni la lata de Coca-cola una sonrisa en el desierto.

Sin refugio las miradas son huecas

Y la música es  sólo cuerdas y madera sin sabor,

Y lo amargo se pierde en el vacío

Y los labios son solo músculos de nadie.

Sin refugio una moneda solo es lata,

Y un brindis navideño se convierte en olvido,

Y la voz de mi padre la arena bajo mis pies,

Y la sonrisa de la maestra es sólo neblina en el establo vacío.

Sin refugio el monje es judío errante,

Y el gris de las nubes no trae lluvia,

Y las manos solo son frías huellas que nada tocan,

Y el circo la más amarga de las frutas.

Sin refugio

Ningún poema subsiste…

Ni ningún cuento, ni ninguna radio…

Sin refugio…la vida es tonterías.

Sensei Paul Quintero

Texto 40 – EL HOMBRE DE HIERRO SIN SEDIMENTOS

En el budismo Zen el hombre de hierro es la persona que tiene una fe perfecta, un espíritu que nunca mira hacia atrás.  Un hombre de hierro es como una gran montaña.  Cuando te conviertes en el hombre de hierro, tu práctica es sincera.  La práctica no es algo particular, pues la práctica es la manifestación de la vida humana en sí misma. Lo que logras con tu práctica es aceptar quien eres en esta vida. Nada más. Desenfocas tu vista del mundo exterior y te enfocas en ti. Te conoces. Tu vida está completa. No le falta nada. No existen sedimentos en tu vida. Todo está completamente digerido. Esto es reconocer lo perfecto de tu vida. La  práctica te permite ver esto en cada zazen.

 

Por eso se busca nada en el Zen si tu vida está completa. Entonces zazen se convierte en la expresión de gratitud por tu vida. Practicas pues te sientes agradecido.

 

Si practicas zazen y piensas: no tengo nada dentro de mí. Esto es ya un sedimento. Si practicas con un objetivo, aparecen los sedimentos de tu mente. Si llevamos sedimentos con nosotros, esto nos agrada pues ellos hacen ruido. El silencio atemoriza a muchos. Por eso  no buscan el silencio que proporciona la meditación. La meditación es para el hombre de hierro. La práctica y el silencio son para el hombre de hierro.

 

Si te presentas ante un maestro Zen y dices: No traigo nada, deseo practicar. Él te dirá: abandona eso. Tú dirás otra vez: Pero no traigo nada. Y él te dirá: Ok, entonces llévatelo de regreso a tu casa.

 

Siempre cargas algo. Creas sedimentos dentro de tu mente. Es como cargar una tabla sobre tu hombro…siempre existe la parte de atrás…los sedimentos. Uno puede ver la parte de la tabla que sobresale frente a nosotros, pero debeestar pendiente de la parte que queda atrás. Por eso el maestro Dogen nos sugiere en uno de sus textos saltar más allá del final de una tabla: liberarse tanto de lo que ves como de lo que no ves. No dejarse atrapar por nada. Esta es actitud del hombre de hierro.    El hombre de hierro no se apega.  Sólo practica. Esto es el Zen verdadero.

 

Cuando espiras durante zazen arrojas todo lo que traes, tus residuos. Digieres tu vida en ese instante, y tu vida es perfecta. No le falta nada. Y luego vuelves a practicar otro día. Y de nuevo arrojas sedimentos. Y tu vida es perfecta. Vive a diario tu vida. Esto es ser el hombre de hierro.

Texto 39 – VERDADERA PAZ

Sólo puede encontrar la verdadera paz la persona que ha renunciado a todos los deseos de complacer los sentidos, que vive libre de deseos, que ha renunciado a todo sentido de posesión y que está desprovista de ego falso.

Todo el mundo está forzado a actuar irremediablemente conforme a las cualidades que ha adquirido de las modalidades de la naturaleza material. Por lo tanto, nadie puede dejar de hacer algo, ni siquiera por un momento.

La Suprema Personalidadde Dios dijo: Es únicamente la lujuria, Arjuna, que nace del contacto con la modalidad material de la pasión y luego se transforma en ira, y que es el pecador enemigo de este mundo, enemigo que lo devora todo.

TRADUCCIÓN

Así como al fuego lo cubre el humo, o como a un espejo lo cubre el polvo, o como al embrión lo cubre el vientre, así mismo a la entidad viviente la cubren distintos grados de esa lujuria.

SIGNIFICADO

Hay tres grados de cobertura de la entidad viviente mediante la cual su conciencia pura es oscurecida. Esa cobertura no es más que diferentes manifestaciones de la lujuria, tal como el humo en el fuego, el polvo en el espejo y el vientre alrededor del embrión. Cuando se dice que la lujuria se asemeja al humo, se sobrentiende que el fuego de la chispa viviente puede percibirse un poco. En otras palabras, cuando la entidad viviente exhibe ligeramente su conciencia de Krsna, se dice que se asemeja al fuego cubierto por el humo. Aunque donde hay humo tiene que haber fuego, en la primera etapa no hay una manifestación patente del fuego. Esa etapa es como el comienzo del cultivo de conciencia de Krsna.

El polvo en el espejo se refiere a un proceso de limpieza del espejo de la mente mediante diversos métodos espirituales. El mejor proceso es el de cantar los santos nombres del Señor. El embrión cubierto por el vientre es una analogía que ilustra una posición desamparada, pues en el vientre el niño está tan desamparado, que ni siquiera puede moverse. Esa etapa de la condición viviente se dice que se asemeja a la de los árboles. Los árboles también son entidades vivientes, pero se les ha puesto en semejante condición de vida por una exhibición tan grande de lujuria, que prácticamente están desprovistos de toda conciencia. El espejo cubierto se dice que se asemeja a las aves y las bestias, y el fuego cubierto por el humo se dice que se asemeja al ser humano. En la forma de un ser humano, la entidad viviente puede revivir un poco el estado de conciencia de Krsna, y si se desarrolla adicionalmente, el fuego de la vida espiritual puede ser encendido. Mediante la manipulación cuidadosa del humo que hay en el fuego, se puede llegar a avivar este último. De modo que, la forma humana de vida es una oportunidad para que la entidad viviente se escape del enredo de la existencia material. En la forma humana de vida, uno puede conquistar al enemigo, la lujuria, mediante el cultivo de conciencia de Krsna bajo una guía capaz.

“Un ser humano que identifica su ser con este cuerpo hecho de tres elementos, que considera que los subproductos del cuerpo son sus familiares, que considera venerable la tierra en la que nació, y que va al lugar de peregrinaje simplemente para darse un baño y no para reunirse con los hombres de conocimiento trascendental que allí se encuentran, debe tenerse por un asno o una vaca”.

Los sentidos de trabajo son superiores a la materia burda; la mente es más elevada que los sentidos; la inteligencia es aún más elevada que la mente; y ella [el alma] es incluso más elevada que la inteligencia.

Nota: Es necesario estudiar textos de otras tendencias espirituales para conocer su perspectiva. La Via del Zen es amplia, no puede ser de otra manera. Si no, no fuese Zen.

Texto 38 – UN RAKUSÚ

Al comienzo de la existencia de la Comunidad del Buda, monjes y monjas usaban ropas iguales a los otros religiosos. Los textos de Vinaya cuentan que el rey Bimbisara pidió al Buda que crease una ropa especial para la Sangha, con el fin de reconocerlos facilmente.

En esa época, el Buda se dirigía al sur, en compañía de Ananda. Por el camino encontraron un arrozal marcado por sus canales. Entonces pidió a Ananda que utilizase esa forma como modelo para crear un manto para la Sangha. De ahí   proviene el nombre: hábito del arrozal bienaventurado. Él nos conduce a la felicidad gracias al crecimiento de la bondad y compasión   budistas – de la misma forma que el arrozal, produciendo arroz, nos trae la  prosperidad material.

“Las ropas comunes aumentan los deseos,
pero las de Buda,
las del Iluminado, desarraigan
los deseos”

(Maestro   Dogen)

Este pequeño manto (el rakusú) es llamado también “la ropa de la felicidad” (Fukuden-e) o también “el hábito sin forma” (Mu so), esto es: sin ego. Además, está hecho con tela “sin forma“: antiguamente se usaban telas de las ropas de mendigos, de los muertos en los cementerios (los trapos que se usaban para cubrir los cuerpos)  y de los desechados en trabajos de parto para confeccionar un rakusú. También se llama “sin forma” porque es usado por un bodhisattva, monje o laico sin señas especiales y con un corazón libre de apegos y de obstáculos. Un hombre libre, sin ego.
Este manto es llamado “Kasaya” en sánscrito, que derivó en la palabra “kesa” u “okesa” en japonés. Este kesa se transformó en el símbolo del monje Budista, y era, junto con el cuenco de la comida, uno de los poquísimos objetos que poseía. Un monje Budista tenía tres Kesas: uno de nueve tiras, uno de siete y otro de cinco. Este último, el Kesa de cinco tiras o Gojo-e, reducido de tamaño se transformó en el rakusu que los laicos también usan. La palabra kasaya significa “color desteñido” o “color de la tierra“, en sánscrito.

El lado interior del rakusu, es un panel de una tela blanca como lino o algodón, donde el Maestro escribe el nombre en el Dharma del nuevo discípulo y estampa los sellos del linaje. Este rakusu se usa por monjes, bodhisattvas y laicos para sus actividades diarias, viajes y para zazen pues es muy fácil de transportar por su tamaño.

El Kesa es algo que todos los despiertos veneran, y todo
aquello en lo que creen. Es el cuerpo y la mente y
el corazón de Buda.
Es llamado “la ropa de la Liberación”,
“del arrozal Bienaventurado”,
“la ropa sin forma”,
“el hábito del Tathagata”,
“el ropaje del Despertar Completo, perfecto y sin Igual”.
(Anuttara Samyak Sambodhi)”

Maestro Dogen (Sobogenzo Kesa Kudoku)

Rakusu.

Texto 37 – EL DIBUJO Y NUESTRA PERSONALIDAD

¡Qué curiosidad!, cuando a un adulto se le pide que dibuje, después de muchos años sin hacerlo, lo primero que dice es: “Yo no se dibujar”, “Ay no, mis dibujos son horribles!”, “Me da pena mostrarlos”.

Esto me da mucha risa, pues nadie es juez de nadie. En verdad lo que la gente pueda opinar de tu dibujo es tan sólo una opinión, más nada. Pero tu dibujo no se verá afectado por esa opinión. Lo que uno dibuja de adulto es en realidad el mismo dibujo que uno dejó de practicar hace muchísimos años. Me explico: tu dibujo es idéntico a los dibujos que hacías en el pasado cuando eras niño. Como no practicaste más, esas líneas, proporciones y rostros son los mismos, nada en ellos ha cambiado. Si retomas el dibujar de adulto simplemente regresas al archivo pictórico de tu mente y vuelves a dibujar exactamente de la misma manera en que lo hacías entonces. Esto es lógico. Tu dibujo no ha madurado. Tú te hiciste mayor, cambiaste, mejoraste pero los dibujos no evolucionaron. Como ves, no es nada como para reírse. Es simplemente volver a la niñez. Es pintar como un niño otra vez. Si practicas de nuevo, el dibujo madura, progresa, fluye.

Si extraemos de este hecho una lección para el estudio de nuestra evolución en el planeta, como seres espirituales (cubiertos con un cuerpo físico) que somos, podríamos sacar la siguiente conclusión: lo que no se practica, no evoluciona.

Esto es muy importante. Veamos estos ejemplos: si de niño dabas con mucha emoción limosna a la gente pobre (caridad); plantabas y regabas flores en el jardín de tu casa (amor a las plantas); ayudabas a tus amigos con sus estudios (amabilidad, preocupación); saludabas a todos con un: “Buenos días, Señor o Señora Pérez” (educación); llorabas cuando moría una de tus mascotas (sensibilidad); llevabas manzanas a tu maestra (gratitud, cariño, admiración y respeto); y tantas otras acciones que hacían de ti un niño-ciudadano ejemplar, y ahora has dejado de practicar esas virtudes, ellas no habrán evolucionado en el tiempo. ¿Lo entiendes? Vuelve a ser niño, pues cultivando las cosas bellas de ese niño podrás serás un mejor adulto.

Vuelve a dibujar (te distraerás, sentirás placer, te emocionarás de nuevo) y volverás a sentir esa pasión por la vida. Disfrutarás mucho más tu relación con los demás y hasta verás cosas nuevas a tu alrededor. Sentirás el placer de ser niño otra vez. Ya sabes, mañana cómprate unos creyones, dibuja de nuevo y ríete mucho. Nuevas cosas vendrán hacia ti. ¡Seguro! El sólo hecho de poder des-estresarte vale la pena para ponerte a dibujar de nuevo. Inténtalo. Disfruta y elimina estrés. Si lo deseas, envíame tus dibujos a mi e-mail (correo electrónico) para disfrutarlos también. Te daré mi opinión sobre tu arte.  Gracias.